domingo, 23 de agosto de 2026

Videoteca. Ladies in boots. Los 90's

 

   La bota sexy de los años noventa! Me hace muy feliz presentar esta selección de videos que me es muy querida entre todos mis fetiches personales. A mediados de 2017 comencé a engalanar mi blog con videos sobre la historia de las botas en las pantallas, comenzando por el inicio, con los años sesenta. Y así llegamos al 2026 y a la bota femenina de los noventa.

   A principios de la esa década y sin aviso alguno, explotó un Big Bang de las botas en las vidrieras, las calles y las pasarelas. Vogue declaró que 1993 era el Año de las Botas y se las usaba en una amplia gama de estilos, hasta la rodilla, por encima de la rodilla, en puntas o redondeadas, cortas al tobillo, con cordones o con cremallera y con tacones de todas las alturas y las formas. Por supuesto que las actrices en los films y las cantantes pop en los escenarios adoptaron rápidamente la tendencia y la difundieron por todo el planeta. 

   Décadas atrás, las botas femeninas se consideraban un símbolo de rebeldía y agresividad. Pero en aquel tiempo y gracias a innovadores como Gianni Versace y Dolce&Gabbana, representaron la visibilidad del BDSM a través de la moda. La bota de los noventa fue contemporánea de los videos más fetichistas de Madonna (Justify my love, Erótica, Human nature), de su libro Sex y de la renovada Catwoman, una dominatriz sádica protagonizada por Michelle Pfeiffer, que le abriría la puerta a una nueva generación de superheroínas poderosas y sensuales. Estos diez videos aspiran a reflejar esa época tan brillante como inolvidable. 

  

Julia Roberts, la inolvidable Pretty Woman en botas de vinilo











Julie Strain, superheroína en botas



Julia Ann y Janine Lindemulder, strippers en Blondage



   A modo de review, les presento un repaso de la videoteca de la historia de la bota femenina fetichista en mi blog, con los links correspondientes: 

Ladies in boots. Los 60's. Nichelle Nichols, Catherine Spaak, Sofía Loren, Ann Margret, Elizabeth Taylor, Mónica Vitti, Honor Blackman, Diana Rigg, Nancy Sinatra y Brigitte Bardot. 

Ladies in boots. Los 60's II. Susan Oliver, Isabella Biagini, Adrienne Corri, Mónica Vitti, Barbara Angely, Valerie Leon, Nancy Sinatra, Jane Fonda y Brigitte Bardot. 

Ladies in boots. Los 70's. Mónica Vitti, Ornella Muti, Jaclyn Smith, Carolyn Munro, Raquel Welch, Raffaella Carrá, Amanda Lear, Cherie Currie, Agneta Falskog, Frida Lyngstadt y Debbie Harry. 

Ladies in boots. Los 70's II. Siouxsie Sioux, Labelle, Marcia Barrett, Maisy Williams, Liz Mitchell, Cher, Raffaella Carrá, Amanda Lear, Debbie Harry Agneta Falskog, Frida Lyngstadt y Olivia Newton John. 

Ladies in boots. Los 70's y los 60's III. Nadia Cassini, Sylvie Vartan, Raffaella Carrá, Erika Blanc, María Bucella, Millicent Martin, Lynda Carter, Cheryl Ladd, Claudia Cardinale y Brigitte Bardot.

Ladies in boots. Los 80's. Steffanie, Angelique Pettyjohn, Olivia Newton John, Siouxsie Sioux, Cherie Currie, Maria Ford, Claudia Christian, Amber Lynn, Sybil Danning y Farrah Fawcett.


   Las protagonistas de estos diez videos que representan lo que fue la bota de los años noventa son Joan Severance, Laure Sainclaire, Daryl Hannah, Janine Lindemulder, Julia Ann, Demi Moore, Cher, Julie Strain, Gina Gershon, Elizabeth Berkley, Julia Roberts y Madonna 


Ladies in boots. Los '90s


Puesto 10. Joan Severance. Black Scorpion (1995)

Darcy Walker es policía de profesión pero tras la muerte de su padre construye un alter ego de heroína enmascarada por fuera de la ley para investigar su muerte y castigar a los culpables. En esta escena, se traviste de prostituta callejera al estilo Pretty Woman en botas altas negras pero al verla no quedan dudas que Joan Severance construye un roleplaying mucho más sexy y atractivo que el que hizo famosa a Julia Roberts. El productor Roger Corman lo confesó claramente: Quería hacer una Superman Spiderman Batman pero femenina. Quería una actriz alta, guapa y con una figura estupenda. Es muy interesante la recopilación que hace Wikipedia de las críticas recibidas. 





Puesto 9.  Laure Sainclaire. Labyrinthe (1999)

Labyrinthe es una versión porno francesa de Alicia en el País de las Maravillas con la hermosa Laure Sainclaire como la rutilante protagonista. En la escena final, después de pasar ilesa (y orgásmica) por toda clase de ambientes y fantasías, se presenta en la mazmorra del castillo vistiendo botas rojas y máscara, lista para ser la esclava de una dominatriz.   




Puesto 8.  Daryl Hannah. The last days of Frankie the Fly (1996)

Los primeros 45 segundos de este video son la gloria de todo fetichista por la forma en que Margaret (Daryl Hannah)una actriz porno que se ve envuelta en turbios negocios mafiosos, se pinta los labios, se ajusta el corsette y se peina la peluca a la Bettie Page. Las botas aparecen después, ya con Daryl en la calle y con su natural melena rubia. 





Puesto 7.  Janine Lindemulder y Julia Ann. Blondage (1994)

Dos hermosas rubias protagonizan un ardiente show erótico - lésbico entre caños de poledance, vestidas con el mejor red and black vinílico en la lencería, los guantes y las botas. Interesante: Janine Lindemulder y Julia Ann no sólo actuaban estos shows ante las cámaras sino que además lo hacían en vivo sobre los escenarios. Son tan parecidas las dos que se hace difícil distinguir cual es cual.






Puesto 6. Demi Moore. Striptease (1996).

Una historia que pinta para sexy pero que no es otra cosa que una novela sensiblera y moralista que deja claro que las bailarinas de cabaret son buenas chicas que tuvieron mala suerte en la vida y tienen que bailar, desnudarse y hacer todas estas cosas horribles y degradantes sólo por necesidad. A pesar de todo, Striptease y Demi Moore han resistido el paso de las décadas para convertirse en una referencia histórica inevitable para las actuales artistas de poledance. El video reune las dos escenas de Demi bailando en botas, en este caso son rosadas, con el taco grueso y con los lazos por delante que se hicieron populares en los noventas. Una escena es en el cabaret, con poledance y silla; la otra como table dancer privada.  





Puesto 5. Cher. Heart of Stone Tour (1990) 

El maestro del diseño Bob Mackie es el responsable de la Cher semidesnuda y en botas altas que conmovió los escenarios desde esta gira Heart of Stone Tour en 1990. Este look de Cher fue estrenado un año antes cuando filmó el polémico videoclip de If I could turn back time y pasó a ser una de sus marcas registradas en los escenarios durante más de un cuarto de siglo. Catsuit de encaje, una melena enrulada prodigiosa y botas negras de taco bajo, agregando a veces una chaqueta de cuero. 







Puesto 4.  Julie Strain. Enemy gold (1993)

El cine clase B de los noventa fue una fuente inagotable de fantasías fetichistas dado que las compañías que filmaban con bajo presupuesto podían permitirse atrevimientos en escenas de sexo que las grandes, comprometidas con mayores presupuestos, nunca hubieran podido procesar. Los films de Andy Sidaris y los protagónicos de la heroína Julie Strain son el mejor ejemplo. Asesinas y mafiosas crueles, tan bellas y mortales como escotadas y fetichizadas, estas chicas malas poblaban sin pudores las pantallas clase B y removieron las fantasías en las mentes de millones de hombres sumisos. 





Puesto 3.  Elizabeth Berkley y Gina Gershon. Showgirls (1995)

En su momento, Showgirls fue destrozada y acribillada por toda la crítica hasta el punto tal que significó la definitiva destrucción de la carrera de su protagonista. Treinta años después, Showgirls se ha convertido en una película de culto. Así es la historia, con sus modas de idas y vueltas. El film trata sobre una retorcida relación de amor - odio entre dos coristas: Elizabeth Berkley, una principiante trepadora dispuesta a todo para triunfar sobre los escenarios y Gina Gershon, la reina del show que se siente desafiada y atraída a la vez por su novel competidora. 

En esta escena, Elizabeth y las coristas están muy sexies entre motos y bailarines leather gay. El look es netamente sado: botas altas, maquillaje muy fuerte, pelucas bob negras y corsettes de vinilo con las tetas al aire. A los 0:20 min., aparece Gina como la gran estrella del show, descolgándose con sogas sobre el escenario. Al 1:07 min. va en busca de Elizabeth y el juego de persecución lésbico comienza una vez más. Acosada sin tregua por su rival, Elizabeth intenta cumplir con la rutina coreografiada y la furia se lee en sus ojos mientras Gina juega provocativamente con ella, la somete y la humilla delante de todos dejando bien en claro quien es Ama y quien es esclava.  







Puesto 2.  Julia Roberts. Pretty Woman (1990)

Mujer Bonita (Pretty Woman) sigue haciendo historia más por su subtexto fetichista que por su argumento o las actuaciones de sus protagonistas. Su mérito no trasciende de ser una sosa y remanida comedia romántica, típica de aquellos años. Pero Pretty Woman terminó siendo para los fetichistas de las botas un ícono inoxidable, a prueba del paso de las décadas, que nos etiquetó para bien o para mal como putas a todas las mujeres que amamos lucir cuero y vinilo hasta más arriba de la rodilla. Ratificando una vez más que una imagen vale más que mil palabras y argumentaciones, el poster de la película, con una sonriente Julia Roberts apoyada en el hombro de Richard Gere y calzando las famosas botas de puta, ha marcado a fuego el imaginario colectivo fetichista.

Todo el look de Julia Roberts en los primeros treinta minutos del film no deja dudas: las botas de vinilo negro son parte integral de una imagen de prostituta, junto con la peluca rubia y la minifalda de lycra. Esta impresión se confirma plenamente cuando más tarde, durante las negociaciones previas al coito con Gere, se descubre que guarda sus condones en la parte superior de la bota. Amada y odiada por partes iguales por los amantes de las botas femeninas, a treinta y cinco años de su estreno, en Pretty Woman se piensa cuando se habla de la película de las botas. 






Puesto 1.  Madonna. Vogue (The Girlie Show) (1993)

El album Erotica, el libro Sex y el  primer set del Girlie Show titulado Dominatrix, proclamaban que Madonna había dejado atrás la provocación chispeante y sexy para adentrarse sin temores en aguas más turbias de la sexualidad humana. Con diseños de vestuario de Dolce&Gabanna, Madonna era claramente una dominatriz en escena, adorada por igual por sus coristas y sus bailarines. El momento cumbre llega a los 3:50 min cuando ella camina con sus botas lace de taco grueso sobre las espaldas de ellos, en una lujuriosa alfombra humana. Si la gira anterior, la Blond Ambition, fue la del corsette de Gaultier y la masturbación en la cama durante Like a Virgin, el Girlie Show sería la fiesta de la Dómina sexy. 






Strike a pose, Madonna


viernes, 14 de agosto de 2026

La Fantasía Femdom (parte IV)

 





   Si un grupo de extraterrestres apareciera de pronto y nos preguntara de qué forma obtenemos el máximo placer sexual posible, le responderíamos sin dudar Con la Dominación Femenina. Si nos miraran con expresión de incógnita, podríamos profundizar el concepto diciendo que somos mujeres y hombres iguales y libres pero que gozamos en la intimidad jugando a simulacros de esclavitud…y creo que entonces sí podríamos hacernos entender.

   Para un observador que desconoce este mundo tan particular, los rituales a menudo complejos de la dominación femenina son actos de abuso y violencia pero si se mira con atención, descubrirá que sus condiciones son controladas y casi siempre se desarrollan en el plano simbólico. Las Dóminas y nuestros esclavos adoradores construimos con palabras y actos una mascarada ficticia de sometedoras y sometidos cuyo goce nace de negar la realidad en la que vivimos aunque no está totalmente desvinculada de la misma. El sado Femdom siempre implica una evasión de la realidad. Dejamos de ser sujetos de derechos del siglo XXI para correr tras un espejismo de ficciones esclavistas.

   La Venus sádica y dominante y los seres de todos los sexos que gozan sometiéndose a ella no sólo conformamos un conjunto de sibaritas sexuales acostumbrados a degustar exquisiteces eróticas. El sadismo controlado y ritualizado de las sesiones nos ayuda a acomodar en los cajones de nuestra personalidad a ciertos fantasmas surgidos de lo más profundo de nuestro ser, que de ser liberados sin controles, nos complicarían la vida con sus apetitos destructores y el fuego de las pasiones. Las sesiones Femdom donde esos fantasmas cobran vida actúan a veces como una purga benéfica. Todos aquellos instintos sexuales que en la vida real deben ser reprimidos de acuerdo a la moral, las leyes y a nuestra propia conciencia, encuentran su derecho a la existencia en nuestras privadas mazmorras donde nos convertimos a piacere en azotadoras crueles, proxenetas de mucamas travestidas, sodomizadoras sádicas de colegialas….y la lista sigue. La sesión sado es libertad en cadenas; nos permite construir un refugio privado, preservado de miradas extrañas, donde la imaginación nos permite ser individuos soberanos de nuestros propios destinos sin correr riesgos.

   Por esa misma razón, la dominación femenina no es ni podrá ser jamás una mera variante dentro de la diversidad, un ingrediente más en un coctel de sexualidades que busca el reconocimiento público y la visibilización, como lo proponen muchos teóricos del género y la sexualidad. Porque la experiencia del placer en el sado Femdom se obtiene gracias a la inteligencia de quienes lo viven, a la riqueza con que dialogan, la imaginación con que fabulan y a la sabiduría con que se autocontrolan pero nunca por como se incluyen en el mundo real, que por otra parte no les excita en lo más mínimo. A nadie le importa como vive la Dómina cuando no calza las botas ni empuña el látigo porque no es su vida personal sino su poder de persuasión y su capacidad de provocar la magia de la ficción lo que determina su valor ante los ojos y oídos de sus esclavos adoradores. Dominar es un arte y cuando se evalúa una obra de arte, es muy poco relevante la vida personal de quien firma el cuadro.

   La dominación femenina actúa en nuestra conciencia como un llamado de las sirenas que nos tienta a escapar de la realidad. Los rituales, los contratos de esclavitud, las vestimentas fetichistas, todo ese travestirse de lo que no somos pero querríamos ser, sucede en una región que no es el de la sexualidad convencional pero tampoco es pura fantasía. Ama y esclavos saben que lo que están viviendo no es estrictamente verdad pero el truco funciona porque esa ficción erótica complementa la experiencia sexual humana con aquello que es imposible de encontrar en la vida real, que nos emancipa de ella y nos permite por momentos gozar en un mundo creado por la imaginación, que sabemos que no existe y que por esa misma razón deseamos y soñamos.








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La Fantasía Femdom (parte III) 


viernes, 7 de agosto de 2026

Joan Collins Domme AI

 

   Stabled Diffusion es un generador de imágenes por AI que les ha permitido a los fans de las estrellas de Hollywood hacer volar la fantasía y convertirlas en diosas fetichistas a puro leather, rubber y botas de tacón. Por supuesto que una de las favoritas de los AI fetishists es Joan Collins, en su rol de Alexis Carrington en Dynasty, dado que su personaje reune todas las características deseables de la bella sádica tirana por la que desearían ser esclavizados. El rostro no está del todo bien logrado pero dejémos ese detalle de lado y celebremos este calendario en donde te saluda la Alexis AI y te invita a soñar con encontrártela en alguna caliente fantasía. 



Enero






Febrero




Marzo




Abril




Mayo




Junio



Julio



Agosto



Septiembre



Octubre



Noviembre



Diciembre



viernes, 31 de julio de 2026

Bonnie Tyler, diosa leather

 



   Bonnie Tyler fue por encima de todo una cantante muy carismática, que junto a otras marcó los años ochenta con éxitos inolvidables pero gracias a su estilo personal fue capaz de romper con ese marco puramente musical. Sobre los escenarios, la rubia galesa demostraba que voz y talento le sobraban pero también que poseía una fuerte personalidad para lucir sus looks de modo tal que se convirtió en un ícono de la moda y la sexualidad. En ese campo tan sinuoso y difícil de definir, Bonnie Tyler es la chaqueta de cuero con hombreras. La combinación de esa prenda con pantalones ajustados, minifaldas o minivestidos, fue su señal al mundo, un aquí llego yo y voy a ser inolvidable. Bonnie le agregaba su célebre melena rubia que llameaba ferozmente voluminosa, haciendo aún más vistosos sus bellos ojos azules y más dramáticas las interpretaciones de sus power ballads con su inconfundible timbre vocal. El resultado hizo historia: Bonnie Tyler fue uno de los más grandes símbolos de poder femenino que haya pisado un escenario.







   Bonnie fue una chica leather cuando el cuero ya había salido de las mazmorras del sadomaso, del ghetto gay y de las reuniones de motoqueros y ganaba cada vez más adeptas en todo el mundo. Pero fue gracias a las mujeres del espectáculo como ella, que el fetiche de la ropa de cuero se universalizó y resignificó. Todas las chicas alrededor del mundo podíamos reflejarnos en cantantes como Bonnie Tyler y sentirnos bellas y sensuales imitando su look. La moda fetichista femenina expandida en videoclips musicales generó así toda una cosmovisión estética de la vida y la sexualidad en donde la vestimenta, el peinado y la actitud enviaban claramente un mensaje de poder erótico. 

   Las chicas de mi generación que adoptamos como modelo a musas como Bonnie Tyler fuimos muy diferentes en el sexo a las demás, más recatadas, y por supuesto, a la generación de nuestras madres. 




 








   Gracias por todo Bonnie. Vuela feliz en tus alas leather.



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