jueves, 27 de junio de 2024

Adulterio Femdom (parte IV)









    Se suele decir que en el alma de todo marido con fantasías sumisas, existe un cornudo consentido en potencia. Invirtiendo la carga de la prueba y poniendo el énfasis en la mujer, yo afirmo que en el vestidor sedoso y sensual de una esposa sexy, suele agazaparse un fetichista que espera el momento de verla con otro hombre. Porque si no fuera así, no la hubiera elegido por esposa.

   La fantasía de él crece y crece: sueña con que ella se vaya transformando en el mismísimo demonio hecho mujer. Un peligro en tacos altos cuyo comportamiento represente la pesadilla de cualquier hombre convencional, una fatalidad sádica de maléfica sonrisa perfectamente capaz de llegar a los extremos de degradarlo, sodomizarlo, travestirlo y por supuesto: engañarlo deliberada y conscientemente con otros hombres delante de él. Para la mirada de los demás, ella lo ha hechizado con sus encantos y abusa del enamoramiento que ese hombre siente por su dama fetiche, lo que lo vuelve absolutamente incapaz de reaccionar ante los evidentes ultrajes recibidos. Para él, ella es todo lo que desea y más también.

   Una de las tantas mitologías que navegan por los suburbios del sexo es la de la esposa insaciable que necesita siempre más hombres. Se la ha llamado cuckoldress. Mujer madura, o no tanto, (si es casada y con familia mejor) que ha decidido reventar muchas noches de su vida en un livin' la vida loca de sexo y placeres bajo la mirada de su esposo devenido en una mezcla polleruda de chofer y lacayo, ubicado en una posición deliberadamente oscura cuya única actividad parece limitarse a pagar sus gastos y caprichos sin reclamar jamás contraprestación alguna.

   Este tipo de vida suele levantar polvareda en los sitios de Internet que se especializan en temáticas BDSM. Se la cataloga de abuso, se la pone fuera de lo permitido, se la niega o se la subestima. Nótese la inexistencia de acciones físicas sobre el sumiso, las acciones que los sumisos suelen consensuar para que el dominante termine haciéndoles lo que ellos desean. Por el contrario, podríamos decir que la presencia física del sumiso es ignorada. Puñalada artera y letal para todos aquellos que han construido edificios teóricos para sustentar prácticas sexuales o sadomasoquistas entre complementarios cuyos cimientos son un cincuenta - cincuenta consensuado entre dominante y sumiso. Yo me dejo hacer esto pero vos me presentás con un collar y me hacés esto y esto otro. Por el contrario, la Dómina cuckoldress no necesita aprender técnicas de flagelación o castigo para satisfacer fantasías masoquistas sin cometer errores ni tampoco está sujeta a compromisos con sumiso alguno. Solamente se dedica a gozar la vida y a darse los gustos, sensual, egoísta y altaneramente.

   Alguna vez leí en una editorial de la revista fetichista Leg show una frase que me impactó por su poder de sintetizar algo muy complejo ...se trata del hombre arrastrado por una fuerza superior a él mismo y a su propio instinto de conservación. La editorialista, Dian Hanson, una experta en fetichismo y pornografía, se refería al deseo incontrolado que ese hombre sentía por una mujer que lo excitaba a punto tal que no le alcanzaba con desearla sexualmente. Ese hombre sentía la necesidad de entregarse de una forma total y sin reservas a causa del poder sexual que emanaba de ella y ante el cual se sentía absolutamente impotente pero a la vez, si ella lo consentía y aceptaba someterlo, su felicidad era total e incomparable frente a cualquier otra experiencia.

   Para muchos expertos en BDSM, dicha situación bordea los límites del abuso y la falta de respeto. Pero para otros, una minoría selecta y a menudo silenciosa, es la más sublime de las delicias, el anhelo fetichista más acariciado. Nosotras, las dominatrices esposas adúlteras somos las más grandes putas de la historia y no somos fantasía. Somos realidad, ellos lo saben y no se conformarán con ninguna otra.





8 comentarios:

  1. Muy en la línea del sadismo redactor, sangras los párrafos, incluso el primero.

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  2. Después de 25 años descubrir que estoy casado con una "de las grandes putas y adúlteras de la historia" me hace sentir el hombre mas felizmente enamorado del mundo. Cuanta más cuerda le doy, más cerca de mi la tengo.

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  3. Nunca defrauda este blog ,felicitaciones
    atentos saludos
    Comm

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    1. Gracias, Comm. Mis viejas columnas sobre adulterio femenino que efectivamente, nunca defraudan.

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  4. Supongo que esos hombres eran realmente afortunados. Tener las esposas mas deseadas. Aunque no he conocido a ninguno.

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    1. Mi esposo es uno. Debe haber mas, pero son discretos, ese es parte de su encanto

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