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sábado, 15 de junio de 2024

Videoteca. Cine Femdom. Sado XXX III

 

   Hoy traigo a mi blog la tercera parte de videos Sado XXX protagonizados por estrellas vintage del porno desde los años setenta hasta casi fines de los noventa, en escenas Femdom, o por lo menos fetichistas. Quienes hoy disponen de una vasta colección de dominación femenina por Internet quizás no pueden imaginarse lo que significaba encontrarse en una película porno convencional, en la era del videocasette, una escena BDSM protagonizada por una dominatriz. Era comenzar a descubrir un nuevo planeta sexual y una insinuación de lo que la dominación proponía; un nuevo mundo de placeres para explorar y descubrir. 


   Las protagonistas de los diez primeros videos son Anita Blond, Dita Von Teese, Gudrun Landgrebe, Shayla LaVeaux, Jenna Jameson, Nina Hartley, Laura Angel, Michelle Wild, Taylor St Claire y Sharon Mitchell.


   Las protagonistas de la segunda parte son Misty Rain, Anita Blond, Lea Martini, Traci Lords, Taylor St Claire, Jeanna Fine, Malisa Longo, Sharon Kane, Jill Kelly, Taylor Wane, Silvia Saint y Shayla LaVeaux.


   Esta nueva colección nos regala a las legendarias Gloria Leonard, Christy Canyon, Seka, Elodie Cherie junto a Lea Martini, Sharon Mitchell, Olinka, Nina Hartley, Taylor Wane, Silvia Saint y Taylor St Claire. 


A seguir disfrutando sin culpas en Sado Sensual y Femenino del más exquisito porno fetichista



Taylor St Claire




Olinka 



Cine Femdom. Sado XXX III


Puesto 10.  Gloria Leonard.

Una escena de dominación encadenada. En sus últimos años de estrella porno, Gloria Leonard se dedicó a actuar como dominatriz. Fusta en mano, le ordena a su sumisa que someta a un esclavo muy bien dispuesto a complacer a ambas. Me produce una cierta ternura ver el momento de adoración de las botas de Gloria, propias de los años setenta, si las comparamos con las imponentes botas de las dominatrices de hoy.





Puesto 9.  Christy Canyon.

No hay demasiado BDSM en esta escena en donde un afortunado muchacho es sometido por Christy Canyon a hacerle un cunnilingus, pero el look sado ochentoso de ella, incluyendo flogger y el uso de esposas,  es toda una invitación a adorarla. El film es un clàsico del porno, Black Throat





Puesto 8.  Seka.

Otra escena de dominación mediante cunnilingus, de un esclavo encadenado al suelo, por parte de la rubia platino por excelencia de la primera época del porno, Seka. Al 1:25 min, las dos sumisas que rodean la escena se suman a la fiesta y Seka las dirige y ordena.




Puesto 7.  Elodie Cherie y Lea Martini.

Esta escena es una joya sado lésbica con la que me siento especialmente identificada porque muchas veces hice cosas parecidas en orgías con mujeres sumisas. Elodie Cherie es una carcelera sádica que somete con los dedos a su víctima, la rubia Lea Martini, y luego de mojarlos en los jugos de ella, obliga a lamerlos a una tercera. Si habremos gozado así junto con amigas/novias/esclavas en los reservados de las discotecas swingers de Buenos Aires!


 



Puesto 6.  Sharon Mitchell.

Me pregunto como pudo filmarse una escena como ésta en una película porno convencional de los años ochenta. Una escena que es ideal para Sharon Mitchell, con su belleza andrógina pero que no deja de ser muy transgresora para una época en donde los hombres del porno siempre posaban de supermachos. Randy West duerme en la cama y Sharon aparece como de la nada, armada con un strapon y lo sodomiza sin oposición ni piedad. 






Puesto 5.  Olinka.
 
El porno francés siempre tuvo un toque glamoroso especial que lo diferenciaba del americano standard. Una de sus hermosas estrellas de la primer época fue Olinka (su nombre completo es Olinka Hardiman), rebautizada la Marilyn Monroe francesa. Con el flogger en la mano, Olinka entrega a su esclava como prostituta para el goce de su cliente. La esclava es penetrada arrodillada en el suelo mientras adora las botas de su Ama. Después que él acaba, Olinka se guarda el dinero en el escote y besa dulcemente a su prosti. Este es el sueño dorado de toda sissy, ya lo sé. 




Puesto 4.  Nina Hartley.

Nina Hartley es un caso especial. Una gran estrella del porno convencional que se dedicó en la madurez de su carrera casi exclusivamente al porno entre mujeres, especialmente BDSM, privilegiando su propio placer. Dominante y bisexual en su vida personal, las escenas BDSM de Nina son una delicatesse para los fans del sado lésbico. 





Puesto 3.  Taylor Wane.

El perfecto estereotipo porno de la dominatriz en botas altas, ropa de latex y grandes tetas no va a encontrar mejor ejemplo que  esta escena de la deliciosa Taylor Wane. Hasta en el detalle de la larga boquilla, Taylor exhibe a la sádica fetichista llevada al extremo de la fantasía. Lo mejor de la escena viene al final, cuando se hace adorar las botas por Summer Cummings, su esclava. 






Puesto 2.  Silvia Saint.

Un deleite fetichista - lésbico que se insinúa con sólo ver a Silvia Saint bajando una escalera con el flogger en la mano y calzando altísimos tacones de plataformas acrílicas. Su hermosa esclava la espera atada y se entrega a las caricias de la viciosa Silvia. Dos chicas afortunadas.






Puesto 1.  Taylor St Claire.

Taylor St Claire es una de mis pornstar favoritas de todos los tiempos: por su estilo fetichista, por su actitud dominante y por su predilección por las bellas sumisas a someter. No sólo actuaba así frente a las cámaras: en su vida personal también era Femdom bisexual. Mientras ella se acaricia en su trono, las dos esclavas se arrojan al suelo para adorar sus botas y luego se dedican a lamerla por todos lados, extasiadas como sacerdotisas ante su Diosa. 




   Espero que esta selección sobre escenas de dominación te guste y se sume a las otras que ya están en al videoteca del blog. Espero con gusto tus comentarios.



Taylor Wane, adorada en sus botas de tacón



sábado, 12 de diciembre de 2015

Reinas del porno de los años ochenta

  

   The Golden Age of Porn. El dorado rótulo que acompaña a las divas del porno norteamericano que hicieron historia entre 1980 y 1990. Se las conoce como las second wave stars, las estrellas de la segunda ola, porque son las que siguieron los pasos de las grandes actrices de los '70 como Linda Lovelace, Georgina Spelvin, Vanessa del Río, Marilyn Chambers o Seka que fueron las pioneras de la first wave que debieron moverse entre la semiclandestinidad y la oscuridad de los cines para adultos. Para sus sucesoras, la historia fue muy diferente. Las chicas de la second wave tomaron el mundo por asalto incendiando con ardientes fantasías de sexo a millones de dormitorios gracias al boom comercial de la video hogareña. A ellas les corresponde también el mérito no siempre reconocido de haber promocionado con naturalidad y encanto las delicias del sexo entre mujeres con sus sonrisas de seducción, caricias, besos y orgasmos. Enarbolando sus adorables looks ochentosos como bandera, estas chicas fueron las verdaderas revolucionarias sexuales de su época.  En mi último calendario del 2015, vaya este merecido homenaje a las reinas del porno de los años ochenta. Feliz 2016 para todas las mujeres Sádicas Sensuales y Femeninas y para nuestros fieles adoradores!




Enero. Gloria Leonard


   Mi primer mes tenía que ser sí o sí un homenaje a un mito del porno mundial. Gloria Leonard filmó entre los años 1974 y 1984 pero más que por sus películas, ganó fama por su militancia en causas femeninas, en la lucha por los derechos de la mujer a disponer con libertad de su cuerpo y por sus agrias polémicas con el establishment feminista norteamericano, expresado por organizaciones moralistas como la Women against pornography. Fue durante años editora de la revista erótica High Society y una precursora de la industria del phone sex, a la que aportó su enorme fama y su voz sensual. Falleció en el 2014 a los setenta y tres años.




Febrero. Nina Hartley


   La carrera de Nina Hartley se inició en 1984 y todavía no ha concluido. Nina continúa activa como directora de films eróticos, consejera sexual y luchadora por los derechos de la mujer y la difusión de la libre sexualidad femenina. Su primera película fue directamente un protagónico que llevaba su nombre, Educating Nina. En los últimos quince años ha participado en films de temática BDSM, en algunos films convencionales y en films porno interpretándose a sí misma con humor y carisma. Bisexual declarada, vivió 20 años en una relación menage a trois MHM con su marido legal y su novia. 




Marzo. Sharon Mitchell


   Una rara avis entre las divas de los años ochenta. Delgada, de tetas chicas, pelo corto y aspecto andrógino, Sharon Mitchell supo despertar toda clase de fantasías transexuales alimentadas por una expresividad única durante las escenas de sexo oral que la catapultaron a la fama como la reina de la fellatio y la viciosa por excelencia pero que también la arrastraron a toda clase de excesos. A Sharon le gustaba demasiado su propio personaje, le costaba decir que no y así fue como apareció en más de seiscientas películas entre 1982 y 1985. Durante esos años de filmación constante y orgías entre rodajes, se volvió adicta a las drogas y contrajo numerosas enfermedades de transmisión sexual. Tras su recuperación, continuó en el porno como directora al mismo tiempo que estudiaba sexología y así fue como obtuvo un PhD en la materia. Fue la fundadora de la Adult Industry Medical Health Care Foundation en 1998 con el fin de  proteger la salud de los actores y actrices del cine para adultos.




Abril. Amber Lynn


   Amber Lynn es el prototipo de la rubia ochentosa. Llegó al porno a los veinte años en 1984, después de una movida adolescencia en clubes nocturnos y modelaje para Hustler y Penthouse. Su amiga Ginger Lynn la introdujo en el circuito y le prestó el apellido; durante años ambas hicieron circular el rumor de que eran hermanas. Los pasiones que supieron despertarle sus lindas compañeras de rodaje llegaron mucho más lejos que las pantallas de video; Amber tuvo en su vida íntima una larga relación amorosa con Tracey Adams, con quien compartió durante años los escenarios de los más selectos clubes nocturnos de Los Angeles deleitando a sus admiradores con exquisitos shows eróticos.




Mayo. Erica Boyer


   Otra bomba sensual que se hizo famosa por sus calientes escenas lésbicas. Erica Boyer comenzó a filmar porno a fines de los años setenta recomendada por su amiga Marilyn Chambers que era por entonces la gran diva del género gracias a su éxito Behind the green door y se destacó desde el inicio de su carrera por su estilo dominante y la pasión con que vivía las escenas de sexo con sus compañeras de filmación. En 1985 recibió un premio especial de la industria del porno; en los XRCO Awards fue galardonada por protagonizar la mejor Lascivious Lesbian Scene en la historia de esos premios. 




Junio.Traci Lords


   En 1986, Traci Lords era The Princess of Porn y estaba en la cúspide de su fama. Su aspecto perversamente aniñado y los orgasmos explosivos que protagonizaba entre gritos y llantos la convirtieron en la número uno indiscutida. En ese año, una investigación reveló que acababa de cumplir dieciocho años y por lo tanto había protagonizado su meteórica carrera siendo menor de edad. Sus películas fueron retiradas de todos los videoclubes en Estados Unidos; productores, directores, actores y actrices debieron atestiguar ante jueces y fiscales sobre las condiciones en que se filmaba en la industria del porno y las pérdidas para el negocio resultaron millonarias. A partir de allí, con la publicidad que siempre otorga el gran escándalo, Traci inició una lucrativa carrera como actriz convencional, cantante y participante en jurados y talk shows.




Julio. Jeanna Fine


  Jeanna Fine era la ardiente y fogosa rubia de corte punk que salió sorpresivamente de escena a mediados de los ochenta para retornar años después como una sexy morocha de elegante estilo y continuar filmando hasta 1995 cuando se despidió definitivamente con Latex, un film fetichista. Reconocida por todos sus partenaires como una maestra en el arte de la fellatio, Jeanna mantuvo fuera del set una tormentosa y explosiva relación amorosa con la bella rubia Savannah a la que finalmente terminó abandonando a causa de su conflictiva personalidad. 




Agosto. Barbara Dare


   La slutty girl por excelencia, la clase de chica que no necesitaba que le expliquen como actuar porque simplemente hacía frente a las cámaras lo que más le gustaba y lo que mejor sabía hacer. Protagonista de calientes noches de sexo y gangbangs en el famoso swinger club neoyorquino Plato's Retreat, donde fue premiada por sus hazañas en 1985 con el título de Miss Plato, Barbara Dare saltó sin escalas del swinger al estrellato del porno siendo la primera actriz en firmar un contrato de exclusividad con una compañia de films para adultos por ciento cincuenta mil dólares a cambio de diez películas anuales.




Septiembre. Ginger Lynn


   Ella era la bella muñeca de celestes ojos, el estereotipo perfecto de la rubia angelical que toda madre querría por nuera pero con la capacidad de transformarse en pocos segundos en una bestia sedienta de sexo y experta en excitar a sus amantes con su dirty talking del cual fue una pionera en el género. Ginger Lynn llegó al porno en 1983 y filmó sesenta y nueve películas en tres años para retirarse en 1986. Logró pasar al cine convencional pero sólo protagonizó éxitos menores en películas clase B.




Octubre. Tracey Adams


   De ella se decía que tenía los ojos verdes más hermosos pero casi nadie lo notaba porque era imposible dejar de mirar su escote. Sus grandes tetas naturales siempre fueron su marca registrada y Tracey Adams supo lucirlas a lo largo de una extensa y cuidada carrera. En su vida privada, se entregó sin traumas ni culpas a los deleites de Safo en los brazos de la sexy rubia Amber Lynn mientras filmaba con interrupciones más de trescientas películas entre 1983 y 1999. Dedicó sus últimos años como actriz al sofisticado mundo del porno francés donde compartió rodajes y noches de placer con las más bellas y selectas actrices parisinas. Una reina.



Noviembre. Shauna Grant



   Modelo de Hustler y Penthouse, Shauna Grant se inició en el porno en 1982. Bella y fogosa, parecía que el mundo del cine sexual sería suyo pero rápidamente perdió las riendas de su vida afectiva. Adicta a la cocaína, se enredó sentimentalmente con un traficante, el descontrol que la rodeaba la llevó a contagiarse enfermedades de transmisión sexual y hasta debió someterse a un aborto. En 1984, en medio de una crisis depresiva, se suicidó disparándose en la cabezaSu triste historia la convirtió en mito y alimentó por décadas el morbo de la actriz porno que lleva una vida llena de excesos y que siempre termina mal.




Diciembre. Christy Canyon


   Mis recuerdos favoritos? Todos! Gran parte de mis primeras experiencias sexuales fueron directamente en mis películas. Experiencias como chica con chica, tríos, orgías, gang bang, interraciales  y la lista sigue. Así que en cada momento fui afortunada de poder probar algo nuevo en cuanto al sexo. Amo el porno de mi época aunque creo que cambió para mejor porque ahora es legal. Creo que estuvimos coqueteando con romper las leyes cuando empezamos pero para mí eso lo hacía más divertido. Me encantaba también lo unidas que éramos, la época en la que había entre nosotras casi un sentimiento de familia. Ahora es todo tan grande! Lo que me gusta de ahora es la variedad de las actrices, nosotras nunca tuvimos tal divertida elección de chicas para trabajar. Y hay tantos estilos diferentes para elegir! Ninguna es especial porque si están cogiendo en un film, son todas especiales. Una no es más especial que las otras. Aunque sí admiro a las chicas que pueden meterse dos vergas en el culo al mismo tiempo. Eso sí que me impresiona.  

   Christy Canyon debutó en 1986 junto a Ginger Lynn y Traci Lords cumpliendo roles menores pero ganó muy pronto fama y roles protagónicos. Dotada de una rara y exótica belleza gracias a su mezcla de sangre armenia y anglosajona, Christy filmó con algunas interrupciones hasta 1997 y a partir de su retiro, supo volcar su experiencia sexual en programas de radio y televisión, además de editar una autobiografía con sus mejores anécdotas titulada Light, camera, sex.
  

viernes, 22 de febrero de 2013

Afrodita esquina Sade




   Seguro que los conocés, y si no los conocés, seguro que los leíste. Son los eruditos del BDSM. Los oráculos del sado.

   Son los que han llenado el BDSM en Internet con su florida verba llena de frases elegantes y pensamientos profundos. La gran mayoría son hombres dominantes (o dicen serlo). Hacen gala de su rol responsable, del cuidado que ejercen sobre su sumisa durante las sesiones, del compromiso personal que representa su modo de relación. Para ellos, dominar es dar un ejemplo de vida, ser un mentor que guíe a sus discípulas por el sendero del crecimiento personal. Si hubo un tiempo no muy lejano en que el ambiente BDSM estuvo marcado por el discurso duro de algunas Dóminas y abundaban frases del tipo eres la nada misma, no eres digno ni de limpiar la suela de mis botas, gusano insignificante, ahora la rueda ha girado y estamos en un tiempo de BDSM progresista en donde los derechos del sumiso parecen ser la piedra fundamental de toda relación.

   El sumiso es realmente un sumiso cuando se encuentra en una relación sostenida en el tiempo, protegido por su dominante como si fuera un oso panda en una reserva de vida salvaje en extinción. Así es como el Dominante demuestra ser digno de la tan apreciada entrega del sumiso. La entrega es ese intangible misterioso que parece representar el valor supremo. Asimismo, el collar es el símbolo social de esa relación en el mundo BDSM pues representa la entrega de dicho sumiso a su Dominante y la responsabilidad del Dominante sobre dicho sumiso.

   Dichos eruditos cuentan, por supuesto, con la inestimable colaboración de muchísimas mujeres que proclaman a los cuatro vientos sus convicciones de que así es como debe ser el verdadero BDSM. Desde la imaginaria esquina en donde se cruzan las calles Afrodita y Sade, yo les contesto que no son otra cosa que una versión remozada y apenas un poco más kinky de aquellas viejas chicas buenas, acarreando la tradicional aversión femenina a gozar del sexo por fuera del marco de una relación, so pena de ser tachada de chica fácil. Ya perdí la cuenta de la cantidad de veces que leí en los foros la bendita frasecita No sé quien dijo que el BDSM es sexo fácil pero yo sigo sin poder entender la razón por la cual el BDSM debería ser sexo difícil, suponiendo que el sexo nos gusta. En fin, ellas sabrán.

   Mi definición de dominación exige que alguien se rinda ante Mí durante una relación sexual y de esa forma poseer el poder de llevar adelante las acciones. La entrega que yo quiero, la única que me importa, la única que acepto es ese poder porque lo único que me importa de un sumiso es su capacidad para brindarme placeres sensuales en la forma y el momento que a Mí me plazcan. Justamente por eso es que lo llamo sumiso. No me interesa que me presenten, como si fuera un tesoro invalorable, una pseudovirginidad adolescente de la que debo demostrar ser digna. La entrega que yo exijo no implica necesariamente que deban existir valores de vida compartidos entre las partes. Para relaciones humanas profundas, para amistad, para diálogos sinceros y enriquecedores, habrá otros momentos (y quizás otras personas).

   Implica esta postura una despersonalización del sumiso? La cosificación de una persona? La degradación de un ser humano convertido en un juguete para luego ser descartado? Dónde están, si están, los valores humanos?

   Los que así juzgan (y son legión en el mundo BDSM, sobre todo en su rama femenina) suelen pasar por alto que quienes sostenemos esta postura, lo hacemos desde la premisa que el sumiso es un ser adulto y sexuado que, en pleno goce de sus facultades y capacidades, ha elegido ocupar ese lugar porque así lo desea. Su experiencia de goce sexual es intransferible y personal así como su placer de sumiso es complementario del Mío. Hipócritamente, los que dicen defenderlo son los que en realidad lo degradan desde el vamos pues le niegan su capacidad de raciocinio y su decisión libre y soberana de vivir una experiencia sexual de sumisión diferente de aquellas pontificadas desde los púlpitos del BDSM.

   Cuando allá por los años ‘80, gracias al video hogareño, el porno norteamericano comenzó a transformarse en una gran negocio, se agudizó el ataque de los grupos feministas que promovían distintas formas de censura argumentando que la dignidad de la mujer estaba siendo agredida. Gloria Leonard, legendaria actriz de aquellos años, en lugar de defenderse de dichas acusaciones, contraatacó inteligentemente respondiendo que prohibirle actuar en el porno o censurar sus películas implicaba un ataque a sus derechos civiles. Lo que Gloria estaba diciendo entre líneas es que ella no tenía porqué aceptar cuestionamientos que estaban basados en una moral que no era la suya y mucho menos permitir que esa moral ajena afectase el derecho de hacer con su cuerpo lo que le viniera en gana.

   En la línea de mi ilustre antecesora Gloria, ni Yo ni mi dominado marido ni los sumisos que me complacen aceptamos cuestionamientos ni bajadas de línea basados en una moral BDSM que no es la nuestra. En Afrodita esquina Sade somos todos adultos y nadie obliga a un sumiso a someterse a Mis caprichos ni nada me compromete a Mí a aceptar una relación mas allá de los orgasmos. No exijo otra cosa que su entrega sexual y no pienso aceptar ninguna otra que implique responsabilidades porque afirmo que un sumiso no es un púber que necesite ser guiado ni protegido. En Afrodita esquina Sade, vivimos los paganos que no aceptamos las reglas de la religión oficial del BDSM. No me hago ilusiones, sé que somos pocos ...o quizás seamos más de lo que me imagino.

   




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