lunes, 18 de octubre de 2021

10 Sensuales y Femeninas. Ladies in boots. Los 70'S.

 
   Esta entrada es el tercer top ten de videos en donde expongo mi atrevida pretensión de recorrer la historia del fetiche de la bota femenina a través de escenas de cine y TV desde su nacimiento hasta los tiempos actuales. Las dos entradas anteriores remitían a escenas de la década del 60. Aquí, los links.



   En la historia de la moda botera, los primeros años setenta representaron una continuidad de la década anterior. No hay grandes diferencias entre las botas que se veían en 1973 y las de 1968. Por eso, esta selección abarca videos de actrices y cantantes entre 1977 y 1980, cuando comenzaron a verse botas un tanto diferentes, con los tacones levemente más altos. 

   Es un gusto muy especial para mí y para mi sumiso marido, el continuar promoviendo videos que exponen la historia de nuestros fetiches favoritos y de como fueron cambiando y evolucionando desde la mirada del los medios y con el protagonismo de las grandes divas de nuestra cultura occidental. Espero que disfruten mirándolos tanto como nosotros disfrutamos preparándolos.


Raffaella Carrá


Olivia Newton - John


   Los primeros cinco videos (del puesto diez al seis) corresponden a escenas del cine y la TV. Las protagonistas son Mónica Vitti, Ornella Muti, Jaclyn Smith, Olivia Newton - John y Raquel Welch

   Del puesto cinco al primero, las elegidas son cantantes pop y rock: Ellas son Raffaella Carrá, Amanda Lear, Cherie Currie, Agneta Falskog junto a Frida Lingstadt y Debbie Harry. 

   

Ladies in boots. Los 70's.



Puesto 10.  Mónica Vitti. 

Para aquellos que creen que la moda de las prostitutas en botas nace de Julia Roberts en Pretty Woman, aquí está Mónica Vitti revoleando la cartera y esperando clientes con las botas bien arriba de la rodilla en Letti Selvaggi de 1979. 





Puesto 9.  Ornella Muti. 

La belleza eterna de Ornella Muti en botas rojas por encima de un ajustado jean rosado. A no perderse los últimos segundos, donde exige ayuda para quitarse las botas. El film es Primo Amore de 1978. 





Puesto 8.  Jaclyn Smith. 

Botas negras y botas rojas... este es el primer momento de esta selección dedicado a las botas plateadas. Combinadas con un minivestido al tono, Jaclyn Smith las calza contoneando la cintura y deja todo temblando a su paso. Es la temporada 2 de Charlie`s Angels en 1977. 





Puesto 7.  Olivia Newton - John. 

En el film Xanadú de 1980, Olivia Newton - John  interpreta a Terpsícore, la musa de la danza que ha descendido a la Tierra desde el celestial monte Helicón y cuando llega la hora de mostrar su arte, elige bailar con botas porque domina como nadie el hermoso arte de seducir. Dos escenas fusionadas, una en animal print con botas negras y otra con botas blancas, como chica cowgirl.





Puesto 6.  Raquel Welch. 

Mork & Mindy fue una sitcom norteamericana que se emitió entre 1978 y 1982. Robin Williams era Mork, un extraterrestre simpático y algo torpe que tenía una amiga terrícola Mindy, interpretada por Pat Dawmbe. En este episodio de la segunda temporada (1979), ambos reciben la visita de tres sexies alienígenas; la capitana Nirvana y sus dos seguidoras Kama y Sutra. No sé si en los cuarenta años de televisión que nos separan de aquella comedia se habrá visto algo semejante en la TV en horario para menores como estas superaltas botas plateadas dibujando el físico imponente de Raquel Welch. Juzguen ustedes. 





Puesto 5.  Raffaella Carrá. 

Este es el primero de los cinco videos de cantantes en vivo que siguen en esta lista y me provoca el dejar caer una lágrima de melancolía. Es la recientemente desaparecida e inolvidable Raffaella Carrá bailando y cantando en botas negras. La canción es Sono nera, del programa televisivo Ma che será de 1978. Los mejores momentos para apreciar las botas de la rubia sobre sus leggings negras son 2:05 a 3:10 min. 





Puesto 4.  Amanda Lear. 

Otra rubia pop en botas, esta vez grabada en una discoteca alemana en 1977. La cámara se regodea con las deliciosas expresiones maricas de Amanda Lear  y su voz susurrante pero lamentablemente no le presta tanta atención a sus botas altas de cuero negro adornadas con cadenitas. Los mejores momentos boteros de Queen of Chinatown son 2:05 a 2:25 y 2:55 a 3:05 min.





Puesto 3.  Cherie Currie. 

All right guys. Rock and roll, punk y botas negras. Cherie Currie y  las Runaways rockean en esta actuación en su gira japonesa de 1977. Los primeros veinte segundos son especialmente deliciosos para verla a Cherie (imponente como frontwoman en su catsuit plateado) y a sus compañeras en botas de taco. 





Puesto 2.  Agneta Falskog y Frida Lingstadt. 

Una imagen clásica de Abba es la de dos bellas chicas en botas blancas con flecos; quizás son la más recurrente imagen si hablamos de botas en los años setenta. Por eso quise poner algo diferente para esta selección. La canción If it wasn`t for the night del album Voulez Vous de 1978 no es uno de sus grandes clásicos y las botas doradas que usan Agneta y Frida tampoco son las que solían calzar en sus shows. Ni siquiera tienen la misma altura de caña, observen que las de Agneta son sensiblemente más bajas. La cámara las toma de frente y se aleja y se acerca continuamente, lo que nos permite disfrutar de primeros planos de las piernas, las botas doradas, los pasos de baile y toda la belleza y seducción de las dos divas escandinavas.





Puesto 1.  Debbie Harry. 

Los legendarios shows de Blondie en el nacimiento de la era del punk catapultaron a la fama a su fotogénica y talentosa cantante Debbie Harry como un ícono fetichista de todos los tiempos. Esta es una actuación para la televisión en 1978, donde la banda promocionaba su album Parallel Lines tocando (o haciendo playback) el hit One day or another. Después del arranque del riff de guitarra, aparece Debbie muy sexy en chaleco de cuero y minishort; lástima que las botas no se luzcan tanto en cámara. Los mejores momentos son entre los 0:20 y los 0:48 min, entre los 1:15 y los 1:28. Posteriormente al solo de guitarra, la cámara la enfoca desde otros ángulos y las botas se ven mejor. 






Te gustaron mis heroínas boteras de los setentas? Espero tus comentarios. Gracias por seguirme y por mirar mis videos.




Raquel Welch en Mork y Mindy

viernes, 8 de octubre de 2021

Servidumbre sumisa

 




   Alguna vez yo definí la dominación femenina con el lema con que Teresa Calandra, una ex topmodel argentina devenida en conductora televisiva, presentaba su programa de modas semanal. En el mundo de una mujer todo puede ser perfecto. Para Nosotras lo Mejor. En la misma sintonía, yo afirmo que la dominación femenina nos propone a las mujeres el desafío de aprender a vivir en un mundo femenino de alta calidad. El reto de ser Dómina implica entender que es ese el mundo que como mujeres nos merecemos y jamás resignarnos a otro, de segunda mano. Afortunadamente para Nosotras, ellos están muy dispuestos a servirnos para que accedamos a ese mundo. Ellos son los sumisos de servicio.

   Trabajar en el servicio es una aristocrática expresión británica del siglo diecinueve y principios del siglo veinte para definir a las mucamas y lacayos dirigidos por la sabia mano de un mayordomo, que trabajaban duramente para que los señores y señoras de la alta sociedad vivieran como creían merecer vivir. En aquella Inglaterra estratificada y protocolar, el sentimiento de merecer una situación de privilegio era naturalizado por la clase superior pero también por muchos de los de abajo. Trabajar en el servicio en una familia aristocrática era un alto honor al que muchos aspiraban y muy pocos eran dignos de acceder. La desigualdad garantizaba la armonía; servir y ser servido era lo que correspondía de acuerdo al rango. No en vano, casi todo lo que hoy conocemos como BDSM protocolar  tiene sus raíces en aquella antigua sociedad británica. 

  En el siempre interesante blog de Ama Scheherezade Dom (https://scheherezadedom.com/2021/02/02/la-servidumbre/), se da al detalle una descripción muy interesante de lo que es un sumiso de servicio. Scheherezade recalca que en este tipo particular de sumiso, lo corporal - sexual pasa a un segundo plano y lo esencial en la relación pasa por las tareas a desempeñar. 

Este sumiso suele presentar el deseo de sentirse al servicio de una Dómina en diferentes aspectos. En principio podemos encontrar en ellos la particularidad de que se sienten dispuestos al servicio del hogar. Dentro del grupo de los que les gusta o les interesa la feminización encontramos a las Sissy-Maids. Con o sin feminización, tienen una característica más de persona de confianza que se ocupa de las tareas o de la servidumbre facilitando y mejorando la vida de la Dómina, haciéndola más cómoda. Su deseo de complacerla en su vida cotidiana es de tal índole que con frecuencia rehuyen o relegan a un segundo plano su propio deseo físico sexual porque su satisfacción completa se encuentra en el propio servicio. La satisfacción del sumiso de servicio queda depositada en la utilidad que le da la Dómina, mientras más útil es para Ella, más recompensado se siente, incluso en su sexualidad.

   La chispa que ellos necesitan para servirnos no es otra cosa que Nosotras mismas con la predisposición para ser agasajadas. Parece sencillo pero no lo es porque vivir la sexualidad desde el punto de vista de la Dominación Femenina es un desafío para muchas mujeres. Un desafío de reconocerse a sí mismas como sujetos de poder. Muchas de nosotras llevamos la femineidad sensual como algo natural desde nuestra adolescencia y casi que ni nos damos cuenta del poder erótico que somos capaces de generar a nuestro alrededor. Pero los sumisos de servicio están mucho más atentos porque saben que sólo serán felices cuando consigan ponerse al servicio amoroso de una dama dominadora y entonces viven la experiencia de la dominación femenina con la felicidad de aquel que por fin encontró lo que tanto deseaba y que le permite realizarse como hombre. Al comentar la columna de Scheherezade Dom, un sumiso lo expresó con un sentimiento muy romántico. Servir. Qué verbo tan bonito…. los que tenemos sentimientos de sumisión enlazamos el verbo servir con amar, de una forma tan natural y sincera que no podemos disociar lo uno de lo otro. 

   Un detalle que quiero aclarar especialmente es que las tareas de servicio no son un castigo aplicado. No hay en el sumiso de servicio esa búsqueda histérica de llamar la atención a través de la falta para ser castigados. Ellos se entregan y sirven por sí mismos, por su propio placer, gozosos y felices, para dar lo máximo que pueden dar a su dama fetiche, disfrutando de su condición de sometimiento y servidumbre. La suya es la misión del hombre que termina su día satisfecho por haber cumplido la faena bien terminada. El galán que se sacrifica al servicio de su heroína. El caballero que sabe que una dama complacida es una dama feliz. Y esa felicidad femenina es como un sol que calienta y lo hace sentir también feliz.

   Algunos gozan sirviendo, otras gozamos siendo servidas...qué mejor forma de vida puede existir! Esta es otra sentencia que siempre recuerdo. Es que la impronta del calabozo Femdom es una prisión liberadora que convierte a esos hombres, en apariencia comunes pero de gustos muy especiales, en fieles guardianes que viven al servicio de las Señoras. Ellos son los primeros en creer que las mujeres nos merecemos lo mejor y que en nuestro mundo todo puede ser perfecto. 



Gene Bilbrew


viernes, 1 de octubre de 2021

Ginger Lynn en VHS


Mi primer viaje en avión fue a Los Angeles y allí me descubrieron, comencé a modelar para revistas y me contrataron para mi primer película. No fue algo planeado, hasta usé mi nombre real, Ginger Lynn, porqué jamás pensé en filmar más de dos films porno y que nadie me conocería jamás. Fui tan ingenua!

Ginger Lynn

   Ginger Lynn es una leyenda del porno y una de las pocas divas del género que gracias a su condición de multipremiada, logró el codiciado pase del porno al cine convencional cuando su carrera como actriz erótica ya entraba en la fase final. Quienes quieran seguirla en la actualidad, ésta es su página web personal ( https://www.gingerlynn.com/ ). En este calendario, están las tapas de algunos videocasettes VHS que la muestran con su corte de pelo de rubia ochentosa y sus hermosos ojos azules, detalles entre otros, que la hicieron tan famosa. 


Enero




Febrero




Marzo




Abril




Mayo




Junio




Julio




Agosto




Septiembre




Octubre




Noviembre




Diciembre


miércoles, 15 de septiembre de 2021

De como los medios construyeron Dóminas


   La generación millenial nacida y criada en el siglo XXI  ha crecido inmersa en un mundo de cine, televisión y series en donde son cosa corriente las imágenes y escenas protagonizadas por mujeres fuertes que dominan a los hombres. Para esta generación, las heroínas románticas o las femme fatales del siglo XX son tan anticuadas y alejadas de su realidad como los personajes de una película de época del siglo XVIII. Sin embargo, la mujer con poder es una creación reciente de la cultura humana y muchas podemos atestiguar el crecimiento de dicha criatura desde sus primeros recorridos en las pantallas y las páginas de las revistas. 

   Siempre es difícil encontrar la punta del ovillo de un cambio social pero no creo equivocarme demasiado si propongo a dos series televisivas de los años sesenta como íconos fundacionales del poder femenino en los medios. Si bien el Femdom llevaba décadas habitando en los circuitos underground, fueron BatmanThe Avengers las que abrieron la puerta y liberaron a la bestia. Los personajes femeninos de estas series, Catwoman (Julie Newmar) y Emma Peel (Diana Rigg), rompieron con muchas de las reglas no escritas que marcaban el rol de las mujeres en la televisión y el cine de aquella época. Por primera vez se mostraba en la pantalla que la belleza y el glamour  femenino no iban necesariamente por el lado de los vestidos sino por la ropa fetichista. Por primera vez las mujeres se mostraban sometiendo físicamente a los hombres en lugar de seducirlos con candidez y sumisión. Aquellos personajes femeninos fuertes y dominantes no tenían antepasadas. Eran novedosas y llamativas. Las chicas las observaban con curiosidad y los chicos las amaron para siempre. 



Julie Newmar como Catwoman



Diana Rigg como Emma Peel



   Emma Peel hacía triunfar el bien castigando a los bad boys con sus golpes de karate pero siempre tenía a mano una sonrisa y un gesto de seducción. Catwoman torturaba a Batman y a Robin con un sadismo que no estaba exento de humor. Eran chicas peligrosas pero no perdían el toque que las volvía  adorables. Muy lejos de los sórdidos cines donde reinaban las películas de sexo pajero, sus provocaciones tenían un aire juguetón y  podían transmitirse en horarios prime time para toda la familia. El simbolismo psicológico del fetichismo en esas escenas era muy profundo porque Julie y Diana rendían a hombres que parecían en principio fuertes pero que de pronto se mostraban débiles ante ellas. Del otro lado de la pantalla, los chicos podían comenzar a identificarse con el perdedor sometido por la sexy en lugar del clásico macho alfa ganador. Nunca sabremos cuantos millones de hombres a lo largo de todo el mundo le deben su sexualidad sumisa a aquellas meriendas de la tarde frente al televisor. 

   En los años setenta, los años de mi infancia, Charlie´s Angels representó otra vuelta de tuerca hacia la femineidad poderosa. Las protagonistas no eran tan sensuales, costaba encontrar alguna escena fetichista y los guiones eran cuasi infantiles pero menuda revolución era poner en pantalla a tres bellas mujeres solteras e independientes resolviendo casos policiales que hasta ese momento era casi por completo un asunto para hombres duros. Yo todavía recuerdo el cosquilleo que me provocaba ver a Farrah Fawcett y a sus compañeras, con sus melenas setentosas, sacando los revólveres de sus carteras y enfrentando situaciones difíciles a pura acción y me puedo imaginar lo que podrá haber causado en la psiquis de los varones de mi edad. 





   A fines de los setenta y principios de los ochenta llega la siguiente revolución bajo el formato del video clip. La música ya deja de ser sólo canciones y adopta para siempre el formato audiovisual, sale del tocadiscos y llega masivamente a los televisores. Madonna conducirá gran parte de su carrera a partir del arte de la expresión en el video combinando canciones pop con sexualidad fetichista para construir un imperio donde la regla es el poder femenino. Más allá de los talentos artísticos, la cultura pop promociona explícitamente a este nuevo tipo de mujer dominante que cautiva y atrae a hombres y mujeres por igual. Paralelamente, la videocasetera hogareña lleva el porno a los dormitorios matrimoniales y las productoras de films XXX comienzan a descubrir que la demanda de Femdom fetichista crece continuamente. El aura dominante que comenzaban a irradiar las nuevas divas en los medios despertaba cada vez más la naturaleza sumisa en los hombres. Y las mujeres también se iban atreviendo a disfrutar de ese nuevo rol.

   El mundo de la moda no permanece ajeno a estos cambios. Son los años noventa, el reinado de las supermodelos está en su apogeo y genios vanguardistas como Jean Paul Gaultier, Thierry Mugler y Gianni Versace transforman las pasarelas en verdaderos dungeons fetichistas para que las modernas dominatrices desfilen osadas fantasías eróticas en latex, cuero y vinilo. Los tacones crecen en altura y osadía; las botas vuelven a llegar bien arriba de la rodilla. Una de las más famosas colecciones de Versace fue la de la temporada 1992 – 1993 y se llamó Miss SM

   En el cine de aquellos años, comenzaron a ser cada vez más populares las películas protagonizadas por mujeres de físicos poderosos como Julie Strain y Brigitte Nielsen. Tan fuertes como malvadas, esas heroínas mataban y torturaban a los desdichados hombres que se cruzaban en su camino y exorcizaban la oculta fantasía de muchos sumisos de ser pisoteados y aplastados por crueles mujeres gigantes. Pero el gran paradigma de la mujer fetiche vuelve a ser Catwoman, esta vez interpretada por Michelle Pfeiffer en Batman returns. Aquella nueva Catwoman fue un personaje que dejaría una huella imperecedera en la sexualidad Femdom. Es una pena que todo el film se haya centrado tanto en los aspectos visuales (el catsuit de vinilo, el látigo, la rubia belleza helada de Michelle) mientras que la mirada psicológica del juego de poder que propone Selina – Catwoman queda en un segundo plano. De todos modos, el cine entrega pocas metáforas sobre la dominación femenina tan punzantes como la forma en que Selina Kyle enfrenta su destino sin retorno de mujer – gato que paga el precio de su feroz independencia frente a un insípido Bruce Wayne que se limita a ponerse el traje de Batman para jugar un juego de rol del que entra y sale sin consecuencias.


Michelle Pfeiffer como Catwoman


   Otros dos personajes contemporáneos de aquella Catwoman también marcarán la naturaleza de la mujer dominante en el cine y la proyectarán sobre toda la sociedad. Son Catherine Tramell y Rebecca Carlson, interpretados respectivamente Sharon Stone en Basic Instinct  y Madonna en Body of Evidence. Ambos films son un paso adelante en el desarrollo de tramas cinematográficas en donde una bella mujer de fuerte carácter se revela como dominadora de hombres desde el intelecto, además del sexo. Es interesante que los hombres que las enfrentan también se consideran a sí mismos inteligentes y capaces. No son sumisos pero ellas saben combinar de modo tan demoledor y desprejuiciado su seducción junto con la inteligencia que ellos van cayendo en sus redes de poder sin siquiera advertirlo. Catherine y Rebecca son la perfecta encarnación de un tipo de mujer sádica y moderna que rompe barreras y consigue todo lo que se propone combinando sexo con inteligencia en las dosis adecuadas. 

   Esta columna pretende ser solo una breve reseña de como los medios masivos del siglo pasado, el cine y la televisión, contribuyeron a moldear lo que hoy en pleno siglo XXI reconocemos como la mujer Femdom. Como todo estereotipo, como todo molde, puede gustarte o no. 


Sharon Stone como Catherine Tramell


Madonna como Rebecca Carlson

 
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