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sábado, 7 de febrero de 2026

La historia de la bota femenina. Patou 2025 - 2026

 

   De acuerdo con la edición francesa de Vogue, el viejo éxito de Nancy Sinatra These Boots Are Made for Walkin podría haber sido la banda sonora del desfile de Patou Otoño/Invierno 2025-2026 ya que casi todas las modelos lucieron botas altas. Al cierre del desfile, Guillaume Henry, director creativo de Patou, una refinada marca de moda francesa nacida en la década del veinte, afirmaba Me encanta cuando se puede sentir el amor en una prenda; una mujer que se siente bien con su ropa siempre tendrá estilo.

   Vogue comentaba: Lo que Henry logró transmitir en la pasarela de su último desfile es que una mujer con las botas Patou irradia confianza en sí misma. Se pavonea con estilo con atuendos perfectos para el día a día, lista para aventurarse a cualquier lugar y descubrir el mundo. Yo remataría la nota dicendo Una femme y una domme al mismo tiempo.





Sydney Sweeney by Patou




   Del otro lado del Atlántico, las botas Patou también están llamando la atención. Sydney Sweeney transformó las calles de Nueva York en su propia pasarela, llegando a CBS Studios con unas llamativas botas Patou. Confeccionadas en brillante piel granulada negra, se extendían hasta sus muslos, ajustándose como una segunda piel. Sus puntas cuadradas y robustos tacones de bloque le aportaban altura y fuerza, mientras que el acabado brillante irradiaba una energía moderna y femenina. Este año, la famosa parisina Printemps Hausmann celebra la apertura de su primera tienda estadounidense en Manhattan y Diane Kruger dio la bienvenida a la temporada navideña. Diane se calzó unas botas negras Patou hasta el muslo, las mismas que Sydney Sweeney. Elegantes e impactantes, fueron el toque final perfecto para su look festivo.



Diane Kruger by Patou








   Las modas en el siglo XXI suelen ser efímeras y dictadas por árbitros inconstantes y arbitrarios. Pero apostemos a que en el futuro las amantes del fetiche de las botas hablaremos de estas botas Patou del 2025 como hablamos hoy de las Versace de los años noventa.


domingo, 24 de agosto de 2025

La historia de la bota femenina. Gianni Versace

 



   A principios de la década de los noventa, Estados Unidos y Europa atravesaron uno de esos revivals que cada tanto remueve desde sus cimientos el mundo de la moda. Y así fue como de pronto, sin aviso alguno, explotó un Big Bang de las botas. Vogue declaró que 1993 era el Año de las Botas y se las usaba en una amplia gama de estilos, hasta la rodilla, por encima de la rodilla, en puntas o redondeadas, cortas al tobillo, con cordones o con cremallera y con tacones de todas las alturas y las formas. El diseñador top, la nave insignia de este paraíso para los fetichistas fue Gianni Versace.

   Gianni amaba con locura a las mujeres y no quería verlas grises. Quería que expresaran su personalidad dijo en una entrevista reciente su hermana y heredera Donatella. Sobre los primeros años difíciles de Versace en Milán, agregó:  Allí estaban las damas tan perfectas de la alta sociedad y Gianni fue muy criticado. Le decían que hacía ropa para prostitutas. Yo le decía que no se preocupara, porque la verdad es que hacía ropa para mujeres que no tenían miedo de su propia femineidad. La historia dice que Gianni  nació en 1946 en Reggio Calabria y desde muy joven se familiarizó con la moda gracias al negocio de costura de su madre. Tras estudiar arquitectura, decidió dedicarse a la moda, se mudó a Milán en 1972 y trabajó en muchas marcas antes de fundar la suya propia, donde las botas y el cuero ya estaban dando vueltas por su mente inquieta. 

   Estudiar una de aquellas botas de Versace equivale a analizar una obra maestra: sus proporciones son las exactas para acentuar y exagerar el ideal del cuerpo de la mujer. La bota Versace es tan agresivamente femenina desde el diseño de la caña hasta los tacones pasando por las puntas afiladas, que borra cualquier rastro de las primitivas botas masculinas militares de las guerras napoleónicas que las mistresses victorianas inglesas se calzaban para jugar al gender playing con sus sissificados y aristocráticos clientes. Versace las combinada con minifaldas o minivestidos y así les daba a las modelos un aire de invencibles cazadoras de una junga urbana. 

   Gianni Versace creía en el glamour permanente, en una mujer endiosada aún en lo cotidiano. Cuando su estilo se hizo ver, y no había forma de no verlo, las reacciones fueron encendidas, tanto a favor como en contra. Era sin dudas alegre, desinhibido y sexy pero tambien se lo tachaba de aparatoso y vulgar dado que Versace tomaba prestados referencias de la cultura pop y de las heroínas de los comics sin pudor alguno. En un momento en que la clásica elegancia femenina comenzaba a parecer vetusta y pasada de moda, los desfiles y las tiendas de Versace eran un estallido de color y sensualidad, con las botas destacando su potencial erótico en primer plano.


Linda



Naomí



Stephanie, Cindy, Linda, Karen y Claudia


   Las botas eran parte de un concepto festivo mucho más amplio: la colección Versace 1991 Otoño/Invierno de Milán dio origen al desfile como espectáculo emocionante que tan bien conocemos hoy. Ese momento marcó la primera gran fusión de la moda con las celebridades y si a alguien se le puede culpar por esto, probablemente sea a Gianni Versace. Y no sólo por su talento de diseñador y sus hábiles campañas de marketing que lo pusieron en la cresta de la ola sino porque las colecciones y los shows de Versace son inseparables del recuerdo de aquel poker de ases que conformaban Naomí, Cindy, Claudia y Linda (no se necesita recordar sus apellidos) junto a Helene Christensen, Karen Mulder, Christy Turlington, Eva Herzigova, Carla Bruni, Yasmeen Ghauri y Stephanie Seymour: una  escuadra imbatible de amazonas de la pasarela y los medios que más de treinta años después sigue dando de qué hablar y generando millones de vistas en YouTube.

   Décadas atrás, las botas femeninas se consideraban un símbolo de rebeldía y agresividad, un antídoto contra la femineidad clásica algo aburrida del New Look. Este resurgimiento noventoso se vinculó con otro mensaje, muy consustanciado con su época y a la vez novedoso: la visibilidad del BDSM a través de la moda. Versace apostaba al negro brillante en botas y corsettes, con un diseño inspirado en la cultura Femdom y leather pero lo intercalaba con prendas de colores brillantes, insinuando a una dominatriz en cada paso, pero con un estilo risueño y divertido. Llevé el negro, pero lo mezclé con rojo, amarillo, verde y naranja; todos los colores combinan bien con el negro. El mío es un negro muy, muy alegre. Contemporáneo de los videos más provocadores de Madonna (Justify my love, Erótica, Human nature) y de su libro Sex, los desfiles de Versace rescataban al fetichismo y al bondage de las catacumbas y las mazmorras del sexo pervertido y los asociaban con el brillo de las supermodelos que poblaban sus desfiles, al ritmo de la música de las estrellas del pop.  El ambiente es de felicidad; es moderno, está vivo, es un regalo para las mujeres, declaraba Versace al finalizar uno de sus desfiles. Un regalo y un legado que sigue vivo y que trascendió largamente a la vida de su genial creador. 







domingo, 24 de noviembre de 2024

La historia de la bota femenina. Karl Lagerfeld y Chanel

 




   Karl Lagerfeld (1933 – 2019), el Kaiser, el Genio, fue para Chanel... la fuerza creativa que aterriza en la cima de una marca histórica, la reiventa y luego la trae al presente con una saludable dosis de falta de respeto y de cultura pop; así lo reconoció The New York Times en su obituario. Lagerfeld ingresó a Chanel en 1983 cuando la famosa marca era más una leyenda pasada de moda que una realidad exitosa y la volvió en lo poner en lo más alto, modernizándola de acuerdo a los tiempos que corrían pero sin perder jamás su aristocrático estilo. La colección de alta costura de 1990 fue un ejemplo de esa conjunción entre excentricidad y clasicismo que Lagerfeld sabía cultivar como nadie.

   Es archiconocida la aversión de Cocó Chanel por mostrar las rodillas en sus vestidos. Ella quizás hubiera sonreído al contemplar la forma en que Lagerfeld combinó opulentos vestidos de gala con botas hasta bien arriba del muslo. Una forma de usar las botas como accesorio de alta costura que nunca antes se había visto en una pasarela. Lagerfeld describió con humor a su colección... Madonna se encuentra con Jayne Wrightsman. De Madonna hay poco que decir; en aquellos años se encontraba en la cumbre de la sensualidad y la provocación. Y a Jayne Wrightsman se la recuerda como una socialité neoyorquina de los años cincuenta, famosa por sus colecciones personales de alta moda. Lo sexy - revolucionario combinado con lo elegante - glamoroso. Las dominatrices de los noventa tomaron inmediatamente nota. 

   En octubre de 1990, Vogue publicó una editorial con fotografías de Irving Penn relacionada con aquel desfile. Según Vogue, la moda de ese año fue Rock'n Royalty. Iniciaba la nota una famosa fotografía: la topmodel Christy Turlington con vestido Chanel y botas altas blancas made in Lagerfeld. Rock y realeza. La foto era un homenaje a Audrey Hepburn y al famoso vestido de Givenchy que usara en Sabrina (1954). Faltaba sólo un año para que la bota alta se impusiera definitivamente en los desfiles de Versace. Una nueva era comenzaba.


Audrey Hepburn by Givenchy



Christy Turlington by Lagerfeld















    Este es el único video que pude encontrar sobre el desfile, lamentablemente las botas no se aprecian demasiado bien ya que la cámara no enfoca demasiado las piernas de las modelos, aunque se puede vislumbrar el paso de las botas a partir de 1:10 min, cuando las modelos abren los vestidos para mostrarlas, en especial Christy Turlington con las blancas. 









martes, 16 de julio de 2024

Miss S&M. Versace y el bondage

 

   La ceremonia de los Grammys, como tantos otros premios del show business mundial, suele ser una buena oportunidad para observar a las estrellas del momento luciendo atuendos o accesorios relacionados con el fetichismo y el BDSM. La protagonista que se robó todas las miradas en la edición 2022 de los Grammys fue Dua Lipa. No sólo se desprendió de su famosa melena azabache y la cambió por una rubia sino que también rindió tributo a uno de los más famosos vestidos BDSM de la historia, el bondage dress de Versace


Dua Lipa en los Grammys 2022







   Combinado con joyería de Bulgari, el look de Dua Lipa confirmó la tendencia dominatrix que tantas veces se ha visto en las pasarelas más recientes y le agregó un homenaje a las gloriosas supermodelos de los noventa y a uno de sus más atrevidos diseñadores. Porque fue Gianni Versace quien lo hizo por primera vez en 1992, cuando presentó el bondage dress en su pasarela Otoño/Invierno a la que bautizó provocativamente Miss S&M. Muy claro.


Christy Turlington



Christy Turlington y Yasmeen Ghauri



   La historia nos cuenta que aquella colección provocó una divisoria de aguas: se la amó y se la odió en partes iguales y a nadie le fue indiferente. El bondage dress, desfilados por las diosas de los noventa Claudia Schiffer, Naomí Campbell, Helene Christensen y Christy Turlington, entre otras, fue aplaudido por grandes fotógrafos fetichistas como Helmut Newton y por supuesto ferozmente denostado por las amargas feministas de siempre. En ese mismo año, Cindy Crawford lo luciría en la gala AMFAR y posteriormente sería la propia Donatella Versace quien llevaría una versión falda de cuero para la celebración del centenario de Vogue. Décadas después, en un homenaje a su madre, Kaia Gerber, la hija de Cindy, también modelo, usó el bondage dress para celebrar un cumpleaños. Un diseño alternativo, mucho más sado, convertido en soutien más botas y guantes largos, fue usado por Rihanna en su gira del 2009 y fue la sensación fetish de aquel año.


Cindy Crawford



Donatella y Gianni Versace




Rihanna




Cindy Crawford y Kaia Gerber, madre e hija




   En el 2022, treinta años después de su lanzamiento, el mundo de la moda vuelve a hablar de la tendencia dominatrix en las pasarelas. Es claro que hay modelos que nunca pasan de moda y el vestido bondage de Versace se caracteriza por su atrevido corsette y las múltiples cintas que remiten a la práctica sexual que le da el nombre a este diseño. Es sexy? Por supuesto, pero no de la manera tradicional sino que sigue sugiriendo que quien lo lleva es una dominadora sádica y ahí radica la magia de un vestido que ha sabido envejecer muy bien y trascender el paso del tiempo.

   Más tarde en la ceremonia de los Grammys,durante las premiaciones, Dua Lipa rindió tributo a otro gran momento Versace en los noventa. Lució el vestido paperclip que la casa italiana presentó por primera vez en 1994, y que hizo famoso Elizabeth Hurley en el estreno de Cuatro bodas y un funeral, al que acudió con su entonces pareja, Hugh Grant


Elizabeth Hurley



   Dua Lipa combinó el paperclip dress con unas botas largas en acabado de látex. Al lado de Megan Thee Stallion, este segundo look fue directamente explosivo e hizo las delicias de quienes amamos a las chicas jóvenes con estilo fetichista y dominante. No son las clásicas botas altas, se trata de un diseño que funciona a manera de pantboot, de extensión extralarga, incluso más arriba de los muslos y en acabado de látex. Todo un guiño a la tendencia dominatrix que tanto se ve en las pasarelas de esta década.








Dua Lipa y Cindy Crawford, con bondage dress




lunes, 22 de enero de 2024

Nylon fetish. Egon Schiele, un adelantado en fetichizar piernas femeninas


   Su nombre estará siempre vinculado al escándalo: las acusaciones de pornógrafo, incestuoso y pedófilo llueven sobre él. Por las mismas razones se lo considera un precursor del fetichismo moderno gracias a sus pinturas de señoritas vistiendo medias al muslo. Su estilo de dibujo fue una ola que arrastró miles de discípulos en el moderno mundo del comic; en un blog sobre arte erótico leí que resulta difícil imaginar la obra de Milo Manara sin que haya existido Egon Schiele.

   Egon Schiele (1890-1918), representante de la escuela de arte austríaca de principios del siglo XX, genio revolucionario dentro de la corriente conocida como expresionismo, hijo de un padre muerto de locura sifilítica, manifestó muy pronto sus inclinaciones sexuales que siempre corrían por fuera de los cánones convencionales. Haya cometido o no incesto con su hermana Gertrude (Gertie), desde que manifestó su pasión por el arte del retrato, la dibujó desnuda y en poses sexuales una y otra vez. Ya en pareja con Valerie Wally Neuzil, Schiele dibujaba obsesivamente a prostitutas pero también a niñas en poses eróticas, desnudas o con medias y botitas, masturbándose, en coitos con varones o en posiciones lésbicas. Inevitablemente, le llegaron denuncias por secuestro de menores y abusos sexuales. Schiele ingresó en la cárcel, en donde pasó veintiún días. En el juicio se retiraron los cargos, pero se condenó a Schiele por difusión de dibujos pornográficos y se quemó públicamente uno de ellos. 

   La mujer en medias negras, el retrato que siempre se menciona cuando se habla del fetichismo stocking de Schiele, es Valerie Neuzil. En esta orgullosa y voluptuosa obra de arte pervertido, Neuzil nos enfrenta con las piernas abiertas revelando su vagina rosada y sus muslos carnosos. El efecto de sus medias negras se ve reforzado por una enagua de algodón blanco puro en relieve y ligas de color rojo brillante en contraste. La pose es lo suficientemente erótica por sí sola, pero la confianza de Neuzil y la mirada de reojo hacen de esta una de las escenas más pervertidas del arte clásico.


   La llamada gripe española que azotó el mundo después de la Primera Guerra Mundial, se llevó a Egon Schiele muy joven, el 31 de octubre de 1918, seguramente sin sospechar hasta donde llegaría el stocking fetish a partir de su obra.  Estas son algunos de sus dibujos que lo consagraron como un adelantado en fetichizar piernas femeninas. 















Fuentes


https://byronsmuse.wordpress.com/2017/03/17/egon-schieles-muse-wally-neuzil-woman-in-black-stockings/

https://www.meisterdrucke.es/artista/Egon-Schiele.html

sábado, 9 de diciembre de 2023

La historia de la bota femenina. Verónica Lake en 1942

 

   This gun for Hire es un film de la Paramount de 1942. Catalogado dentro del género noir, pertenece a una época de gloria para los fetichistas vintage de las femme fatales que mientras enloquecían de pasión a sus galanes, se envolvían en guantes largos de gala, elegantes sombreros y vestidos sensuales pero por la época, nunca podría ser terreno fértil para fetichistas de las botas. Pero sorpresa, sorpresa...no voy a hablar del film porque sólo me interesa la presencia de Verónica Lake en una escena particular. En una escena, mientras canta I´ve got you y simula ir o venir de una excursión de pesca, Verónica luce un impresionante par de botas altas, pero bien altas, hasta la cadera, de las llamadas crotch boots, de vinilo negro, que se sostienen desde un portaligas. Una botas increíbles para ser mostradas en un film, si pensamos que estamos en 1942. 

   No tengo el video de la escena y tampoco tengo más información sobre estas botas que el nombre de la diseñadora de vestuario, Edith Head, pero este look tan fetichista en un film convencional en el año 1942, bajo plena vigencia del Código Hays me ha llamado poderosamente la atención. Su sexualidad es demasiado evidente y explícita. De hecho, me gustaría conocer la historia de cómo y de donde consiguieron semejantes botas para rodar la escena pero no pude encontrar en Internet ninguna información.












  Las botas tienen un tacón que claramente realza su femineidad y su carácter fetichista. No son las comunes y unisex botas de pescar. Estas botas son propias de una dómina de la época y probablemente hayan sido las más fetichistas que se habían visto en los cines hasta entonces. La comparación con las botas Saint Laurent que fueron el boom en 1963 (más de veinte años después!) es muy evidente. Las botas de los sesenta eran altas y sexies pero casi no llevaban tacón. 


La bota de Verónica Lake con el tacón en primer plano. 



La bota Saint Laurent de 1963, casi sin tacón


  He descubierto esta perlita fetichista en una página de Facebook, que la recomiendo ampliamente The Femme Fatale of Film Noir. Verónica Lake no sólo aparece en mi blog en la colección de melenas fetichistas sino que gracias a este hallazgo, la considero una adelantada a Brigitte Bardot y a Jane Fonda, las grandes divas de la revolución fetichista botera de los años sesenta.  





Verónica Lake en botas con algunos de sus compañeros de set



Fuente

https://www.facebook.com/groups/1644070002401155?locale=es_LA


viernes, 8 de septiembre de 2023

Miss S&M. Versace y las prostitutas

 

   La colección 1992 de Gianni Versace, provocativamente titulada Miss S&M provocó una divisoria de aguas: se la amó y se la odió en partes iguales y a nadie le fue indiferente. Como si hubiera sido un símbolo de todo lo que provoca la dominación femenina fetichista. El look de los vestidos encorsetados, bautizados Black Bondage Dress, desfilados por las diosas de los noventa Claudia Schiffer, Naomí Campbell, Helene Christensen y Christy Turlington, entre otras, fue aplaudido por grandes fotógrafos fetichistas como Helmut Newton y a la vez criticado por feministas y opinadoras. Gianni mismo aportó su cuota, no exenta de humor Last night, there were 200 socialites in bondage! mientras que Vogue puso el énfasis en la falta de comodidad  Getting strapped required eight hands. La cita sugiere que en el dungeon de una dominatrix siempre hay un esclavo para colaborar con los cierres del vestido que va a usar la Señora.


Christy Turlington




Naomi Campbell



Versace y las prostitutas

 

   No quiero verme como una prostituta, dijo la crítica de moda Suzy Menkes a la salida del desfile Miss S&M de Gianni Versace en 1992. No fue la única persona en opinar algo así de esa colección: Holly Burbach, por aquella época columnista de The New Yorker, afirmó que era incapaz de juzgar el aspecto creativo de la colección al sentirse demasiado ofendida como mujer; Susan Faludi, autora de Backlash: The Undeclared War Against Women, dudaba de que esa prendas coincidieran con las fantasías sexuales de las mujeres; y Michael Gross, periodista del New York, estaba convencido de que la colección Miss S&M era el equivalente en moda a la revista Playboy. 

   Pero qué ocurrió aquella mañana de julio de 1992 en el Hotel Ritz de París para que se desatara tal polémica en la industria de la moda?

   Con Miss S&M, Gianni Versace pretendía combinar la cultura barroca de su Italia natal con los cowboys americanos. Y lo consiguió. Prendas de cuero o ante se mezclaban con otras con estampados barrocos. Pantalones anchos con flecos se complementaban con cinturones dorados tipo cadena. Sin embargo, Versace no decía toda la verdad cuando afirmaba que ese era el eje central de su colección. Prendas ajustadas con tiras en el escote imitando el uso de cuerdas en el bondage eclipsaron al mix barroco-cowboy. Y fueron precisamente estas prendas y no las otras las que levantaron polémica y dieron fama mundial a Versace. Pero Gianni ya sabía que esto pasaría mucho antes de que el desfile tuviera lugar, no en vano la colección se llama Miss S&M en clara referencia a las prácticas sexuales BDSM. En otras palabras, la firma italiana utilizó la sexualidad de las mujeres para generar controversia y, por ende, aumentar las ventas.

   No obstante, esta no fue ni la primera ni la última vez que la industria de la moda hace uso de un tema serio para generar ventas. Acaso en la actualidad Dior no está utilizando el feminismo para vender más con las camisetas We should all be feminists? En definitiva, los profesionales del sector están más que acostumbrados a este tipo de polémicas. Que Suzy Menkes y compañía salieran tan enfadadas del desfile Miss S&M no puede deberse únicamente a que hubiera vestidos con tiras de cuero en el escote.

   Quizás tengan algo que ver las numerosas declaraciones de Gianni Versace afirmando que la mayoría de sus colecciones están inspiradas en las prostitutas de Reggio Calabria, ciudad en la que creció. Porque sí, vestir como una puta está mal, muy mal. Christy Turlington, una de las modelos que participó en el desfile, tuvo que recalcar que las prendas de la colección Miss S&M no tenían nada que ver con su personalidad, no fueran a pensar que ella era una puta. Hasta Gianni Versace tuvo que dar una entrevista a raíz de la polémica afirmando que a él le gustaba lo vulgar. Estaba insinuando que vestir como una puta implica ser vulgar? Acaso las putas tienen una tienda en la que solo ellas pueden comprar ropa?

   Virginie Despentes, defensora de la prostitución (y con prostitución me refiero a mujeres que deciden dedicarse a ello por voluntad propia) y ex prostituta, habla en su libro Teoría King Kong acerca de la evidente estigmatización de la prostitución y de las prostitutas por parte de la sociedad. Se exige de ellas que estén sucias, mancilladas, afirma Despentes. Sin embargo, cuando ella decidió comenzar su carrera como puta, la actitud de la gente para con ella cambió radicalmente. La miraban diferente e incluso comenzaron a admirar cómo vestía, cómo se maquillaba y cómo se peinaba, y todo sin saber que ahora ejercía la prostitución. Pero realmente Virginie comenzó a vestirse diferente cuando empezó a ser prostituta? 

   Según ella, sí. Me volví una apasionada de los tacones de aguja, de la lencería fina y de los trajes de falda y chaqueta, relata en su libro. Como ella misma resume, comenzó a jugar al juego de la feminidad. No es eso lo que la sociedad nos exige a todas las mujeres? Acaso ser más femenina es ser más vulgar, más sucia y más mancillada?

   Seguramente el problema no sea cómo visten o dejan de vestir las putas, sino el simple hecho de ser puta. Una mujer que por decisión propia decide mantener relaciones sexuales con un hombre a cambio de dinero, no sólo está haciendo caso omiso de lo que la sociedad le impone, sino que también está siendo independiente económicamente hablando. Gana dinero con el que sufraga sus propios gastos y todo ello sin ayuda de un hombre. Además, como bien añade Virginie Despentes, al dedicarse a la prostitución deja de ser ama de casa, deja de dedicarse única y exclusivamente a los quehaceres domésticos. En definitiva, vive su propia vida como ella quiere y no como le imponen que debe hacerlo.

   Despentes afirma que una mujer con estilo de puta le interesa a casi todo el mundo. Seguiría interesándole si supieran que realmente es puta? A juzgar por las críticas que recibió Gianni Versace con Miss S&M, probablemente no. De hecho, años después de la muerte de Gianni, su hermana Donatella estuvo a punto de demandar al diseñador Armani por afirmar que Gianni una vez le dijo que él vestía a prostitutas. Y es que podemos (y debemos según la sociedad) ser femeninas siempre pero ser putas jamás, porque las putas tienen que estar sucias y deben ser vulgares no vaya a ser que cada vez más mujeres quieran serlo. Lo que me da rabia no es lo que los hombres hacen o son, sino lo que quieren impedirme que haga o lo que quieren obligarme a hacer, dijo Virginie Despentes. Lo suscribo y añado que tenemos que vestirnos como nos dé la gana y no como nos dicen que debemos hacerlo.






Fuente
https://proyecto-kahlo.com/2017/04/versace-y-las-prostitutas/


martes, 13 de diciembre de 2022

Latexmanía en la historia




   Durante las últimas décadas y a través de un lento proceso de asimilación, la ropa fetichista que sólo habitaba en los vestidores de los burdeles y los dungeons de las dominatrices profesionales se ha integrado cada vez más dentro del rostro cambiante de la moda. Las botas altas, la lencería más atrevida y el cuero protagonizan desfiles sin alterar las pulsaciones pero basta que aparezca una modelo enfundada en latex para que las cejas se levanten en señal de admiración o de rechazo.


Mistress Eve





   Desde el 2019 y más claramente en la postpandemia, las modelos en ropa de latex desfilaron su glamour BDSM para muchas de las grandes marcas como Vivienne Westwood, Balmain, Moschino, Thierry Mugler y Raf Simons y los looks de látex en las Met Gala neoyorquinas y diversas alfombras rojas son comentados durante semanas enteras.

   Las chicas del pop y el hip hop no se quedan atrás; el guardarropa de latex es amado por estrellas como Cardi B, Katy Perry, Ariana Grande y Nicki Minaj. Esa moda ha desempeñado un papel protagónico en algunos de los momentos más cruciales de la cultura pop de la década. El hit de Rihanna S&M fue un golpe directo de fetichismo explícito comparable a aquellos legendarios videos de Madonna de fines de los noventa. Y por supuesto, si hablamos de fetichismo en los escenarios, cada presentación de Lady Gaga es una invitación a gozar de la mejor moda en latex, cuero y goma. 

   El del latex ha sido un largo viaje: desde las selvas tropicales hasta las mazmorras secretas de las dominatrices y ahora a los desfiles de la alta moda. El uso del caucho natural se remonta a culturas maya, azteca y olmeca (olmeca es una palabra que significa pueblo del caucho). América del Sur fue la principal fuente de látex hasta 1876 cuando fueron contrabandeadas las semillas de árboles de caucho amazónicos desde Brasil a Inglaterra. Así la obtención del latex se abrió paso hacia India, Sri Lanka, Indonesia y Malasia, países que hoy se encuentran entre los mayores productores de caucho natural. 

   La invención del impermeable Mackintosh en 1824 generó una comunidad particularmente leal de amantes del caucho. Los devotos se reunieron para fundar The Mackintosh Society, una de las primeras organizaciones fetichistas registradas fehacientemente en Inglaterra. A medida que crecía la membresía en estos círculos y se difundía la noticia de sus usos perversos, el subtexto social de la ropa de goma se volvió cada vez más tabú. Después de años en la clandestinidad, la moda salió a la luz gracias al pionero diseñador británico John Sutcliffe, quien creó el primer catsuit del mundo: el prototipo de prenda fetichista de goma. Aunque su intención inicial al lanzar la marca AtomAge era fabricar ropa resistente a la intemperie para ciclistas, se hizo cada vez más evidente que sus diseños eran más codiciados para uso privado que para uso público. 

   La serie británica de espías The Avengers fue clave para difundir este tipo de ropa fetichista a la vista de todo el mundo. La protagonizaba una heroína feminista, Cathy Gale, interpretada por Honor Blackman y posteriormente y con mucho más éxito Emma Peel, por Diana Rigg. Con Emma Peel como arquetipo mediático, la apariencia no era sólo sexy sino también dominante y poderosa. La asociación con el BDSM era muy evidente. Emma Peel no sólo era una bella detective. Era una dominatriz. 

   Sutcliffe fundó AtomAge Magazine en 1972. La revista estaba llena de ingeniosas y eróticas imágenes de bondage fetichista y obtuvo un gran número de seguidores en la escena de la moda en Londres. Atrajo la atención de los pioneros británicos del punk, Vivienne Westwood y Malcolm McLaren, dueños de una boutique londinense en Chelsea llamada Let it Rock. Su famoso escaparate pasó a llamarse SEX en 1974, marcado por un letrero gigante hecho de goma rosa. Las prendas de látex eran marca registrada en SEX, donde pululaban fetichistas mezclados con la subcultura de los jóvenes punks. Con Westwood a la cabeza, la goma, el latex y todos sus estigmas se convirtieron en símbolos de rebeldía además de conservar su aura BDSM. Valerie Steele en su libro Fetish: Fashion, Sex & Power cita a Westwood: La ropa de caucho es aparentemente restrictiva, pero cuando te la pones te da una sensación de libertad. Esa contradicción sigue plenamente vigente.
 
   En los años noventa hubo un resurgimiento del interés por Emma Peel y The Avengers. Varias protagonistas femeninas en películas de acción como Michelle Pfeiffer en Batman Returns, Angelina Jolie en  Tomb Raider, Carrie Ann Moss en The Matrix y Cameron Díaz y Drew Barrymore en Charlie's Angels se vistieron siguiendo su ejemplo. También lo hizo Madonna para su video Human Nature.  

   Las connotaciones subversivas y estigmatizantes del Rubberwear, como se lo llama en el mundo anglosajón, han sido reemplazadas cada vez más por una asociación con el creciente poder femenino en el siglo XXI. La nueva mujer con poder no rechaza el latex.  Tan pronto como me lo probé, me sentí como una supermujer y supe que quería usar esta tela para diseñar ropa, ya que pensé que otras mujeres podrían tener la misma sensación, dice Atsuko Kudo, la diseñadora de moda japonesa-británica detrás de Lady Gaga y Miley Cyrus. El latex dice: soy yo, hago lo que quiero, acepto lo que soy y lo disfruto. Ya no es un tabú, pero todavía tiene la capacidad de impactar.





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London Leather. John Sutcliffe y AtomAge

London Leather. AtomAge Pictures

Felinas en catsuit. Homenaje a Diana Rigg




Mistress Eve



viernes, 10 de junio de 2022

Tacones altos y sus artesanos. Charlotte Olympia



   Charlotte Olympia es una de las marcas de zapatos femeninos más bellos y costosos del mundo. Su producción es artesanal; cada par está hecho a mano en Italia y corresponde a un diseño único. Detrás de la sofisticación, el lujo y el glamour de esta etiqueta, late un corazón de mujer, de una mujer muy especial, cuyo lema para diseñar zapatos femeninos es mientras más alto el taco, mejor te sientes (the higher the heel, the better it feels)

   Británica de adopción con raíces brasileñas, Charlotte Dellal es egresada de la escuela Cordwainers, el centro especializado en marroquinería y zapatería perteneciente a la London Fashion School. Inauguró su primer local en el exclusivo barrio londinense de Mayfair en el año 2010. A más de diez años de su nacimiento, sus creaciones se desparraman en las tiendas de lujo de todo el mundo y son un símbolo de refinamiento y elegancia.

   El estilo Charlotte Olympia busca reencontrar desde los zapatos a la femineidad clásica de las antiguas estrellas de cine de Hollywood más la modernidad del uso de altísimas plataformas escondidas que les permiten alcanzar una altura de tacones propio de una reina fetichista. Por su precio, su calidad del diseño y por lo alto de los tacones, un par de Charlotte Olympia son el regalo ideal para que un sumiso financiero de alto standing homenajee a su dama dominadora. 

   Detrás de bambalinas, Charlotte Dellal es una mujer muy interesante porque no es sólo una fabricante de zapatos. Su vida puede ser definida como un estilo de tacones altos.  En sus propias palabras: Mi estética en general es siempre en tacones más el estilo glamoroso de Hollywood en los años 50. Mi máxima inspiración es Rita Hayworth; amo su pelo, sus labios rojos y por supuesto, su elegancia dispara sin anestesia. Toda una retro pin-up, a puro taconazo y labial.

   Cuando Charlotte era chica, siempre quería ponerse los zapatos altos de su mamá: Creo que a todas las chicas les gustan los tacos altos pero yo estaba obsesionada, reflexiona. Esa obsesión fue el motor que la impulsó  a diseñar los zapatos que hoy enamoran a tantas mujeres alrededor de todo el mundo. Aclaremos que su mamá no es cualquier mamá: es la modelo brasileña Andrea de Magalhaes, quien desfilaba en los años setenta para Saint Laurent y Valentino. De tal madre, tal hija.

   La colección personal de zapatos de taco que Charlotte atesora en su hogar londinense supera los 400 pares de zapatos. En mi vestidor hay una pared entera dedicada a ellos. Son parte de la decoración. Me gusta verlos, no solo usarlos. En mi casa hay zapatos, bolsos y accesorios por todas partes. También es fanática de los guantes, sombreros y carteras sobres.







   El glamour de los años cuarenta y cincuenta, las divas de la edad dorada de Hollywood; el mundo marino con sus conchas, crustáceos y sirenas; los estampados de leopardo, presentes en su vestidor, una pasión heredada de su abuela y su madre, que también decoraban su armario con animal print y los colores vivos, conforman el universo que Charlotte Dellal ha creado bajo su nombre. Quizás sean sus genes brasileños que la impulsan a promover por donde vaya la alegría y la sensualidad. Su logotipo habla por sí mismo: es una tela de araña de oro que graba en la suela de todos sus modelos.

   El minimalismo y la discreción no van con ella. Bien lejos del remanido y mediocre menos es más, otro de sus lemas favoritos es más es más, y lo usa en su colaboración con Agent Provocateur. Ambas empresas juntas generan una estética propia que parece salida de una postal de las legendarias pin-up de los años cincuenta. Primero hice zapatos con ellos y ahora hago lencería. He sido primero clienta, colecciono la ropa interior de Agent Provocateur, me fascina. De chica, yo estaba interesada en el diseño de corsetería antes que en el de zapatos y me gusta su estilo porque es  juguetón, alegre, festivo, colorido y glamoroso, como es mi propia marca de zapatos; tenemos sensibilidades muy similares.

   Desde la llegada de su hijo, su lema mientras más alto el taco, mejor te sientes tuvo que cambiar forzosamente por necesidades maternales y empezó a hacer zapatos más bajos. Me di cuenta que ahora necesito algo más cómodo confesó. Pero los zapatos son siempre un objeto de deseo. Apuesto a que sean una obra de arte y un sello personal.

   - Alguna gran marca ha intentado adquirir su negocio?

   - No.

   - Y se lo plantearía?

   - Jamás

 



Fuente:

https://smoda.elpais.com/placeres/charlotte-olympia-dellal/


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