El Dragón, al agazaparse la Tigresa ante élse siente arrastrado hacia su bocaEl Loto Rojo de la Tigresa se apoderade la preciosa perla del Dragóny ella se escapa de un brincollevándose su presa
El Magazine Femdom de Mistress Roxy
viernes, 26 de junio de 2026
Bukkake (parte II)
lunes, 8 de diciembre de 2025
Adelina Tattilo, la Sra Playmen
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| Carolina Crescentini Adelina Tattilo |
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| Nadia Cassini y Gloria Guida en la tapa de Playmen |
sábado, 5 de octubre de 2024
El bello sexo (parte IV). Brukwine
Fetichismo y fitness pueden ir perfectamente juntos. Así parecen ser las clases en las neoyorquinas escuelas de Brukwine, una forma alternativa de gimnasia femenina en donde las chicas, además de buscar quemar calorías, disfrutan libremente con los movimientos del cuerpo buscando sentirse desinhibidas y sexies. Parte de los ejercicios implican rutinas de poledance y twerking, una forma de mover las caderas al ritmo del hiphop que fue en su momento despectivamente denominada gimnasia para putas. En lugar de la clásica y asexuada ropa de entrenamiento, las clases de brukwine proponen un provocativo y divertido desfile de lurex, maquillajes, lentejuelas, spandex y para las que más se atreven, zapatos de taco alto.
Como una prueba más de que los tacos altos son el símbolo más perfecto del poder sexual de la femineidad, Miley Cyrus le ha declarado hace unos meses a la revista norteamericana W que ella también entrena en tacos altos. Confieso que me gustaría verla entrenar a ver como lo hace (hay algunos videos en TikTok a respecto) Lo más interesante de la entrevista es cuando dice: Entreno con tacones también porque estoy interesada en feminizar el espacio de entrenamiento: gran parte de las máquinas de entrenar son feas…por eso, entreno en tacones. El gimnasio parece muy duro, pero me pongo mis zapatos de tacón de Gucci que me recuerdan a Marilyn Monroe.
Primera reflexión: Ser femenina para una cantante pop de hoy es ponerse tacos altos para emular a una actriz que falleció hace sesenta años. Convivir con la eterna vigencia de Marilyn como sex symbol, como con la de Bettie Page, Diana Rigg o Julie Newmar, no deja de ser sorprendente.
Segunda reflexión, y relacionada con la primera: pese a la proclamación de mil y una revoluciones que pretenden dictar lo contrario, la femineidad clásica parece gozar de excelente salud y sigue marcando el paso del placer. La frase de Miley … estoy interesada en feminizar el espacio de entrenamiento: gran parte de las máquinas de entrenar son feas…por eso, entreno en tacones… puede sonar como una declaración de frivolidad pero esconde un concepto muy profundo.
Feminizar un espacio es embellecerlo y volverlo agradable. Cuando participaba en fiestas BDSM en Buenos Aires, buscaba instintivamente feminizar los espacios en donde sesionaba: lugares plagados de instrumentos de tortura construidos con hierro que me parecían feos y asexuados, alejados de todo erotismo y de toda sensualidad y carentes de la aterciopelada suavidad propia de nuestro femenino poder.
Las dominatrices somos buscadas y deseadas por múltiples razones y cada candidato a sumisa o sumiso seguramente tendrá la suya propia pero por experiencia sé que no me equivoco al afirmar que nosotras embellecemos la experiencia sexual mediante las formas que utilizamos, la manera en que nos movemos y los rituales que practicamos. Existe una belleza inherente a la dominación femenina que es difícil de definir pero muy fácil de reconocer y que por eso mismo se la llama femenina. Las chicas que practican rutinas fitness y buscan sentirse sexies para disfrutar su actividad, las crossdressers que ansían feminizarse para alcanzar las mayores alturas del placer y las dominatrices que nos montamos con nuestras brillantes ropas negras y nuestras botas altas, estamos en perfecta sintonía. Todas queremos sentirnos bellas.
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Miley Cyrus y los tacones con que entrena |
jueves, 16 de noviembre de 2023
Transgresoras
lunes, 9 de octubre de 2023
La revancha de las bimbos
Ser feminizados es una fantasía erótica favorita para muchos hombres pero en realidad no conoce restricciones de género. También una mujer biológica puede ser feminizada, aunque suene como un oxímoron o directamente como una provocación para el feminismo, siempre tan susceptible a encontrar resabios patriarcales en cualquier conducta.
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Las bimbos no siempre nacieron mujeres |
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| Anna Nicole Smith |
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| Pamela Anderson |
Muchas chicas que deseaban consagrarse en el porno, la fotografía erótica, la prostitución de alto nivel o simplemente buscaban sus cinco minutos de fama, imitaron el modelo de la bimbo, en alguna o en todas de sus formas. Programas televisivos las exhibían como llamativos fenómenos de circo mientras ellas contaban con lujo de detalles sus tratamientos estéticos, sus romances con actores o futbolistas y exhibían sin tapujos una inocente frivolidad que contradecía la sexualización de sus cuerpos. Algunas pagaron (y siguen pagando) un alto precio en su salud por el abuso de sustancias o la irresponsabilidad de los médicos y cirujanos que las trataron: incluso perdieron sus propias vidas. Así fue como la imagen de la bimbo y el propio uso del término se fue cimentando en la conciencia social contemporánea como un factor negativo más que una fantasía sexual. Bimbo era una palabra peyorativa. Casi un insulto.
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La modelo erótica Sarenna Lee imitando a Marilyn |
Me sorprendí mucho cuando me enteré que a través de las redes sociales, chicas jóvenes de hoy se reivindican a sí mismas como bimbos, revalidando el término como una opción tanto desde lo estético como desde lo sexual. De acuerdo a los nuevos tiempos, las chicas bimbos son ferozmente independientes y exhiben un estilo de vida en donde reina una hiperfeminidad que recuerda vagamente a una pinup modernizada, con acceso a toda clase de maquillajes y rellenos de colágeno.
martes, 15 de noviembre de 2022
El bello sexo (parte III). El poder de la belleza
Belleza es poder
Helena Rubinstein
jueves, 23 de junio de 2022
La mujer fáunica
El fauno, también llamado sátiro, es una figura mitológica, mezcla de hombre y cabra, poseedor de una inagotable potencia sexual, que participaba en el séquito de Dionisos, dios del vino y las orgías. Al dios lo acompañaban también algunas mujeres que eran llamadas ménades. En el fauno y en las ménades habitaba una naturaleza sin control que los empujaba al goce de los placeres pero representaban mucho más que eso. Estaban presentes en la mitología como un recordatorio de que el puro deseo sexual es una poderosa fuerza dadora de vida que debe ser canalizada por la sociedad para evitar excesos pero que no puede ni debe ser reprimida por completo.
En la tradición cultural de Occidente, el paradigma fáunico puede ser definido en contraposición al paradigma amoroso monogámico que es sostenido y promovido desde la Iglesia y el Estado como la única forma de validar el sexo. En cambio, para el paradigma fáunico, el apetito sexual es la razón del eros, del deseo en el encuentro íntimo entre personas. Operando desde la clandestinidad durante siglos hasta salir a la luz con la modernidad del siglo XX, el paradigma fáunico ha sido y es una expresión fiel de la naturaleza sexual humana en estado puro.
Desde su propio nombre, el paradigma fáunico invoca la tradición pagana y orgiástica de las antiguas Grecia y Roma. Es obvio que el cristianismo triunfante en la Edad Media va a enmudecer casi por completo al paradigma fáunico durante siglos enteros. Su representación más común es el Satanás con cuernos que susurra al oído toda clase de tentaciones que nos apartan del camino correcto. No en vano se le otorgaba al Maligno una figura similar al sátiro griego.
El fauno es un carácter casi siempre masculino y se lo identifica con un constante deseo por la hembra, con erecciones infatigables y cópulas violentas. Es muy raro que se nos recuerde a las ménades como contrapartes femeninas. Si todo el paradigma fáunico ha sido combatido por inmoral durante siglos, es lógico que su costado femenino haya sido invisibilizado casi por completo.
El paradigma fáunico en la mujer ha sido descripto como ninfomanía, un término más propio de la ciencia médica y psicoanalítica que una descripción de la realidad sexual femenina. La literatura apenas si la ha rozado salvo contadas excepciones; quizás Mme. de Saint Ange, en La filosofía del Tocador, una obra maestra de Sade, sea el más perfecto y conocido ejemplo de mujer sádica y fáunica a la vez. Otro ejemplo al que me quiero referir, menos conocido pero muy interesante, es el de Alfred Jarry.
Alfred Jarry fue un escritor francés de fines del siglo XIX y principio del XX. Dramaturgo, poeta y novelista, fue uno de los constructores del teatro del absurdo y junto a otros de su generación incubó lo que después serían las corrientes revolucionarias del surrealismo y el dadaísmo. En su novela erótica El Supermacho, Jarry utiliza el término en forma muy diferente del concepto filosófico del superhombre nietzcheano. El supermacho de Jarry es un fauno clásico llamado André, que se camufla bajo el aspecto de un ciudadano de su tiempo, marcado por el capitalismo y la revolución industrial y se revela como una máquina cuasihumana que debe cumplir con un rendimiento preestablecido. Como parte de una serie de competiciones en donde su capacidad atlética va a ser puesta a prueba, André se propone copular setenta veces consecutivas en veinticuatro horas para lo que requiere los servicios de siete prostitutas.
Jarry exhibe el paradigma fáunico sin velos y con absoluta impudicia: lo que se propone es un torneo del acto sexual en donde se pone a prueba el poder sexual del fauno sin que medie ninguna justificación amorosa. El desafío inicial se trastoca al presentarse Ellen, una chica norteamericana que exige ser ella sola quien asista al supermacho en sus setenta cópulas. Lo interesante es que Ellen asegura El supermacho debe existir puesto que una mujer lo desea. El fauno es el Amante Absoluto con el que ella siempre ha fantaseado. En este punto de la novela, el fauno deja de ser el supermacho capaz de atender sexualmente a toda mujer existente para convertirse en el ejecutor ideal de un insaciable deseo femenino que nadie puede controlar. La superhembra se hace realidad. La puesta a prueba de la potencia del fauno se convierte en un desafío mucho más complejo porque ahora debe enfrentarse a una ménade que quiere, que exige, ser cogida setenta veces seguidas.
Al finalizar aquella especie de gangbang con una única pareja participante, André cree que Ellen ha muerto. Las mujeres jamás mueren por demasiado sexo es una de las frases burlonas que Jarry pone en boca de un espectador. En realidad, no sólo Ellen se repone perfectamente sino que se enamora de su galán de setenta polvos. Pero al estilo de Romeo y Julieta, él la cree muerta y se somete a la voluntad del padre de ella que lo odia y termina matándolo haciéndolo participar en otro retorcido experimento. Como en Sade, también en Alfred Jarry no hay compatibilidad posible entre el paradigma fáunico y el amor.
Existen las mujeres fáunicas en nuestro civilizado mundo de hoy? Podríamos sin saberlo estar conversando con una Ellen en la fila del supermercado? Alguna vez he sido testigo en discotecas swingers de Buenos Aires de noches de gangbang en donde las chicas (mujeres o travestis) devoraban virilidades a diestra y siniestra durante horas, casi sin parar. Alguna vez fui yo una de esas mujeres y me divertí mucho haciéndolo. Para la tranquilidad general de la sociedad, podemos hacer creer, conviene hacer creer, que las mujeres fáunicas no existimos.
Pero que las hay, las hay.
Extraído de:
Alfred Jarry; El Supermacho
Ercole Lissardi; La pasión erótica. Del sátiro griego a la pornografía en Internet
lunes, 20 de diciembre de 2021
Volver a Afrodita
domingo, 5 de septiembre de 2021
Poledance (parte III).
Carolina Pampita Ardohain es una ex modelo argentina y actual conductora de televisión que ha sido noticia en Argentina porque a pocas semanas de haber sido madre, aceptó la propuesta de sumarse a una exhibición de poledance en un certamen de baile del cual ella suele ser jurado. Cuando se anunció que Pampita sería la encargada de dar por concluido el show de esa noche, ella aclaró que no iba a bailar sino que simplemente se iba a subir al caño a modo de demostración. Como para dejar en evidencia que se trataba de una presentación medianamente improvisada, le pidió a una de las bailarinas que le prestara sus botas y se las puso en vivo. Vestida con short de cuero y body negro, hizo la vertical, giró en el caño, trepó y hasta se animó a hacer un par de figuras nada simples para una mujer que está en pleno puerperio, al ritmo de Need You Tonight, de INXS.
viernes, 15 de enero de 2021
Fantaseo y me masturbo, luego existo
Yo
existo. Mi sexualidad tiene mucho que ver con una estética particular pero al mismo tiempo soy una mujer real que se corresponde con la imagen fetichista que irradio. Mi colección de botas
está en mi vestidor, mi esposo esclavo pagó por ellas, las limpia y las ordena.
Mi voz dulce y firme a la vez se oye claramente. Mi perfume se huele. Siento y
gozo mis tetas cuando me las toco. Mis
manos empuñan la fusta, mis uñas son largas y cuidadas. Mi cabello crece y
brilla en la penumbra. Y toda esta realidad propia de una mujer dominante en el
sexo, de un Ama BDSM cuya existencia está fuera de toda duda, no me impide
confesar que mis fantasías eróticas son casi imposibles de llevar a la práctica
pero habitan en mi mente a la hora de gozar.
La razón misma de mis fantasías es la que impide casi siempre su concreción. En mi caso, fantasía y realidad suelen ser planos paralelos que no se tocan. Aún con una materialización parcial, aunque pudiera pagar toda la parafernalia y utilería posible, prostitutas y travestis incluidas, yo no llegaría en lo fáctico ni al umbral del infinito plano fantasioso cerebro - sexual que se me dispara en mi clímax. Disponiendo en mi calabozo – dormitorio con todos los ornamentos disponibles y de un fiel y amoroso esclavo dispuesto a satisfacer todos mis caprichos, yo igual necesito recurrir a mis imágenes paganas personales para alcanzar la plena satisfacción.
Mi conclusión es que la realidad excitante de los fetiches, el sexo y los roleplayings sirve para producir tensión sexual y sensaciones agradables pero no alcanza para gatillar mi clítoris cerebral interno que dispara mi orgasmo. Sin algo de masturbación, no hay goce para mí. Quizás esto me pasa por estar sobreestimulada. O quizás simplemente estoy reconociendo lo que las demás niegan.
Todavía hay gente en nuestra sociedad que considera a la fantasía masturbatoria como apenas un mero pasatiempo adolescente a falta de tener con quien gozar del sexo. Para los varones en especial, la masturbación era un vicio de pajeros imberbes, impotentes a la hora de conquistar mujeres. Pero afortunadamente se habla cada vez más de las ventajas de la masturbación y de la fantasía. Es que acaso no necesitamos de un ser amado para echarnos un polvo? Ah, no? No, señoras. El o los otros pueden ayudar y contribuir con sus acciones y toqueteos que pueden ser condiciones necesarias pero lo son más desde lo afectivo que desde lo físico. Pero en mi caso, doy fe que no alcanzan por sí solos para alcanzar el goce femenino.
Tu orgasmo es tuyo. Es tu propia responsabilidad alcanzarlo (si es que realmente lo querés alcanzar) porque sólo vos podés saber que es lo que realmente te calienta.
jueves, 8 de agosto de 2019
Ser lo que deseabas hacer
Puede que te ocurra que un día conoces a alguien que en un segundo eclipsa todo lo que habías vivido hasta entonces. Te descubres en una metafórica desnudez y te enfrentas a algo muy parecido a lo que deseabas hacer. A tu deseo fetiche. En ese momento mágico, esa persona te invita a un festín de tus pasiones que se abre ante vos junto al mapa de tu sexualidad. Pienso que a veces desconocemos el límite de nuestro verdadero deseo hasta que alguien o algo los fuerza y nos hace ver con claridad la ruta al tesoro del erotismo, un tesoro que, por supuesto, es individual y único.





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