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martes, 13 de diciembre de 2022

Latexmanía en la historia




   Durante las últimas décadas y a través de un lento proceso de asimilación, la ropa fetichista que sólo habitaba en los vestidores de los burdeles y los dungeons de las dominatrices profesionales se ha integrado cada vez más dentro del rostro cambiante de la moda. Las botas altas, la lencería más atrevida y el cuero protagonizan desfiles sin alterar las pulsaciones pero basta que aparezca una modelo enfundada en latex para que las cejas se levanten en señal de admiración o de rechazo.


Mistress Eve





   Desde el 2019 y más claramente en la postpandemia, las modelos en ropa de latex desfilaron su glamour BDSM para muchas de las grandes marcas como Vivienne Westwood, Balmain, Moschino, Thierry Mugler y Raf Simons y los looks de látex en las Met Gala neoyorquinas y diversas alfombras rojas son comentados durante semanas enteras.

   Las chicas del pop y el hip hop no se quedan atrás; el guardarropa de latex es amado por estrellas como Cardi B, Katy Perry, Ariana Grande y Nicki Minaj. Esa moda ha desempeñado un papel protagónico en algunos de los momentos más cruciales de la cultura pop de la década. El hit de Rihanna S&M fue un golpe directo de fetichismo explícito comparable a aquellos legendarios videos de Madonna de fines de los noventa. Y por supuesto, si hablamos de fetichismo en los escenarios, cada presentación de Lady Gaga es una invitación a gozar de la mejor moda en latex, cuero y goma. 

   El del latex ha sido un largo viaje: desde las selvas tropicales hasta las mazmorras secretas de las dominatrices y ahora a los desfiles de la alta moda. El uso del caucho natural se remonta a culturas maya, azteca y olmeca (olmeca es una palabra que significa pueblo del caucho. América del Sur fue la principal fuente de látex hasta 1876 cuando fueron contrabandeadas las semillas de árboles de caucho amazónicos desde Brasil a Inglaterra. Así la obtención del latex se abrió paso hacia India, Sri Lanka, Indonesia y Malasia, países que hoy se encuentran entre los mayores productores de caucho natural. 

   La invención del impermeable Mackintosh en 1824 generó una comunidad particularmente leal de amantes del caucho. Los devotos se reunieron para fundar The Mackintosh Society, una de las primeras organizaciones fetichistas registradas fehacientemente en Inglaterra. A medida que crecía la membresía en estos círculos y se difundía la noticia de sus usos perversos, el subtexto social de la ropa de goma se volvió cada vez más tabú. Después de años en la clandestinidad, la moda salió a la luz gracias al pionero diseñador británico John Sutcliffe, quien creó el primer catsuit del mundo: el prototipo de prenda fetichista de goma. Aunque su intención inicial al lanzar la marca AtomAge era fabricar ropa resistente a la intemperie para ciclistas, se hizo cada vez más evidente que sus diseños eran más codiciados para uso privado que para uso público. 

   La serie británica de espías The Avengers fue clave para difundir este tipo de ropa fetichista a la vista de todo el mundo. La protagonizaba una heroína feminista, Cathy Gale, interpretada por Honor Blackman y posteriormente y con mucho más éxito Emma Peel, por Diana Rigg. Con Emma Peel como arquetipo mediático, la apariencia no era sólo sexy sino también dominante y poderosa. La asociación con el BDSM era muy evidente. Emma Peel no sólo era una bella detective. Era una dominatriz. 

   Sutcliffe fundó AtomAge Magazine en 1972. La revista estaba llena de ingeniosas y eróticas imágenes de bondage fetichista y obtuvo un gran número de seguidores en la escena de la moda en Londres. Atrajo la atención de los pioneros británicos del punk, Vivienne Westwood y Malcolm McLaren, dueños de una boutique londinense en Chelsea llamada Let it Rock. Su famoso escaparate pasó a llamarse SEX en 1974, marcado por un letrero gigante hecho de goma rosa. Las prendas de látex eran marca registrada en SEX, donde pululaban fetichistas mezclados con la subcultura de los jóvenes punks. Con Westwood a la cabeza, la goma, el latex y todos sus estigmas se convirtieron en símbolos de rebeldía además de conservar su aura BDSM. Valerie Steele en su libro Fetish: Fashion, Sex & Power cita a Westwood: La ropa de caucho es aparentemente restrictiva, pero cuando te la pones te da una sensación de libertad. Esa contradicción sigue plenamente vigente.
 
   En los años noventa hubo un resurgimiento del interés por Emma Peel y The Avengers. Varias protagonistas femeninas en películas de acción como Michelle Pfeiffer en Batman Returns, Angelina Jolie en  Tomb Raider, Carrie Ann Moss en The Matrix y Cameron Díaz y Drew Barrymore en Charlie's Angels se vistieron siguiendo su ejemplo. También lo hizo Madonna para su video Human Nature.  

   Las connotaciones subversivas y estigmatizantes del Rubberwear, como se lo llama en el mundo anglosajón, han sido reemplazadas cada vez más por una asociación con el creciente poder femenino en el siglo XXI. La nueva mujer con poder no rechaza el latex.  Tan pronto como me lo probé, me sentí como una supermujer y supe que quería usar esta tela para diseñar ropa, ya que pensé que otras mujeres podrían tener la misma sensación, dice Atsuko Kudo, la diseñadora de moda japonesa-británica detrás de Lady Gaga y Miley Cyrus. El latex dice: soy yo, hago lo que quiero, acepto lo que soy y lo disfruto. Ya no es un tabú, pero todavía tiene la capacidad de impactar.





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London Leather. AtomAge Pictures

Felinas en catsuit. Homenaje a Diana Rigg




Mistress Eve



domingo, 28 de mayo de 2017

London Leather. AtomAge pictures


   La columna inmediata anterior está dedicada a recordar la historia de John Sutcliffe y la creación de la revista fetichista inglesa AtomAge. En 1972, Atom Age comenzó a venderse en forma libre en los kioscos de diarios y revistas de Londres hasta 1980, en donde se dividió en AtomAge Rubberist, con los contenidos tradicionales, y AtomAge Bondage, donde se cultivaba el BDSM. Las dos revistas perduraron hasta 1985.

   AtomAge parecía condenada a vivir solamente en el recuerdo de quienes vivieron en Londres durante esa época hasta que en el año 2010, Jonny Trunk editó el libro Dressing for Pleasure en donde recopiló gran parte de los trabajos de AtomAge, incluidas portadas, cartas de lectores y algunos textos del propio Sutcliffe, legándolos para la posteridad. Hoy quiero compartir con mis lectores algunas de las tapas y las producciones fotográficas de AtomAge. Joyas fetichistas del London Leather de los años '70.  

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sábado, 20 de mayo de 2017

London Leather. John Sutcliffe y AtomAge



Marianne Faithfull by AtomAge



   Una vieja historia inglesa anclada en los años cincuenta relata que después que una chica se mojara andando en moto con él en un día de lluvia, John Sutcliffe, un ingeniero con amplios conocimientos en telas para usos militares, comenzó a investigar las propiedades de la goma y el cuero buscando mejorar los impermeables que ya existían. Cuando se sintió seguro de lo que tenía entre manos, Sutcliffe abrió en 1957 un workshop en su barrio londinense de Hampstead al que bautizó AtomAge ( "a manufacturer of weatherproofs for ladies").

   Al mismo tiempo que trabajaba en los diseños, Sutcliffe comenzó a mejorar la tecnología existente para cortar y coser cuero y goma. Muy pronto comprendió que muchos de sus productos no eran utilizados en la calle con fines prácticos, sino en la intimidad, para satisfacer secretas pulsiones eróticas fetichistas. Cuando Sutcliffe se dió cuenta de la innegable tendencia sexual que comenzaba a aparecer en sus diseños, su tienda comenzó a vender una colección completa de prendas que permitían cumplir el sueño fetichista de vestirse de pies a cabeza en rubber & leather. 

   Sutcliffe tuvo la fortuna de estar en el lugar y en el momento correctos para promover sus creaciones: en 1963 - 1964, el suceso de la TV británica era la serie The Avengers, en donde Honor Blackman interpretaba a Cathy Gale, una bella y dominante detective, experta en artes marciales, que solía vestirse con ropa de cuero y calzar botas. Cathy Gale era un personaje totalmente novedoso que rompía todas las reglas impuestas hasta entonces para los personajes femeninos. La clientela de AtomAge comenzó a multiplicarse. Para mediados de los sesenta, la tienda se había mudado a Covent Garden, en el centro de toda la movida londinense del West End, al paso de los Beatles, los Rolling Stones, los Who y Jimi Hendrix. En 1968, sería John Sutcliffe quien diseñaría el catsuit de cuero que vistió Marianne Faithfull en The girl on the motorcycle.



Honor Blackman by AtomAge


   Las crecientes ventas de la tienda AtomAge impulsaron a Sutcliffe a publicar una revista a la que también bautizó AtomAge, con la intención de promocionar la moda fetichista. Pese a los frecuentes problemas que se presentaban con la censura y la dificultad para conseguir puntos de venta masivos, el boca a boca funcionó por todo Londres y la revista fue un éxito. 

   AtomAge es una piedra fundamental del BDSM occidental. Sus páginas se nutrían de toda la parafernalia fetish que Sutcliffe fabricaba; botas, catsuits, capas, máscaras de gas. AtomAge fue además una publicación pionera en sostener una comunicación de ida y vuelta con sus lectores. John Sutcliffe no sólo utilizaba la revista como vehículo de propaganda sino que instaba a las mujeres a abrir sus mentes a esta nueva forma de sexualidad, incitándolas a que posaran vestidas de modo fetichista y le enviaran sus fotos que él después publicaría. Su correo de lectores bautizado AtomAge Correspondence System fue el punto de partida de la comunidad leather londinense. 

   En sus editoriales y respuestas de correo, Sutcliffe solía abordar las razones por las cuales los hombres desean ver a sus esposas o novias vestidas con prendas fetichistas y los problemas conyugales que suelen aparecer cuando estos deseos son expresados de una forma que la mujer considera hiriente o agresiva. 
Insistía en que detrás del deseo fetichista, lo que el hombre intentaba expresar era una profunda devoción por la mujer que amaba. Sutcliffe opinaba con conocimiento de causa: su esposa le pidió el divorcio cuando consideró que sus gustos por la ropa de cuero habían superado lo que ella consideraba tolerable. 

   Hasta la llegada de AtomAge, el cuero y el look SM sólo eran protagonistas en los prostíbulos o en los libros de psicología, en donde los fetichistas eran tratados como obsesos o enfermos mentales. AtomAge dignificó esta forma de sexualidad y contribuyó a sacar a la luz toda la belleza y el poder sexual que trasciende a las prendas fetichistas, dándoles a sus cultores por primera vez una voz y una forma de contacto. John Sutcliffe fue uno de esos héroes anónimos que hoy casi nadie conoce por fuera de la comunidad leather & rubber pero fue autor de una obra que ejerció una enorme influencia en nuestra sexualidad. Su amigo y socio, Patrick Henley lo definió como "an old-fashioned gentleman, very inventive and not interested in money, driven by a fascination he couldn't explain"

   Una hermosa definición para un fetichista Atómico. 





John Sutcliffe

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