domingo, 24 de julio de 2016

Mitos y realidades de mi 24/7





   Si hay un tema que siempre levanta polémica en los debates sobre BDSM y dominación, ese tema es el remanido veinticuatro siete. Para los que no saben de qué se trata, se suele llamar 24/7 a la relación de dominación - sumisión que se desarrolla las veinticuatro horas del día durante los siete días a la semana.

   Están quienes sostienen que el veinticuatro siete es un constructo y no es una realidad porque nadie sesiona todo el tiempo. Quienes así piensan, creen que la vida de dominación y sumisión se limita a la sesión y a sus protocolos pero no a lo cotidiano. Están quienes sólo mantienen contacto vía Internet, no se conocen, jamás tuvieron sesiones, ni siquiera sexo, pero igualmente sostienen que viven la relación veinticuatro siete mediante alguna especie de conexión sexual a distancia.

   Es muy común que se nos pregunte a las mujeres dominantes casadas con maridos sumisos cómo hacemos para congeniar el sexo Femdom con la vida en familia. No es muy diferente a lo que ocurre en el ámbito laboral: nadie le pregunta a un hombre como hace para combinar su carrera y su familia (como si los hombres no cuidaran de su familia tanto como las mujeres). 

   El BDSM es sexo y en mi casa los hijos no tienen contacto con la vida sexual de sus padres. No es que nos finjimos vainillas delante de ellos; simplemente protegemos nuestra intimidad sexual lejos de sus miradas. No importa lo que ocurre en dicha intimidad. La clásica pregunta intimidatoria que nos suelen hacer a las dóminas casadas Tenés a tu marido atado y enjaulado delante de tus hijos? pasa por alto que no sólo la vida sexual de los adultos debe mantenerse al margen de los pequeños sino que una dómina no es dómina por atar, enjaular o azotar. A mí no me gusta atar ni enjaular y no me considero menos dominante por ello. El manejo de técnicas no te convierte en dominante. Es más, estoy segura que la dominación reducida a las clásicas técnicas de castigo empobrece, aburre y nos vuelve a las mujeres mansas servidoras de goces masocas ajenos.  

   Estoy en pareja con mi sumiso desde hace quince años. Estamos casados y tenemos hijos. Por eso afirmo que mi marido es mi sumiso veinticuatro siete. Tenemos códigos de comunicación que nos permiten sexualizar muchas actividades cotidianas aunque dichos códigos son semiinvisibles para quienes nos rodean. Para nosotros, como lo dije más de una vez, el sado hogareño es una aventura, un viaje que no lleva a ningún lado en particular, que se recorre por el mero placer del nomadismo y el día que se acabe esa ansia de buscar y vivir experiencias en pareja es porque ya no estaremos en este mundo. 


El amor es una emoción. El sexo es diversión física. 
Linda  Lovelace 







domingo, 17 de julio de 2016

Dadaísmo en el sexo BDSM







   Cien años atrás, el 14 de julio de 1916, el poeta Hugo Ball leyó un manifiesto frente a los asistentes del Café Voltaire de Zurich. La ciudad se había transformado en un hervidero de intelectuales y artistas procedentes de toda Europa, por obra y gracia de la neutralidad suiza en la primera guerra mundial. El movimiento al que Ball daba formalmente inicio había nacido de las reuniones en el propio Café Voltaire y se denominó dadaísmo. Su hermoso y utópico objetivo era hacer tabla rasa con todo convencionalismo artístico y moral. Con su proclamación de que toda obra humana podía ser considerada como arte, precursor del pop art, de los happenings masivos y de los movimientos contraculturales del siglo XX, Dadá cuestionaba el concepto mismo de arte en un intento supremo por liberar la creatividad humana de toda restricción.

   Mientras tanto en Nueva York, Marcel Duchamp, el pintor francés que había huido de la guerra como tantos otros, se había convertido en el referente de otra efervescente movida cultural. En 1917, la Sociedad de Artistas Independientes a la que Duchamp pertenecía, organizó una exposición de arte sin premios ni jurados. Allí Duchamp presentó una obra que lo haría célebre. Firmó un urinario con el pseudónimo R. MUTT y lo envió a la exposición con el título de Fuente. 






   Así fue como Duchamp y su grupo comenzaron a ser conocidos como los dadaístas de Nueva York. Para 1919, Duchamp realizaría su ready made más famoso: los bigotes y la barba sobre la Gioconda, titulada L.H.O.O.C. que significa Elle a chaud du cul (Ella tiene el culo caliente). En palabras de mi amiga sissy Niní - sobrelafalda: Duchamp hace lo suyo para dinamitar el respeto histórico por el arte, por aquello que se exhibe y se estima como arte, en nombre de la nueva doctrina del dadaísmo. Está usando un procedimiento simbólico para quitarle valor histórico a algo o a alguien.




   Un siglo después, el BDSM nos encuentra navegando en una corriente de sexualidad Femdom que también explora formas de dinamitar en forma simbólica los valores patriarcales que solemos tener incorporados como propios en nuestra sociedad. Los hombres siempre necesitaron controlar la propia inseguridad de no poder satisfacer sexualmente a la hembra y enfrentados al abismo del temor, no suelen encontrar mejor método que intentar controlar a la misma hembra. La dominación femenina no sólo rompe todo control sino que propone recorrer nuevas  superficies de placer como el cuckolding y la sissificación, que juegan con el tabú de la ruptura de la identidad masculina tal como ha sido vista históricamente. 

   El cuckolding pone en juicio la capacidad del hombre para poseer a su esposa en su doble acepción de ser el único capaz de llevarla hasta el orgasmo y de ser el único autorizado a poseerla como algo propio que jamás puede cederse porque se necesita dormir con la seguridad de que los hijos (los futuros herederos) son de su sangre. Enfrentando estos temores tan ancestrales, la esposa cuckoldress es libre para gozar de los hombres que la atraen incluso en la presencia del marido cornudo; a veces él debe acompañarla en sus correrías haciendo de chofer o criado, limitado a un rol secundario o simplemente observando.

   En el sissismo, el sumiso es vestido de mujer haciendo entrega de la actitud viril que está asociada a la dignidad del varón. Así como la chica cross se dedica a perfeccionarse como mujer sin que haya necesariamente una excitación erótica de por medio, las sissies son sumisos feminizados por una Dómina mujer con un necesario nivel de forzamiento sexual que puede incluir escenas de sodomía, humillación, ridiculización y prostitución forzada. En la petticoat discipline (disciplina en enaguas) la sissy goza y se complace en entregarse para ser usada por la mujer sádica que la domina como mucama o putita, destruyendo en forma ritual toda relación con la clásica imagen masculina.

   En esta semana en que se cumple un siglo de aquel manifiesto de Zurich que dió impulso a todo un movimiento que fue artístico y revolucionario a la vez, quiero afirmar que al celebrar nuestras sesiones, las dominatrices estamos haciendo mucho más que entregarnos al goce sádico de los sentidos. Al estar nuestros rituales tan cargados de simbolismos, nos hemos convertido, quizás sin saberlo, en las modernas dadaístas del sexo. A lo largo de los años, entre orgasmos y risas, hemos transformado a los cuerpos humanos sumisos en orgiásticas obras de arte que encubren sutiles operaciones de desmonte de todos los convencionalismos patriarcales. A cien años del nacimiento de Dadá, creo que Hugo Ball y Marcel Duchamp estarían muy orgullosos de Nosotras.





domingo, 10 de julio de 2016

El arte del sado feliz





   Lo hago porque me hace muy feliz. Esa es la respuesta directa que doy cuando tantas veces me encuentro frente a un menú de preguntas ajenas que buscan entender como es esto de la pasión que me despierta el sado.

   Desde adolescente, comencé a  sospechar la existencia de una maravillosa levedad en mi conexión física con el sexo que no tenía que ver con el tradicional final de la telenovela de la tarde. Mis mariposas no movían las alas cuando escuchaban el Te amaré toda la vida y después el beso. Yo quería más, yo fantaseaba con un jardín tropical de gineceos ardientes.

   Nadie me lo enseñó directamente. No había enseñanzas para una chica adolescente en Buenos Aires a principios de los ochenta. Lo viví porque sí. Claro que tampoco había traumas ni abusos ni mucho menos programas de TV plagados de recetarios eróticos. Yo me fabricaba mis propias novelas: eran más sádicas e inmorales que las oficiales, más embarcadas en la femineidad provocadora y más coqueteadas desde la sensualidad de la deliciosa belleza superflua. Y allí todo era perfecto. Esa era mi fórmula de la felicidad. Mientras muchas de mis congéneres contemporáneas buscaban la felicidad en otros puertos, llamemósle el verso novio - dependiente, en mi barco la sexualidad femenina sin límites era el Norte que me guiaría al pleno gozo de la vida.

    La búsqueda del amor siempre trae implícita cierta cuota de dolor, yo lo buscaba como tantas otras pero también quería vivir el placer crudo. Siempre puse mi goce egoísta adelante de todo. Un psicólogo (o tal vez una feminista) diría que obro guiada por una cabeza que funciona como si yo fuera un macho humano. Primero está la cama; si me gustás, veremos lo demás. La cama no es sólo el coito, que a veces parece ser el único momento sexual definido cuando las mujeres hablan de sexo, sino todo el universo de sensaciones placenteras que se desata cuando mi cuerpo se encuentra con otros cuerpos humanos. Mi innato gusto por el sexo lésbico nació de descubrir que las chicas brillamos porque nuestro cielo está repleto de constelaciones erógenas. No hubo rebeldías ni traumas en ese descubrimiento. Sólo una feliz comprensión de la carnalidad humana. 

   Hay que ser audaz para avanzar y no lo digo con arrogancia sino con la enorme fatiga que conlleva haberte hecho tu propio camino hacia la felicidad desde un cuerpo biológico de mujer con una mente jodidamente perversa. Ojalá pudiera llorar al ver el último capitulo de la cursilería del culebrón o emocionarme con algún baladista latino. Pero no aguanto ni el primer bloque ni la primera estrofa, ambos siempre cargados de lugares comunes. Ojalá pudiera encontrar satisfacción donde la encuentra la mayoría de las mujeres que me rodean. Mis frases son las clásicas de los cabarets, de los boliches ochentosos, de los levantes y de los piropos callejeros. Por eso las siento auténticamente mías. Desbordadas de groserías y de glamour al mismo tiempo, son mi irresistible canto de sirena. 

   Así es como me pongo las baterías de la aventura, de larga duración y que me producen descargas intensas. Me peino la melena, me pinto las largas uñas del rojo más putón, los labios de gloss rosado y ornamento mis pies con unos pumps de tacón alto que me complican caminar pero me dan placer. La sonrisa de Bettie me ilumina. El potenciómetro de la felicidad se corre a full.  Si me masturbo, lo palpito como el goleador del gol número cien, si lo hago con otra mujer es una experiencia para atesorar en mi galería de arte erótico, si lo hago con una chica cross lo siento religión y si lo experimento con un varón esclavo Femdom, es una clase culinaria propia de un gourmet sexual. Si no lo vivo así, me sabe a aburrimiento; a la vida sexual la sigo respirando a través del arte del sado feliz. 









domingo, 3 de julio de 2016

Mamie Van Doren


  De las famosas rubias 3M que incendiaron las pantallas en los años cincuenta y sesenta, Monroe (Marilyn), Mansfield (Jayne) y Mamie, no cabe duda que la primera fue la más famosa pero la última fue por lejos la más sexual, la más pecaminosa y prohibida.

   Nacida en 1931 como Joan Lucille Olander en Dakota del Sur, Mamie ya estaba instalada en Los Angeles para 1942. Elegida Miss Palm Springs en 1948, Mamie firmó en 1953 su primer contrato con Universal Studios y se convertiría en la bad girl por excelencia, una versión platinada de pinup a la Bettie Page capaz de erotizar a hombres y mujeres por igual. En Untamed youth, se consagró como la primera mujer en cantar una canción con ritmo de rock and roll en el cine. Esta es su primera aparición en mi Magazine pero prometo que no será la última. Para mi calendario de julio, Mamie Van Doren.




Enero





Febrero




Marzo




Abril




Mayo





Junio




Julio




Agosto




Septiembre




Octubre





Noviembre



Diciembre

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...