viernes, 28 de junio de 2013

Femdom no es ni será malesum


   Hace años que vengo siguiendo blogs y páginas Femdom y están en su gran mayoría compuestos de textos e imágenes centrados en el dolor, el castigo o la humillación de los sumisos al ser flagelados, sometidos a castidad, sissificados o sodomizados. Lo que más me llama la atención no son las propias imágenes o fantasías sino que las mismas sólo describen situaciones desde la óptica y la posición del sumiso. No es que me parezca criticable sino todo lo contrario, es una visión conmovedora y altamente romántica. Pero del orgasmo y el placer de las supuestas domadoras ni se habla. Es como si no existiera o se lo da por sobreentendido. Y Yo entiendo que la dominación femenina persigue como fin principal el goce de la mujer de acuerdo a sus propios deseos.

   En una columna anterior titulada Brindo por tu orgullo sumiso mencioné que las fantasías y deseos de un sumiso enamorado suelen ser objetados o cuestionados por muchas expertas de "femdom de manual". Te invito a releer esa columna, escrita en mayo del año pasado. En aquel momento escribí:  "Una mujer inteligente no debería descartar ninguna fantasía de sumisión por disparatada que le parezca si cree firmemente que está impulsada por un genuino sentimiento amoroso sino que puede aprovecharla para llevar a ese hombre hacia la sumisión para luego profundizar juntos un camino  que aumentará sensiblemente la comunicación y el romance."

   Pero lo que vemos en este tipo de blogs y páginas femdoms les daría la razón a aquellas críticas porque resulta que la atención y la acción están totalmente centradas en el sumiso. La Dominante suele aparecer relegada a ser la mano castigadora o ejecutora de fantasías y fetiches masculinos.  Esta situación es la que yo llamo 
malesum y es muy diferente al Femdom que a mí me gusta practicar. Pareciera como si muchas mujeres necesitaran escudarse en la aplicación de técnicas, en la acción física de castigo o en la restricción del movimiento o del orgasmo (a través de mecanismos de castidad) para imponer su poder sobre el sumiso y este es uno de los peores errores que podemos cometer porque estamos reproduciendo la trampa de la técnica, ese concepto del BDSM típicamente masculino que enfatiza el poder en la acción sometedora, que implica desde su génesis todo un sistema de control y consenso para evitar daños y que pone en el sumiso la última palabra con respecto al poder que tenemos sobre ellos. Si lo que importa es el azote, podremos azotar hasta que él diga basta. Si lo que importa es nuestro goce orgásmico, en ese terreno las mujeres sádicas y sensuales no tenemos límites.
   El desvío mayor ocurre a mi juicio cuando sumisos cortejan a sus futuras dominadoras y a través de sus acciones son aceptados en virtud de cierta meritocracia sumisa que lo ha hecho acreedor de un collar como si se tratara de una carrera para obtener un ascenso.  Es decir, esta visión puede concluir en el contrasentido de que el sumiso sea el "sujeto", el motor de las ideas y las acciones y su Dómina se reduzca a una simple jueza de sus méritos, que otorga puntos o los resta según su desempeño.

   Somos Dóminas para sólo ser manos ejecutoras? Si estamos seguras de pulsar las cuerdas sumisas correctamente cuando ejecutamos la melodía...estamos tan seguras que es nuestra melodía?  No estaremos ejecutando una música ajena y extraña? Me gusta el concepto filarmónico del Femdom como expresión de la armonía sexual suprema entre hombres y mujeres. En mi Reino, el sumiso es a lo sumo el concertino, un afinado primer violín, un virtuoso cuyo nombre nunca puede estar por encima de la gran directora de orquesta. Porque es Ella y solo Ella la que le da sentido y razón a todos los instrumentos de la maravillosa música del sexo que él tanto disfruta cuando vive a los pies de la Diosa que tanto ama.

   


viernes, 21 de junio de 2013

Seducción de bota de taco alto




   Muchos de los hombres que sienten que sus fibras íntimas se conmueven al contemplar a una Dama que camina con elegancia dominante calzando botas de taco alto se cuentan entre los seres mas románticos y sensibles que alguna vez he conocido. Tengo contacto con muchos de ellos y a veces siento no poder corresponder, por motivos de tiempo y ocupaciones, a tanta devoción y a tanta deliciosa sumisión ofrecida a mi paso.
   
   No siempre se han visto en Buenos Aires botas realmente sensuales en las vidrieras. Hablo de botas fetichistas, de las que son clásicas de las chicas malas, de las dominatrices. Por supuesto, no son de venderse demasiado pero para nuestras filas, para nosotras las boteras y para nuestros fieles y devotos adoradores, estos últimos años han sido una fiesta para los sentidos. Yo pude hacerme de un hermoso stock sin recurrir a comprar por Internet, contando con la inmensa ventaja de poder probármelas antes de comprarlas, y de paso divertirme  un poco con las clientas vainillas, que es uno de mis placeres sádicos favoritos, como lo comenté meses atrás en la columna Yo me animo. No me refiero a las  típicas botas vinílicas o plásticas (de la que tengo unos cuantos pares que uso para divertirme cuando recorro sótanos y reservados de dudosa higiene) sino a modelos realmente elegantes, confeccionados con  buen cuero, bonitos herrajes y detalles de terminación en el diseño de la caña o en las cremalleras. Carmen Steffens, Claude Benard, Luciano Marra, Paruolo, Ricky Sarkany, Lucerna, diseñadores favoritos de estas latitudes gracias a los cuales pude en estos años materializar fantasías que tiempo atrás hubieran sido imposibles de cumplir. Por supuesto que el precio que mi dominado marido debe pagar por ellas suele ir acorde a dicha calidad pero todos sabemos que las botas no son un fetiche económico, quizás en eso reside parte de su encanto. Es un goce elitista. No es para cualquiera. Sólo un hombre realmente apasionado por su Dama dominante y sometido a sus deseos será capaz de renunciar a cosas importantes con tal de  satisfacerlo.
   
   Un clásico episodio en la vida de toda Dómina es encontrarse con algún varón, antes, durante o despues de una sesión, o en una simple conversación, que se acerca con una ilusión encendida en sus ojitos sumisos y confiese que su verdadero deseo y pasión no es en realidad  someterse a Mí, que en realidad soy una desconocida para él, sino encontrar al amor de su vida en una dama que use botas sexies por sí misma y que disfrute compartiendo con él la deliciosa y romántica aventura del amor de pareja aderezado de sexo fetichista.
   
   Si yo tuviera una fórmula secreta que lograra que tantas mujeres entendieran que una fantasía sexual, que además implica el uso de prendas de vestir elegantes que te hacen ver muy atractiva, no es más que un juego y no la agresión machista que ellas imaginan....Como no la tengo, empiezo por sugerir la comprensión de un punto esencial: muchas de nosotras no buscamos un fetichista como compañero de vida sino un hombre que nos satisfaga y nos complazca. Suponemos que a ese hombre, feliz a nuestro lado, le gustará como vestimos. La gran mayoría de las mujeres que usan botas, lo hacen porque se sienten elegantes y seductoras calzándolas; buen punto de partida para cualquier  hombre con tendencias sumisas. Es importante comprender la distancia que existe entre esa postura (llamemósla fashion) y por el otro lado el placer fetichista con que otras mujeres calzamos botas como parte de nuestro juego sexual - dominante. La bota es un sex-toy para Mí y para la vista de los demás. Me gusta jugar con ellas, cruzar las piernas, sentir el cliquear de los tacos, subir y bajar las cremalleras, acariciarlas. No hace falta que te diga que las mujeres de esta clase somos una especie exótica, si te encuentras con una de nosotras, felicidades; si no es así, tendrás que avanzar con más cuidado. De todas formas, consciente o inconscientemente, la gran mayoría de las mujeres que conocí aficionadas a usar botas de taco, tenía muchos puntos de contacto conmigo en lo que hace al amor y al sexo. El estereotipo clásico de mujer calzando botas equivale a dominante no es exacto, pero te permite aproximarte. 
    
   Recuerdo  haber leído  a una modelo fetichista de Bootlovers decir algo muy sensato: ella no buscaba hombres aficionados a las botas o a los guantes de cuero, ella buscaba hombres que le gustaran y la complacieran. Al sentirse complacida, ella era quien después conducía a su galán a su hermoso mundo fetish. No es el fetiche quien te acercará a una mujer sino que es la mujer quien te lleva hacia el fetiche. Intentá captar las señales que ella envía y preocupate por mostrar tu interés por ella (no por sus botas) en forma educada pero firme a la vez. Si le gustás, ella te va a llevar de la mano. Sólo dedicate a seguirla sin perderla en su contoneo taconeador y empezá a preocuparte en serio. Caíste en sus redes.

   Muchos éxitos, guerrero.



Eva Longoria


Jennifer López



Kim Kardashian

viernes, 14 de junio de 2013

Pin-ups del siglo XXI


   Desde hace unos meses, soy  fiel  seguidora de la página The Rebel Pinup que nos regala cada día una fotografía de  una modelo vestida  y lookeada al estilo de las pinups clásicas de  las décadas del 50 y 60. La  mayoría de  sus modelos son profesionales pero también suelen incluir  amas  de casa  de   acuerdo  al  modelo   de  las  retrohousewives  norteamericanas, proclamando así su amor por la moda vintage y un estilo  de mujer muy  sensual y femenino.

   Con esa idea  en la  mente, preparé para este calendario, doce  pin-ups de  hoy, del siglo XXI, que llevan bien en alto la bandera con la sonrisa de Bettie. Tan pícaras, tan sexies, tan sensualmente femeninas.  



Enero. Ludella Hahn


Febrero. Acid Doll


Marzo. Idda Van Munster


Abril. Isabelle Faith


Mayo. Jane Summer


Junio. Shana Rae


Julio. Rivi Madison



Agosto. Mary Anne

Septiembre. Madison May



Octubre. Miss Bo


Noviembre. Lulu Von Loffestiel.


Diciembre. Emma Jane

jueves, 6 de junio de 2013

La espesa contradicción del BDSM




  El fascinante tema del poder y la forma en que el poder se establece en las relaciones humanas ha sido tratado extensamente por muchos filósofos y escritores en los que muchos practicantes de BDSM suelen abrevar cuando de sostener posturas se trata. Pero no por casualidad, en esas discusiones hay dos nombres que suelen resonar justamente por su ausencia. No suelen ser citados. Me estoy refiriendo a Sade y a Sacher-Masoch. Llama la atención que sadismo y masoquismo en todas sus variantes y posibles interpretaciones sean hoy apenas algo más que conceptos abstractos, referencias a parafilias relacionadas con el dolor o pálidas entelequias filosóficas que no reflejan los ardores sexuales de los protagonistas de las obras de aquellos cuyos apellidos dieron nombre a dichos conceptos.

   Todo es de a dos. Tu goce vale tanto como el mío. Te devolveré peso a peso lo que te costaron estas parafernálicas botas altas. Adán, devolveme la manzana porque ya no cometeré el crimen de ofrecértela para tentarte.

   A Don Leopoldo y al Marqués apenas se los comenta. Es como si fueran dos tíos viejos a los que hay que ir a visitar cada tanto. Pero siguen estando ahí, omnipresentes. Sade y su retorcida filosofía latente en una obra literaria que se sostiene sobre el concepto feudal de la nobleza, de una clase superior con poder sobre una plebe que nace para servirla;  tan parecido a lo que las Dominatrices proponemos en la egoísta búsqueda de nuestro propio y arbitrario placer, sirviéndonos de los sumisos porque para eso están. Y qué decir de Don Leopoldo, hijo y funcionario del Imperio Austrohúngaro, criatura de la sociedad europea burguesa del siglo XIX en donde los hombres ya son ciudadanos y gozan de ciertos derechos pero, vaya paradoja,  pareciera que la vida sólo merece ser vivida cuando se renuncia a los mismos para entregarse en forma absoluta al placer de adorar como esclavos a altivas diosas  paganas envueltas en pieles, látigo en mano, déspotas tan bellas como crueles, que hacen uso y abuso de su hermosura que conduce a sus sumisos por un camino de éxtasis que sólo puede concluir en extravío.

   Tengo la saga de Grey en mi mesita de luz. Mi obligación es  reivindicar tus derechos como sumiso. Tengo responsabilidades, debo cuidarte. Le echaron pintura a las pieles de tu Venus. En realidad, soy tan fea y tan poco griega que hago bien en bajarme del caballo y ser una más, como las otras. Me vuelvo sola, no me pagues el taxi, no quiero abusar. Si hace falta alguien que lave los vasos, cuenten conmigo.

   El sado Femdom nos propone un mundo de relaciones entre amas y sumisos cargadas de una imaginería de mujeres erotizadas, flageladoras crueles, jaulas, látigos, tacones clavándose en espaldas, maridos cornudos y humillados. El Femdom así vivido es una fractura, una brutal diferencia con todo aquello que la sociedad moderna propone como un sano modelo de relación. El BDSM aparenta ser de avanzada porque rompe con ciertos preceptos de la sexualidad convencional pero el Femdom clásico, anclado en don Leopoldo y en el Marqués, te lleva en un viaje en el tiempo hacia una época cuasifeudal. El sado no es vanguardista como muchos de sus cultores te quieren hacer creer sino que es retrógrado y arcaico. Te propone que el mejor orgasmo llegaría si los avances sociales de los últimos trescientos años no hubieran existido.  Ese retroceso a la Edad Dorada de la Injusticia no es un elemento accesorio porque es allí donde reside su encanto y es la piedra fundamental de las sensaciones placenteras que despierta.  

   Vienen con decálogos. Normas que debo cumplir. Tienen un diccionario de siglas forasteras. Cuando te prostituya, aceptaré recibir dinero de utilería. Postearon galerías en donde ellas te pisan con zapatillas sucias  y te clavan en la espalda uñas descuidadas  pero igual debes llamarlas Amas porque ser Ama no es más una construcción cultural y cualquiera tiene el derecho de  definirla como más le guste.

    El concepto de consenso nace como un reaseguro de que no somos tan loquitas despues de todo. El consenso nos devuelve a nuestra realidad convencional. Todo es un juego.  Por fuera de ese consenso previsible y banal está el peligroso territorio del abuso. Pero el enemigo no es el abuso. Nadie nos engaña, el fantasma del abuso en el BDSM es una sábana vieja y sucia que algunos dominantes sacan a pasear por los foros cuando les conviene para pavonearse diciendo que ellos son los amos responsables, los amos que sólo se mueven dentro de lo sano, seguro y consensuado.  El enemigo es la contradicción. La contradicción evidente, la espesa contradicción en que viven aquellos que predican un  estilo de vida alternativo en lo sexual, un BDSM que presuponen de avanzada y que se corresponde con sus posiciones filosóficas, sociales y políticas vanguardistas, plenas de declaraciones igualitarias y altisonantes apelaciones a los derechos humanos. Buscan justicia, igualdad y derechos pero pretenden acceder al Marquesado. Proclaman a viva voz que la belleza no importa pero miran de reojo el trono de Venus. Las pulsiones eróticas deben necesariamente ser controladas para que encajen en medio de tanta corrección política, de tanto discurso emancipador, de tanta sed de justicia.

   Les creíste? Por supuesto que no. Olvidate de lo que te contaron. Yo soy la Señora, seductora y superior. Todo es Mío, todo es para Mí. Puedo castigarte, premiarte, enamorarte o abandonarte si así me place. Soy adorada sin culpas. No hay principios fuera de Mí ni hay más ley que Mis deseos.  

   Don Leopoldo y el Marqués, desde mi mesita de luz, en púrpura y negro, finalmente sonríen. Mr. Grey se cayó al piso pero es tan gris que nadie se acordó de levantarlo.


  





sábado, 1 de junio de 2013

Arte sissy







   Femdom Artist es una página encantadora que consta de una fascinante recopilación de cartoons, dibujos y arte que recrea la dominación femenina en todas sus aristas: el fetichismo, la flagelación, la adoración y por supuesto, la sissificación. Pueden encontrarla siempre en la columna derecha de este blog (entre mis páginas favoritas) porque me gusta seguir las novedades que va presentando. Hoy quiero mostrarles la obra de un artista anónimo (se agradece toda información que puedan proporcionarme sobre él) que se dedicó a recrear supuestas tapas de revistas con estética vintage y referidas a la sissificación y a la feminización forzada, al estilo de los antiguos cartoons norteamericanos.
   Yo ya sé, mis amadas, que a ustedes no hace falta forzarlas demasiado para que acepten el vestidito y los tacones pero por hoy juguemos un poco a que sí. Hagánse un poquito las difíciles y no salgan corriendo hacia el vestidor con el rouge en la mano ante la más mínima insinuación. 

   Va con cariño, de Mistress Roxy hacia las pobrecitas y abusadas víctimas de la feminización forzada.
















































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