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sábado, 7 de febrero de 2026

La historia de la bota femenina. Patou 2025 - 2026

 

   De acuerdo con la edición francesa de Vogue, el viejo éxito de Nancy Sinatra These Boots Are Made for Walkin podría haber sido la banda sonora del desfile de Patou Otoño/Invierno 2025-2026 ya que casi todas las modelos lucieron botas altas. Al cierre del desfile, Guillaume Henry, director creativo de Patou, una refinada marca de moda francesa nacida en la década del veinte, afirmaba Me encanta cuando se puede sentir el amor en una prenda; una mujer que se siente bien con su ropa siempre tendrá estilo.

   Vogue comentaba: Lo que Henry logró transmitir en la pasarela de su último desfile es que una mujer con las botas Patou irradia confianza en sí misma. Se pavonea con estilo con atuendos perfectos para el día a día, lista para aventurarse a cualquier lugar y descubrir el mundo. Yo remataría la nota dicendo Una femme y una domme al mismo tiempo.





Sydney Sweeney by Patou




   Del otro lado del Atlántico, las botas Patou también están llamando la atención. Sydney Sweeney transformó las calles de Nueva York en su propia pasarela, llegando a CBS Studios con unas llamativas botas Patou. Confeccionadas en brillante piel granulada negra, se extendían hasta sus muslos, ajustándose como una segunda piel. Sus puntas cuadradas y robustos tacones de bloque le aportaban altura y fuerza, mientras que el acabado brillante irradiaba una energía moderna y femenina. Este año, la famosa parisina Printemps Hausmann celebra la apertura de su primera tienda estadounidense en Manhattan y Diane Kruger dio la bienvenida a la temporada navideña. Diane se calzó unas botas negras Patou hasta el muslo, las mismas que Sydney Sweeney. Elegantes e impactantes, fueron el toque final perfecto para su look festivo.



Diane Kruger by Patou








   Las modas en el siglo XXI suelen ser efímeras y dictadas por árbitros inconstantes y arbitrarios. Pero apostemos a que en el futuro las amantes del fetiche de las botas hablaremos de estas botas Patou del 2025 como hablamos hoy de las Versace de los años noventa.


domingo, 24 de agosto de 2025

La historia de la bota femenina. Gianni Versace

 



   A principios de la década de los noventa, Estados Unidos y Europa atravesaron uno de esos revivals que cada tanto remueve desde sus cimientos el mundo de la moda. Y así fue como de pronto, sin aviso alguno, explotó un Big Bang de las botas. Vogue declaró que 1993 era el Año de las Botas y se las usaba en una amplia gama de estilos, hasta la rodilla, por encima de la rodilla, en puntas o redondeadas, cortas al tobillo, con cordones o con cremallera y con tacones de todas las alturas y las formas. El diseñador top, la nave insignia de este paraíso para los fetichistas fue Gianni Versace.

   Gianni amaba con locura a las mujeres y no quería verlas grises. Quería que expresaran su personalidad dijo en una entrevista reciente su hermana y heredera Donatella. Sobre los primeros años difíciles de Versace en Milán, agregó:  Allí estaban las damas tan perfectas de la alta sociedad y Gianni fue muy criticado. Le decían que hacía ropa para prostitutas. Yo le decía que no se preocupara, porque la verdad es que hacía ropa para mujeres que no tenían miedo de su propia femineidad. La historia dice que Gianni  nació en 1946 en Reggio Calabria y desde muy joven se familiarizó con la moda gracias al negocio de costura de su madre. Tras estudiar arquitectura, decidió dedicarse a la moda, se mudó a Milán en 1972 y trabajó en muchas marcas antes de fundar la suya propia, donde las botas y el cuero ya estaban dando vueltas por su mente inquieta. 

   Estudiar una de aquellas botas de Versace equivale a analizar una obra maestra: sus proporciones son las exactas para acentuar y exagerar el ideal del cuerpo de la mujer. La bota Versace es tan agresivamente femenina desde el diseño de la caña hasta los tacones pasando por las puntas afiladas, que borra cualquier rastro de las primitivas botas masculinas militares de las guerras napoleónicas que las mistresses victorianas inglesas se calzaban para jugar al gender playing con sus sissificados y aristocráticos clientes. Versace las combinada con minifaldas o minivestidos y así les daba a las modelos un aire de invencibles cazadoras de una junga urbana. 

   Gianni Versace creía en el glamour permanente, en una mujer endiosada aún en lo cotidiano. Cuando su estilo se hizo ver, y no había forma de no verlo, las reacciones fueron encendidas, tanto a favor como en contra. Era sin dudas alegre, desinhibido y sexy pero tambien se lo tachaba de aparatoso y vulgar dado que Versace tomaba prestados referencias de la cultura pop y de las heroínas de los comics sin pudor alguno. En un momento en que la clásica elegancia femenina comenzaba a parecer vetusta y pasada de moda, los desfiles y las tiendas de Versace eran un estallido de color y sensualidad, con las botas destacando su potencial erótico en primer plano.


Linda



Naomí



Stephanie, Cindy, Linda, Karen y Claudia


   Las botas eran parte de un concepto festivo mucho más amplio: la colección Versace 1991 Otoño/Invierno de Milán dio origen al desfile como espectáculo emocionante que tan bien conocemos hoy. Ese momento marcó la primera gran fusión de la moda con las celebridades y si a alguien se le puede culpar por esto, probablemente sea a Gianni Versace. Y no sólo por su talento de diseñador y sus hábiles campañas de marketing que lo pusieron en la cresta de la ola sino porque las colecciones y los shows de Versace son inseparables del recuerdo de aquel poker de ases que conformaban Naomí, Cindy, Claudia y Linda (no se necesita recordar sus apellidos) junto a Helene Christensen, Karen Mulder, Christy Turlington, Eva Herzigova, Carla Bruni, Yasmeen Ghauri y Stephanie Seymour: una  escuadra imbatible de amazonas de la pasarela y los medios que más de treinta años después sigue dando de qué hablar y generando millones de vistas en YouTube.

   Décadas atrás, las botas femeninas se consideraban un símbolo de rebeldía y agresividad, un antídoto contra la femineidad clásica algo aburrida del New Look. Este resurgimiento noventoso se vinculó con otro mensaje, muy consustanciado con su época y a la vez novedoso: la visibilidad del BDSM a través de la moda. Versace apostaba al negro brillante en botas y corsettes, con un diseño inspirado en la cultura Femdom y leather pero lo intercalaba con prendas de colores brillantes, insinuando a una dominatriz en cada paso, pero con un estilo risueño y divertido. Llevé el negro, pero lo mezclé con rojo, amarillo, verde y naranja; todos los colores combinan bien con el negro. El mío es un negro muy, muy alegre. Contemporáneo de los videos más provocadores de Madonna (Justify my love, Erótica, Human nature) y de su libro Sex, los desfiles de Versace rescataban al fetichismo y al bondage de las catacumbas y las mazmorras del sexo pervertido y los asociaban con el brillo de las supermodelos que poblaban sus desfiles, al ritmo de la música de las estrellas del pop.  El ambiente es de felicidad; es moderno, está vivo, es un regalo para las mujeres, declaraba Versace al finalizar uno de sus desfiles. Un regalo y un legado que sigue vivo y que trascendió largamente a la vida de su genial creador. 







domingo, 24 de noviembre de 2024

La historia de la bota femenina. Karl Lagerfeld y Chanel

 




   Karl Lagerfeld (1933 – 2019), el Kaiser, el Genio, fue para Chanel... la fuerza creativa que aterriza en la cima de una marca histórica, la reiventa y luego la trae al presente con una saludable dosis de falta de respeto y de cultura pop; así lo reconoció The New York Times en su obituario. Lagerfeld ingresó a Chanel en 1983 cuando la famosa marca era más una leyenda pasada de moda que una realidad exitosa y la volvió en lo poner en lo más alto, modernizándola de acuerdo a los tiempos que corrían pero sin perder jamás su aristocrático estilo. La colección de alta costura de 1990 fue un ejemplo de esa conjunción entre excentricidad y clasicismo que Lagerfeld sabía cultivar como nadie.

   Es archiconocida la aversión de Cocó Chanel por mostrar las rodillas en sus vestidos. Ella quizás hubiera sonreído al contemplar la forma en que Lagerfeld combinó opulentos vestidos de gala con botas hasta bien arriba del muslo. Una forma de usar las botas como accesorio de alta costura que nunca antes se había visto en una pasarela. Lagerfeld describió con humor a su colección... Madonna se encuentra con Jayne Wrightsman. De Madonna hay poco que decir; en aquellos años se encontraba en la cumbre de la sensualidad y la provocación. Y a Jayne Wrightsman se la recuerda como una socialité neoyorquina de los años cincuenta, famosa por sus colecciones personales de alta moda. Lo sexy - revolucionario combinado con lo elegante - glamoroso. Las dominatrices de los noventa tomaron inmediatamente nota. 

   En octubre de 1990, Vogue publicó una editorial con fotografías de Irving Penn relacionada con aquel desfile. Según Vogue, la moda de ese año fue Rock'n Royalty. Iniciaba la nota una famosa fotografía: la topmodel Christy Turlington con vestido Chanel y botas altas blancas made in Lagerfeld. Rock y realeza. La foto era un homenaje a Audrey Hepburn y al famoso vestido de Givenchy que usara en Sabrina (1954). Faltaba sólo un año para que la bota alta se impusiera definitivamente en los desfiles de Versace. Una nueva era comenzaba.


Audrey Hepburn by Givenchy



Christy Turlington by Lagerfeld















    Este es el único video que pude encontrar sobre el desfile, lamentablemente las botas no se aprecian demasiado bien ya que la cámara no enfoca demasiado las piernas de las modelos, aunque se puede vislumbrar el paso de las botas a partir de 1:10 min, cuando las modelos abren los vestidos para mostrarlas, en especial Christy Turlington con las blancas. 









sábado, 9 de diciembre de 2023

La historia de la bota femenina. Verónica Lake en 1942

 

   This gun for Hire es un film de la Paramount de 1942. Catalogado dentro del género noir, pertenece a una época de gloria para los fetichistas vintage de las femme fatales que mientras enloquecían de pasión a sus galanes, se envolvían en guantes largos de gala, elegantes sombreros y vestidos sensuales pero por la época, nunca podría ser terreno fértil para fetichistas de las botas. Pero sorpresa, sorpresa...no voy a hablar del film porque sólo me interesa la presencia de Verónica Lake en una escena particular. En una escena, mientras canta I´ve got you y simula ir o venir de una excursión de pesca, Verónica luce un impresionante par de botas altas, pero bien altas, hasta la cadera, de las llamadas crotch boots, de vinilo negro, que se sostienen desde un portaligas. Una botas increíbles para ser mostradas en un film, si pensamos que estamos en 1942. 

   No tengo el video de la escena y tampoco tengo más información sobre estas botas que el nombre de la diseñadora de vestuario, Edith Head, pero este look tan fetichista en un film convencional en el año 1942, bajo plena vigencia del Código Hays me ha llamado poderosamente la atención. Su sexualidad es demasiado evidente y explícita. De hecho, me gustaría conocer la historia de cómo y de donde consiguieron semejantes botas para rodar la escena pero no pude encontrar en Internet ninguna información.












  Las botas tienen un tacón que claramente realza su femineidad y su carácter fetichista. No son las comunes y unisex botas de pescar. Estas botas son propias de una dómina de la época y probablemente hayan sido las más fetichistas que se habían visto en los cines hasta entonces. La comparación con las botas Saint Laurent que fueron el boom en 1963 (más de veinte años después!) es muy evidente. Las botas de los sesenta eran altas y sexies pero casi no llevaban tacón. 


La bota de Verónica Lake con el tacón en primer plano. 



La bota Saint Laurent de 1963, casi sin tacón


  He descubierto esta perlita fetichista en una página de Facebook, que la recomiendo ampliamente The Femme Fatale of Film Noir. Verónica Lake no sólo aparece en mi blog en la colección de melenas fetichistas sino que gracias a este hallazgo, la considero una adelantada a Brigitte Bardot y a Jane Fonda, las grandes divas de la revolución fetichista botera de los años sesenta.  





Verónica Lake en botas con algunos de sus compañeros de set



Fuente

https://www.facebook.com/groups/1644070002401155?locale=es_LA


jueves, 25 de marzo de 2021

La historia de la bota femenina. Roger Vivier y Brigitte Bardot

 



   Roger Vivier es un nombre gigante en la historia del diseño de calzado femenino porque es universalmente reconocido como el inventor del taco stiletto allá por 1954. Vivier ganó un renombre aún mayor cuando trabajó con Christian Dior hasta 1963, poniendo en el calzado de la maison todo el lujo y la creatividad que Dior ponía en sus diseños del New Look

   Durante los años siguientes a su trabajo con Dior, los diseños de calzado femenino de Vivier comenzaron a seguir las nuevas tendencias revolucionarias propias de los años sesenta, entre ellas las botas por arriba de la rodilla. Así fue como uno de sus modelos fue inmortalizado por el máximo ícono fetichista de aquellos años, Brigitte Bardot. En un video promocional de 1967, la bella rubia canta (más bien recita) la canción Harley Davidson, obra de su pareja Serge Gainsbourg, subida a una moto Harley Davidson, vestida de cuero y calzando las botas Belle de Roger Vivier.

  La combinación de Harley Davidson con Brigitte y las botas Belle tuvo un efecto incendiario. Definió en dos minutos de canción a todo un género fetichista. Brigitte era la chica de la larga melena rubia en chaleco de cuero y botas cantando una canción cuya letra hablaba sobre la libertad de andar por la vida sin complejos ni ataduras. Las botas altas se convirtieron en un símbolo de la nueva mujer. Una mujer joven, libre y con poder propio. 




     Si bien el video de Brigitte Bardot es razón suficiente para darle a Roger Vivier un lugar de privilegio en la historia de la bota fetiche femenina, su nombre no es sólo un recuerdo de décadas atrás. Hace ya algunos años que las botas Belle han sido reinventadas por el actual director creativo de la casa Vivier, Gherardo Felloni. Gracias a este director y con el agregado de algunos accesorios y adornos que la actualizan a las nuevas tendencias, las botas Belle han vuelto a la vida y son un ícono de lujo para que las disfruten las nuevas Brigittes del siglo XXI. 




Las nuevas botas Belle de la casa Vivier






Brigitte Bardot conversa con Serge Gainsbourg


lunes, 19 de noviembre de 2018

La historia de la bota femenina. Honor Blackman y las kinky boots





   La serie británica The Avengers de los años sesenta marcó un antes y un después en la historia de la TV y más sutilmente, en la forma en que las pantallas mostraban al género femenino. Desde la primera temporada de The Avengers, los espectadores pudieron deleitarse y asombrarse contemplando a una mujer independiente y resuelta, con habilidades en artes marciales y que estaba a la par de su coequiper masculino (el inolvidable gentleman Patrick McNee) en cuanto a inteligencia y poder de resolución para enfrentar casos policiales. Cathy Gale era su nombre en la ficción. Ella era Honor Blackman.


   Michael Wittaker fue el vestuarista encargado de los diseños de Honor, que incluian cuero, catsuits y por supuesto, botas. El blanco y negro de la serie resaltaba el leather  look que era totalmente innovador si se lo comparaba con los estereotipos femeninos que aparecían en la TV de entonces; casi todas las chicas cumplían prolijamente sus roles de femme fatalesamas de casa, secretarias o las girl’s next door. Podían ser seductoras pero la pasividad era la norma. Los trajes de Honor, pensados inicialmente para darle poder y comodidad en las escenas en que luchaba y perseguía delincuentes, se volvieron rápidamente un clásico del sado y las botas que calzaba empezaron a ser conocidas como las kinky boots. La noción feminista que impuso The Avengers no era solamente presentar a una mujer como una líder, en igualdad con el hombre, sino la convicción de que su poder femenino la volvía más atractiva. Female power y sex appeal, todo en uno. Un cronista de la época la bautizó como la leather fetishist pinup.


   Cabalgando en la ola del éxito y para ganar más con la fuerte imagen fetichista de Honor en la serie, Patrick y Honor aceptaron en febrero de 1964 grabar un single pop titulado precisamente Kinky Boots. Según Honor, intentar grabar la canción fue al principio una pesadilla. Patrick desafinaba todo el tiempo y por eso el productor decidió que era preferible que recitara la letra. Fue como una broma, nos divertimos mucho haciéndola.








   La letra es explícita y no deja dudas sobre su mensaje Femdom. Las botas de Cathy Gale eran en 1964 un símbolo de female power y ya no estaban asociadas a un personaje femenino individual sino que representaban todo un estilo de sexualidad.


Everybody's going for those kinky boots, kinky boots, (boop, boop) Kinky boots, It's a manly kind of fashion that you borrowed from the brutes, Borrowed from the brutes, (boop, boop) Kinky boots. Fashion magazines say wear 'em, And you rush to obey like the women in a harem.


Full length, half length, Fully fashion calf length, Brown boots, black boots, Patent leather jackboots, Low boots, high boots, Lovely lanky thigh boot, We all dig those boots. Everybody's crazy for those kinky boots, kinky boots, (boop, boop) Kinky boots, And whether you're in evening dress or bathing suits, You wear boots, boots, kinky boots. There are twenty million women wearing kinky boots, kinky boots, Puss in boots, Footwear manufacturers are gathering the fruits, Gathering the fruits, (boop, boop) Kinky boots.


Advertising men say try 'em, And you all run amok like a flock of sheep to buy 'em. Sweet girls, street girls, Grumpy little beat girls, Square girls, cool girls, Sexy little schoolgirls, Maiden aunties, Mayfair debutantes, They all dig those boots. Everybody's rushin' for those Russian boots, Prussian boots, (boop, boop) Kinky boots, Both: Cover up those slender little tender foots with kinky slinky, Leather is so kinky, Come and get those kinky boots, boots, kinky boots.







   Con los años, la expresión kinky boots se volvería un clásico para definir en idioma inglés a la bota fetichista, a su condición de símbolo de la femineidad agresiva y del sado Femdom. Décadas después del lanzamiento de la travesura de Honor y Patrick, Kinky Boots, un musical de Broadway, daría la vuelta al mundo presentando un elenco de dragqueens montadas sobre unas parafernálicas botas rojas con unos tacones y unas plataformas que ni Honor ni sus vestuaristas de aquel lejano año de 1964 hubieran imaginado que alguna vez iban a existir .







   Miss Honor Blackman – Miss Cathy Gale fue mucho más que la precursora de una mujer fuerte e independiente. El tono fetichista de su vestimenta trajo a la luz toda una subcultura leather que promovía un estilo de sexualidad BDSM que hasta entonces se había movido en las sombras de la noche londinense, promovida por revistas semiclandestinas como AtomAge. La actitud de Cathy Gale, sus botas y sus hazañas sometiendo a los bad boys de la serie a puro karate y cuero, despertaron toda clase de fantasías Femdom en muchas mujeres y también en muchos hombres que quizás desconocían sus tendencias sumisas.

 
   El carácter Femdom de The Avengers se reforzaría en el siguiente ciclo de la serie, protagonizado por la sexy Diana Rigg como Miss Emma Peel. Sería Diana y no Honor quien encarnaría para la posteridad a la Femdom británica por excelencia, dominante y glamorosa a la vez. Pero nadie que ame el fetiche debería olvidar a Cathy Gale, la adelantada institutriz del mundo del cuero y las botas. En palabras de Brian Clemens, productor de la serie: Cathy was the first really emancipated feminist and I'm quite proud that we did it first. Fue gracias a mujeres como Honor Blackman que el feminismo y el fetichismo, dos conceptos hasta entonces separados, comenzaron a caminar juntos de la mano calzando las primeras kinky boots.




Una protagonista del musical Kinky Boots



Honor







domingo, 29 de julio de 2018

La historia de la bota femenina. David Evins







   Las mujeres que adoramos los zapatos elegantes siempre llevamos a nuestras conversaciones los nombres de Jimmy Choo, de Loboutin, de Manolo Blahnik, de Charlotte Olympia. Pero no fue siempre así. Los diseñadores de zapatos considerados como celebrities son un fenómeno relativamente reciente. Durante gran parte del siglo XX, la zapatería era un arte de segundo orden en el mundo de la alta moda. Roger Vivier, el inventor del taco stiletto, es apenas reconocido como el hombre que le ponía el calzado a los vestidos de Christian Dior e Yves Saint- Laurent. Fue a partir de los años sesenta cuando los zapateros empezarían a crecer en consideración pero antes hubo un pionero. Siempre lo hay. El primer nombre que supo hacerse un lugar entre los grandes de la moda solamente por su talento como diseñador de calzado fue el de David Evins.

   Evins nació en Lituania en 1907, en un humilde hogar judío. Su familia se trasladó a Londres y luego a Estados Unidos, donde llegaron cuando él tenía trece años. Desde muy chico, lo absorbía la pasión por el dibujo y el diseño. De joven, consiguió trabajo como ilustrador y dibujante para revistas de moda, luego saltó a los talleres de construcción de hormas para zapatos, aprendiendo y perfeccionándose. En aquellos años, Evins era una esponja que absorbía todos los conocimientos que necesitaba, esperando el momento oportuno para desarrollar por sí mismo sus innovadoras ideas. En 1941, logró reunir el capital suficiente para abrir su propia tienda en New York y ya en 1948 había ganado el Coty Award al diseño gracias a su zapato pump (salón en español) bautizado The Shell, diseñado para ser el perfecto complemento de los vestidos estilo New Look que hacían furor de la mano de Dior. A partir de ese premio, David Evins sería para siempre The King of Pumps. En los años siguientes, Evins y Beth Levine serían los únicos diseñadores y vendedores de zapatos con nombre propio en los Estados Unidos.

   Evins también supo dejar su huella en el terreno de las botas. Su lema para los zapatos era simplicity is my forte. it’s not what you put on but what you take off. Aplicó ese mismo principio a sus botas. Sus diseños parecen más inspirados en la bota clásica de Saint Laurent que en las más osadas y futuristas estilo Pierre Cardin. La bota Evins que ilustra esta columna es sobria, con pocas ornamentaciones, pero muy alta sobre el muslo. Evins se atrevió a poner en las vidrieras de su negocio a una bota que hoy sería considerada crotch, es decir, la bota que llega hasta la entrepierna, más arriba que las normales thighhighs.

   Quizás Evins haya sido el primer diseñador que se atrevió a la crotch boot. Imaginó que siempre tendría compradoras para un diseño de bota especial, único. Pero el uso del cuero como material de fabricación implicaba un desafío técnico para sostener sobre la pierna una bota con una caña tan alta. Algunas de las botas crotch de Evins requerían en su borde superior de unos ganchos para ajustarlas mediante un cinturón con liguero, como si fueran medias stockings con su portaligas. De esa forma, la caña se mantenía perfectamente estilizada y alineada con la pierna de la mujer.





   Por supuesto que Evins, que competía con Beth Levine en el mercado neoyorquino de las botas, también diseñó botas a la rodilla y botitas cortas tipo ankle boots. Pero fueron estas botas de caña superalta las que hicieron de David Evins un protagonista en la historia del fetiche de la bota fashion femenina. Eran botas muy caras para el standard de la época y sólo algunas privilegiadas de piernas muy largas, andar muy elegante y billetera muy bien provista, se atrevieron a usarlas. 










   Cuando el vestido blanco de Marilyn Monroe volaba sobre el ventilador del subte neoyorquino en Seven year’s itch, no solo mostraba las piernas de la rubia más bella. También mostraba en sus pies un par de sandalias blancas de David Evins. Evins fue el favorito de las starlets de Hollywood de aquellos años y sus manos supieron vestir los adorables pies de Marilyn, Audrey Hepburn, Liz Taylor, Ava Gardner y Grace Kelly. Ellas fueron sus fieles clientas y sus mejores propagandistas. También fue el zapatero predilecto de las primeras damas de Estados Unidos, desde Mamie Eisenhower a Nancy Reagan, pasando por Jackie Kennedy.

   David Evins supo encontrar el calzado justo que demandaba la mujer que vivía en los nuevos tiempos posteriores a la Segunda Guerra Mundial. The King of Pumps también debe ser recordado como un innovador en el diseño de las botas para la mujer que iba ascendiendo en la escala social y ganando responsabilidad y puestos de poder pero no aceptaba resignar elegancia ni femineidad. The woman with fashion on her mind has David Evins at her feet. 









David Evins junto a Grace Kelly


sábado, 14 de abril de 2018

La historia de la bota femenina. Hugh Hefner y las Jet Bunnies






   En 1969, como símbolo de su creciente poder corporativo y para alardear ante sus competidores, Hugh Hefner decidió comprar para su imperio Playboy un avión jet DC-9, al cual redecoró a su estilo con dormitorios de lujo, un salón de estar con cine y juegos de casino, una disco y hasta un baño romano. El costo total del juguete volador de Hugh fue de nueve millones de dólares, lo que se estima en cincuenta y cinco millones de hoy. Bautizado The Big Bunny, el avión fue pintado de negro con el célebre logo - conejo de Playboy de blanco en la cola. Un juego de luces permitía ver al conejo desde muy lejos cuando despegaba o aterrizaba por las noches.

   La tripulación del avión se componía de cuatro o cinco chicas que habían sido entrenadas como azafatas, además de ser conejitas reclutadas en los clubes de Hefner. El uniforme de las Jet Bunnies, que así se llamaban, sería hoy considerado como un traje fetichista pero a fines de los sesenta sólo seguía la moda dictada por los diseños innovadores de Pierre Cardin y Paco Rabanne que hacían furor en las pasarelas. 





   Las Jet Bunnies lucían en los vuelos un escotado minivestido de material vinílico brillante y de aspecto húmedo (el efecto se llamaba wet look) que se combinaba con un largo pañuelo blanco. La insinuación fetish era rematada por el calzado; unas deliciosas botas negras que llegaban apenas por encima de las rodillas, donde se cerraban con una tira que se ajustaba por una hebilla, lo que permitía un ajuste perfecto para cada pierna, un detalle que bien podrían tomar en cuenta los diseñadores de hoy, cuyas botas parecen hechas sólo para topmodels o chicas con piernas ultradelgadas. En aquella época, las botas y el traje de las Jet Bunnies las ponían al tope de la vanguardia en la moda femenina.  

   Si el uniforme de la flight assistance siempre formó parte de las fantasías de muchos hombres que desean ver a las mujeres en un rol sumiso, no deja de llamar la atención que justamente alguien como Hefner haya deseado que sus Jet Bunnies se parecieran más a las dominatrices clásicas que a sumisas asistentes dispuestas a complacer deseos masculinos.

   Para la misma época, algunas líneas aéreas comerciales también comenzaron a explotar el boom en la moda de las botas. La más recordada es Southwest Airlines. Sus azafatas se destacaban entre todas las demás por su uniforme naranja con botas blancas a la rodilla y cinturones de hebilla ancha. 






  Mi amiga sissy Merceditass les dedicó un posteo en su blog a estas preciosidades de los cielos de los años sesenta y no quiero dejar de reconocérselo. La flight assistance es una de las fantasías sissy por excelencia y calzar botas las vuelve mucho más sexies y osadas. Estas son las fotos que Merce encontró y publicó. Deliciosas muñecas de los sixties, las chicas visten coloridos minivestidos con diseños geométricos muy al estilo Courreges, que se combina a la perfección con las botas rosadas y los sombreritos. 













   Pero esta historia no termina en la década del sesenta. La fantasía de la azafata fetish que se pavonea con botas mientras recorre los aviones se ha actualizado en el cine de las últimas décadas. En el film Soul Plane (2004), Sofía Vergara se hace cargo a su manera del control de un avión, con botas doradas y un minivestido violeta brillante que nos hace recordar al wet look de las azafatas de Hefner. 








  

   En View from the top (2003), las rubias Gwyneth Paltrow y Kelly Preston se calzan botas violetas de media caña haciendo juego con su escotado y vistoso uniforme.  





   Hugh Hefner, fallecido el año pasado a los noventa y un años, fue un polémico propulsor de una forma de sexualidad que fue a la vez revolucionaria para su tiempo y agriamente criticada por el feminismo durante décadas. Sin buscar entrar en polémicas, quise dedicarle esta entrada a las Jet Bunnies y a sus sucesoras porque creo que también Playboy debe tener su parte, aunque pequeña y acotada a un traje de azafata sexy, en la gran historia de la bota fashion femenina como símbolo del poder sexual de las mujeres.








Sofia Vergara



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