sábado, 14 de julio de 2018

10 Sensuales y Femeninas. Venus in furs





-No puedo dejar de convenir que nada puede excitar más que la imagen de una déspota bella, voluptuosa y cruel, arrogante favorita, despiadada por capricho.
-Y que además lleve pieles, añadió la diosa.
-Por qué recordáis eso?
-Conozco tus gustos.
-Sabe usted que desde que no nos vemos se ha hecho usted una magnífica coqueta?
-Queréis decirme por qué?
-Porque no puede haber más deliciosa locura que la de envolver vuestro delicado cuerpo en una piel tan sombría.

La diosa sonrió.

Leopold Sacher Masoch. La Venus de las pieles.



Joan. La Bitch



Lesley Anne. La espía rusa



Elizabeth. La Venus en visón



Venus in furs 10.  Lesley Anne Down. Pink Panther strikes again (1976).
Una de las fantasías más recurrentes en los sumisos del fur fetish es recibir la visita de una seductora russian spy, con su abrigo y su gorro. Lesley Anne Down es la soviética Olga Bariosova quien lleva la misión de asesinar al inspector Closeau. Omar Sharif primero y Peter Sellers después caen bajo sus encantos. 











Venus in furs 9. Anita Morris. Ruthless people (1986).
Ella era la pelirroja que enloquecía a Mick Jagger en el video de los Rolling Stones She was hot. En esta escena, Anita Morris es la amante de Danny de Vito y lo seduce sentándose en el escritorio y abriendo el abrigo para exhibir su piel y su lencería. Una pose clásica femenina, para que las sissies aprendan como se hace. 







Venus in furs 8. Bárbara Bouchet. La moglie in vacanza, l'amante in cittá (1980).
Bárbara Bouchet nació en 1943 en Alemania pero desde fines de los sesenta, filmó casi exclusivamente en Italia donde se consagró como una de las más reconocidas stars de la sexy commedia italiana.  En esta escena, el auto que la transporta se descompone y ella debe lograr que otro se detenga a auxiliarla. 








Venus in furs 7. Joan Collins. The Stud (1978).
Fontaine Khaled decide divertirse con su sex toy en el asiento trasero de su auto. El film está basado en el libro de Jackie Collins, la hermana de Joan, y cuenta las aventuras sexuales de una ninfómana y millonaria señora de la upper class londinense que pasa sus noches gozando de la renta de su cornudo esposo en su discoteca llena de jóvenes studs dispuestos a complacerla. La historia tuvo una segunda parte, a la que voy a referirme enseguida. 





Venus in furs 6. Elizabeth Taylor.  BUtterfield 8 (1960).
La impronta fur fetish de esta película fue tan grande en su momento que su versión latinoamericana fue conocida como Una venus en visón. Es la historia de Gloria Wandrous, una prostituta de lujo neoyorquina y sus tortuosos amores con Laurence Harvey, una interpretación que le valdría a Liz  ganar el Oscar de ese año.






Venus in furs 5. Isabel Sarli. Fuego (1969).
A principio de los años sesenta, la revista Playboy, le dedicó cuatro páginas a una mujer que no era ni norteamericana ni europea, un hecho inédito hasta entonces. Ella era la bella salvaje de las pampas. María Isabel Gorrindo Sarli, nacida en 1935, es la responsable de haber puesto a la Argentina en un lugar de honor en todos los foros y páginas web dedicados al fur fetish. Las  películas que filmó entre 1958 y 1980 de la mano de Armando Bo son hoy considerados films de culto en todo el mundo. Aquí, una interesante semblanza del significado de su filmografía.   






Venus in furs 4. Moria Casán. Amante para dos (1981).
Moria debutó como vedette en el teatro Nacional en 1969 y como actriz de cine en 1973. En los setenta y ochenta, fue una de las figuras centrales de la comedia picaresca argentina y protagonizó sus propios shows de televisión. Moria Casán e Isabel Sarli son las máximas divas del Olimpo de las morochas argentinas y hace décadas que estamos esperando que aparezca alguna otra medianamente digna para aspirar a ese trono. 






Venus in furs 3. Ursula Andress. Letti Selvaggi (1979).
Conocida como Letti Selvaggi o Camas calientes o Tigers in Lipstick...los títulos no dejan dudas sobre a qué clase de damas se refiere la película. Está filmada en distintos episodios protagonizados por cuatro sex symbols de la época: Ursula Andress, Laura Antonelli, Mónica Vitti y Sylvia Kristel. En éste, Ursula llega un arreglo con el dueño de un taller de chapa y pintura para provocar un choque masivo de autos abriendo su abrigo de piel en plena calle para exhibirse en lencería y botas. Ursula tenía ya más de cuarenta años cuando filmó esta escena pero en su espléndida madurez todavía era muy capaz de causar estragos. 






Venus in furs 2. Laura Angel. Harcelement du féminin (1999).
Nacida en la antigua Checoslovaquia en 1974 como Lenka GorgesovaLaura Angel se inició en el porno en 1998 y se convirtió inmediatamente en una de las estrellas principales de la escudería francesa de Marc Dorcel. En el año 2000, ganaría el Hot d'Or (el Oscar del porno europeo) a la mejor actriz. Sus cejas arqueadas y su melena negra resaltaban una mirada sádica donde parecían brillar todos los placeres posibles. En esta película, se dedica a seducir a un sumiso Steve Holmes arrastrándolo por París para someterlo a toda clase de perversiones, como obligarlo a observarla semidesnuda bajo su abrigo de pieles mientras se masturba en el Bois de Boulogne y atrae a los hombres con los que espera gozar de un gangbang. 






Venus in furs 1. Joan Collins. The Bitch (1979).
La continuación de The Stud fue The Bitch donde Joan continuaba luciéndose en el papel de la sexy madura devorahombres y manipuladora que la haría inolvidable en Dynasty. En el primer video, el chofer la acompaña hasta su mansión. En el segundo, ella lo hace pasar  a su mansión para divertirse con él. Lo invita con una copa y se le aparece con su gorra de chofer, semidesnuda en corsette y portaligas, dejando resbalar el abrigo de piel por sobre los hombros, majestuosa y sexy al mismo tiempo. 











Sí, miradme una vez más, soy más que una hereje, soy una pagana.
(La Venus de las pieles)




Laura Angel, el sexo en pieles




Joan, mi número uno entre todas las Venus in furs





sábado, 7 de julio de 2018

Fotografía de un fetiche






   Las mujeres fetichistas somos una rareza por definición. Nuestra historia de vida puede resumirse en una composición de sensaciones personales y anécdotas combinadas con imágenes paganas, imágenes que provocan la explosión de un deseo. Esas imágenes son las fotografías fetichistas de nosotras mismas.

   Una fotografía de mi misma carga con el destino de ser criticada por muchos que la acusarán de ser exagerada o antinatural. Declara a los cuatro vientos mi deseo de seducir y excitar para tomar por asalto el deseo de otra persona. Cuando me enfundo en algún accesorio o prenda fetichista, con sólo mirarme al espejo, descubro imágenes que me parecen sobrenaturales. Fotografías que buscan provocar una fantasía erótica de poder y femineidad. Por sí mismas, no sólo me excitan. También me enamoran. Me invade un deseo de masturbarme con mi propia imagen. De gozarme a mí misma. Mi romanticismo exacerbado, mi amor por lo femenino nace de allí, de mí misma . 

   Contaré una trivial pero auténtica anécdota que ilustra como es éstod e vivir siendo una buscadora de imágenes fetichistas.

   Hace unas semanas, mi manicurista me preguntó Qué color de esmalte elegís para que te pinte  las uñas? (y me daba  casi cien opciones). Yo le respondí Poneme uno que nunca hayan elegido. Ella me sonrió y me dijo Con vos, me atrevo a proponerte un blanco leche, como usan las minitas zarpadas de la televisión de ahora. Casi nadie lo usa para que no las acosen en la calle con groserías. Tomé con mis manos el frasco de esmalte, lo hice girar entre mis dedos, fruncí mis labios pintados hacia ella dibujando un mohín mimoso y le dije Hacémelas de blanco leche. Y sobre el final de la palabra leche, dejé bailar la e final de un modo tan sugerente que las dos empezamos a reírnos sin necesidad de explicarnos de qué. Estaba sobreentendido.

   La estampa de la puta es demasiado fuerte como para evadirla del inconsciente colectivo de cualquier sociedad occidental. Adorada o rechazada, a ninguna mujer le es indiferente. Aquellas que se basan en un estereotipo y así terminan viendo lo que esperan ver (si se maquilla con colores fuertes es puta, si se sube a los tacos altos es puta, si usa calzas ajustadas y brillantes es puta) terminan cerrando el círculo de la profecía autocumplida porque  lo más probable es que, aunque no sea una puta, ella maneje los mismos códigos y esté emitiendo imágenes fetichistas en forma voluntaria. Mis uñas, como mi melena larga  de guerrera altiva que me niego a cortar, la mirada cargada de rimmel o la ropa sensual que se supone que una mujer mi edad ya no debería usar, son mucho más que elecciones de colores o prendas. Son las imágenes que representan el fetiche de una MILF, de una cougarYo acerco mi realidad humana a esas fotografías fetish. 

   Al pedir pintarme las uñas con ese blanco leche que caracteriza a las minitas zarpadas de la televisión, no estoy diciendo que soy una de ellas pero que de alguna forma, transmito que lo que ellas hacen o aparentan me agrada. Mis uñas son una de mis tantas fotografías de mis fetiches. Relaciono esta anécdota tan trivial surgida del color de un esmalte de uñas con aquella frase brillante de la genial Susan Sontag, que mucho antes de las redes sociales profetizó que en nuestra realidad todo existe para terminar en una fotografía. 

   




Había en ella una suerte de deslumbramiento infantil ante lo nuevo y bello que rayaba el fetichismo. 
Señora de rojo sobre fondo gris.
 Miguel Delibes. (1991)

domingo, 1 de julio de 2018

Catherine McNeil by Jean Baptiste Mondino



   Casi todas las páginas LGTB presentan a la australiana Catherine McNeil como una de las pocas topmodels que declara abiertamente su bisexualidad. Tuvo relaciones con la modelo danesa Freja Beha Erichsen y con la modelo y actriz Ruby Rose. Catherine y Ruby llegaron incluso a comprometerse pero el proyecto de casamiento no prosperó. Como modelo, McNeil saltó a la fama dentro del mundo de la moda en 2007 y recorrió desde entonces las pasarelas de las grandes marcas: Versace, Givenchy, Donna Karan, Gaultier, Balenciaga y Christian Dior. Para Jean Paul Gaultier, Catherine es una de sus musas favoritas. En gráfica, modeló para las tapas de Vogue y Harper’s Bazaar y también apareció en el calendario Pirelli 2010 de la mano de Terry Richardson.

  Este portfolio de Catherine corresponde a la sesión de fotos que hizo Jean Baptiste Mondino para la revista Numeró, en febrero de 2017. El contraste del blanco y negro resalta la estética fetichista de las imágenes y la rara y sugerente belleza de Catherine McNeil.



Enero



Febrero



Marzo



Abril



Mayo



Junio



Julio



Agosto




Septiembre



Octubre



Noviembre


Diciembre

sábado, 23 de junio de 2018

La Cougar Francesa y su sumiso presidente






   Cougar es una expresión coloquial  en inglés que se usa para definir a las mujeres que buscan para el amor o simplemente para sexo a una pareja masculina considerablemente más joven. La traducción es puma y establece un paralelismo con el mundo animal. Mujeres que se comportan como felinas depredadoras yendo a la caza de hombres más jóvenes.

   La historia de Brigitte y Emmanuel ha dado la vuelta al mundo y no es para menos. La resumo brevemente; ella es Brigitte Trogneux, hija de una familia acaudalada de la región de Amiens, esposa de un banquero y propietaria de una fábrica de chocolates. Reconocida no solo por su glamour sino por ser una excelente profesora de teatro que preparaba clases provocativas y cautivantes, Brigitte escuchó hablar por primera vez de Emmanuel Macron por boca de su hija Laurence, quien llegó un día a casa sorprendida por la capacidad y la inteligencia de un compañero de clase. El joven en cuestión era un alumno sobresaliente en todas las disciplinas. La profesora, entonces de 39 años,  pudo confirmarlo por su propia cuenta cuando fue su alumno en la clase de drama y Emmanuel le propuso trabajar juntos para una obra de teatro.

   Al poco tiempo, los padres de Emmanuel notaron que estaba enamorado pero pensaron que era de Laurence.  Pero resultó que en realidad era de su madre. Cuando se enteraron, comenzaron por pedirle a ella que se alejara de él. Luego, en un intento por separarlos, enviaron a Emmanuel a París a completar el último año de bachillerato en el liceo Henry IV. Así pensaron que él conocería a otras chicas y que la olvidaría. Pero no contaban con la firmeza y la decisión de nuestro héroe. Al despedirse de ella, con apenas 17 años, Emmanuel le dijo a su profesora: un día me casaré contigo. Y como buen sumiso de una mujer cougar, el muchacho cumplió.

   La periodista Luisa Corradini explica en esta columna la fascinación mediática que sigue provocando en todo el mundo el amor apasionado entre Brigitte y Emmanuel a través de libros y documentales de TV que en estos días comparan a la esposa del presidente francés con las grandes heroínas de la novela romántica francesa.


La primera dama que eclipsa al presidente francés

   Intelectual, inteligente, ícono de moda, embajadora del savoir-faire à la française, símbolo (falso) de la mujer liberada y ahora, heroína de novela, según un reciente documental. Los superlativos ya escasean para definir a Brigitte Trogneux. Pero esa profusión también demuestra el sitio cada vez más sustancial que ocupa la actual primera dama francesa en la acción presidencial.

   La vida de Brigitte Macron es una novela cuya trayectoria ningún autor podría haber imaginado: de profesora en un liceo provincial al Palacio del Elíseo, dice una voz en off al comienzo de un documental realizado por Virginie Linhart sobre la mujer del presidente Emmanuel Macron y difundido en Francia el miércoles pasado.

   En el film, titulado Brigitte Macron, una novela francesa, la primera dama es comparada con un personaje de la literatura del siglo XIX. Pero ¿una heroína al estilo de Stendhal, de Rousseau o de Maupassant? A juicio de algunos especialistas, una sola de esas figuras no basta para resumirla.

   Difícil encontrar un autor del siglo XIX que haya osado relatar una pareja tan perfecta, tan enamorada, atípica, romántica y novelesca. Tanto que describir esa realidad haría dudar de la ficción, analiza Clelia Renucci, autora de Libres para amar, las cougars en la literatura.  

   Es verdad, cuando uno evoca el destino excepcional de la primera dama, no es fácil resistir la tentación de compararla con numerosas heroínas de la literatura clásica francesa, rica en personajes femeninos maduros, casadas y con varios hijos, que se enamoran de hombres mucho más jóvenes y deciden romper con las convenciones que las asfixiaron durante su juventud. Ese es el caso de la Madame de Rênal de Stendhal, ese monumento de la literatura francesa que cuenta la apasionada historia de amor entre una gran burguesa madura y el joven Julien Sorel, ambicioso hijo de campesinos.

   Aunque Emmanuel (de 40 años) no es hijo de campesinos, Brigitte Trogneux (65 años) es la historia de una madre de familia de Amiens, cuya vida se transformó por un joven 25 años menor que ella y que, tras un coup de foudre (flechazo), rompió con todas las convenciones a las que se había plegado durante su vida.

   En todo caso, si bien formó al joven Emmanuel intelectual, y casi con certeza físicamente, al estilo de una Madame de Warens, la amante de Jean-Jacques Rousseau en Las confesiones, fue él quien la inició al amor, advierte Renucci. Desde entonces, la vida de los Macron se transformó en un amor-fusión que dura hasta hoy. Y que sin ninguna duda tuvo un precio. Sobre esos prejuicios, Stendhal escribirá justamente en Rojo y negro:  Cuando se trata de amor, la diferencia de edad es, después de la diferencia de fortuna, uno de los grandes lugares comunes del chusmerío provincial".

   Así como el Julien Sorel de Rojo y negro debe dejar Verrières, la ciudad donde vivía, para evitar los cotilleos, Emmanuel se fue de Amiens con destino a París a los 17 años con la esperanza de aplacar el escándalo provocado por la relación con su profesora de liceo.

   Años después, por fin casada con Emmanuel Macron, Brigitte empezó un nuevo capítulo de su vida en París, donde disfrutó mucho más de su libertad como profesora de Letras que como esposa del banquero de Rosthchild y después ministro de Economía. Pero sería un error pensar en ella como en la parte sumisa de la relación, que se sometió dócilmente a la ambición de su marido.

   Brigitte es la gemela del personaje principal, exactamente igual de ambiciosa. La que abre puertas y le permite acceder a un mundo que él desconoce , reflexiona la profesora de Literatura Marie Bourgeon.

   Ella será, en efecto, como la Madame de Forestier de Bel Ami, de Guy de Maupassant. O una versión femenina de Pigmalión, el personaje de George Bernard Shaw sin el cual su hombre hubiera sido incapaz de llegar tan lejos. Brigitte organizó cenas mundanas, controló la comunicación de la pareja, participó en las reuniones ministeriales y tuvo un papel central en la campaña presidencial. En ese sentido, a pesar de que ambos intentan proyectar una imagen ultramoderna, representan todos los clichés del siglo XIX, según los cuales el hombre político no es nada sin su mujer.

   Ustedes siempre parecen sorprenderse cuando las esposas se dedican a sus maridos. Ya es tiempo de evolucionar un poco. Ese es nuestro lugar, respondió Brigitte cuando le preguntaron por qué había abandonado su carrera para dedicarse totalmente a su marido.

   El final del documental está consagrado a Madame Macron después de un año en el Elíseo y la obligación de mantener el silencio impuesto a toda primera dama, sin función oficial en el sistema institucional francés. Según Bourgeon, en este caso, Brigitte evoca a la Madame Arnoux de La educación sentimental, de Gustave Flaubert, cuyo enamorado platónico y mucho menor conservará de ella la imagen de la primera vez que la vio. Una imagen cristalizada en el tiempo.

   Lo mismo sucede en Francia, y el resto del mundo, donde solo ven a la esposa del presidente en su versión oficial, como los comunicadores quieren mostrarla. Las imágenes son siempre las mismas: la profesora talentosa y atenta a la gente, con una sonrisa luminosa, vestida como un ícono de moda y viviendo una auténtica pasión-fusión con Emmanuel Macron.

   Jamás nadie fue amada como yo, dice Madame Arnoux en La educación sentimental. Dos siglos después, bajo la Quinta República, ninguna primera dama de Francia provocó tanta fascinación, y probablemente aversión, como Brigitte Trogneux.

Luisa Corradini


Brigitte y Emmanuel, hace muchos años

Fuente:
https://www.lanacion.com.ar/2144705-brigitte-macron-la-primera-dama-que-despega-y-eclipsa-al-presidente-frances


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