Fue el director de cine Luis Saslavsky quien me contó, a fines de la década de 1980, la historia de Frede, una de las lesbianas más notorias y bellas de Francia entre los años 1930 y 1960. Pensé que Luis me estaba narrando una historia inventada. Hace un mes, en París, descubrí que me había dicho la verdad porque vi en una librería un volumen en cuya tapa había una cara… de mujer o de hombre?, de una seducción invencible. El título del libro era Frede, del periodista y economista Denis Cosnard.
Hugo Beccacece
Un mito erótico del siglo XX
Quien
fue Frede?
Frede,
nacida Suzanne en 1914, hija
de un agente de seguros y una artesana que arreglaba plumas, estudió
diseño industrial y empezó a trabajar pintando los decorados
del Folies Bergère,
el famoso cabaret
en el que debutaron Joséphine
Baker o Maurice
Chevalier. El
mundo del cabaret fue una
auténtica revelación para Frede, que quedó enamorada de ese
ambiente: eran los años de Paul Derval y el music
hall. Había, sin embargo,
un lugar más adecuado para las chicas como ella: Le
Monocle.
Fundado
en 1932, Le Monocle
era un cabaret
para mujeres en el que abundaban las prendas e ítems
masculinos. Por ejemplo, el traje
smoking, verdadera arma
feminista de la época, los relojes de caballero o el monóculo, de que el cabaret
tomó su nombre. Vestirse
de gentlemen era una manera de borrar las diferencias de sexo, escandalizando de
paso a las casas de moda, que temían la ruina si a todas les daba
por vestir trajes de hombre y también
a las chicas
parisinas que se
iniciaban en el lesbianismo
casi sin quererlo. Era la época
de las garçonnes,
aquellas mujeres que para conquistar los derechos de los hombres, elegían vestirse como ellos.
En
Le Monocle,
Frede dejó de ser Suzanne y empezó a cultivar su look
masculino, cortándose primero el pelo y cambiando después sus
blusas y faldas por camisas de seda blanca, pajaritas de afiladas
puntas y chaquetas de traje de color negro. Con el tiempo, se
convertiría en la mujer-chico más conocida y elegante de
París. Una noche de 1936, Marlene
Dietrich la invitó a su
mesa y esa misma noche la escogió como amante. Después de su papel en Marruecos,
película en la que la alemana lució smoking
y sombrero de copa, Marlene se había convertido en la reina de
las garçonnes,
y es de suponer que consideraba aquel cabaret
de Montparnasse como una
especie de embajada que debía honrar con su visita cada vez que
pisaba París. Al fin y al cabo, unos años antes, Chiappe, el
prefecto de policía de la ciudad, había amenazado con
detenerla si se continuaba
paseándose
vestida de hombre. Con sus monóculos y su trajes negros, Frede y las
demás chicas de Le Monocle
eran las
perfectas partners
in crime de
Marlene.
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Marlene |
La noche en que se conocieron, la Dietrich iba de femme fatale y
vestía un elegante abrigo de pieles. En su muñeca,
llevaba un brazalete con la forma de una serpiente, que se retorcía
alrededor del dorso de su mano y se enrollaba a lo largo de su dedo
índice. La joya, según le dijo Marlene a Frede, le servía
para ahuyentar a los hombres que querían besarle la mano.
Luego, en el hotel Lancaster, ella dejó que la joven andrógina
espantara a la víbora y se la besara. Empezaba así un apasionado romance
lésbico que duraría cuatro años, interrumpido por la
guerra y los rodajes de la estrella.
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Marlene y Frede |
Aprendidos
los secretos de la noche, Frede decidió probar suerte y abrir su
propio club. El primero, inaugurado en
Montmartre en 1938, fue La
Silhouette, llamado así en
homenaje al cabaret que Adolf Hitler había clausurado en
Berlín después de subir al poder. Era
el nightclub
favorito de la Dietrich en la
época de El ángel
azul y
fue
Marlene
quien lo patrocinó. Después, cuando los nazis ocuparon París,
Frede huyó a Biarritz y creó el Touch-Wood,
un bar de jazz. Después
de la guerra y con el triunfo de los Aliados,
Frede regresó a París y abrió en la
lujosa zona de Champs-Elysées
el que sería su club más exitoso: Carroll’s.
Corría el año 1948.
Carroll’s
se convirtió en uno de los
lugares
favoritos del
jet-set internacional en París.
Allí se divertían
diplomáticos, banqueros,
princesas, cantantes de moda y estrellas de cine. Errol
Flynn cuenta
en su autobiografía que..
Frede vestía mejor que
cualquier hombre que yo haya visto. Producía
el efecto de un colegial inglés sofisticado. Su corte de pelo lucía
mejor en ella que en cualquier hombre. Una
noche, Rita Hayworth
llegó del brazo del entonces joven
ministro François
Miterrand. Carroll’s
fue el primer club que permitió que las mujeres bailasen juntas, y
aunque hacía años que el pelo largo había vuelto, Frede siguió
abogando por el corte a lo garçonne.
En 1950, la bella y sensual María
Félix entró por primera
vez en Carroll's y
se enamoró de
un ser andrógino irresistible: era
Frede, vestida
de smoking. María, ya
famosa en todo el mundo, cayó
esa misma madrugada rendida a los pies de la reina - rey de las noches
parisinas.
Es en este punto donde empieza
la
conexión argentina en esta historia, introducida por
Hugo Beccacece en el primer párrafo.
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María |
El
director de cine argentino Luis Saslavsky había conocido a Frede,
probablemente en París o en México, cuando dirigió a María Félix
en La corona negra (1951). También debió de haberla tratado
en Buenos Aires, cuando María vino para ser la protagonista de La
pasión desnuda (1952), dirigida por Luis César Amadori, junto con Carlos Thompson, quizás
el actor argentino más buen mozo de la época. Fue inesperado e
inevitable: Thompson se enamoró de María y ella aceptó con placer
a aquel notable ejemplar masculino. Los rumores de esa relación
llegaron a París y Frede se vino a Buenos Aires en un avión para
controlar a su amada. Algo no develado pasó y Frede se volvió sola
a París.
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María y Carlos |
A los pocos meses, María rompió con Thompson y regresó a México para casarse con el cantante Jorge Negrete. Pero Negrete fallecería en diciembre de 1953, a los cuarenta y dos años. Entonces María regresó a París para consolarse en los brazos de Frede. La
estrella mexicana le regaló a su recuperada amante francesa dos
magníficos anillos de brillantes de nueve quilates cada uno.
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Jorge y María |
Después
de tres años de pasión con María, Frede se concedió una escapada
clandestina con otra mujer. María, enfurecida y despechada, inició
un juicio contra ella, acusándola en los tribunales de robarle los dos anillos que le
había regalado. También le reclamó un cuadro que Leonor Fini había
pintado de las dos mujeres, y que, una vez recuperado, la
Doña pidió que modificase, cambiando el rostro de
Frede por el suyo. El proceso fue un escándalo pero al final,
Frede fue absuelta.
La
separación de María marcó la cima de la carrera mediática de
Frede pero también el comienzo de su lenta decadencia. Carroll's
cerró en 1960. Un año después Frede abrió un
segundo Carroll’s pero debió resignar los costos de
la orquesta en vivo y rendirse al bajo precio del tocadiscos y un discjockey. La segunda boite nunca tuvo el esplendor de la primera. Las discotecas de
los sesenta, con sus chicas en minifalda y botas blancas, comenzaban a
reemplazar a los viejos nightclubs de las divas mitológicas.
Cuando finalmente comprendió que su estrella se había apagado, Frede
se retiró a una casa en el campo. Para entretenerse, pintaba. En
octubre de 1973, expuso sus obras en una galería de París. Fue su
última aparición triunfal. Murió ignorada el 13 de febrero de
1976 en una granja de Mareil-le-Guyon en donde se había
recluido.
Carroll's
estaba en el número 36 de la rue de Ponthie, a una cuadra de la Avenue des Champs-Elysées y a pocos metros de la
estación de metro Franklin Roosevelt. En el mismo sitio, hoy está el
cabaret Pink Paradise, que ofrece cenas con shows de striptease. Me pregunto si las bailarinas serán conscientes de que mientras se contonean al bailar en el poledance, sus tacos altos de acrílico están pisando un suelo que es sagrado.
Fuente
https://www.lanacion.com.ar/2152652-un-mito-secreto-del-siglo-xx
http://www.revistavanityfair.es/celebrities/articulos/frede-marlene-dietrich-lesbianas-paris/25781
Desconocia el pasado lesbico de Maria Felix Mistress, siempre aprendo algo con sus posts. Maravilloso como siempre.
ResponderEliminarEstoy muy atenta a encontrar estas historias y volcarlas en mi blog. Gracias, mi amor
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