sábado, 28 de abril de 2018

Magenta stories. Black stockings








   La escena es inmediata después del sexo. El hombre se está vistiendo y no puede quitar la vista del monumento de mujer que yace en la cama y a la que le debe el orgasmo más glorioso de su vida. Ella está recostada, solamente vestida con su lencería y sus eternas medias negras, las black stockings. Alucinado por lo que acaba de vivir con ella, se le escapa un admirado My Goodness, what a slut! que podría traducir como un Mi Dios, que puta!, a lo que Magenta responde No comprendes. Yo tengo un temperamento artístico.

    Es que el sexo, para Magenta, además de placer y poder, es una obra de arte.




    El sexo como obra de arte. Esa es Magenta, la maravillosa dominatriz, detective,  pinup y femme fatale. La técnica gráfica de su autor, el italiano Nik Guerra, es bien clásica, a lápiz blanco y negro con esfumados grises. La combinación del dibujo erótico y los diálogos llenos de un sadismo no exento del sentido del humor hacen de Magenta una digna heredera en versión porno de aquellas gloriosas bad girls de Bill Ward, que ya tuvieron su lugar en mi blog en esta entrada y en esta otra. A Magenta le dediqué años atrás esta entrada y se puede apreciar que es mucho más dotada en tetas y caderas que las chicas de Ward, como si su autor, nacido en la Toscana, hubiera buscado inspiración en las gloriosas voluptuosidades de sus connacionales como Sofía Loren o Gina Lollobrigida

   En la segunda imagen, aparece un hombre preocupado por problemas de falta de erección. The Lady Doctor Magenta es uróloga, experta en penes. No se me pone duro, dice él  Se necesita el estímulo correcto, sugiere ella, dándose a sí misma un aire de científica respetable pero imaginando como resolver el caso. Que debo hacer? pregunta él. Ella se quita el guardapolvo y pone en marcha su terapia de shock, mostrándole sus hermosas tetas y su vello púbico. Se tiende sobre la mesa y se exhibe piernas arriba. Sólo mirame... el culo, las medias negras, mi cara de puta. Acabá para mí, idiota, acabá!  Ante el espectáculo fetish de la hermosa y dominante doctora, el paciente no sólo consigue la erección sino que eyacula sin tocarse. Su felicidad se enturbia un poco cuando Magenta le cobra quinientos dólares por el servicio. Es que la Lady Doctor no es una doctora, es una puta refinada y lo bueno cuesta. La moraleja de la historia es que Lady Doctor Magenta hace milagros pero no descuentos.





   Ahora Magenta se ha convertido en la Condesa, la millonaria heredera del condado de Mittestein. Una posición que la colma de riquezas y poderes, la perfecta situación para desencadenar a fondo sus instintos sádicos. Mientras estira sus medias negras y exhibe sus altos tacones, la flamante condesa humilla al antiguo administrador, Zimmer, que se enfurece ante su insolencia y su crueldad. Para enseñarle quien es la que manda, Magenta se apodera de su hijo virgen de dieciocho años  y lo usa de sextoy, delante de sus padres, humillándolos.




   No conforme con gozarlo con el sexo, Magenta utiliza todo el poder de su seducción dominante para pervertir al chico y convertirlo en una sissy. Le pone una peluca rubia y lo envicia poco a poco a través del fetiche de la lencería y los zapatos. Esta historia ficticia revela una realidad que todas las Dóminas conocemos: sissificar a un hombre es mucho más fácil que lo que la mayoría supone. El chico - chica se excita ante su nueva condición femenina, pide más y más sexo y se emputece a extrema velocidad. La flamante sissy comienza a seducir a todos los machos de Mittestein hasta que logra levantarse a uno de los amantes favoritos de Magenta. Desafiada en su autoridad, Magenta le recuerda quien es la que manda en Mittestein pero la sissy se le planta, altanera. Fuck you, condesa Hay muchas vergas por ahí, dejame chupar ésta en paz, le responde, insultante. Entonces Magenta la castiga, con un severo spanking en sus nalgas. Te voy a enseñar a responderme en ese tono, bitch. Yo soy la que manda, soy la única y verdadera Mujer que puede usar a su gusto a los hombres, entendiste? 


   Irritada por la rebeldía de la sissy, Magenta la obliga a lamer sus zapatos con las manos a la espalda. Desde ahora, deberás lamer mis zapatos y serás torturada si no quedan bien brillantes. Excitada de nuevo, la sissy le quita el zapato para lamerle los pies, lo que le vale otra reprimenda. Látigo en mano y harta de insubordinaciones, Magenta la amenaza con el peor castigo que una sissy puede sufrir, Si no te controlas, te devolveré a tu anterior vida de hombre 100 %. Asustada, la sissy rebelde pide perdón y suplica piedad. Seré tu esclava para siempre. Una noche, Magenta decide compartirla con su amiga, la rubia Lucrezia. Lucrezia no puede creer el tesoro que su amiga le trae de regalo y acaricia la pija erecta de la sissy entre sus tetas. Chupame, perra, le ordena Magenta poniéndole la concha en la cara. Atada y sodomizada, la perra va a ser bautizada Dogette y goza cada vez más su condición de esclava. 








   A veces, Magenta nos habla en primera persona y nos cuenta que su vida de comic superstar no es tan sexy ni glamorosa como suponemos. Que en el fondo, ella lleva una vida normal y que a veces se aburre un poco. Que se fastidia con los hombres que la rodean y se arrastran como gusanos a sus pies, suplicando ser sometidos. Decide salir a un cine buscando algo de diversión y se encuentra con un mendigo. El pobre hombre cayó en la ruina total luego de haber gastado todo lo que tenía intentando complacer las lujosas exigencias de Magenta. Teneme algo de piedad, le suplica desesperado, ante la sublime indiferencia de la sádica. En el cine, sentada en su butaca, con toda la lujuria de su cruce de piernas y su escote a la vista, Magenta masturba a un hombre con sus suaves manos enguantadas hasta hacerlo eyacular y se divierte con la respuesta envidiosa de su esposa. De vuelta en su casa, decide disfrutar de la virilidad de Dogette, mamándola y haciéndose penetrar por su esclava. Ventajas de tener una sissy apta para todos los servicios. 





 




   Magenta no se conforma con esclavizar a Dogette. Siempre está buscando excitar a los hombres a través del fetichismo para transformarlos en sissies. Todos los hombres pueden aprender a chupar pijas, sólo necesitan un pequeño incentivo. Quien puede resistirse a mis piernas en medias negras? les pregunta, insinuante. Todos están locos por Magenta y ella lo sabe. Entre sus sirvientes de Mittestein, que viven masturbándose frente a ella, selecciona a su futura víctima. El elegido se llama Hansel. Magenta lo vuelve adicto a la ropa sexy de mujer y le enseña a gozar con el universo de sensaciones sensuales que le provoca la lencería, los tacos altos y los guantes de raso. Que deliciosa sensación...tan suave y sexy, murmura él, probándose las medias negras, las black stockings de ella. Hundido para siempre en el mundo sin escape de los placeres fetichistas, Hansel se va afeminando día a día. Ansiosa por probarse como mujer, no ofrece resistencia cuando Magenta le ordena a Klaus, uno de sus antiguos compañeros, que la sodomice por primera vez. Klaus se resiste y Magenta debe recurrir a su látigo, obligádolo a obedecer.  





   La historia se repite una vez más. Al igual que antes con Dogette, Magenta resulta ser una magnífica maestra de sissies. Una vez iniciada en los placeres de Sodoma, el ex chico Hansel se vuelve una puta insaciable. Adicta al sexo anal, se dedica a depredar a todos los hombres que tiene a su alcance. Magenta, con humor, la bautiza Lady Vaseline. Con su corte de pelo punk, su corsette sado y los guantes largos con el mismo estilo de Magenta, Lady Vaseline revela una conducta dominante que era desconocida en su vida anterior. Lady Vaseline vive excitada, admirándose a sí misma, Black stockings, high heels, blowjobs, lipstick!  Ella y su maestra Magenta someten a la pobre Dogette, atada e indefensa.  En el último cuadro, Lady Vaseline seduce a un hombre que al principio la rechaza al descubrir que es una travesti pero luego cae rendido ante su seducción. Ahora vas a ser mi perrito, le dice ella, besándolo y saboreando su éxito. 





   Yo he conocido varios casos de travestis como Vaseline: hombres que son originalmente sumisos y que llevados al crossdressing de la mano de una mujer dominante, revelan una personalidad femenina sádica y gozan sometiendo a otros hombres o a otras travestis. Como si la ropa sexy y el maquillaje les transmitieran un poder oculto femenino, que puja por manifestarse y rompe todos los tabúes. 

   En alguna próxima entrada, les prometo postear más aventuras de Magenta y sus amigas. Espero que éstas black stocking stories hayan sido de su agrado, tanto como fue del mío.




4 comentarios:

  1. Que puedo decir Mistress, Lustomic, Nick Guerra y Magenta...Y que gran artículo de sentimiento sissy y de admiración por uno de los mejores dibujantes de comic y uno de los mejores personajes femeninos eroticos que se recuerden. Excitante, muy excitante...

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  2. Este blog fue pensado primordialmente para excitar a las chicas

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  3. Ni idea de esto!!! debo estar medio vainillette

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