jueves, 21 de diciembre de 2023

Cruel naturaleza femenina

 



No me conocéis aún? Sí, soy cruel, ya que tanto te gusta esa palabra. Pero acaso no tengo derecho para serlo? El hombre es el que solicita, la mujer es lo solicitado. Esta es su ventaja única, pero decisiva. La naturaleza la entrega al hombre por la pasión que le inspira y la mujer que no hace del hombre su súbdito, su esclavo, que digo, su juguete y que no le traiciona riendo, es una loca.


Leopold Sacher-Masoch. La Venus de las Pieles.



   Considero a esta famosa frase como una una de las mejores a la hora de definir desde lo conceptual a la dominacion femenina erótica. Digo erótica porque hay diversas formas de dominar pero está clarísimo que el autor pone en labios de su protagonista la idea que la piedra fundamental del poder de la mujer es la atracción erótica que ejerce sobre los hombres. Ellos solicitan, nosotras somos las solicitadas. Entonces hacemos con ellos lo que queremos. Jugamos con ellos. La fruta especial de nuestra mejor cosecha es dejar fluir cierta dosis de crueldad en nuestras relaciones.

   Aquí es donde conviene detenerse para no despistarse. Expresiones como soy cruel, lo traiciona riendo o su esclavo pueden ser muy excitantes en la fantasía sexual pero traen consigo una carga negativa codificada en historias de abusos, maltratos y dolores del alma. El sadismo femenino no es un dócil perro faldero: es un felino cuyo encanto reside en la belleza de su andar pero también en su condición de fiera semisalvaje que debe ser tratada con sumo cuidado para no herir ni salir herido. Traducir la fantasía en acciones concretas requiere un alto compromiso por ambas partes y un pleno conocimiento del juego que se está jugando.

   Las mujeres de hoy al estilo de las heroínas de Sacher Masoch, bellas criaturas promiscuas, libertinas y eventualmente castigadoras, representan al más temido poder erótico femenino porque manejan la balanza de la justicia a su entero placer y antojo. Una dómina siempre conserva una cuota de arrogancia con la dosis justa de despotismo y crueldad que son los ingredientes necesarios en la escalada erótica hacia el punto sublime en donde ella y el hombre sumiso arriban a la cumbre del placer. La esencia de su juego nunca puede provenir de prácticas sexuales consensuadas al detalle ni tampoco de la representación de un personaje en un juego de rol, por más sexy que ella se vea en sus ropas fetichistas. Esa dosis justa de altanería y sadismo constituyen la esencia de una personalidad. Las garras de la tigresa que nunca será domada, que por su naturaleza no acepta ser domesticada y que siempre busca someter para satisfacer su egoísta sed de placeres.

   Las dóminas que gozamos con el ejercicio del sadismo somos pocas, raras y muy buscadas, quizás por nuestro exotismo pero también porque no escondemos nuestras ansias de gozar. La dómina sádica tampoco es la que se presta a servir gratuitamente a hombres amantes de ser castigados, que es la trampa más común en que caen tantas inexpertas, ni tampoco acepta las reglas de un consenso que en los hechos significa una reducción sustancial de su poder dominante para que algunos interesados obtengan la concreción de sus fantasías de una forma fácil y sin riesgos. Por eso muchos nos detestan, aunque me consta que desearían estar un rato bajo nuestras botas de tacón para saber que se siente de verdad cuando una hembra de alto calibre te somete al poder de su femenina sexualidad.

   Sabiamente, Leopoldo Sacher Masoch pone en boca de Wanda la expresión naturaleza. La presencia de la naturaleza le agrega un toque inquietante a la cuestión. Revela que existe una naturaleza que manda, una naturaleza que empuja, que no toda conducta está condicionada por las construcciones sociales correctas armadas por seres humanos. Venus es cruel porque así lo manda su naturaleza.



11 comentarios:

  1. Feliz año nuevo, Mistress. Le deseo un excelente 2024 y que siga adelante con su blog

    sumiso de las botas

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    1. Muchas gracias, sumiso de las botas. Un buen año para vos tambien

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  2. A veces da un poco de miedo esa naturaleza pero a la vez nos excita y nos provoca

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    1. Si no da miedo, es falsa. La naturaleza tiene un poder enorme y hay que aprender a temerlo y respetarlo

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  3. Nos entregamos al poder de las mujeres. Ojalá sean como Usted, Mistress Roxy. Un saludo desde Colombia. Raúl. Muy bueno su blog

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  4. La naturaleza femenina es indomable y superior en todos los aspectos Mistress

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    1. Asi es, querida, pero asi me dejas pensando cuantas mujeres no son capaces de comprender algo tan evidente

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  5. Excelente entrada, un placer leerte, como siempre

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  6. Me había perdido este post, pero al fin lo leí, y estoy muy de acuerdo. Muchos hombres que gozamos con la sumisión bajo una mejor poderosa, sexy y dominante, lo que tenemos en la cabeza son unas fantasías idealizadas, que no se corresponden con la realidad. Pero me gusta encontrar en usted esa mujer, en sus lecturas, en sus reportajes, en este blog que tanto nos enseña. A sus pies Mistress Roxy.

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