domingo, 26 de abril de 2026

El poder del símbolo fetichista (parte II)

 



   El film sueco Soy Curiosa de Vilgot Sjöman es uno de esos documentales sobre sexo y sociedad que fueron en su momento revolucionarios y controvertidos y que hoy apenas despertarían sonrisas. Nos cuenta la historia de Lena, una insistente y rebelde joven y su cruzada personal por entender la condiciones sociales y políticas en Suecia en los años sesenta, así como su determinación de explorar su propia identidad sexual. Me detengo en una escena que me parece brillante por su don de síntesis: Lena pregunta  acerca de la diferencia de clases sociales en Suecia, si la sociedad sueca es clasista o no y uno de los entrevistados responde: si estamos desnudos no hay diferencias de clase pero ponle ropa a la gente y ya tienes una sociedad clasista.

   La lucidez con que aquel sueco anónimo definió las relaciones de poder a través de la ropa tiene un aire familiar con la frase más actual de Ru Paul. Nacemos desnudos: todo lo demas es drag. Nada más habitual en las sesiones sexuales de dominación femenina que la dominadora esté fetichizada, draggeada, mientras el sumiso yace desnudo, sin atractivos y vulnerable. El CFNM (clothed female naked male) define por sí mismo quien manda y quien obedece. A través de la vestimenta (o de la ausencia de la misma) definimos culturalmente quien es quien y cual es el rol de cada uno. 

   En la fantasía Femdom, el look de la dominatriz la convierte en una diosa sexy, qué duda cabe, pero además cumple con lo que los sumisos y las sumisas esperan de una mujer dominante. Es una relación simbiótica de complementos. Con el fetiche te estimulo, con el fetiche me adorás, fetiche es lo que esperás. Entonces fetiche te doy y obtengo lo que yo quiero; el poder de dominarte. La mayoría de las mujeres que se ponen bellas para seducir o simplemente para verse más atractivas no se definen como fetichistas pero manejan el mismo concepto. No hace falta meterse en el BDSM para constatar algo tan obvio. 

    El fetiche es un poderoso constructor de fantasías antiigualitarias y placeres sensoriales pero en su faz más oculta es también un modo particular de relacionarse en el sexo y hasta es capaz de generar toda una cosmovisión estética de la vida y de la sociedad. Las vestimentas y actitudes, los objetos del fetiche, ya no se usan solamente para excitar los sentidos sino que son resignificados desde una cultura que organiza el sexo en términos de quien manda y quien obedece. Donde muchas personas no iniciadas sólo ven ropas raras, los cultores del fetiche distinguen claramente mágicas construcciones de poder y formas exquisitas de gozar. 

   La explosión del fetichismo en revistas sado, videos y posteriormente Internet le ha agregado una dimensión histórica a los fetiches. Cuando Serena Williams se presentó a jugar en Roland Garros con un catsuit negro, fue inútil que explicara una y otra vez que necesitaba una prenda que sostuviera con firmeza su vientre dado que recientemente había dado a luz. Los comentarios hablaban de que el sadomasoquismo había invadido al tradicional deporte blanco. Para todo el mundo, lo que Serena llevaba puesto era un fetiche sado. Así lo determina históricamente nuestra cultura.   

    Pero entonces qué cosa es el fetiche? Como definirlo? Que parte le corresponde a lo visual, que parte a las texturas suaves femeninas, a lo simbólico, a lo histórico, a lo mágico, a los juegos de poder en el sexo? El fetiche Femdom es todas esas cosas a la vez y allí reside su gracia. Cualquier intento por desunir algunos de esos eslabones para analizarlos por separado tendría el mismo efecto que una autopsia que mataría al organismo entero. El fetiche Femdom es un todo que trasciende ampliamente a la suma de elementos que lo forman. Analizar un par de botas o un par de guantes largos de latex negro e intentar establecer una conexión con la libido de las Amas o los sumisos sin incorporar el resto de los elementos que constituyen la escena del sexo y, lo más importante, sin tomar en cuenta la historia sexofetichista y el anclaje que esas prendas tienen en la psiquis sexual de la cultura libertina occidental, es un camino directo a la incomprensión. Porque si la pasión fetichista fuera simplemente una satisfacción a través del objeto sin otra conexión con el resto del universo simbólico del sexo, ocurriría en algún momento una saturación y el placer decaería. Pero ocurre lo contrario: para la tribu fetichista cuanto más haya de lo mismo, más es siempre mejor.  

  Yves Saint Laurent que algo sabía sobre como las mujeres son capaces de construir poder con la vestimenta adecuada, afirmaba El vestir es una manera de vivir, y que el estilo es tan esencial para una mujer como sus sueños. Para las mujeres que nos gusta lucir los fetiches para excitar y excitarnos, vestir los fetiches es nuestra manera de gozar.




lunes, 6 de abril de 2026

Lady Gaga Sado. 2011 Howard Stern Show

 

   Para visitar el programa de radio de Howard Stern en julio del 2011, Lady Gaga reiteró su mejor look dominatriz en negro brillante. Un body de latex de House of Etiquette, medias stockings de Danika, chaqueta motoquera de Christian Benner, joyería y cartera de Versace y por supuesto, sus amadas botas de Pleaser, modelo Adore 1020, de ocho pulgadas de taco y cuatro de plataforma.




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sábado, 28 de marzo de 2026

Videoteca. El trench coat


   El trench coat, llamado también gabardina, es una de las tantas prendas de origen asexuado y funcional, masculina en su concepción, que con los años se fue volviendo femenina y sexy. La historia enseña que fue la gran Greta Garbo quien lo puso en la primera fila de la seducción en varios de sus films. Parte infaltable del famoso estilo Garbo era el cuello levantado del trench a la usanza de los detectives y su cintura bien ceñida por el lazo, que oficiaron de camouflage tanto para su notoriedad como para ingresar a restaurantes cuyo protocolo prohibía el uso de pantalones entre sus comensales. Un evidente juego de géneros y una sutil proclamación de bisexualidad.


Sofìa Loren con el trench coat de Arabesque, acompañada por Gregory Peck



Romy Schneider con el trench coat de Max et les Fellaieurs



   La historia del trench nace en 1823 cuando Charles Mackintosh patenta una prenda impermeable a base de caucho. Se lo llama desde entonces mackintosh o simplemente mac. En 1876 Thomas Burberry da otro paso e inventa el burberry's en Londres. Humphrey Bogart lo hizo célebre en Casablanca (1942), Audrey Hepburn lo feminizó con pantalones capri y zapatos ballerina en Sabrina (1954) y también en la escena final de Breakfast in Tiffany's (1961). En los años siguientes, con la llegada del cuero y el vinilo, el trench no fue sólo funcional: pasó a ser sexy, moderno y ultrachic. 

   Las diez elegidas en escenas de cine vistiendo trench coat con un claro sentido fetichista son Uma Thurman, Rebecca Romijn, Pamela Anderson, Sofìa Loren, Olinka, Morgan Fairchild, Romy Schneider, Illona, Ginger Lynn y Malisa Longo.


El trench coat

10 y 9. El trench de cuero negro. 

Dos ejemplos del encanto del trench de cuero negro cuando lo visten detectives y femme fatales. Uma Thurman (The Avengers), atrapada en un laberinto de escaleras y Rebecca Romijn encontrándose con Antonio Banderas en la pasarela Debilly, frente a la Tour Eiffel (Femme Fatale).










8, 7 y 6. El trench de vinilo rojo. 

Imposible no mirar de pies a cabeza a estas tres bellezas y encandilarse con semejante explosión de brillo y color. Sofía Loren junto a Gregory Peck en Arabesque, la Marilyn porno francesa Olinka y finalmente Morgan Fairchild en un episodio de The city.  

 








5 y 4. El trench de vinilo negro. 

De aquí en adelante, todo es sexo. En estas dos escenas que siguen, las protagonistas son prostitutas callejeras parisinas exhibiéndose tras el brillo seductor del vinilo negro. Romy Schneider se pasea buscando clientes en Max et les fellaieurs e Illona hace lo mismo en Harcelement au feminin, en donde Laura Angel (en tapado de piel, para combinar fetiches invernales) la contrata para que atienda sexualmente a su amante. 







3, 2 y 1. El trench exhibicionista. 

Un clásico de la seducción femenina es abrirse el trench para exhibir la lencería y excitar a los hombres. Ginger Lynn (Beverly Hills Cox) es una detective llamada Susie Cox que se pasea por los bajos fondos del sexo con un trench transparente y un look muy parecido a la escandalosa Madonna de sus primeros años. Malisa Longo (La Señora del Orient Express) se propone provocar a su marido cornudo con quien comparte un camarote en el Orient Express, entregándose a dos desconocidos en un baño de caballeros en alguna estación de tren. Para completar los diez videos, la más sexy en corsette y botas, Pamela Anderson, simula prostituirse para poder ingresar a un departamento aprovechando las tendencias masoquistas de su víctima (Barb Wire). Los videos completos de Pamela como Barb, aquí.   

  



 





   Como siempre, me gustarìa leer tus opiniones y te sugiero que disfrutes de ésta otra selecciòn de videos dedicada al fetiche del fur fetish. 



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