sábado, 13 de abril de 2024

Una discusión sin fin. Quien define cuando y donde el BDSM es válido?

 




    Estoy suscripta desde hace un tiempo a la página BDSM Hoy Online, uno de las pocas publicaciones web en español que vale la pena seguir. Me ha llamado la atención una columna de semanas atrás, en donde una dominatriz cuestiona con duras palabras a otra publicación española, que promociona como espacio BDSM en la ciudad de Zaragoza a un club swinger. La dominatriz no oculta su enojo ante lo que considera casi como una profanación para el BDSM y dice: Todos que hemos ido a un club/local liberal, sabemos que suelen disponer de algún espacio con una cruz de San Andrés y/o algún artilugio BDSM más, pero eso no le hace ser un club BDSM, ni mucho menos. Son dos mundos, dos maneras de vivir completamente diferentes.

   Creo que esta forma de entender el BDSM como una especie de secta de iniciados cuya pureza de valores y contenidos debe ser defendida de formas sexuales ajenas y extrañas es lo que más daño le ha hecho y le sigue haciendo a las comunidades BDSM. Para empezar, la idea de que el BDSM es una manera de vivir ya resulta de por sí muy poco creíble pues me pregunto... qué cosa será la manera de vivir BDSM? Y ya que estamos, qué cosa será la manera de vivir swinging? He participado mucho de toda clase de experiencias en ambientes BDSM y swingers de Buenos Aires, me he divertido mucho y atesoro experiencias geniales, muchas de las cuales están en un subforo de este blog (Mi vida sensual y femenina) pero jamás se me ocurriría  catalogarlas como formas de vida....

   Yendo al fondo de la cuestión, considero que el BDSM, sus prácticas y sus rituales son tan amplios y abarcativos que pueden perfectamente incorporarse a cualquier otra forma de sexualidad como puede ser el swinger. Mi esclavo marido y yo solemos practicar en discotecas swingers el cuckolding (adulterio consentido) en donde yo me divierto con otros hombres mientras él sólo puede mirar. Muchas parejas hacen lo mismo que nosotros pero yo me caracterizo por emplear vestimenta fetichista, formas dominantes y siempre juego con un toque de humillación verbal ...y allí es donde entramos en el terreno del sadismo femenino. Es BDSM? Sí lo es. Es swinging? También. El BDSM puede estar en todos lados. Porqué entonces preocuparnos tanto por etiquetar lo que hacemos en lugar de dedicarnos a gozar?

   En muchas noches de fiestas de sexo swinger, mi marido esclavo y yo hemos tenido que escuchar cuestionamientos de otras parejas que pretendían restringir la libertad con que vivimos nuestra sexualidad. Yo era vista como un personaje extravagante que hacía shows de sado llevada por mi egolatría exhibicionista y entonces no era una verdadera swinger. También fui criticada por mi elegancia fetichista al rechazar desnudarme para el sexo, por llevar fustas o palmetas con las que me divertía spankeando a mis ocasionales partenaires, por hacer lamer mis botas por desconocidos, por pisarlos en el suelo con mis tacones o por dejarle bien claro a los maridos que no me interesaba el sexo con ellos pero sí con sus esposas. Por supuesto, la crítica más común de todas las que he recibido es que soy una mala perra que se guarda todo el placer para ella y no deja que su marido participe con otras mujeres. Dentro del swinger, como también dentro del BDSM, hay gente que cree ser guardiana de cierta ortodoxia swinger y sólo considera válido el intercambio cruzado heterosexual y rechazan cualquier otra alternativa de juego sexual liberal porque desvirtúa al verdadero swinger.

   Reflexionar sobre esta clase de contrasentidos y cuestionamientos, me lleva a sostener que si desgajamos al BDSM de otras posibles experiencias vitales vinculadas al erotismo y a la expresión individual de la sexualidad (como puede ser una experiencia swinger), estamos restringiendo la imaginación y lo que finalmente queda como resultado es un club cerrado y endogámico en donde han maniatado a Sade y a Sacher -Masoch con bondages conceptuales aburridísimos. 

   Qué pueden saber sobre Inglaterra los que sólo saben de Inglaterra?, escribió resentido Rudyard Kipling en un poema de 1891. Nacido en la India en el seno de una familia colonial, Kipling pretendía reivindicar su mirada periférica como una perspectiva superior a las generadas desde la propia metrópoli, que solían estar encerradas en sí mismas.


Qué pueden saber sobre BDSM los que sólo saben de BDSM?




5 comentarios:

  1. Yo no se nada y no tengo experiencias, solo fantasias y algo de experiencia privada pero me parece que nadie deberia decirle a nadie lo que es

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    1. y así es. Pero la secta de quienes se creen dueños del BDSM exige que le pidan permiso

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  2. Yo es que siempre he sido muy marxista Mistress...pero de Groucho y siempre me ha parecido genial esa frase que exclamo con sorna cuando le preguntaron si era miembro de un determinado club y dijo aquello de " jamas pertenecería a un club en el que me admitieran como socio" . El problema de mucha gente que se apunta a muchos de estos clubs es que al final son mas estrechos que los miembros de cualquier secta religiosa y le ponen puertas y limites a todo. En fin...Besos.

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  3. Coincido totalmente
    atentos saludos
    Comm

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