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martes, 5 de septiembre de 2017

Verónicas por un día. Las herederas de Verónica Lake

  
   La columna inmediata pasada está dedicada a la bella Verónica Lake, estrella de Hollywood de los años cuarenta, femme fatale y pin up inolvidable. A más de setenta años de su consagración, el maravilloso estilo de melena peekaboo que la hiciera famosa continúa reclutando adeptas y es universalmente considerado uno de los peinados más sensuales que una mujer puede lucir en fiestas y presentaciones. Qué mejor entonces que disfrutar de doce fotos en un calendario dedicado a las herederas de Verónica Lake?

   La primera de la lista es la propia Verónica, el modelo peekaboo real. Le sigue la Kim Basinger de LA Confidential (1997); una prostituta de lujo que la imita en el vestido y en el peinado para que sus clientes se ilusionen con la fantasía de estar amando a la mismísima Verónica Lake. 

   El resto del calendario lo componen diez celebridades de la pantalla de los últimos años que se tentaron con la idea de ser Verónicas por un día y lucir en la tapa de una revista o sobre la alfombra roja, la más glamorosa de las melenas que haya existido.



Enero. Verónica Lake



Febrero. Kim Basinger



Marzo. Rihanna



Abril. Blake Lively



Mayo. Kate Winslet



Junio. Angelina Jolie


Julio. Kate Hudson



Agosto. Jessica Chastain


Septiembre. Jennifer Lopez




Octubre. Jessica Alba


Noviembre. Rihanna



Diciembre. Megan Fox

martes, 29 de agosto de 2017

Melenas femeninas. Verónica Lake y el peekaboo


   Mi cabellera es uno de mis fetiches. Sé que es una de las armas más poderosas de seducción que las mujeres poseemos. También sé que lejos, bien lejos de los prejuicios que imponen las modas pasajeras de coiffeurs y estilistas, habita una legión de adoradores de todos los sexos que sueñan con peinar y acariciar el pelo largo de la sexy dama de sus fantasías. Hoy quiero remontarme a los orígenes de este delicioso fetiche dedicando una entrada de mi blog para homenajear la inolvidable melena peekaboo de Verónica Lake.







   No voy a ser yo quien haga una crítica de cine sobre las películas de Verónica Lake. Tampoco quiero explayarme con una historia de su triste infancia, su ascenso al estrellato de Hollywood en los años cuarenta y su caída en la oscuridad del alcohol y la locura. Me conformo con que sepan que a fines de los años treinta, la joven descendiente de irlandeses Constance Frances Marie Ockelman trabajaba en películas como extra cuando su rara belleza comenzó a llamar la atención. Fue contratada por la Paramount y un productor decidió rebautizarla después de meditar que mirarla a los ojos era como contemplar un bello lago de aguas azules. Mientras Verónica Lake filmaba una escena de I wanted wings, su primer film protagónico, en donde representaba a una joven cantante de nightclub, ocurrió que…

   "..we did a scene in which I was supposed to be tipsy at a table in a small nightclub. Things were going nicely until I leaned my elbows on the edge of the table….My right elbow slipped off the table edge sending my long blonde hair falling over my left eye. I spent the next few minutes trying to continue with the scene as I kept shaking my head to get the hair out of my eyes.” 




   Un tema recurrente en la obra de Jorge Luis Borges es el momento fundacional en que una persona, a veces por puro azar, descubre su destino. Si hubo un destino para Verónica Lake, éste quedó para siempre determinado por ese momento de filmación en que una onda de pelo cayó sobre su rostro, tapando uno de sus ojos. Si bien Verónica no era la principal estrella en I wanted wings, su figura ya aparece en el afiche promocional con el peinado que la haría famosa.





   El pelo de Verónica estaba necesariamente aplastado contra la cabeza porque las elegantes mujeres de los años cuarenta solían llevar sombrero. Pero estaba peinada con una raya al costado y una ola color miel caía gloriosamente sobre una mejilla, ocultando uno de sus ojos azules, tan azules como el agua de un lago, tras un rulo en forma de S. La curva del pelo que ocultaba el ojo derecho se acoplaba a la perfección con la ceja del ojo izquierdo, rompiendo y creando simetría al mismo tiempo. Larga y suelta por los hombros y la espalda, la melena de Verónica fue bautizada peekaboo, una expresión anglosajona que refiere a un juego infantil de esconderse detrás de algo y aparecer por sorpresa. En sus películas, Verónica hacía aparecer y desaparecer a su ojo detrás de sus rizos rubios, en un gesto lleno de pícara sensualidad.










   Femme fatale de films noir y chica pin up al mismo tiempo, Verónica Lake filmaría siete películas entre 1940 y 1942. Su efecto sobre la moda de la época fue el de un huracán; millones de imitadoras se abalanzaron sobre los salones de belleza reclamando por un Lake look; una fiebre parecida a la que sufrirían sus hijas décadas más tarde cuando intentarían imitar las ondas rubias de Farrah Fawcett.

   Un año después, en 1943, las mujeres en Estados Unidos debieron volcarse masivamente a las fábricas para contribuir con el esfuerzo bélico de su país en la Segunda Guerra Mundial. La melena peekaboo comenzó a ser un problema porque las trabajadoras que usaban el pelo que caía en ondas sobre la cara tendían a engancharlo en las máquinas. Cuando los reportes sobre esta clase de accidentes laborales aumentaron sensiblemente, el propio gobierno tuvo que intervenir en el asunto. Debido a la presión gubernamental sobre la Paramount,  Verónica Lake no sólo debió cortarse el pelo y cambiar su peinado sino lograr que millones de seguidoras también lo hicieran en nombre de la patria amenazada. No sé si existe en la historia de la sexualidad un caso similar de que un fetiche se volviera una cuestión de estado. Verónica apareció con su nuevo look en una campaña publicitaria a través del cine y las revistas de la época pidiendo a las mujeres estadounidenses que evitaran el peekaboo al menos hasta que la guerra terminase. Para reforzar su nueva imagen, protagonizó en 1943 So proudly we hail!, un film bélico con reminiscencias patrióticas donde lucía un nuevo peinado con un rodete sobre la nuca. Sin saberlo, así como ella había acabado con su famosa melena, así mismo su carrera y su propia vida también empezaban a desvanecerse .







   Quizás el terrible desbarranco profesional y personal de Verónica Lake contribuyó a volverla un ícono fetichista que se mantuvo vigente a lo largo de las décadas siguientes. Cuando el director y animador Richard Williams buscaba inspiración en las legendarias starlets de Hollywood para componer el sexy personaje de Jessica Rabbit, pensó en Rita Hayworth y en Verónica Lake. Jessica es una preciosa combinación de ambas divas.






   LA Confidencial (1997) fue una película de espionaje ambientada en los años cincuenta en donde  Kim Basinger interpretó a Lynn Bracken, una actriz fracasada transformada en una prostituta de lujo. El negocio de Lynn consistía en ofrecerle a hombres ricos de Los Angeles una fantasía muy especial: la de pasar una noche de sexo con Verónica Lake. En esta escena junto a Russell Crowe, la cámara pasea primero por toda la habitación de Lynn y Verónica aparece fotografiada en un cuadro en la pared (0.80 min)








   Sobre el final de la escena (1:30 min.), Kim le dice a Russell You’re the first man in five years who didn’t tell me I look like Veronica Lake inside of a minute.  El le responde muy galante You look better, aunque dudo que ella lo haya tomado en serio.











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