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domingo, 5 de noviembre de 2017

Femdom en la noche de Buenos Aires. Halloween en Class






   Le doy click a la pagina de Facebook de Class y digo . Noche de Halloween. Finalizo los arreglos familiares para poder salir. Ahí estaré, en la fiesta de Halloween de una disco swinger. Una más después de tantos años....

   No había en esta noche un dresscode específico. No quise ir de diablita ni de brujita, me vestí fetiche - dominatriz, como de costumbre cuando salgo pero, como si fuera una premonición, mi escote lucía mucho mas descarado que en otras oportunidades. Al llegar al guardarropa y sacarme el tapado, casi estaba con las tetas al aire.

   Mis fantasías de bruja lésbica ya habían empezado a revolotear por el ambiente cuando Mariela, nuestra hada madrina del swinger porteño, presentó a la stripper de turno. Así fue como tuve el placer de deslumbrarme con Romina, una belleza rubia, maestra en el arte de contonearse arriba de sus tacones de acrílico; los mismos que en los foros fetichistas son llamados con justa razón CFM (come and fuck me heels).

   Pero si la noche ya se había puesto hot con la danza sensual de Romina, nada me había preparado para lo que vendría. Cuando Mariela presentó a las chicas que habían ido caracterizadas, como de la nada apareció frente a mí un portento de mujer, vestida del más negro gótico y contoneándose sobre unas sandalias megaplats cuyos tacones debían de alcanzar los veinte centímetros. Lo de ella no era caminar, ella cortaba el aire a cada paso. Mi esposo y yo nos quedamos con la boca abierta al verla pasar a buscar su premio a la mejor caracterizada. Pensamos..debe ser otra stripper.






   Pensamos mal, ella había ido a pasar la noche con su pareja, igual que nosotros. Terminaron los sorteos y empezó el baile en la pista y la acción en los reservados del primer piso. En una noche normal, yo hubiera subido las escaleras en busca de acción sexual, clandestina y morbosa. Pero después de lo que había visto, esta noche no era una noche más. Me quedé como clavada a la tarima del poledance donde Romina me había deslumbrado. Su lugar era ahora ocupada por mi deseada muñeca gótica que se había subido a desplegar todo el arte de su belleza, perfumando el aire y moviendo sus caderas contra el caño.

   Por un rato me resistí. Me quedé en la pista, viéndola de cerca, admirando sus piernas desde abajo. Bailé en el pole de la pista, invité a bailar a otras mujeres. Traté de abstraerme de la fuente de mis deseos pero todo era inútil. Ella me atraía y yo no podía escapar a su magnetismo. En un momento me acerqué y le arrojé sin ningún disimulo toda clase de besos y miradas insinuantes que una mujer puede dedicar a otra. Ella me sonrió y acentuó la sensualidad de sus movimientos, balanceándose, como buscando excitarme. Yo le clavé la mirada de Lesbos sin dudas ni hesitaciones. Ella, sonriendo, me extendió la mano y me invitó a subir. 

   La beso suavemente primero, con pasión después, cuando siento que ella me deja avanzarla. Me la como con los ojos, avanzo hasta pegarme a ella, siento su aliento, su perfume. Retrocedo, le admiro sus increíbles zapatos, subo mi mirada hasta su entrepierna, la acaricio ahí. Ella me sonríe y bailamos enlazadas por las cinturas. Como me gustan tus tetas me susurra, besándomelas. Ondea mi cabellera, nuestros dedos juegan y se entrelazan. Hablamos, bailamos, nos reímos. Me cuenta donde vive, sus experiencias en el sexo. Cuando le pregunto su edad y me dice diecinueve, siento una extraña sombra de inhibición. Mis cinco décadas de vida me pasan su factura de una forma descarnada. Pero cuando levanto la vista y me pierdo otra vez en su ojos y en su sonrisa y ella vuelve a besarme las tetas, el deseo me gana otra vez. El deseo siempre me gana.

   Quizás habremos estado media hora ahí arriba, quizás quince minutos. No lo sé. Mi marido que miraba abajo, me dijo que para él, el tiempo se había detenido.Cuando me despedí de ella besándola por última vez, bajé del pole, saludé a su pareja y le dije a mi fiel escudero Llevame a casa. El se sorprendió por mi actitud. No querés ir a los reservados, aunque sea a ver si pasa algo? Mi respuesta fue inamovible. Llevame a casa. Quiero que el recuerdo de esta noche de Halloween sea exclusivo de ella. 

(Los dibujos que adornan esta columna son obra de Hayden Williams)








miércoles, 25 de octubre de 2017

Heroínas. Vampirella


   Si hay un personaje femenino, una heroína fetish que merece ser recordada en esta semana previa a Halloween, ésa es Vampirella.  En el inicio de su historia, Vampirella vive en el planeta Drakulón, un mundo en donde fluyen ríos de sangre y es capaz de volar con alas de murciélago que aparecen y desaparecen de su espalda. Las aventuras de Vampirella entre seres humanos comienzan cuando una nave espacial terrestre aterriza en Drakulón en un momento en que toda la civilización del planeta está en crisis. Gracias a la información que consigue de los astronautas de la nave, Vampirella consigue salir de Drakulón y viajar a la Tierra.





La Vampirella de Frank Frazetta 



   Vampirella nació en la década del 60 de la mano de la editorial Warren y con dibujos de Frank Frazetta. Pese a lo prometedor de la historia, promocionada en la tapa como captivating comics about fantastic females, la sexy vampiresa nunca logró el ascenso a las ligas mayores y sentarse en la gran mesa junto a las otras bellas superheroínas del comic. En los años '70, Hammer films abortó un proyecto de película sobre Vampirella en el que habían sido tentadas actrices famosas de la época como Caroline Munro, Valerie Leon y Barbara Leigh.  En 1983, Harris Publications tomó el control del personaje ante la agonía financiera de Warren. En la era Harris, distintos dibujantes como Mark Texeira se hicieron cargo de la vampira, recargando las curvas del cuerpo y estereotipando su aspecto de femme fatale.





La Vampirella de Marc Texeira


   La historia de Vampirella bajo la dirección de Harris prosiguió sin mayores sobresaltos pero tampoco demasiados éxitos. Recién en 1996 se estrenó una película destinada al video hogareño que no llegaría a los cines. En esa película, Vampirella fue protagonizada por Talisa Soto en una producción con escasa promoción que hoy apenas se recuerda. En la personificación de Talisa, Vampirella es más una heroína experta en artes marciales que una erótica devoradora de cuellos. 



Talisa Soto





   El mundo de Vampirella está concentrado en las celebraciones de Halloween y es un personaje muy popular en las convenciones de cosplay. Su más famosa encarnación cosplay fue la de Julie Strain, modelo fetish y actriz de películas de clase B, quien adornó su físico escultural con el top rojo, las botas y el cuello blanco.




Julie Strain


   Vampirella es uno de esos diamantes en bruto que espera a su abrillantador. Con su melena negra brillante, uñas largas, botas negras, colmillos sanguinolentos y un sujetador rojo que apenas consigue taparle las tetas, yo sigo esperando la gran película de Vampirella que la consagre como una heroína fetish y la eleve del status actual de ser apenas un personaje sexy en las convenciones del cosplay. Mientras tanto, para celebrar este Halloween 2017, más dibujos de Vampirella de la mano de Joe Jusko.











































jueves, 27 de octubre de 2016

Femdom en la noche de Buenos Aires. Halloween y el bouquet de la vampira





   En la Europa antigua, las novias eran consideradas un símbolo de buena suerte en su día de bodas. Era costumbre que los asistentes a la fiesta se llevaran un trozo de su vestido como talismán. Como no todas las novias aceptaban de buena gana que su vestido fuera destrozado al finalizar la fiesta de bodas, empezaron a regalar las flores de su arreglo a las invitadas para compartir su suerte con ellas. De allí viene la costumbre de entregar el bouquet floral.

   The Victorians, who were fascinated by the meanings of different blooms, popularized the wedding rose, which represents true love. Also in Victorian ages, the bride originally tossed her bouquet to a friend as she left the festivities to keep that friend safe (by warding off evil spirits, of course) and to offer her luck; this came to mean that the single woman who caught the bouquet would marry next.






   Las fiestas de Halloween en Anchorena SW Club eran una buena oportunidad para sacar a pasear el fetiche sado de una forma más o menos legal sin que el resto de las parejas me mirara raro cuando me aproximaba a ellas con la explícita intención de someter a la mujer. Arropada de vampira punk gótica, como me describió una de mis conocidas habitués de aquellas noches, y bien acompañada por mi marido sumiso, él moviéndose siempre entre lo discreto y lo opaco, supuse que mi estilo de dominatriz no iba a resultar tan chocante como lo es casi siempre.   

   Los organizadores anfitriones habían propuesto un concurso A la brujita más bella. Damas de diferentes edades habían improvisado escobas, lucían labios sombreados de negro y sus pestañas recargadas de rimmel resaltaban miradas de hechiceras que me seducían y me excitaban. Sus cabellos sedosos bajo los rústicos bonetes de magas y sus vestimentas de encaje que exhibían las partes más sensuales de una mujer me conectaban con lo primordial del sexo, con lo atávicamente femenino.

   A mí en particular no me interesaba el certamen pero sabía que era una oportunidad de esas que se dan muy de vez en cuando de aprovechar el destape de alguna de estas alborotadas herejes y sacar provecho de sus excitaciones. Mujeres algo más calientes que lo habitual, sensualidades coqueteando con lo sádico y el fetiche de lo diabólico - carnal; una mezcla tentadora aunque la mitad de aquellas damas no tenían ni idea de qué significa en realidad el Halloween o directamente habían ignorado la consigna y se presentaban vestidas de normal. Entiéndase normal por apenas algo más sexy que un casual.

   Cuando empezó el concurso, las chicas más caracterizadas se fueron al escenario a desfilar entre los poledance con el fin de ganar el premio a la brujita más aplaudida por la audiencia. Simultáneamente en el reservado de parejas, latía el sexo pero siempre en intercambio cruzado heterosexual. Pero yo sabía que al costado de ese reservado, se abría una habitación más pequeña que los habitués llamaban trencito, allí solía haber otro tipo de acción, más subterránea y prohibida. Predominaba el apretujamiento y el toqueteo al azar pero como yo llevaba a mi marido sumiso bien pegado a mí por detrás, no me importaban demasiado los acercamientos de los demás machos, al mismo tiempo que tenía mis manos y mi boca libres para acercarme a sus hembras, a las que no les resultaba fácil escapar de mí. En realidad, yo tampoco las forzaba demasiado. Aprendí con los años que la mujer con el lesbo reprimido, cuando se siente arrinconada por otra que no le da opción, casi siempre se deja llevar y goza.

   Esa noche, mientras recorría el trencito entre gemidos, caricias y besos de chicas excitadas, mi marido sumiso me susurró al oído No te pares, seguí para el fondo. Al fondo, contra el tabique de madera que nos aislaba de la pista de baile que quedaba justo detrás, me encuentro con dos bellezas rubias intentando sin demasiado éxito algún tipo de acción entre sus parejas o con las parejas vecinas. Me fui acercando hasta ponerme justo frente a ellas y las saludé con un Hola chicas, yo soy la vampira e inmediatamente me hice el centro de la acción. Para qué explicar el morbo que desperté a mi alrededor. El espíritu de Halloween se hizo presente. Lancé el bouquet de la novia sado y ellas lo atraparon al instante.

   Mi esclavo marido me ayudó a sentarme entre ellas, en el sillón que se extendía a lo largo de la pared y se arrodilló en el piso frente a mí, sosteniendo mis piernas con sus manos mientras besaba apasionadamente los tacos de las botas. Esa es la usual forma en que él se ingenia para quedar fuera de toda acción que no sea la de estar sometido ante Mí. Mientras los hombres lo miraban sorprendidos por su actitud (suponían que él debería haber intentado algo con las chicas), yo atraje a mis dos bellas víctimas y comenzamos a profanarnos sexualmente. Creo que nuestro encuentro habrá durado media hora, un tiempo mágico en donde no nos detuvimos hasta saciarnos de nosotras mismas. Recuerdo en especial a una de ellas, masturbándome con la mirada enfebrecida para luego lamerse sus dedos con mis jugos y ponérselos en la boca a la otra que, 
trepada encima mío casi me asfixiaba con sus tetas en la cara y sus besos de lengua, diciéndole probala, probala, la vampira está recaliente!

   Esa noche, Halloween se me presentó en todo su esplendor de ritual pagano y me reclamó sus víctimas sacrificiales. Ellas fueron mis corderos y yo lo fui de ellas; todas compartimos un ritual en donde nos devoramos a nosotras mismas con la misma pasión con que las damas de compañía se disputan el bouquet floral de la novia de la fiesta. Yo fui la novia y ellas gozaron cada parte de mi cuerpo de vampira, cada pétalo del bouquet de mi sexo. Así debía ser desde el momento en que mi siempre atento esclavo decidió presentarme en la penumbra para que mis anónimas adoradoras me rindan culto; ese culto tan atávico como sado, tan lujurioso como sensual, tan lésbico como femenino.






   Que vos también tengas un feliz Halloween y si esta noche ves una vampira, no te olvides de ofrecerle tu cuello y de reclamarle tu parte del bouquet. 


martes, 27 de octubre de 2015

Videoteca. Heroínas Femdom. Las Vampiresas.



   Este fin de semana es noche de brujas y quise homenajear a mi manera a todas las vampiresas sádicas y femeninas que despertamos pasiones y excitamos lujurias. No esperes en este topten de videos alguna mención a las grandes obras históricas del género o a las joyas eróticas del lesbian vamp al estilo de The Hunger, con las inolvidables Catherine Deneuve y Susan Sarandon más el aporte de David Bowie o Les Levres Rouges (también conocida como Daughters in Darkness) con la rubia Delphine Seyrig como la reencarnación de la condesa Bathory. Ahorrate la crítica cinematográfica por lo que vas a ver. Lo que viene trae consigo poca o nula intención artística. Quiero reivindicar la desmesura y el golpe de efecto, el fetichismo de la vampira sensual, el primer plano de los sangrientos colmillos femeninos que asoman sobre escotes tan exagerados como los maquillajes y los tacos altos con que las chicas más malas de todas se adornan para morderte y desangrarte. Te excita fantasear en darle tu cuello y entregarte a una de ellas? 

  


Diana Lorys en el cuello de Anita Ekberg




  


    
Heroínas Femdom. Las Vampiresas.



Mordida 10. Tammy Parks. Vladamina de Titanic 2000.

Se abre el ataúd y una vampira que supo ser chica Penthouse, sale sonriendo y contoneándose, sedienta de sangre y sexo. Muy lejos de los sufrientes y oscuros looks de las antiguas condenadas, esta señorita de largos colmillos lleva brillantes uñas rojas que sobresalen bajo los largos guantes, sexies botas de tacón y un ardiente deseo lujurioso por pervertir a otras chicas. Así es Tammy Parks como Vladamina. 









Mordida 9. Glori - Anne Gilbert. Diana Ruthven de Countess Dracula Orgy of blood.

La hermana de Drácula se llama Diana y mientras su hermano la busca por todo el mundo deseoso de verla y reunirse con ella después de cientos de años, la chica no pierde el tiempo y se pasea por los night clubs de Los Angeles buscando saciar su sed de sangre depredando todos los cuellos femeninos que encuentra a su paso. Su melena rubia, las botas de taco acrílico y su corsette de látex dejan muy atrás a las antiguas y lúgubres habitantes de los castillos de Transilvania.






Mordida 8. Eileen Daly. Lilith Silver de Razor blade smile.

Eileen Daly es una actriz británica de culto para los fans de las películas de vampiros y monstruos. El rol que la lanzó a la fama fue sin duda el de Lilith Silver, la chica mordida por un vampiro en el siglo diecinueve y que desde entonces busca venganza; se convierte en una asesina a sueldo vinculada a Scotland Yard y debe eliminar a los miembros de una secta de Iluminati que está comandada por su eterno enemigo, Sir Sethane Blake. Lo interesante del asunto es que mientras Lilith planea y ejecuta sus sangrientos crímenes, se viste y se maquilla como una hermosa dominatriz fetichista. Parece que en este oficio de asesina nocturna, sólo vale echarse encima todos los excesos.





Mordida 7. Kristin Kreuk. Lana Lang de Smallville.

En la serie Smalville, Lana Lang es una eterna candidata a amiga - novia de Clark Kent (cuando aún no era Superman) y en este episodio de la quinta temporada (Thirst), ella ingresa en una hermandad universitaria cuyas integrantes son vampiresas. Lana pasa las pruebas de la iniciación a partir de un fogoso y sangriento beso lésbico y se transforma en una devoradora sádica de colmillos sedientos pero, a diferencia de las otras chicas de su grupo, parece que aprovecha su condición para vestirse muy fetish. Al final del episodio, Lana sólo desea morder a Clark y arrastrarlo a su mundo pero él está advertido y logra clavarle una jeringa con un suero antívampírico. Una lástima. Pero antes ella le confiesa que no está enferma, que nunca se sintió mejor, que desearía compartir con él la nueva fuerza que ahora tiene y que con su lado vampírico ha descubierto el poder de su verdadero yo, que hasta entonces había permanecido oculto. Una declaración Femdom.






Mordida 6. Aaliyah. Akasha de Queen of the damned.

La película maldita que hizo honor a su nombre. Aaliyah falleció en un accidente cuando el film no estaba terminado, si bien ya había grabado todas sus partes. La historia de Lestat, un músico de rock que se enfrenta a la madre de todos los vampiros, Akasha.






Mordida 5. Maria Ford. Tournier de Night hunter.

La rubia parece el sueño dorado de cualquier hombre. Una preciosidad de melena enrulada, labios tentadores y sonrisa sensual, que se pone contenta cuando el auto no arranca porque parece desear tanto a su compañero que sólo quiere hacerle una buena fellatio. La acompañante ideal para el asiento delantero. Pero ay!, es demasiado linda para ser real. Ella esconde una letal sorpresa.






Mordida 4. Jennifer Beals. Rachel de Vampire's Kiss.

Mi amada Jennifer Beals, la chica Flashdance que humedeció mi entrepierna y también las de mis amigas durante nuestra adolescencia en los años ochenta. Ella es Rachel, ella es el despiadado beso de la vampiresa, hermosa y sensual en stockings y portaligas, sometiendo al pobre de Nicholas Cage. Como en ninguna otra escena, en ésta se aprecia el simbolismo de la mordida como el mejor orgasmo Femdom.





Mordida 3. Diana Lorys y Anita Ekberg. Bertha y Sylvia de Fangs of the living dead (Malenka, la vampire).

Si de vampirismo lésbico se trata, qué mejor fantasía que hincarle los colmillos en el cuello a Anita Ekberg. La condesa Sylvia (Anita), además de su título nobiliario, hereda un castillo sin saber que está maldecido por la presencia de vampiros. Bertha y su mucama intentarán por todos los medios arrastrar a la rubia condesa a su inframundo. La única Mordida de cine histórico de mis diez elegidas.







Mordida 2. Amanda Donohue. Lady Sylvia de The Lair of the White Worm.

Lady Sylvia oficia de sacerdotisa inmortal en un extraño culto celta dedicado a una serpiente blanca gigante. Aunque a nadie le importe demasiado el argumento del film, este personaje interpretado por Amanda Donohue es el que aparece en todas las listas cuando se busca una escena protagonizada por una rutilante vampiresa en botas altas. El sadismo está omnipresente pero los últimos segundos, desde los 2:15 hasta el final, son sublimes.





Mordida 1. Eva Green. Angelique Bouchard de Dark Shadows.

Un compilado de los momentos mas sexies de Eva Green como la dominante vampiresa que somete, excita y tortura a Johnny Depp. Aunque detesto el final del film, Eva está fabulosa en muchas escenas y en esta edición aparece en todo el esplendor de su seducción y su sadismo.










lunes, 27 de octubre de 2014

Halloween. Tu Maléfica interior


Angelina Jolie, maléfica y embrujada



   El romanticismo entroncado en lo misterioso nos ha excitado a las mujeres desde siempre, incluso en aquellos tiempos antiguos en donde las desprevenidas damiselas se encontraban de pronto excitadas, en medio de pulsiones indescifrables provocadas por la lectura de las novelas que insinuaban placeres y situaciones que  aumentaban el tabú de lo prohibido y condenado. Y qué va si en lugar de señorita eras varón pero con húmedos sueños de transformarte en muñeca porque no es nada nuevo soñarse con el vestido y la lencería de la hermana o la prima mientras un gran macho de cara desconocida o enmascarada te hace puta en una noche en la que el viento vuela en las cortinas del dormitorio y los perros del barrio parecen transformarse en lobos aullándole a la luna llena.

   Halloween siempre fue el expiar los espíritus malignos del deseo amatorio. Más tarde llegarían los psicólogos a explicarnos aquello de la histeria y del útero vacío y después las pantallas de cine con las historias de las malvadas de Disney; desde la ancestral tentación de la manzana ofrecida a la inocente y adolescente Blancanieves hasta el fetichista zapatito de cristal que te lleva sin escalas de esclava cenicienta a princesa redimida y triunfante. Hay acaso una experiencia más sissy que la historia de Caperucita? La niña inocente vestida de rojo con los zoquetitos blancos y la canasta, eligiendo la tentación del camino corto por el bosque en donde espera el lobo. Cómo se hace para no sonreír imaginándola como un anticipo lujurioso de tantas nenas trans que hoy se ponen por primera vez los tacos altos y caen en la sensual tentación del camino corto, de la pecaminosa vida fácil.

   Erase una vez una endiablada francesa, Gabrielle-Susanne Bardot de Villeneuve, quien en 1740 excitaba la imaginación de las damas de la alta sociedad parisina con la historia de su descontrolada Bestia rugiente en un castillo demoníaco y una inocente Bella que aceptaba el desafío de avanzar hacia la tentación de donde ya no hay retorno. Y fueron los hermanos Grimm en 1812 en los Cuentos de la Infancia y el Hogar, quienes dieron forma a la villana exquisita, la malvada de las malvadas, con su capa negra y su poder maldito que tanto nos excitó hasta que finalmente la industria Disney comprende que nada puede detener a ese sex appeal de siglos y nos regala a una Angelina - Maléfica bicorne, alada y poderosa, torturando a un pobre tonto que se cree rey pero que no es otra cosa que esclavo de sus temores y que intenta en vano demorar el destino del Fem - power que cae sobre él, vengativo e irremediable.

   Para qué seguir buscando una explicación a nuestras pulsiones si desde hace generaciones que vivimos tentados por las brujas, las villanas, las malvadas y sus poderes? Que mejor entonces que aprovechar la fecha para ponerte la capa de cuero o vinilo, travestir a tu Caperucita, atar el lobo a tu cama, ponerte los guantes largos de Bella para bailar el vals con tu Bestia rendida ante el poder de tu seducción o subirte a los tacones, esta vez no de cristal pero sí de acrílico, los tacones que tienen el poder mágico de elevarte de triste cenicienta sometida a deslumbrante princesa stripper. Qué mejor que regalarte a vos misma una noche mágica...una noche para gozar del poder liberador y sádico que nace de tu desatada sensualidad femenina, una noche para darle alas a tu Maléfica interior.

   Y ustedes...niñas y niños adultos.... qué monstruosa y bella bruja sacarán a pasear  en este Halloween?


Caperucita Roja por Al Rio


 

Blancanieves por Al Rio

jueves, 3 de octubre de 2013

Halloween sado, sensual y femenino


Angelina Jolie, embrujada





I don’t need to dress up. Halloween is every day of my life.

Keith Richards, 31/08/1994, (onstage in Oakland, USA).                                                                                                                                                                      

   Halloween en mi vida argenta no representaba nada más que algo gringo importado hasta que fui adentrandome en la historia de las tradiciones y su contenido pagano. Me di cuenta que todos los pueblos necesitan de un Halloween, llámese como se llame. Lo primero pasa por la aceptación de la existencia de un espiritu del mal, algo oscuro, algo implicitamente vivo que se resiste a morir, la libido, lo oscuro de desear lo indefectiblemente deseable. Así como no hay una historia única sino que cada uno lleva la suya a cuestas, todos llevamos un Halloween personal que descubrir, celebrar y expiar

   En algunos de nosotros el espiritu de Halloween es muy intenso. No se reduce a un premeditado encuentro anual sino a periódicos estados de paganismo erótico  que superan toda la moralina almacenada en los cánones de los libros sobre la sexualidad de los vivos para anclarse en el prohibido placer del más allá. El sádico Marqués y la Venus de Masoch, la osadía de Marlene y el andar de Catwoman, la inocencia sissificante que transmiten Marilyn y Caperucita Roja, el arte audiovisual de la expresión de Madonna y la carcajada del Joker. Y por supuesto, en primerísimo plano, mi más amada sonrisa de Bettie Page. Es como si estos elementos envenenados nacidos bajo el estigma de cientos de sacrilegios surgieran en la vida real de alguna forma u otra en cada sesión, en cada encuentro, en cada texto y comentario de este blog, en cada contacto escrito con mis conocidos foreros o facebookeanos. 

   La noche pone su gracia y tiñe desde adentro Mi necesidad de conexión sádica con esa mínima parte de la humanidad que comprende que en esta vida, ésta, la única que tenemos, es donde realmente podremos expresar nuestro deseo por la sensualidad. Negar ese Halloween que se agita dentro de nosotros sería como conducirnos a la fiesta de los vivos, pero mirarla desde afuera. Pues Halloween se planta desde la anti-santidad, el duelo de lo anhedónico, desde el repudio a la norma inquisidora, una cristalización de los miedos internos. El temor  a caer en aquel peor de los pecados borgianos: el de no haber sido feliz. 

   Yo siento que este Halloween es Femenino. Es una historia altamente Persefonense, es Proserpina, es volver al Hades a través de un ritual tan pagano como seductor. Es conectarse con la tierra, para volver a ella purificados. Explorando mi espíritu sado, sensual y femenino, me encuentro con el ávido sentimiento de Halloween que vive en el otro. Es un camino que tiende a cerrar ciclos antes que mueran  y a abrir ciclos antes que den a luz. Es Stevenson reescribiendo a una Mistress Hyde de entre las piernas de Dr Jekyll.  Es vivir en naranja, negro y morado. Un Carnaval del carnaval. Un ponerle una máscara a la máscara. Un juego de roles que se la juega en la vida misma. Raros hasta la médula, los fetichistas rendimos culto a nuestro erotismo fuera de todo molde, lejos de todo oráculo, actores de la acción. Sin comernos el verso de tanto relato ficticio y tanto comercio con nuestras fantasías que se hacen realidad periódicamente y siempre con la mente en estado de celebración de las emociones sexuales.

   Porqué negarlo, nada nos alcanza, somos insaciables. Queremos siempre más. Buscamos vampiros para entregarnos voluntariamente, pues definimos nuestro estado vital como No doy más, Lo que daría por esto, Si no lo hago voy a morirme, Prefiero morir que vivir sin esto o aquello, entre tantos disparos al morbo enjaulado. Dejar fluir la gracia femenina, la curva peligrosa, el demonio de los ojos cerrados, el multiorgasmo, la risa muejejeje, el traje de lentejuelas, lo perverso del lenguaje, el charol de tacos altos, el fulgor de un escote pronunciado, el masoquismo, el triskel celta, la felina sensación sedosa de una espalda de mujer. Un Halloween sin duelos, una festividad del placer.

   Sado, Sensual y Femenino es Halloween. Mi vida es Halloween. Un mundo de caretas, noches, tratos, cultos, renaceres, trucos, endiosamiento, diabluras, cosechas. Los invito a que se reencuentren con su Halloween con esa víspera de su propia santidad. El rol somos nosotros. Cuando somos Halloween, somos Venus y el Marqués. Pues ser sado puede ser tu vida y el ser vainilla, esa disciplina que a veces hay que practicar. 





miércoles, 31 de octubre de 2012

Halloween. Dame tu cuello


    



   Querida Lady Roxy:   

   Siempre, desde adolescente, sentí atracción por las mujeres vampiro. Y del vampirismo a lo gótico sólo hay un paso.  La mujer vampiro siempre me generó una mezcla de miedo y deseo. He visto algunas películas en las que la vampira con su sensualidad atrae a la victima (un frágil mortal como yo) y lo seduce para que caiga en sus redes... siempre me calentó ese juego y no se si podria resistir a esa clase de invitación, aun sabiendo que es una trampa.  Tal vez embriagado por el deseo y la excitación, iría como hipnotizado a su boca, su cuerpo.  Vos, Lady, tenés en algunos momentos la estética gótica, la estética vamp, que me mata.

   Este admirador mío sabe que de alguna manera u otra, al enviarme este mensaje tan concreto, pone con elocuentes palabras una estampa de Mi lado oscuro que cada vez es más luminoso y casi transparente. Hoy estamos en Halloween, no es luna llena y estoy muy lejos de algún castillo pero siempre llevo conmigo el deseo de que Mis colmillos insaciables pueden mostrarse afilados para salir en búsqueda de algún cuello que no me dará la vida eterna pero sí el  perverso placer de mi juego de poder y si todo sale como espero, esa víctima de mi succión no se convertirá en murciélago humano, como cuenta la leyenda, sino en la criatura que alimente mi lujuria por esa noche. Sin meterme mucho en fábulas por todos conocidas, quiero manifestarme en defensa de la victimaria, librando de  responsabilidad a la mujer vampira en la consumación de la mordida y posterior sangrado de la víctima. Me siento libre de toda culpa. Declaro que no me interesa hacerme cargo de las acciones ni de sus consecuencias, a diferencia de tantas mujeres que recorren el BDSM y que sólo parecen buscar, a tientas, alguien que las redima y se haga responsable de sus tentaciones (y así también de sus posteriores desilusiones). 

   Hoy defenderé mi causa, mi sado, mi sensualidad, mi femineidad y mi insaciabilidad vampírica. Dejando de lado toda vianda macabra y apelando a la estética sin dejarme llevar por ningún lúgubre transfondo, espero reinterpretar el arquetipo de Vampiresa para absorber su esencia sádica, caprichosa, ambulatoria, nocturna, romántica, lasciva....

   Mi defensa se sostiene en el hecho innegable de que las víctimas del Sado, Sensual y Femenino son voluntarias, muy capaces de poner en riesgo su cabeza con tal de experimentar el goce de ser mordidos en su cuello y llevados a las oscuras y febriles cuevas donde reina el Fem-Dom. No son tan incautos como los niños víctimas del Conde, son tipos y féminas que saben lo que quieren, viajeros, sadonautas, masturbadores de noches vagabundas y clandestinas. Todos adultos, cuerdos y con alto hematocrito. Jamás cuestionan el autoritarismo abusivo e imperial de la Señora. Se agazapan y se repliegan a Mi paso, con temor pero también con una fuerte pulsión a entregarlo todo y a desear ser devorados por la Hembra Vampira Mantis Religiosa. Estén bien erectos o todas  mojadas, buscan  algo, quieren más,  lo quieren entregar todo.

   La Mujer vampiro gótica de la que mi amigo hablaba, con esas características tan peculiares y bien definidas, no deja de ser prima hermana de la mujer fatal, de larga tradición en el cine. Mujeres que son capaces de desplegar a su paso un aura, un atractivo que las vuelve irresisitibles ante la  mirada masculina. Ellos pretenden jugar con ella, disfrutar de su seducción pero lentamente terminan envueltos en sus redes como dóciles juguetes, poniendo su sexo, su billetera, su tiempo y su vida misma a disposición de la sádica vampiresa que siempre exige más. En el cine y en las novelas siempre ellas, después de haberse divertido mucho y saciadas en su ansia cruel, al final pierden y reciben su justo castigo mientras el muchacho es redimido o cae también, víctima de haber cedido ante tamaña tentación lujuriosa.

   Pero la  vida no siempre es como una novela. A veces, en los finales de la realidad, las vampiresas ganamos. Y ellos, los absorbidos y esclavizados, los victimizados y sometidos, también reconocen, cansados pero sonrientes, que nunca la pasaron tan pero tan bien.
   



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