De cualquier forma en que se la presente, una escena de bukkake siempre ha sido uno de los actos sexuales más controvertidos. Feministas de renombre lo han catalogado como lo más grosero y degradante que puede filmarse o fotografiarse para someter a una mujer como objeto de placer para la excitación masculina. Seguramente desconocen que el bukkake proviene de una tradición milenaria de misticismo y sensualidad, es una de las más bellas expresiones artísticas de la sexualidad oriental y posee un misterioso poder sugestivo que excede al fetichismo sexual.
Mis primeros accesos a los placeres del bukkake y la eyaculación facial provienen de mi curiosidad adolescente. El sexo oral me parecía un juego divertido y excitante; me atraía la pornografía menos convencional, la que no mostraba solamente penetraciones de mujeres desnudas. Después llegaron las primeras experiencias sexuales con varones; ellos siempre bien dispuestos a dejar su ofrenda sobre mí. La videocassetera a escondidas también aportó lo suyo: nunca olvido la fascinación con que contemplaba a aquellas viejas reinas del porno de los ochenta y noventa que solían exhibirse golosas y triunfantes con dos o tres de sus bien dotados amantes eyaculando al mismo tiempo sobre sus bellos rostros maquillados.
El bukkake es una práctica sexual cuyas raíces se remontan a antiguas tradiciones sexuales japonesas y casi siempre se lo relaciona, para mi disgusto, con la humillación sexual de la mujer que lo protagoniza. La multimillonaria industria sexual y fetichista del Japón está inundada de semen chorreando en las caras de mujeres sumisas, casi dolientes, en una especie de degradante tortura facial provocado por la eyaculación continua de varios hombres sobre ellas. Me gusta más la otra versión, totalmente opuesta, que viene de China y que está relacionada con las antiguas prácticas taoístas de las Tigresas Blancas. La belleza, la estética en el sexo taoísta, es esa mujer cubierta de semen pero de ningún modo humillada sino sonriente, energizada como una renovada flor de loto dado que a través del semen, la mujer absorbe la energía sexual masculina y así rejuvenece.
El Dragón, al agazaparse la Tigresa ante élse siente arrastrado hacia su bocaEl Loto Rojo de la Tigresa se apoderade la preciosa perla del Dragóny ella se escapa de un brincollevándose su presa
En las prácticas de las Tigresas Blancas, la única función de los hombres denominados dragones es aportarle a la Tigresa su semen y con él, su energía sexual, su chi. El Loto Rojo es la lengua de la Tigresa, que ella usa para lamerlo y chuparlo, excitándolo hasta la eyaculación.
Fellatios y bukkakes son parte inseparable de la sexualidad de travestis y sissies. Ellas disfrutan sintiendose putas felatrices; para ellos es más fácil disfrutar así que mediante una penetración anal que puede llegar a ser dificultosa. Las palabras habitualmente despectivas petera, chupapija, etc..son música para sus oídos.
Otras habitués a gozar de los derrames faciales de semen son las chicas, biologicas o trans, que cumplen con el estereotipo de la bimbo: siempre sonrientes y muy divertidas, como tontas Barbies prostituidas con sus bocas llenas y sus mejillas embadurnadas. La perversión máxima convertida en un juego erótico casi infantil, casi inocente…
La visión colectiva no suele vincular a las dominatrices con el bukkake, quizás por el viejo prejuicio, casi imposible de desterrar, que las mujeres dominantes restringen el orgasmo de los hombres. La diferencia está, creo yo, en la suma de actitudes de la mujer que protagoniza la acción. Por ejemplo, cuando planeo una relación sexual que finalizará en un bukkake, no permito que ninguno de los varones participantes me tome de la nuca o de la cabeza durante el sexo oral. Me gusta estar sentada cruzando las piernas calzando botas y tenerlos a ellos parados y desnudos a mi alrededor. Ademas, dirijo la conversacion erótica para excitarlos.
La ropa fetichista, el clothed female naked male, la palabra obscena y excitante, la postura y los gestos...todos son mensajes verbales y gestuales que dicen que la dominacion fluye desde Mí hacia los hombres. En general, ellos lo entienden y se someten sin temores. Son ellos quienes deben complacerme. Quienes no lo hacen, mejor perderlos que encontrarlos.
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