domingo, 16 de marzo de 2014

Nathalie Rattner y el arte de pintar Pinups


   Sobre fin del año pasado, Bettie Page, de la mano de la maravillosa Olivia de Berardinis, adornó con su supremo erotismo las páginas de mi blog. Hoy quiero traer a mi Magazine a Nathalie Rattner como una continuación de la obra de Olivia. Nathalie es una artista canadiense cuyo arte es una explosiva mezcla de modernas técnicas aplicadas al clásico diseño de las chicas pin–ups. Bettie está presente una vez más.

   Para deleitarse con la obra completa de Nathalie, aquí está su página personal


   

 



 





 
 




 















    




 



martes, 11 de marzo de 2014

Estropeada. El alma del BDSM



   Esta puede ser una de las columnas menos glamorosas que haya escrito jamás.  Por eso no lleva ninguna ilustración, de esas tan bellas que suelen engalanar mis páginas. Esta entrada en particular no la merece porque trata sobre la miserable visión que tengo sobre  varias (demasiadas) mujeres que confluyeron conmigo en foros BDSM, ambientes swinger y varios sitios similares en donde tienden a reproducirse.

   La musa inspiradora de hoy es entonces la reina Estropeada. Este cisne gris del BDSM es una de las más recurrentes formas que puede tomar el amor deformado. Es la eterna perdedora, la que le toca siempre por su destino intransigente el banco de suplentes, la denunciante perpetua de injusticias varias. Ve la fiesta de las otras siempre desde afuera, las suyas nunca terminan de concretarse, es la militante del beige y del gris. Cree que el sado nace a partir de su masoquismo, idealiza su entrega, el Femdom clásico nunca está de su lado y la elegancia femenina es una cosa antigua y pasada de moda. En los dominios averiados de esta soberana, abundan las quejas sobre el comportamiento ajeno (y feliz). Le gustaría, como no, que un hombre se jugara por ella en una relación pero a la vez detesta al varón biológico porque no suele comportarse de acuerdo a lo que ella han pautado. No, no se confunda el lector, tampoco es lesbiana. Su rota vida de fracasos no le permite darse el lujo de dejarse llevar de la mano de los goces y los placeres sexuales del sexo entre mujeres. 

   Estropeada tiene una absurda y confusa personalidad vainilla–sado. Va y viene entre diversas personalidades, nicks y roles. Afea su perfil a propósito porque es una de sus formas  favoritas de rebelarse contra su destino de mujer. Es desganada y adormecedora en su cuestionamiento constante contra las mujeres que disfrutamos de nuestro género y lo utilizamos para animar la vida. Sus amores e intereses son aburridos como ella. Desesperada por figurar, suele buscar una especialidad dentro del BDSM y se vuelve tediosa en su infatigable búsqueda de que todo hecho o idea confluya en dicha especialidad. 

   Y allí va la emperatriz de la mitomanía. Sus aliados siempre fieles suelen ser Sumiso Ficticio, Amo Oh Rey Todo Omnipotente, algunas chicas recién salidas de la adolescencia que la admiran por su rebeldía prefabricada y esos conflictivos tipos que suelen pulular en las páginas BDSM y a los cuales ninguna mujer medianamente segura de sí misma les daría cabida. Esta majestuosa ruina tiene reservada para ellos su putez proclamada pero inapetente y su intelectualidad quejosa. El mundo de Estropeada es ideal y complementario para un sumiso ficticio, ese capo del fastidio especialista del versos en los foros y los lamentos porque la sociedad que no lo comprende ni lo valora como él cree que debería serlo. 

   La reina supera siempre a su reino porque ella es más que todo pero nadie todavía se dio cuenta. Pero ya llegará, inexorable, el día de su triunfo. Porque ella es casi eterna, se cambia la edad y alardea de sus juguetes de cuero que no seducen a nadie. Es educada pero la juega de nena rebelde. Engrupe con ser ginarquista y/o feminista (uno de sus clichés favoritos) pero odia a las mujeres que gozamos de la vida, tanto sexual como maternal. Tener hijos, si los tiene, es un fastidioso detalle en su vida. Una carga cada vez más persistente e irresoluble. Una rancia acidez estropea sus discursos en donde pretende hacer valer un fresco y juvenil romanticismo de centro de estudiantes. 

   La autoestima no ha hecho un gran trabajo en esta tardía realeza. Tiene un discurso de ganadora de la nada. Intenta asumir los roles que admira pero le salen mal. Se queja de que el mundo es un lugar inhóspito para reinar. Tiene delirios de abeja coronada, pero es alérgica a la dulzura de la miel. Y entonces Estropeada se enamora del corrompido, del pesado, del manipulador. Se juega el poker de ases por centavos de cafeterías berretas y ramitos de fresias vendidas en semáforos. Es la pobre muchacha de más de treinta con ojos de niña mal querida por su mamá quien seguramente transfirió demasiadas frustraciones a su hija. Estropeada no espera al principe azul pero tampoco se hace desear por nadie. Es la tendenciosa destructora de toda fantasía femenina de felicidad y amor. Si no hay para ella, no debe haber para nadie.



Corolario

   Será que algún día el BDSM se liberará de la lágrima, volverá al sado y se montará en la sonrisa de Bettie? O seguirá viviendo en la victimización tras un ciber tablero 4.0 y denunciando la felicidad ajena?

jueves, 6 de marzo de 2014

Botas de lujo para noches especiales

   
   Estamos en marzo, el otoño del sur se acerca y las Señoras empezamos a sacarle brillo a nuestras gatunas botas de seducción. Parece que este año también habrá esbeltas bucaneras en las vidrieras, para abordar galeones de corsarios hambrientos de sensaciones. Las usé cuando no se usaban, las uso cuando se ponen de moda y las usaré por siempre. Los modelos son de superlujo, casi inalcanzables pero su espíritu puede hacerse presente en aquellas que se atreven a romper con la frigidez callejera del eso no es para mí. Como una vez escribí en otra columna sobre fetichismo, las uso porque Yo me animo. 


Enero. Rihanna by Tom Ford


Febrero. Larissa Thome by Louis Vuitton



Marzo. Helene Christensen by Jean Paul Gaultier


Abril. Raquel Zimermann by  Loboutin.



Mayo. Karlie Kloss by Manolo Blahnik



Junio. Toni Garrn by  Sergio Rossi



Julio. Melo Degault by Gucci



Agosto. Madonna by Diego Dolcini



Septiembre. Josephine Skriver  by Jimmy Choo



Octubre. Cheryl Cole by Casadei



Noviembre. Natacha Poly by Hermes



Diciembre. Kate Moss by Alexander McQueen.

viernes, 28 de febrero de 2014

Maquillaje

 



     Las mujeres somos como las indias, cuando nos pintamos es que queremos guerra.

    La primera vez que me maquillé tenía trece años. Fue en la clandestinidad pero lo recuerdo como el ingreso a un universo estético de los más puros, artísticos y espontáneos. La situación? Un campamento de verano, en San Clemente del Tuyú, en la casilla rodante de los líderes. Testigos y cómplices? Cinco chicas quinceañeras, mayores que yo e ignorantes de mi emoción interna, que casi ni percibieron. 

    Materiales? Revoltijo de petacas de sombras, media docena de Angel Face sobrantes de tías y madres, lápices delineadores acrayonados que requerían sacarle punta después de cada trazo, lápices de labios (en esa época no se llamaban lipsticks), esmalte lila y calcio para uñas,  brillos roll-on con sabores tutti-frutti y un arqueador de pestañas metálico con aspecto algo atemorizante, como de instrumento quirúrgico. Para el pelo? peines tenedores y savia vegetal para mantener la permanente de rulitos afro. 

   Inspiración? Las chicas de Abba, Donna Summer, Farrah Fawcett, Jaclyn Smith y mujeres por el estilo, las diosas de fines de los años setenta. El perfume? Colonias de jazmín y musk. Horario? Suspendido en el tiempo de la preadolescencia. Conversación? Sobre todos los chicos del campamento que no estaban en nuestro grupo y a los que apenas conocíamos de vista. 

   Me senté a un costadito cerca del pasacassette Philips a pila, con un casette del cual ya sabía casi todo el repertorio. Ellas comenzaron como divirtiéndose y mientras una maquillaba a la otra, me encontraron de pronto como la modelo ideal para probar la gran novedad de sombras que en los comienzos ochentosos se llamaban iridiscentes. Las muy perras literalmente me violaron el rostro como sacerdotisas paganas y me dieron aquello que era lo que más deseaba desde el fondo de mi ser. Durante el largo proceso de deliciosa tortura, yo no quería mirarme a ninguno de esos minúsculos espejitos que me ofrecían. Palpitaba mi destino de Diosa y no quería verme a medias. En mi caliente interior de Afrodita, yo sabía que me había preparado para ese estado desde hacía un par de años, y si bien alguna vez lo había intentado sola y sin testigos, nunca hubiera alcanzado el impacto de aquella noche, en medio de la sublime liturgia femenina de aquellas chicas.


Pasame el brillo de párpados
El entrerriano es medio tímido
Hacele la línea de ojos más gatuna
Usá esta brocha más suave
Nena, te echaste encima la botella de musk!
Correle el pelo, que se le pega en el brillo labial
A mí me encanta el de la remerita Fiorucci


   Todas hablaban de todo y al mismo tiempo. Por un momento sentí que me iba a morir o que mis padres, quienes se encontraban a más de trescientos kilómetros de distancia, me matarían si me vieran así de entregada a ellas. Lo confieso, lo sentí. Y llegó el momento, el principio del fin de aquellas maniobras bélicas: tras un espejo alargado que había sobre la mesada de aquel templo, ellas se comenzaron a poner de pie y a observarme todas juntas. No tuve opción, me paré y me entrometí hasta que apareció mi carita en el espejo. No me reconocí. Ví a Narciso hecho Muñeca. Fruncí mis labios avainillados de tanto brillo e hice el ademán de un beso hacia mi propia imagen. Me idolatré. Las chicas se rieron de mi atrevimiento inocente, se dedicaron un rato largo a ellas mismas y después salieron a vivir su noche.

   Así fue como en esa noche playera de verano, mi tren femenino llegó a la primera estación del idilio de la estética. Yo era la misma pero mi historia ya había cambiado de ruta y de paisaje. Yo era más Yo con mi cara adolescente recién maquillada. Salí de aquel baño de campamento cual Cenicienta entrando al baile de la Corte. Me quedaban chicas las sandalias y decidí ir descalza hasta el bosque, con los talones alzados, simulando que usaba tacones y hablando sola o con Afrodita, agradeciéndole el haber descubierto en esa noche inolvidable las delicias de la sensualidad feminizada.

   Aquello fue Sado, qué duda cabe! por parte de Ellas, pero Sade ya empezaba a reencarnarse en Mí. 





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