Vagabundear por sitios web fetichistas del mundo anglosajón me ha permitido
ponerme en contacto con personas con una sexualidad más expandida que la
que habitualmente cultivamos en nuestro ámbito hispanoparlante. Así fue como
hace algunos años me incorporé como una de las pocas o quizás la única mujer
latina a un foro de stucking fetish.
Qué es el stucking fetish? Una mujer maneja un auto con cierta
torpeza en una zona rural y se queda
atascada en el barro, la arena o la nieve. Entonces ella hace girar las ruedas
desesperadamente para poder zafar del stuck y sólo consigue enterrarse cada vez
más. Lo que sería una pesadilla total para cualquiera de nosotras se transforma
en fetiche cuando aparece un caballero que luego de observar toda la escena, se
predispone gentilmente a rescatar a la dama liberando las ruedas o remolcando el auto. Ya a salvo y en tierra firme, le agradecemos con una
sonrisa mientras le contamos que nos perdimos y que gracias a él salimos del paso
y podremos llegar a una fiesta y es por eso que estamos maquilladas y vestidas tan sexies y, por supuesto, en tacos altos.
La condición fetichista del stucking se basa en un roleplaying que debe ser bien jugado por ambas partes. Las mujeres somos muñecas bellas, frívolas, incapaces de resolver un simple problema y ellos llegan a la carga como los
caballeros de la brillante armadura que conocen todos los secretos para
auxiliarnos. Estereotipo machista? Sin dudas. Quizás allí resida parte del encanto del stucking fetish. En su incorrección política frente al igualitarismo tan en
boga en los tiempos de hoy.
El stucking forma parte de un universo fetichista mucho más amplio que
suele englobarse en la tradición anglosajona de la damsel in distress. La dama
en apuros tradicional nace en las publicaciones picarescas norteamericanas de
la década de 1940 emparentada con los dibujos de pinups a las que de pronto se les volaba la falda y quedaban al descubierto en sus prendas íntimas. Si bien puede recrearse en
cualquier escenario actual, como es el caso del stucking fetish, la damsel in
distress refleja una época en donde roles y vestimentas estaban netamente
separadas en femeninas y masculinas. Ella suele usar faldas y tacos altos que
la muestran como vulnerable mientras espera a su héroe que siempre llega a tiempo para
salvarla como en las viejas películas de Hollywood o las novelas de caballería.
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| Bettie Page, pinup en apuros |
La damsel in distress y todas sus actualizaciones como el stucking
fetish parecen ser el escenario ideal para desarrollar fantasías de mujer sumisa. Tanto en las primeras ilustraciones
de pinups como en las recordadas fotos de Bettie Page, las chicas solían presentarse atadas y humilladas aunque siempre conservando una impronta picaresca y
divertida. Pero aunque a primera vista parezca lo contrario, también puede haber dominación en la damsel in distress.
En que se emparenta la damsel in distress con la dominatrix?
Para mis aventuras nocturnas en fiestas y discotecas o en la intimidad
de mi alcoba, suelo vestir habitualmente ropa fetichista y en especial, zapatos
o botas de tacos altos. Es obvio que el uso de dichas prendas me predispone mucho
más al rol de una damsel in distress que necesita
permanente auxilio masculino para cualquier movimiento que a una mujer con
poder. Esa contradicción entre poder erótico y necesidad de auxilio está siempre
presente en el Femdom fetichista y es una de las razones de su especial encanto.
Así como el stucking fetish funciona cuando la chica que maneja el auto
deportivo no sólo es sexy sino que necesita del auxilio masculino para salir de la situación del atasco, parte del encanto de las dominatrices es
mostrarse como diosas siempre atendidas por una corte de sumisos
que se ocupan de todo lo necesario. Ella se limita a brillar y hacerse adorar vistiendo
ropas ajustadísimas que casi le impiden el movimiento, invierte horas en elaborados
maquillajes y camina montada sobre tacones imposibles que le imposibilitan toda defensa.
No es lo mismo?
Desde el punto de vista masculino, tanto el sumiso que atiende a la dómina como el caballero que auxilia a la chica atascada, no son otra cosa que hombres que se ponen voluntariamente al servicio de las mujeres y disfrutan de su condición de lacayos. En situaciones de damsel in distress, el fetiche pone el poder del lado femenino aunque se aparenta lo contrario. En situaciones de dominatrix, la imagen simbólica de poder femenino es mucho más importante que la realidad de su vulnerabilidad física.
En
el BDSM, siempre es mucho más importante lo que se fantasea gracias a los símbolos que lo que realmente existe. Por más in distress que esté la damsel en
cuero y tacones, si en tu cabeza me imaginás poderosa, entonces lo soy.
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| Lady Vanessa, fetish al volante |