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domingo, 23 de agosto de 2026

Videoteca. Ladies in boots. Los 90's

 

   La bota sexy de los años noventa! Me hace muy feliz presentar esta selección de videos que me es muy querida entre todos mis fetiches personales. A mediados de 2017 comencé a engalanar mi blog con videos sobre la historia de las botas en las pantallas, comenzando por el inicio, con los años sesenta. Y así llegamos al 2026 y a la bota femenina de los noventa.

   A principios de la esa década y sin aviso alguno, explotó un Big Bang de las botas en las vidrieras, las calles y las pasarelas. Vogue declaró que 1993 era el Año de las Botas y se las usaba en una amplia gama de estilos, hasta la rodilla, por encima de la rodilla, en puntas o redondeadas, cortas al tobillo, con cordones o con cremallera y con tacones de todas las alturas y las formas. Por supuesto que las actrices en los films y las cantantes pop en los escenarios adoptaron rápidamente la tendencia y la difundieron por todo el planeta. 

   Décadas atrás, las botas femeninas se consideraban un símbolo de rebeldía y agresividad. Pero en aquel tiempo y gracias a innovadores como Gianni Versace y Dolce&Gabbana, representaron la visibilidad del BDSM a través de la moda. La bota de los noventa fue contemporánea de los videos más fetichistas de Madonna (Justify my love, Erótica, Human nature), de su libro Sex y de la renovada Catwoman, una dominatriz sádica protagonizada por Michelle Pfeiffer, que le abriría la puerta a una nueva generación de superheroínas poderosas y sensuales. Estos diez videos aspiran a reflejar esa época tan brillante como inolvidable. 

  

Julia Roberts, la inolvidable Pretty Woman en botas de vinilo











Julie Strain, superheroína en botas



Julia Ann y Janine Lindemulder, strippers en Blondage



   A modo de review, les presento un repaso de la videoteca de la historia de la bota femenina fetichista en mi blog, con los links correspondientes: 

Ladies in boots. Los 60's. Nichelle Nichols, Catherine Spaak, Sofía Loren, Ann Margret, Elizabeth Taylor, Mónica Vitti, Honor Blackman, Diana Rigg, Nancy Sinatra y Brigitte Bardot. 

Ladies in boots. Los 60's II. Susan Oliver, Isabella Biagini, Adrienne Corri, Mónica Vitti, Barbara Angely, Valerie Leon, Nancy Sinatra, Jane Fonda y Brigitte Bardot. 

Ladies in boots. Los 70's. Mónica Vitti, Ornella Muti, Jaclyn Smith, Carolyn Munro, Raquel Welch, Raffaella Carrá, Amanda Lear, Cherie Currie, Agneta Falskog, Frida Lyngstadt y Debbie Harry. 

Ladies in boots. Los 70's II. Siouxsie Sioux, Labelle, Marcia Barrett, Maisy Williams, Liz Mitchell, Cher, Raffaella Carrá, Amanda Lear, Debbie Harry Agneta Falskog, Frida Lyngstadt y Olivia Newton John. 

Ladies in boots. Los 70's y los 60's III. Nadia Cassini, Sylvie Vartan, Raffaella Carrá, Erika Blanc, María Bucella, Millicent Martin, Lynda Carter, Cheryl Ladd, Claudia Cardinale y Brigitte Bardot.

Ladies in boots. Los 80's. Steffanie, Angelique Pettyjohn, Olivia Newton John, Siouxsie Sioux, Cherie Currie, Maria Ford, Claudia Christian, Amber Lynn, Sybil Danning y Farrah Fawcett.


   Las protagonistas de estos diez videos que representan lo que fue la bota de los años noventa son Joan Severance, Laure Sainclaire, Daryl Hannah, Janine Lindemulder, Julia Ann, Demi Moore, Cher, Julie Strain, Gina Gershon, Elizabeth Berkley, Julia Roberts y Madonna 


Ladies in boots. Los '90s


Puesto 10. Joan Severance. Black Scorpion (1995)

Darcy Walker es policía de profesión pero tras la muerte de su padre construye un alter ego de heroína enmascarada por fuera de la ley para investigar su muerte y castigar a los culpables. En esta escena, se traviste de prostituta callejera al estilo Pretty Woman en botas altas negras pero al verla no quedan dudas que Joan Severance construye un roleplaying mucho más sexy y atractivo que el que hizo famosa a Julia Roberts. El productor Roger Corman lo confesó claramente: Quería hacer una Superman Spiderman Batman pero femenina. Quería una actriz alta, guapa y con una figura estupenda. Es muy interesante la recopilación que hace Wikipedia de las críticas recibidas por este film y su protagonista. 





Puesto 9.  Laure Sainclaire. Labyrinthe (1999)

Labyrinthe es una versión porno francesa de Alicia en el País de las Maravillas con la hermosa Laure Sainclaire como la rutilante protagonista. En la escena final, después de pasar ilesa (y orgásmica) por toda clase de ambientes y fantasías, se presenta en la mazmorra del castillo vistiendo botas rojas y máscara, lista para ser la esclava de una dominatriz.   




Puesto 8.  Daryl Hannah. The last days of Frankie the Fly (1996)

Los primeros 45 segundos de este video son la gloria de todo fetichista por la forma en que Margaret (Daryl Hannah), una actriz porno que se ve envuelta en turbios negocios mafiosos, se pinta los labios, se ajusta el corsette y se peina la peluca a la Bettie Page. Las botas aparecen después, ya con Daryl en la calle y con su natural melena rubia. 





Puesto 7.  Janine Lindemulder y Julia Ann. Blondage (1994)

Dos hermosas rubias protagonizan un ardiente show erótico - lésbico entre caños de poledance, vestidas con el mejor red and black vinílico en la lencería, los guantes y las botas. Interesante: Janine Lindemulder y Julia Ann no sólo actuaban estos shows ante las cámaras sino que además lo hacían en vivo sobre los escenarios. Son tan parecidas las dos que se hace difícil distinguir cual es cual.







Puesto 6. Demi Moore. Striptease (1996).

Una historia que pintaba para sexy pero que no es otra cosa que una novela sensiblera y moralista que deja en claro que las bailarinas de cabaret son buenas chicas que tuvieron mala suerte en la vida y tienen que bailar, desnudarse y hacer todas estas cosas horribles y degradantes sólo por necesidad. A pesar de todo, Striptease y Demi Moore han resistido el paso de las décadas para convertirse en una referencia histórica inevitable para las actuales artistas de poledance. El video reune las dos escenas de Demi bailando en botas, en este caso son rosadas, con el taco grueso y con los lazos por delante que se hicieron populares en los noventas. La primera parte es en el cabaret, con poledance y silla; la segunda como table dancer privada.  





Puesto 5. Cher. Heart of Stone Tour (1990) 

El maestro del diseño Bob Mackie es el responsable de la Cher semidesnuda y en botas altas que conmovió los escenarios desde esta gira Heart of Stone Tour en 1990. Este look de Cher fue estrenado un año antes cuando filmó el polémico videoclip de If I could turn back time y pasó a ser una de sus marcas registradas durante más de un cuarto de siglo. Catsuit de encaje, una prodigiosa melena enrulada y botas negras de taco bajo, agregando a veces una chaqueta de cuero. 







Puesto 4.  Julie Strain. Enemy gold (1993)

El cine clase B de los noventa fue una fuente inagotable de fantasías fetichistas dado que las compañías que filmaban con bajo presupuesto podían permitirse atrevimientos en escenas de sexo que las grandes, comprometidas con mayores presupuestos, nunca hubieran podido procesar. Los films de Andy Sidaris y los protagónicos de la heroína Julie Strain son el mejor ejemplo. Asesinas y mafiosas crueles, tan bellas y mortales como escotadas y fetichizadas, estas chicas malas poblaban sin pudores las pantallas clase B y removieron las fantasías en las mentes de millones de hombres sumisos. 





Puesto 3.  Elizabeth Berkley y Gina Gershon. Showgirls (1995)

En su momento, Showgirls fue destrozada y acribillada por toda la crítica hasta el punto tal que significó la definitiva destrucción de la carrera de su protagonista. Treinta años después, Showgirls se ha convertido en una película de culto. Así es la historia, con sus modas de idas y vueltas. El film trata sobre una retorcida relación de amor - odio entre dos coristas: Elizabeth Berkley, una principiante trepadora dispuesta a todo para triunfar sobre los escenarios y Gina Gershon, la reina del show que se siente desafiada y atraída a la vez por su novel competidora. 

En esta escena, Elizabeth y las coristas están muy sexies entre motos y bailarines leather gay. El look es netamente sado: botas altas, maquillaje muy fuerte, pelucas bob negras y corsettes de vinilo con las tetas al aire. A los 0:20 min., aparece Gina como la gran estrella del show, descolgándose con sogas sobre el escenario. Al 1:07 min. va en busca de Elizabeth y el juego de persecución lésbico comienza una vez más. Acosada sin tregua por su rival, Elizabeth intenta cumplir con la rutina coreografiada y la furia se lee en sus ojos mientras Gina juega provocativamente con ella, la somete y la humilla delante de todos dejando bien en claro quien es Ama y quien es esclava.  







Puesto 2.  Julia Roberts. Pretty Woman (1990)

Mujer Bonita (Pretty Woman) sigue haciendo historia más por su subtexto fetichista que por su argumento o las actuaciones de sus protagonistas. Su mérito no trasciende de ser una sosa y remanida comedia romántica, típica de aquellos años. Pero Pretty Woman terminó siendo para los fetichistas de las botas un ícono inoxidable, a prueba del paso de las décadas, que nos etiquetó para bien o para mal como putas a todas las mujeres que amamos lucir cuero y vinilo hasta más arriba de la rodilla. Ratificando una vez más que una imagen vale más que mil palabras y argumentaciones, el poster de la película, con una sonriente Julia Roberts apoyada en el hombro de Richard Gere y calzando las famosas botas de puta, ha marcado a fuego el imaginario colectivo fetichista.

Todo el look de Julia Roberts en los primeros treinta minutos del film no deja dudas: las botas de vinilo negro son parte integral de una imagen de prostituta, junto con la peluca rubia y la minifalda de lycra. Esta impresión se confirma plenamente cuando más tarde, durante las negociaciones previas al coito con Gere, se descubre que guarda sus condones en la parte superior de la bota. Amada y odiada por partes iguales por los amantes de las botas femeninas y a treinta y cinco años de su estreno, puede gustar o no pero siempre se piensa en Pretty Woman cuando se habla de la película de las botas. 






Puesto 1.  Madonna. Vogue (The Girlie Show) (1993)

El album Erotica, el libro Sex y el  primer set del Girlie Show titulado Dominatrix, proclamaban que Madonna había dejado atrás la provocación chispeante y sexy para adentrarse sin temores en aguas más turbias de la sexualidad humana. Con diseños de vestuario de Dolce&Gabanna, Madonna era claramente una dominatriz en escena, adorada por igual por sus coristas y sus bailarines. El momento cumbre llega a los 3:50 min cuando ella camina con sus botas lace de taco grueso sobre las espaldas de ellos, en una lujuriosa alfombra humana. Si la gira anterior, la Blond Ambition, fue la del corsette de Gaultier y la masturbación en la cama durante Like a Virgin, el Girlie Show sería la fiesta de la Dómina sexy. 






Strike a pose, Madonna


martes, 26 de mayo de 2026

Sissy School. A jugar con las Barbies


   Una sissy disfruta de su femineidad de diversas maneras; la mas obvia es poniéndose sexy para ser cogida por machos ansiosos por gozar de su culito y de su boca o siendo la mucama consentida de una Dómina. En mi caso, a veces me gusta ser la Mother Roxy de mi comunidad sissy y con la ayuda de la AI, comprarles de regalo a mis chicas las muñecas más bellas y sensuales para que se diviertan sintiéndose las niñas que no pudieron ser.

   Imagínense la felicidad de pasar noche tras noche vistiendo y desvistiendo a estas muñecas, desde los vestidos lujosos hasta los guantes y las carteras clutch. A las que participan en mi blog, con cual de todas les gustaría jugar más?  















































domingo, 20 de octubre de 2019

Botas altas. Estética y poder.







   Conversando una vez sobre moda femenina con amigas que conocen mi pasión por las botas, me han preguntado, intrigadas, como fue que las botas ganaron el reconocimiento como el más sexy de todos los calzados femeninos posibles. De esa conversación y de muchas otras similares, extraje estas tres preguntas que pueden resumir todas las inquietudes que el fetiche de las botas provoca.
  • Son las botas altas sexies por sí mismas, por el efecto visual que provocan?
  • Somos las mujeres que las usamos las que las convertimos en accesorios de seducción porque al calzarlas sentimos que crecemos en confianza y poder?
  • Somos nada más que un reflejo de la mirada fetichista masculina y retroalimentamos el fetiche usándolas en los momentos apropiados, cuando queremos vestirnos para matar?

   Una teoría que suele circular en algunos sitios web fetichistas afirma que la relación chica con botas = chica sexy se debe al éxito del film Pretty Woman, de 1990, en donde Julia Roberts encarna a una puta callejera de Los Angeles que usa botas altas de vinilo negro.  Durante toda la primera parte de Pretty Woman, la cámara se regodea con las botas en primer plano, incluyendo detalles típicamente fetichistas como la subida del cierre previo a una salida nocturna. No quedan dudas que para Vivian, el personaje que interpreta Julia Roberts, las botas son parte inseparable de un look de vestirse de puta, como su minifalda de spandex celeste y la peluca rubia. Cuando Richard Gere la conduce a un hotel de lujo, las miradas de desaprobación que Vivian recibe por su aspecto van dirigidas en primer lugar a sus botas. Ya en la habitación, la asociación botas - puta se refuerza cuando Vivian saca los preservativos de adentro de una de sus botas. 








La modelo y performer trans Cassandra Cass 
lookeada a la Vivian de Pretty Woman




   En círculos fetichistas. se ha bautizado como el efecto Vivian a esta asociación que une a las botas femeninas con la intención de vestirse de puta para el sexo. Hace unos años, escribí esta columna refiriéndome a ese prejuicio y su conexión con las escenas de Pretty Woman. 

   Quienes sostienen que el efecto Vivian es real, quizá desconozcan que el cine muestra desde por lo menos el año 1968 a toda clase de chicas malas como prostitutas o bailarinas de cabaret, que usan botas para reforzar su atractivo sexual. Como el cine no inventa nada y sólo reproduce en la pantalla las modas de la calle, me resulta obvio que el llamado efecto Vivian no es más que un reflejo de películas y modas de épocas muy anteriores al estreno de Pretty Woman. 

   Hagamos entonces un poco de botología y remontémonos a los inicios del fetiche, a los recordados años sesenta, cuando nació la bota fashion.

   Quienes sostienen que el efecto Vivian es real, quizá desconozcan que el cine muestra desde por lo menos el año 1968 a toda clase de chicas malas como prostitutas o bailarinas de cabaret, que usan botas para reforzar su atractivo sexual. Como el cine no inventa nada y sólo reproduce en la pantalla las modas de la calle, me resulta obvio que el llamado efecto Vivian no es más que un reflejo de películas y modas de épocas muy anteriores al estreno de Pretty Woman. 

   Hagamos entonces un poco de botología y remontémonos a los inicios del fetiche, a los recordados años sesenta, cuando nació la bota fashion.

   Why boots? Because they give the best proportion in the world. Because, taken top to toe, every woman looks five-hundred times more dashing in boots than without. That's why boots (Vogue, 1967).

   Hace más de cincuenta años, en pleno apogeo de la primera ola de botas para mujeres que querían verse elegantes, Vogue daba la definición perfecta sobre el porqué de su uso asegurando que las botas le dan a tus piernas las mejores proporciones y que las mujeres lucen quinientas veces más elegantes con botas que sin ellas. Es importante observar que la opinión de Vogue carece de toda connotación sexual o fetichista. Sólo expone en palabras una lógica estética basada en los efectos visuales de un juego de proporciones en la pierna humana femenina que las divas de la época como Brigitte Bardot, Jane Fonda o Mónica Vitti manejaban a la perfección.  




Brigitte Bardot, la máxima diosa botera de los sesenta


   Bien por Vogue. Pero tanto para las mujeres que usamos botas como para los hombres fetichistas que nos adoran, está claro que en el impacto que ejercen las botas femeninas, los efectos psicológicos son mucho más importantes que cualquier opinión enunciada desde la pura estética como aquella de Vogue. Sabemos que el sexo y el calzado femenino están interconectados desde siempre a través de la fantasía y los fetiches pero si el calzado es una bota, esa conexión se vuelve mucho más poderosa. Podemos entender algo de esa conexión analizando las siguientes opiniones de dos mujeres que algo saben del tema.

   Mary Quant, diseñadora inglesa e inventora de la minifalda, dijo una vez que toda la revolucionaria moda femenina en los sesenta podía resumirse en la palabra piernas. La moda de las botas llegó junto con la minifalda y los minivestidos. Esa moda simbolizó la liberación sexual de la mujer a través de la importancia de las piernas pero a la vez provocó una mirada masculina que la fetichizó y objetivó como nunca antes. La asociación entre la imagen de la mujer en botas y el sexo libre comenzó a formar parte de la psiquis fantasiosa de millones de hombres. A partir de esos años, las imágenes de las piernas de las mujeres cubiertas por las botas han sido parte indeleble de la cultura sexual de Occidente. Quant tenía razón.

   Elizabeth Semmelhack, autora de Heights of Fashion: A History of the Elevated Shoe, combina los dos aspectos, los psicológicos y los estéticos, al sostener que mientras los zapatos llevan la mirada hacia los pies, las botas hasta el muslo enfatizan visualmente la sexualidad femenina llevando la mirada de los hombres a la entrepierna. Según Semmelhack, el fetiche de las botas de mujer no solamente trata de como se muestran las piernas sino que nos conduce directamente a la pelvis, al mismo centro de la sexualidad femenina.



Russian Fetish Queen luciendo las muy altas botas de Arollo



   Me falta decir que la bota femenina no es sólo estética y sexo. Es además un símbolo de poder. Como lo explico en esta columna referida a la bota St Laurent, si las botas eran un histórico calzado masculino relacionado con la lucha y el poder militar, con el juego del dominio y el sometimiento, las botas ganan inmediatamente una connotación de poder sexual Femdom cuando comienzan a ser usadas por las mujeres. El uso de las botas sugiere la transformación de la mujer en una guerrera erótica. 

   En su libro Fetish: Fashion, Sex & Power, la escritora Valerie Steele afirma que cuando las mujeres adoptaron las botas, se convirtieron en amazonas fálicas sexualizadas que juegan con la fantasía sexual masculina del dominio femenino. La inquietante tesis de Steele propone que a diferencia de las botitas al tobillo, tan encantadoras y sexies como inocentes, las botas altas son metáforas de los penes femeninos. Cuanto más alta sube la bota sobre el muslo, más fálica y amenazadora se vuelve, una fantasía que se refuerza con el agregado de los tacones altos, otro símbolo fálico por excelencia. 



Heike Fetish Queen


   Confieso que esta idea es la que más me pone en modo hot. Me gusta creer que cuando me subo el cierre de mis botas para una noche de discoteca swinger, no sólo lo hago como lo hacía Vivian en Pretty Woman para sentirme más bella y atractiva. Lo que me estoy poniendo en las piernas son dos enormes vergas siempre erectas para salir a cazar en los reservados de parejas a mis bellas e indefensas princesas sumisas. Será por eso que algunas de ellas se me entregan tan mansamente sin poner objeciones; lo hacen porque entienden el juego, porque ellas también se excitan al verme tan sado, sensual, femenina y fálica.



domingo, 1 de abril de 2018

Cassandra Cass, muñeca drag - cosplay



  The woman who sits before you now has spent over $250,000 on her transition. The only thing I haven't had done is my heart. I have had my nose, my cheeks, my lips, my teeth, my jaw, my Adam's apple, my boobs, my hips and my booty done, and I now have an "inny" instead of an "outy" or to make it more blunt - I have a vajayjay.

   I wanted to be pretty. For me I didn't want to be an ugly woman. I didn't want to be a basic, simple woman. I wanted to be type of girl who would walk in to room and people would notice.  I love the fantasy of burlesque. I can be Jessica Rabbit.

Cassandra Cass



   Cassandra Cass ha sido por años protagonista de reality shows de la televisión de Estados Unidos, programas siempre dispuestos a explotar el morbo del muchacho de un pequeño y conservador pueblo del interior que se convirtió en una exhuberante mujer que vive como una estrella de Hollywood gracias  a toda clase de cirugías y tratamientos, en los que se gastó doscientos cincuenta mil dólares. No hace falta preguntar como los obtuvo. En su afán por emular aún más a Jessica Rabbit, Cassandra quería que le quitaran dos costillas para hacer más fina su cintura pero desistió de la operación porque le advirtieron que iba a tener problemas para respirar.

   En el topten de videos de la semana pasada, Cassandra aparecía en una alfombra roja con un ajustado vestido sirena en tonos dorados y operagloves, firmando autógrafos y posando para las cámaras como la diva que siempre quiso ser.  En este calendario, el divismo toma la forma de personajes de cosplay y Cassandra hace realidad su sueño travestida de Jessica Rabbit, Pretty Woman, Bettie Page y Wonderwoman.

   Cassandra ya no es una nena. Tiene cuarenta años. Si su propósito en la vida es lo afirmó en su frase del primer párrafo, no hay duda que lo ha conseguido; se ha convertido en la clase de chica que jamás va a pasar desapercibida. No quiso ser una chica sencilla, quiso ser bella y vistosa y lo ha logrado. Cassandra me despierta toda clase de fantasías perversas pero tanta deliciosa artificialidad también me hace preguntarme sobre cual será su destino como ser humano en los próximos años.  




Enero





Febrero



Marzo




Abril



Mayo




Junio



Julio




Agosto




Septiembre




Octubre





Noviembre



Diciembre





lunes, 2 de mayo de 2016

Videoteca. Guantes largos en el cine. Las Divas Modernas (1975 - 2000)


   Hace algunas semanas, la triste noticia de la muerte inesperada de Prince me hizo recordar una noche inolvidable que protagonicé en La Casona del Sado de Buenos Aires durante una fiesta BDSM. Junto con Ursula, una joven y bella Dómina amiga, hicimos arrodillar a más de veinte sumisos formando un círculo, inmóviles y mirando el piso. Cuando les poníamos un pie bajo su vista, ellos debían besar el tacón o la caña de nuestras botas. Esa noche, Ursula lucía sus brillantes botas negras que contrastaban con las mías, plateadas, de altas plataformas y tacones de quince. Por los parlantes del salón sonaba Cream, el clásico de Prince del album Pearls and Diamonds. Lo hermoso del recuerdo es que mientras nos movíamos bailando al ritmo de la canción y yendo de sumiso en sumiso, cada vez que nos encontrábamos en el centro del círculo nos acariciábamos y besábamos sin que ellos pudieran verlo (aunque sospecho que más de uno habrá levantado la cabeza para espiarnos). Nuestro baile erótico en ese círculo de sumisos arrodillados quedó inmortalizado con el nombre de El Reloj del Sado.

   Tiempo después, descubrí el videoclip de Cream, una obra de arte que toda mujer fetichista de los guantes largos debe conocer y que es el primero de los diez que componen ésta, la tercera parte de la historia del guante largo operaglove, la que va de los años setenta hasta el fin de la década del noventa.

   En las últimas décadas del siglo XX, el guante largo había cedido relevancia como adorno femenino para lucir en sociedad. Se lo consideraba una prenda arcaica propia del pasado. El cine lo homenajeaba solamente en películas y series de época que reflejaban otros tiempos ya idos, cuando los brazos enguantados de las mujeres reinaban supremos en fiestas y cenas de gala. Al mismo tiempo, quizás como reacción, el guante largo se fue convirtiendo en una prenda fetish infaltable en el atuendo de las dominatrices y comenzó a ganar espacio en un terreno nuevo y fértil: el videoclip. Cuatro de ellos adornan esta colección. El primero de ellos es Cream, mi recuerdo inolvidable de Prince (y de Ursula). 




Los operagloves de Joan Collins  en los '80s




  Guantes largos en el cine 
Las Divas Modernas (1975 - 2000)



Puesto 10. Prince. Cream (1991).

El video arranca con Prince llegando a una estación de tren rodeado por sus bellas y glamorosas coristas. A los 2:00 empieza la música y aparecen las chicas con los corsettes, los portaligas y los guantes negros. 

 




Puesto 9. Sonia Braga. Moon over parador (1988).

Sammy Davis Jr le pone la voz al clásico de Cole Porter Beguine to Begin con un ritmo de merengue sudamericano mientras la sensual Sonia Braga se contonea en un ajustadísimo traje dorado. La fogosa morocha brasileña, Doña Flor y Gabriela de Jorge Amado, en su máxima y hermosa expresión.





 

Puesto 8. Julia Roberts. Pretty Woman (1990).

El previsible final del cuento de hadas de la prostituta que asciende en la escala social vía el levante de un millonario. En este caso, los guantes largos blancos de Julia simbolizan la oposición a las sexies botas vinílicas negras y a su pasado de puta callejera. Pasemos por alto esta falsa dicotomía lo antes posible. Guantes largos y botas altas pueden y a veces deben ir juntos.






  

Puesto 7. Amanda Lear. Enigma (1978).

La diosa ambigua por excelencia.  Enigma, del disco Sweet revenge de 1978, es uno de los clásicos de su repertorio. Amanda Lear reinó en los años dorados de las discotecas europeas y neoyorquinas con su sensual voz grave a puro brillo y glamour gay. Sus aventuras sexuales con personajes como Mick Jagger o David Bowie son parte de la gran historia de la música pop. En su espléndida madurez en los años noventa, protagonizó inolvidables desfiles como topmodel fetichista para Thierry Mugler y otros diseñadores. Los guantes que luce no son estrictamente operagloves porque no cubren los codos pero la femineidad y la gracia con que se mueve y se los quita desde los 1:55 min. bien vale una excepción.







Puesto 6. Julie Strain. Fit to kill (1993).

La big beautiful woman más famosa de las películas fetichistas y clase B de principios de los noventa, chica Penthouse y presentadora de Playboy TV, siempre encarnando papeles de femme fatale dominante tan sexy como perversa. En esta escena, se aprovecha de su poder seductor para robar una caja fuerte.








Puesto 5. Emanuelle Seigner. Bitter Moon (1992).

La escena que siempre recordaremos cuando se piensa en un baile con seducción lésbica entre bellas damas enguantadas. Emanuelle Seigner seduce a Kristin Scott Thomas bajo la sorprendida mirada de su marido Hugh Grant.







Puesto 4. Pamela Anderson. Barb Wire (1996).

Toda la película Barb Wire es una gran orgía de prendas fetichistas pero es en esta escena donde la rubia Pam luce como en ningún otro momento los negros guantes largos de raso más un vistoso anillo.







Puesto 3. Raffaella Carrá. Mañana (1978).

Una diva rubia baja del ascensor de la confitería El Molino, de Buenos Aires. Raffaella se muestra muy sobria y elegante diferente a esa explosión de energía que fue su sello, pero no por eso menos bella y atractiva con sus guantes negros, muy enjoyada. 





  

Puesto 2. Joan Collins. Joseph and the amazing technicolor dreamcoat (1999).

José el Soñador (así se la conoció en castellano) fue la primera ópera rock compuesta por Andrew Lloyd Webber y Tim Rice. Basada en el libro del Génesis, nos cuenta en versión musical la historia de José, el hijo de Jacob, y de sus hermanos que lo venden como esclavo a Egipto. Fue estrenada en Londres en 1968, recorrió los teatros del West End durante años y llegó finalmente a Broadway en 1982. La obra fue llevada al cine recién en 1999 con la divina Joan Collins en el rol de la perversa esposa de Potiphar, que exhibe su sensual poder femenino desde su entrada a los 1:40 min. Joan Collins, una diva de varias épocas. Nacida en 1933 y protagonista de muchos films en los años cincuenta y sesenta, recién en su madurez alcanzó el estrellato a partir del éxito de Dynasty.  







Puesto 1. Madonna. Open your heart (1986).

A partir de la década del ochenta, la sensualidad femenina lleva el sello de Madonna. Ella utilizó el videoclip como nadie lo había hecho hasta el momento; una vía de expresión de fantasías sexuales femeninas, siempre al límite de lo escandaloso pero sin perder jamás el equilibrio ni el sentido de la estética. 

Un año antes Madonna había recreado a Marilyn Monroe en Material Girl, una suite erótica en el estilo de Diamonds are the girl's best friend. Open your heart, extraído de su tercer album True blue, la muestra en una pose sexy de bailarina stripper sobre una silla, vestida con guantes largos, corsette y tacos altos, en un indisimulado homenaje a Liza Minelli en Cabaret y a Marlene Dietrich en The Blue Angel.  

Si bien el final del video muestra a una dulce Madonna que baila con el niño protagonista, la escena en donde él la observa dentro del peep show fue muy cuestionada por la prensa y por organizaciones sociales. Ella les daría en los años siguientes muchos y más contundentes motivos sobre los cuales escandalizarse. 







Pamela Anderson



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