lunes, 6 de abril de 2020

Botas en el recuerdo


Quienes me han seguido estos años, saben que tengo una especial pasión por las chicas de los sesenta y por las deliciosas botas que se popularizaron en esa década. Si no me conocés y recién entrás a mi blog, te dejo este link donde están todas mis columnas sobre la historia de las botas de los sesenta. Y de paso, disfrutá de este calendario en donde los más grandes fotógrafos de la época retratan a sus musas calzando botas. 



Enero. Jean Shrimpton


Febrero. Brigitte Bardot




Marzo. Barbara Parkins




Abril. Edwige Fenech




Mayo. Jane Birkin




Junio. Jane Fonda




Julio. Linda Hayden




Agosto. Sharon Tate




Septiembre. Sheree North




Octubre. Nichelle Nichols


Noviembre. Valerie Leon




Diciembre. Ursula Andress

lunes, 30 de marzo de 2020

Sissy comics. Bex. La historia de Isa


   Estamos viviendo un tiempo único en donde todas las formas de sexualidad espontánea se han reducido dramáticamente en todo el mundo y al mismo tiempo. Para recordar ese mundo que tan rápidamente se nos fue y esperando que vuelva, con la incógnita de cómo y cuándo volverá, muchas de nosotras nos refugiamos en el amor matrimonial y en la fantasía. Hoy necesitamos más fantasía que nunca. Por eso traje de nuevo al gran Bex ; esta vez con la historia de Isa.




Isa es una chica sissy que, en sus propias palabras, tiene una mente sucia que vuela tan rápido como las nubes en el cielo. Ansiosa de sexo, está observando a los obreros que trabajan en una obra en construcción y se babea pensando en esos miembros masculinos. Sin poder refrenarse, se lanza a la aventura vestida de putita. Sexy stockings, minifalda supercorta y tacos altos... Isa, ahora es tu chance, se dice a sí misma. Se pasea delante de ellos excitándolos y se les ofrece como carne femenina para el placer. Cuando los tiene a punto, exhibe agresivamente su condición transexual: su excitada erección y sus grandes tetas siliconadas. Se arrodilla y comienza a mamarlos de a dos o tres.







Uno de los mejores armados se pone atrás de Isa y la encula de un saque. Ella grita pero enseguida se acomoda y comienza a gozarlo. Vamos chicos, úsenme como a su muñeca, los arenga. Pero aún en plena orgía y rodeada de erecciones que la llenan de perverso placer travesti, Isa puede ver que uno de los muchachos se mantiene al margen, sin interés en participar. Cuando los muchachos comienzan a acabar, el cuerpo de Isa queda rápidamente bañado en semen. Excitadísima, ella misma explota en un orgasmo. Agradecidos y generosos, los obreros le regalan a su muñeca una ducha para lavarse y recuperarse. 






Ya nadie queda en las calles cuando Isa finalmente sale, bien cogida y muy feliz. En ese momento es abordada por el único obrero que no quiso participar. Gentilmente, él le ofrece conocer su secreto, ubicado debajo de las cloacas. Isa acepta intrigada y mientras lo sigue, comienza a excitarse nuevamente. 




El escondite resulta ser un dormitorio muy bien preparado. Una vez dentro, él le confiesa que al verla en acción, en lugar de sumarse al festival de mamadas y sexo anal, sólo pensaba en arrodillarse ante ella y adorarla. Se pone sumisamente la verga de Isa en la boca y no se detiene hasta que ella eyacula. Ella se sorprende cuando él le pide que lo convierta en su putita. Me encantaría convertirte en mi putita pero ya acabé dos veces hoy, le dice ella.




Un poco avergonzado, él saca un enorme dildo de cintura y le pide a Isa que lo sodomice. Cuando ella se sorprende por el tamaño del falo plástico, él insiste, Cogeme como a una puta, le pide. Al comenzar con la penetración, Isa comienza a excitarse con su nuevo rol de dominatriz sodomizadora. Primero, debes lucir como una puta, le dice divertida. El comienza a llamarla Mistress. Vestime con stockings para lucir como una putita sissy. Isa está cada vez más caliente con su esclavo y le mete la punta del dildo por atrás, cogiéndoselo de parada. Más profundo le suplica él. Cogeme como a una muñequita. Isa acelera las embestidas, va a fondo y también acelera la humillación verbal. El va cada vez más lejos en su sissismo. Me ayudas con mi soutien, Mistress? Sin dejar de bombear y cada vez más excitada al ver en su amante un reflejo de ella misma, Isa le ajusta el corpiño mientras él le susurra soy una puta, soy su muñequita puta, Mistress.       




Finalmente, la flamante sissy eyacula con el culo totalmente abierto. Isa confiesa que le gustó ser la dominatriz de su nuevo juguete. Ahora sé una buena puta y lamelo bien. El esclavo obedece y se llena la boca lamiendo y limpiando su propia leche con la lengua. Ella lo felicita. Una buena putita sissy. Pero él, como buena putita sissy, siempre pide algo más. Puedo probar su divino néctar Mistress? Ella vuelve a sorprenderse pero luego se lo concede graciosamente y lo baña en una lluvia dorada que le provoca una nueva erección. Isa es demasiado viciosa como para perderse semejante oportunidad y se pone en posición para ser cogida de nuevo.




Ahora por fin Isa está sodomizada por el último obrero que le faltaba y se acomoda rápidamente a su nuevo rol dominante. De frente a su nuevo amante y bien enculada, ella siente que se hace servir sexualmente por su esclavo. Seré un buen esclavo, lo prometo, Mistress. Mejor que lo hagas o te azotaré, responde ella. Isa goza tanto de su nueva condición dominante que siente que va eyacular por tercera vez. Esperame y acabamos juntos. El obedece y retiene la eyaculación hasta que ella llega.  Ahora vas a lamer la leche de los dos como un buen esclavo, le ordena plenamente satisfecha al ver que él la obedece feliz.



La historia de Isa me confirma lo que siempre dije: 

Detrás del vestidito de la sissy, se esconde una sádica dominatriz que sólo espera la oportunidad para revelarse. 


miércoles, 25 de marzo de 2020

El arte de Katarina Sokolova (Segunda parte)



   Es la segunda vez que traigo a mi Magazine la obra de Katarina Sokolova. Pasó mucho tiempo y fueron muchas las entradas en este blog desde aquel lejano marzo de 2013 cuando la descubrí. Katarina Sokolova fue una de las primeras artistas gráficas ilustradas en mi blog y su arte digital es una maravillosa fuente de inspiración para quienes disfrutamos de las heroínas futuristas.  
















































martes, 17 de marzo de 2020

Fetiche de mujer, fetiche de hombre









   Hace poco se me dió por recordar un antiguo debate en un foro BDSM en donde los participantes compartíamos los fetiches que más nos excitaban. Creo que todo sitio web BDSM debe tener uno o varios hilos referidos a esta temática en donde cada forista cuenta sus fetiches predilectos y a la vez se suma a los aportes de los demás. Mi esclavo marido, que también participaba activamente y siempre tuvo un foco de interés muy fijo en las diferencias de género, en un dado momento me comentó. Fijate que todos los fetiches de los varones apuntan a lo femenino y casi todos los de las mujeres...también.

   La suya fue una observación sencilla pero muy atinada. Los muchachos daban rienda suelta a sus pasiones describiendo en lujo de detalle todo lo que los excitaba de nosotras. Abundaban las descripciones detalladas de la ropa sexy femenina, de los peinados, de los maquillajes y accesorios que usamos y de ciertas actitudes nuestras en el sexo o en la seducción que ellos juzgaban erotizantes. Las chicas no nos quedábamos atrás a la hora de contar que cosas nos excitaban pero muy pocas se referían a actitudes o elementos masculinos.

   Casi todos ellos se excitan con algo de lo que nosotras vestimos o hacemos. Casi todas nosotras nos excitamos con algo de lo que nosotras mismas vestimos o hacemos.

   En mi columna El fetiche es una cuestión del amor, cito a la pornógrafa y escritora Dian Hanson cuando dice que los fetiches de los varones suelen comenzar de niños, cuando se sienten atraídos por los accesorios que las mujeres usan para realzar su belleza y por las texturas brillantes y suaves que caracterizan a las prendas femeninas. Para un chico, ver a su madre, tía o hermana mayor vestida y maquillada para matar, puede ser un shock que no se olvide fácilmente. Muchos varones me han comentado personalmente ese recuerdo puntual de su niñez como algo que determinó su sexualidad adulta. El arreglo femenino, la artificialidad femenina, es capaz de hacer magia sobre el cuerpo de una mujer. Esa magia es el fetiche. 

   A mí me ocurrió lo mismo, con la única diferencia que yo no era niño sino niña.  Hasta mis primeros escarceos sexuales de la adolescencia, nunca sentí demasiado interés por nada que fuera masculino. Pero todo lo relacionado con la femineidad me atraía poderosamente. Me recuerdo más de una vez extasiada ante el paso de una mujer sensual a la que observaba como se observa a una semidiosa. Sabía, intuía, que por ahí rondaba un gran poder de la naturaleza y yo quería saber como funcionaba ese poder, cómo adquirirlo y cómo aprender a manejarlo. 





   Hace muy poco, un su sitio de Facebook, mi amiga GabrielaDom preguntaba: Si a un fetichista le calientan ciertos objetos o partes del cuerpo de otras personas, al que le gusta usar ciertos objetos o que adoren determinadas partes de su cuerpo...como se le llama? Es que a mi me calienta de chiquita la sensación de las medias de nylon, el lápiz de labios rojo, los portaligas... y todo eso que según mi mamá, es de puta.

   La pregunta de Gabriela pone la luz en el centro de la cuestión porque lo que es de puta es lo mismo que te vuelve atractiva. El negocio de las putas siempre fue verse atractivas. Y qué chica no desea verse atractiva aunque sea por simple coquetería, aunque no haya sexo de por medio? La ingenua censura de nuestras madres (no te pongas eso porque eso es de puta) sólo sirve para agregarle a eso el delicioso placer de la rebeldía y el pecado. Eso se convierte en la puerta de entrada al mundo de las chicas malas, que siempre son las protagonistas de la fiesta y las que se divierten más. Eso se convierte en un fetiche, tanto para ellos como para nosotras. Gabriela es una fetichista como yo. Nuestros adoradores sumisos también lo son.

   A las mujeres adultas fetichistas nos excita vestir lo mismo que a ellos les excita que vistamos y nos excita hacer lo mismo que a ellos les excita que hagamos. A nosotras nos excita excitar. Pero a ellos, que se excitan tan fácilmente con nosotras, les cuesta poder vivir en sí mismos alguna sensación fetichista. Por eso, tantos y tantos de ellos buscan el placer vistiendo a escondidas la misma ropa de puta que nosotras y usando los mismos labiales rojos. 



Julie Strain


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...