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domingo, 27 de enero de 2019

Videoteca.Trajes de baño. Bikinis.


    Las mujeres del sado casi nunca nos referimos al bikini como una prenda fetiche. Ponemos nuestras pasiones en las botas, los zapatos, los guantes, los catsuits y la lencería para íntimos momentos a puertas cerradas. El bikini está relacionado a la playa y al día de sol, lejos de la nocturnidad habitual de nuestras ejecuciones sádicas y sexuales. Las telas con que se fabrican tampoco son las favoritas de las dominatrices. El cuerpo femenino semidesnudo tiende a inhibirnos cuando muchas de nosotras quedamos alejadas de los tiempos y de la edad que consideramos adecuada para usar un bikini en público. 

  

Angelina Jolie



  Si bien el uso del traje de baño de dos piezas para mujeres se remonta hasta tiempos remotos, el invento del bikini actual se le atribuye a Louis Reard, un ingeniero especialista en el diseño de piezas para automóvil. Tuvo su bautismo en sociedad en el cuerpo de la modelo francesa Micheline Bernardini en un desfile de modas del 5 de julio de 1946, junto con los renovados aires de libertad que llegaban a la Francia de posguerra que todavía se lamía las heridas provocadas por la ocupación nazi. 




Britt Ekland



  Prohibido, censurado y perseguido en sus primeros años por asociaciones civiles, grupos feministas y religiones diversas, el bikini fue afirmándose durante la década del cincuenta como moda de playa para las chicas jóvenes. Por supuesto que el cine, siempre listo para reflejar las innovaciones en la moda, tuvo mucho que ver con la paulatina aceptación de la nueva prenda veraniega. 

   La historia de amor entre las chicas en bikini y las pantallas nació en aquellos lejanos años y sigue firme hasta hoy, casi setenta años después. Hoy quiero resumir esa linda y fresca historia en diez escenas, presentadas en forma cronológica. 



Trajes de baño. Bikinis.


Ursula Andress



Puesto 1. Brigitte Bardot. Manina, la fille sans voiles (1953).
Este film fue el primer protagónico de Brigitte Bardot y se lo suele considerar como el puntapié inicial de la larga relación entre el cine y el bikini. Como era de esperar, la exhibición de la rutilante belleza adolescente de Brigitte en bikini generó toda clase de polémicas. Por problemas de censura, la película fue estrenada en el mundo anglosajón varios años después cuando Brigitte ya era una estrella pero llevó entonces el marketinero título de Manina. The girl in the bikini. La anécdota refiere que el padre de Brigitte firmó un contrato con la productora en donde se comprometían a no exponer a su hija de diecisiete años a escenas demasiado osadas para las costumbres de entonces, contrato que obviamente no fue cumplido.





Puesto 2. Ursula Andress. The satanic Dr No (1962).
Poetas y comentaristas de cine han querido ver en Ursula Andress emergiendo del mar con dos caracolas en sus manos, a una epifanía del célebre cuadro de Botticelli El Nacimiento de Venus. Similitudes aparte, ésta es una de las escenas más recordadas de la historia del cine e hizo inmortales tanto a este bikini blanco con el cuchillo al costado como a Ursula en su papel de Honeyrider, la primera chica Bond de la historia.  Le debo el éxito de mi carrera a ese bikini, confesó ella años después. En el 2001, Christie's lo sacó a subasta con otros objetos de la memorabilia James Bond y le fijó un precio base de cincuenta mil libras esterlinas.








Puesto 3. Raquel Welch. Fathom (1967).
See Raquel Welch in the mankind's first bikini! (Vea a Raquel Welch en el primer bikini de la humanidad). Ese fue el titular publicitario que promocionaba a Raquel en One million years BC, una verdadera obra de arte del ridículo que mezclaba a supuestos seres humanos prehistóricos en una historia inverosímil con dinosaurios de plástico. Este film y el afiche de la promoción hicieron de Raquel Welch un símbolo de la revolución sexual de los sesenta, mostrando su espectacular figura en un bikini que no era más que dos pedazos de tela que apenas la cubrían. Un año después, Raquel volvería a calzarse un traje de baño de dos piezas más normal en Fathom, una historia de espionaje donde interpreta a una paracaidista que debe recuperar una pieza clave de un armamento nuclear perdido en el Mediterráneo. 





Puesto 4. Britt Ekland. The man with the golden gun (1974). 
La melena rubia y su figura atlética ya habían convertido a la sueca Britt Ekland en un sex symbol de los años setenta cuando interpretó junto a Roger Moore a Mary Goodnight, una de la más famosas chicas Bond  de la historia, la misma que desata un desastre cuando apoya la cola contra un tablero de control. 






Puesto 5. Jaclyn Smith y Cheryl Ladd. Charlie's Angels (1977 - 1979).
Un compilado de las mejores escenas en bikini de estas dos bellas Angels de los años setenta, posando en piletas, barcos y playas de California.






Puesto 6. Catherine Bach. The Dukes of Hazzard (1983).
La sureña prima Daisy (prima de Bo y Luke y sobrina del tío Jesse en la serie The Dukes of Hazzard) marcó todo un estilo sexy a principios de los ochenta popularizando los shorts de jean combinados con sandalias de taco alto para manejar su jeep o trabajando de camarera. Fue tan grande la sensación que provocó Catherine Bach en la TV que los shorts de jean fueron rebautizados daisydukes. Pero a veces, cuando era necesario recurrir a la artillería pesada de la seducción, Daisy recurría a un bikini rojo que la hizo tan célebre como sus daisydukes







Puesto 7. Julie Strain. Enemy Gold (1994)
Entrando a los años noventa, este es un delicioso ejemplo de los bikinis bien cavados que se usaban en esa época. El físico imponente de Julie Strain, el rol sádico de sus personajes y el exótico agregado de llevar botas altas como calzado junto al bikini, conforman una combinación fetish para poner de rodillas a cualquier hombre sumiso.  





Puesto 8. Halle Berry. Die another day (2002).
Entrando al siglo XXI en esta historia, llega la tercera chica Bond de la lista. Esta escena de Die another day es un homenaje; Jinx Johnson (Halle Berry) sale del mar en bikini y camina por la playa al encuentro de James Bond como cuarenta años antes lo hiciera Honeyrider (Ursula Andress) en The satanic Dr No. El bikini anaranjado que usó Halle está hoy exhibido en las vitrinas del restaurant Planet Hollywood de Londres. El mundo desde 1962 a 2003 puede haberse vuelto irreconocible pero la seducción del bikini llevado por una bella chica Bond continúa inalterable. 







Puesto 9. Angelina Jolie. Tomb Raider. The cradle of life (2003).
Angelina Jolie vuelve a ponerse el catsuit y también el bikini de Lara Croft en esta segunda parte de la historia nacida del videojuego Tomb Raider. Ver a Angelina haciendo jet ski en bikini remarca el notable cambio de estilo entre su cuerpo fibroso y el de las estrellas femeninas que se mostraban en bikini décadas atrás. 







Puesto 10. Gal Gadot. Fast and furious 5 (2011).
Miss Israel 2004 y ex miembro de las fuerzas armadas israelíes con el rango de entrenadora de combate, Gal Gadot es toda una síntesis de lo que es la fortaleza y el poder de una mujer en nuestro tiempo. Su entrenamiento militar le permitió acceder a un papel en la saga Fast and Furious y a partir de ese momento su carrera de actriz despegó definitivamente. En esta escena en Río de Janeiro, ella despliega toda su seducción para obtener las huellas digitales de un mafioso que quedan impregnadas en la bombacha de su bikini.  









Ursula Andress




Halle Berry




Jaclyn Smith


viernes, 9 de junio de 2017

Wonderwoman. La historia detrás de la ficción


Lynda Carter y Gal Gadot





   En esta semana de junio en donde la Wonderwoman de Gal Gadot pasea su femenino poder por todos los cines de Buenos Aires, transcribo un artículo publicado por la periodista Dolores Graña en referencia a un libro que explora la historia real del autor de Wonderwoman y de sus inspiraciones, muy vinculadas al movimiento feminista del siglo XX. 


Detrás de la ficción, una historia fascinante


   Jill Lepore, periodista de The New Yorker y profesora de historia norteamericana en Harvard, se especializa en explorar las ausencias y asimetrías en el registro histórico. En su apasionante biografía de William Moulton MarstonThe Secret History of Wonder Woman (Vintage, 2014), encontró un sujeto digno de su campo de estudio, signado por lo que se oculta en público. En medio del entusiasmo que despierta esta nueva película, histórica por razones que exceden lo cinematográfico, vale la pena descubrir las peculiares circunstancias del nacimiento de la poderosa amazona, que aquí regresa a las fuentes del comic alejándose del avión invisible y la vueltita transformadora que la serie de Lynda Carter lograron imponer en la iconografía del personaje.





   En la improbable historia de Marston (1893-1947), psicólogo clínico, militante feminista, autoproclamado inventor del detector de mentiras, estafador, guionista cinematográfico, temprano cultor del poliamor y entusiasta del bondage, Lepore entrega una nueva prueba de que lo personal es siempre político y, por el camino, demuestra cómo la Mujer Maravilla nace de una beneficiosa, aunque por momentos tensa y finalmente fracturada, alianza entre activismo y cultura popular.

   Francamente, Wonder Woman es propaganda psicológica para el nuevo tipo de mujer que debería, creo yo, dominar el mundo, decía el creador de la Mujer Maravilla en una entrevista en 1945, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, contienda que libró a través de sus comics, combatiendo el fascismo con feminismo, dice la autora.

   La conformación de ese nuevo tipo de mujer, según Lepore, es producto de las convicciones y la personalidad de las dos mujeres, Sadie Holloway, editora de la Encyclopaedia Britannica, y Olive Byrne, psicóloga y ex alumna de Marston, con las que vivió en común durante buena parte de su vida adulta. Tras la temprana muerte de Marston, en 1947, Holloway y Byrne criaron juntas a sus hijos y ocultaron la verdadera naturaleza de su relación al público, custodiando por omisión el legado de la criatura a la que ayudaron a dar vida.

  En las páginas del libro puede descubrirse que la Mujer Maravilla obtuvo sus característicos brazaletes de poder no sólo de las cadenas que solían lucir las sufragistas norteamericanas como Emmeline Pankhurst para protestar su falta de derechos civiles, y de la obsesión de su creador por todo tipo de bondage y constricción femenina, sino también porque era el accesorio característico de Byrne, que era además sobrina de Margaret Sanger (creadora de Planned Parenthood, una publicación dedicada a la salud sexual y planificación reproductiva).

   Como todo gran retrato personal, The Secret History of Wonder Woman es también una panorámica social. Las contradicciones, los retrocesos y triunfos de la Mujer Maravilla durante sus 75 años de historia, su condición de única mujer en la Liga de la Justicia cuando originalmente era sólo una secretaria, son también producto de la cambiante idea de lo que creemos que debería ser (y cómo debería lucir) una superheroína. Por lo pronto, la historia de Marston ya no seguirá siendo secreta. Professor Marston & The Wonder Women de Angela Robinson, llegará a la pantalla grande a fin de año, con Luke Evans como Marston, Rebecca Hall como Sadie Holloway y Bella Heathcote como Olive Byrne.





Dolores Graña
http://www.lanacion.com.ar/2029170-detras-de-la-ficcion-una-historia-fascinante

The Secret History of Wonder Woman ( Jill Lepore) está en Google books. La dirección es:
https://books.google.com.ar/books?id=b3GBAwAAQBAJ&pg=PT4&lpg=PT4&dq=The+Secret+History+of+Wonder+Woman+(Vintage,+2014),&source=bl&ots=SabxfOkY3P&sig=QFLdAfcS1oQrJaYFqTolpf6f6bQ&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjJgb-a2KvUAhWFhZAKHZp-DTEQ6AEIZDAM#v=onepage&q=The%20Secret%20History%20of%20Wonder%20Woman%20(Vintage%2C%202014)%2C&f=false

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