A diferencia de mi top ten de videos anterior sobre Heroínas Femdom (Heroínas Femdom. Los comics), en esta nueva serie hay muy poco de las simpáticas heroínas de historieta y en cambio hay mucho de chicas duras. Estas diez son malas en serio. Tan sexies como letales. Asesinas. De esas que seducen a un hombre para que baje las defensas y así poder liquidarlo más fácil, con la sonrisa en los
labios. Si te gusta ver a sádicas despiadadas en acción, este post es tu lugar. Bellas mujeres que se visten para matar y.... matan.
Heroínas Femdom. Asesinas sexy.
Pamela Anderson en Barb Wire
Stacie Randall en Goulies
Angelina Jolie en Mr & Mrs Smith
Asesina 10. Julie Strain. Enemy Gold
(1994).
Una morocha de 1,85 m. de altura y físico imponente en cuero o en bikini, siempre con botas altas. Julie Strain fue la reina de las películas de clase B de
los noventa. En aquellos años, Julie creó un arquetipo de mujer poderosa, que pegaba y
disparaba sacudiendo su melena negra y sonriendo con sadismo. Incomparable.
Asesina 9. Stacie
Randall. Ghoulies IV (1994).
Mezcla de cine de terror con humor, Ghoulies
conformó una saga de cuatro películas que hoy no es muy recordada. Stacie
Randall hace de Alexandra, una asesina serial en traje de dominatriz que ha
establecido un pacto con fuerzas diabólicas para llegar a dominar la Tierra. En
esta escena, se carga a unos cuantos guardias de un museo para apoderarse de una joya
ancestral con la que podrá liberar a Fausto.
Asesina 8. Brigitte
Nielsen. Body Count (1995).
Si en los ochenta y los noventa Julie Strain era la morocha sádica, Brigitte Nielsen era la rubia de pelo corto. Ambas tenían un look perfecto para encarnar personajes de mujeres brutales y despiadadas. En Body Count, Brigitte finge ser una bella damsel in distress que seduce a un grupo de policías pidiendo auxilio mecánico. Pobres tipos.
Faster Pussycat! fue filmada en blanco y negro, lo que
contribuye a reforzar la estética fetish de nuestra heroína. Violenta,
descarnada y por momentos confusa, relata las aventuras de un peligroso trío de
chicas delincuentes que arrastran su pasado por dondequiera que van sin
esperanza de redención alguna. Un film más con el estilo de aquellos años que
apenas sería recordado de no ser porque a medida que la historia transcurre en
medio de una pesadillesca sucesión de torturas, violaciones y maltratos, Russ
Meyer va esculpiendo sobre el personaje de Varla una obra maestra de sadismo femenino; una salvaje guerrera samurai, tan
sexy como cruel, enfundada en jeans ajustados y turgentes senos, ojos
delineados de negro brillando siniestramente detrás de sus largas pestañas
Varla
apreta el acelerador para aplastar a su víctima contra el paragolpes del auto. El
auto se atasca en la arena. Una escena favorita para los fans del stucking
fetish (mujeres manejando y enterrando las ruedas en arena, barro o nieve). Tura Satana, una pionera de las chicas rudas. En el link anterior está la historia de su vida y de Faster Pussycat Kill! Kill!
Asesina 6.
Pamela Anderson. Barb Wire (1996).
Pamela Anderson, una diosa leather en corsette, guantes largos, pantalones de cuero y botas. El look
fetichista más erótico para la rubia más sexy. Barb debe enfrentar a una banda de secuestradores para liberar a un rehén. Mucho cuidado con ella, no le gusta que le digan baby.
Asesina 5.
Ursula Andress. The 10th victim (1965).
Una bella stripper guarda un arma secreta en sus tetas. Mientras los hombres la rodean fascinados, ella esconde dos pistolas en las tazas de su corpiño. Lentamente, se acerca a su víctima y elige el momento de disparar. Décadas después,
Austin Powers y sus Fembots harán una recordada parodia de esta escena inolvidable de Ursula Andress.
Asesina 4.
Charlize Theron. Atomic Blonde (2017).
Qué puede ser más fetichista que Charlize Theron como una espía internacional rubia y sexy que frente a una emboscada, usa sus tacos altos como letal arma de defensa?
Asesina 3.Angelina Jolie. Mr y Mrs Smith (2005).
Una asesina a
sueldo se hace pasar por dominatriz profesional para acercarse a su víctima y poder matarlo en silencio. Seducción, BDSM, crimen y escape. La señora Smith, Angelina Jolie, con la misión cumplida.
Asesina 2.
Famke Janssen. Goldeneye (1995)
Las chicas Bond siempre fueron peligrosas pero Famke Janssen se lleva las palmas en todas las listas como la más mala y dominante de toda la saga. Como una mantis religiosa, Xenia Onatopp atrae a su víctima para matarla en pleno sexo, estrangulándola con sus poderosas piernas mientras ella goza su orgasmo de asesina.
Asesina 1.
Rosario Dawson. SinCity (2005) y Sin
City II A dame to kill for (2014).
Sin City
es el título de una serie de historietas creadas por Frank Miller y publicadas
por Dark Horse a partir de 1991. La adaptación para cine del 2005 fue dirigida por el propio Miller, Robert
Rodríguez y Quentin Tarantino. Al igual
que en la historieta original, el uso del color en la película está limitado a
algunas situaciones y personajes y el contraste con el blanco y negro dominante
resalta los aspectos fetish y oscuros de los personajes. La gran masacre es la
historia más Femdom de todas. Las protagonistas son Gail(Rosario Dawson), Miho
(Devon Aoki) y las putas de Old Town, un barrio donde las chicas de la noche ponen
sus propias reglas pero viven en constante fricción con la policía. Miho es la ninja asesina letal pero Gail es la líder, la latina bella, sádica, dominante y perversa. Años después llega Sin City II A dame to kill
for, con mucha menos repercusión que la primera. En esta segunda parte, Rosario cede el protagonismo Femdom a Eva Green pero retiene un papel
secundario y junto con la nueva Miho (Jamie Chung) siguen siendo chicas de armas tomar. Como en ninguna otra asesina sexy de esta serie, yo siento que Gail goza sexualmente cuando tira a matar. Por eso es mi preferida.
Las mezclas de genes a veces ofrecen resultados entre magníficos y maravillosos. Así fue el caso de Tura Satana, nacida en 1938 como Tura Luna Pascual Yamaguchi, hija de un actor de sangre japonesa y filipina y una madre de etnia cheyenne. Tura descubrió desde muy joven el poder que emanaba de su sexualidad y de su portentoso físico; en Nueva Orleans fue La Perla Oriental y ganó fama como stripper y bailarina de burlesque pero fue en Hollywood donde se hizo célebre en clubs nocturnos y cabarets presentando espectáculos sensuales y exóticos con fuerte estética japonesa luciendo kimonos, sedas, transparencias, collares y portaligas con accesorios para cuchillos y katanas. El encanto de la joven, su físico imponente, su rara belleza y su fama de diestra karateca no tardaron en llamar la atención de los productores de cine que empezaron a ofrecerle pequeños papeles en películas y series de TV.
El gran golpe llegó cuando Russ Meyer la descubrió en una de esas noches y supo que había encontrado a la intérprete perfecta para su proyecto. Meyer, ex fotógrafo de Playboy, era el director de cine maldito de los años sesenta que escandalizaba a la sociedad norteamericana con sus films de bajo presupuesto donde mezclaba sexo y violencia en la dosis justa para esquivar la censura. La fórmula se llamó sexploitation e incluía carreteras lejanas, estaciones de servicio y bares abandonados, pueblos con personajes marginales, chicas rudas de tetas grandes a la vista y el sexo violento como rito de iniciación; una fórmula eficaz que sería copiada hasta el cansancio en las décadas siguientes. Lo que ella no sabía era que ese proyecto la convertiría en una leyenda. Tura Satana sería para siempre Varla, la despiadada y sádica karateca de Faster Pussycat! Kill! Kill! (1965).
Faster Pussycat! fue filmada en blanco y negro, lo que contribuye a reforzar la estética fetish de nuestra heroína. Violenta, descarnada y por momentos confusa, relata las aventuras de un peligroso trío de chicas delincuentes que arrastran su pasado por dondequiera que van sin esperanza de redención alguna. Un film más con el estilo de aquellos años que apenas sería recordado de no ser porque a medida que la historia transcurre en medio de una pesadillesca sucesión de torturas, violaciones y maltratos, Russ Meyer va esculpiendo sobre el personaje de Varla una obra maestra de sadismo femenino; una salvaje guerrera samurai, tan sexy como cruel, enfundada en jeans ajustados y turgentes senos, ojos delineados de negro brillando siniestramente detrás de sus largas pestañas y siempre secundada por una dupla no menos exuberante y peligrosa (Haji y Lori Williams). No fue sólo en sus films en donde Tura Satana dio un testimonio sobre el lado oscuro de los Estados Unidos. En su niñez, fue arrojada junto a su familia a los campos de concentración norteamericanos donde fueron a parar miles de japoneses durante la Segunda Guerra Mundial como prevención para evitar espionajes y acciones enemigas en su propio territorio. Cuando finalmente su familia pudo salir, Tura fue violada a los diez años por cinco delincuentes que fueron llevados a juicio pero terminaron impunes. Hostigada sin descanso en las escuelas debido a sus rasgos orientales y al mismo tiempo envidiada por su exótica belleza, Tura se desarrolló como atleta, llegó a ser cinturón negro de karate y debió aprender desde chica a responder a la violencia con más violencia para poder sobrevivir.
Más allá de Faster Pussycat!, Tura Satana protagonizó otros clásicos de culto como Astro Zombies y The Doll Squad y al igual que Bettie Page, optó por retirarse de los escenarios en su mejor momento y rara vez volvió a aparecer en público. Así fue que comenzó a ser adorada como una diosa fetish de su tiempo, su misterio fue creciendo en los círculos de cinéfilos y sus películas son hoy consideradas films de culto. DC Comics la incluyó dentro del Big Book of Women, fue la protagonista de muchas historietas y un personaje de cosplay en muchas de sus convenciones.
La más famosa de las historias sobre ella nos remite al mismo rodaje de Faster Pussycat! Parece que Russ Meyer era un director bastante estricto en cuestiones de conducta y prohibía el sexo a sus actores y actrices durante los rodajes. Pretendía que la tensión sexual llegara intacta al día de la escena y no se desperdiciara durante las noches previas. Tuvo que hacer una excepción con Tura. La fogosa actriz lo emplazó directamente: o tenía a su disposición uno o más hombres para satisfacerla cada noche o renunciaba a filmar. Meyer tuvo que ceder porque entendió desde el primer momento que Varla no era muy diferente a Tura. No hace falta aclarar que los actores secundarios y los técnicos del film se entregaron con mucho gusto como ofrendas en el altar sexual de la guerrera insaciable. Cuando se trata de sádicas, siempre hubo y habrá hombres bien dispuestos. Tura Satana falleció el 4 de febrero de 2011 en Reno, Nevada. Este es mi homenaje a esta diosa de los años sesenta.