martes, 29 de agosto de 2017

Melenas femeninas. Verónica Lake y el peekaboo


   Mi cabellera es uno de mis fetiches. Sé que es una de las armas más poderosas de seducción que las mujeres poseemos. También sé que lejos, bien lejos de los prejuicios que imponen las modas pasajeras de coiffeurs y estilistas, habita una legión de adoradores de todos los sexos que sueñan con peinar y acariciar el pelo largo de la sexy dama de sus fantasías. Hoy quiero remontarme a los orígenes de este delicioso fetiche dedicando una entrada de mi blog para homenajear la inolvidable melena peekaboo de Verónica Lake.




   No voy a ser yo quien haga una crítica de cine sobre las películas de Verónica Lake. Tampoco quiero explayarme con una historia de su triste infancia, su ascenso al estrellato de Hollywood en los años cuarenta y su caída en la oscuridad del alcohol y la locura. Me conformo con que sepan que a fines de los años treinta, la joven descendiente de irlandenses Constance Frances Marie Ockelman trabajaba en películas como extra cuando su rara belleza comenzó a llamar la atención. Fue contratada por la Paramount y un productor decidió rebautizarla después de meditar que mirarla a los ojos era como contemplar un bello lago de aguas azules. Mientras Verónica Lake filmaba una escena de I wanted wings, su primer film protagónico, en donde representaba a una joven cantante de nightclub, ocurrió que…

   "..we did a scene in which I was supposed to be tipsy at a table in a small nightclub. Things were going nicely until I leaned my elbows on the edge of the table….My right elbow slipped off the table edge sending my long blonde hair falling over my left eye. I spent the next few minutes trying to continue with the scene as I kept shaking my head to get the hair out of my eyes.” 




   Un tema recurrente en la obra de Jorge Luis Borges es el momento fundacional en que una persona, a veces por puro azar, descubre su destino. Si hubo un destino para Verónica Lake, éste quedó para siempre determinado por ese momento de filmación en que una onda de pelo cayó sobre su rostro, tapando uno de sus ojos. Si bien Verónica no era la principal estrella en I wanted wings, su figura ya aparece en el afiche promocional con el peinado que la haría famosa.





   El pelo de Verónica estaba necesariamente aplastado contra la cabeza porque las elegantes mujeres de los años cuarenta solían llevar sombrero. Pero estaba peinada con una raya al costado y una ola color miel caía gloriosamente sobre una mejilla, ocultando uno de sus ojos azules, tan azules como el agua de un lago, tras un rulo en forma de S. La curva del pelo que ocultaba el ojo derecho se acoplaba a la perfección con la ceja del ojo izquierdo, rompiendo y creando simetría al mismo tiempo. Larga y suelta por los hombros y la espalda, la melena de Verónica fue bautizada peekaboo, una expresión anglosajona que refiere a un juego infantil de esconderse detrás de algo y aparecer por sorpresa. En sus películas, Verónica hacía aparecer y desaparecer a su ojo detrás de sus rizos rubios, en un gesto lleno de pícara sensualidad.












   Femme fatale de films noir y chica pin up al mismo tiempo, Verónica Lake filmaría siete películas entre 1940 y 1942. Su efecto sobre la moda de la época fue el de un huracán; millones de imitadoras se abalanzaron sobre los salones de belleza reclamando por un Lake look; una fiebre parecida a la que sufrirían sus hijas décadas más tarde cuando intentarían imitar las ondas rubias de Farrah Fawcett.

   Un año después, en 1943, las mujeres en Estados Unidos debieron volcarse masivamente a las fábricas para contribuir con el esfuerzo bélico de su país en la Segunda Guerra Mundial. La melena peekaboo comenzó a ser un problema porque las trabajadoras que usaban el pelo que caía en ondas sobre la cara tendían a engancharlo en las máquinas. Cuando los reportes sobre esta clase de accidentes laborales aumentaron sensiblemente, el propio gobierno tuvo que intervenir en el asunto. Debido a la presión gubernamental sobre la Paramount,  Verónica Lake no sólo debió cortarse el pelo y cambiar su peinado sino lograr que millones de seguidoras también lo hicieran en nombre de la patria amenazada. No sé si existe en la historia de la sexualidad un caso similar de que un fetiche se volviera una cuestión de estado. Verónica apareció con su nuevo look en una campaña publicitaria a través del cine y las revistas de la época pidiendo a las mujeres estadounidenses que evitaran el peekaboo al menos hasta que la guerra terminase. Para reforzar su nueva imagen, protagonizó en 1943 So proudly we hail!, un film bélico con reminiscencias patrióticas donde lucía un nuevo peinado con un rodete sobre la nuca. Sin saberlo, así como ella había acabado con su famosa melena, así mismo su carrera y su propia vida también empezaban a desvanecerse .







   Quizás el terrible desbarranco profesional y personal de Verónica Lake contribuyó a volverla un ícono fetichista que se mantuvo vigente a lo largo de las décadas siguientes. Cuando el director y animador Richard Williams buscaba inspiración en las legendarias starlets de Hollywood para componer el sexy personaje de Jessica Rabbit, pensó en Rita Hayworth y en Verónica Lake. Jessica es una preciosa combinación de ambas divas.






   LA Confidencial (1997) fue una película de espionaje ambientada en los años cincuenta en donde  Kim Basinger interpretó a Lynn Bracken, una actriz fracasada transformada en una prostituta de lujo. El negocio de Lynn consistía en ofrecerle a hombres ricos de Los Angeles una fantasía muy especial: la de pasar una noche de sexo con Verónica Lake. En esta escena junto a Russell Crowe, la cámara pasea primero por toda la habitación de Lynn y Verónica aparece fotografiada en un cuadro en la pared (0.80 min)








   Sobre el final de la escena (1:30 min.), Kim le dice a Russell You’re the first man in five years who didn’t tell me I look like Veronica Lake inside of a minute.  El le responde muy galante You look better, aunque dudo que ella lo haya tomado en serio.










martes, 22 de agosto de 2017

Casa Howhard II







   Casa Howhard es la gran fiesta trans del dibujante italiano Roberto Baldazzini. Una obra maestra de sexo en cinco volúmenes protagonizada por aniñadas figuras femeninas dotadas con penes que se enriedan en toda clase de situaciones sexuales que reflejan sutiles juegos de poder mientras gozan derramando entre ellas ríos de semen

   En la primer historia de Casa Howhard ya posteada en mi Magazine, Miss Liz organiza un bingo entre todas las chicas de la casa ofreciendo a su preciosa sobrina Angela como premio sexual para las ganadoras. Este capítulo es el introductorio de aquél. Hoy, además de Miss Liz y Angela, conoceremos a otras protagonistas del bingo: Paulette, Chris, Joan y Josie.


La hermosa Angela

  
   La primera escena nos muestra a Angela, sola en la casa de su tía, Miss Liz. Aprovechando que Liz está ausente, Angela está ansiosa por mirar una película pornográfica y masturbarse. La actitud de Angela es propia de una sissy viciosa y ultrafemme: antes de empezar a tocarse, busca su vibrador y se viste con la lencería sensual de su tía (portaligas y medias sedosas son un must). 














   Angela se excita con la acción de la película en donde la actriz de nombre Linda es rodeada por cinco toros sementales bien dotados. Alcanza su orgasmo cuando ve el rostro de Linda sonriente y lleno de leche masculina. Fantasea con ser una actriz porno como ella para vivir la delicia de ser la protagonista de un bukkake.














   Mientras la sobrina goza en sus ensoñaciones masturbatorias, la tía no pierde el tiempo. Miss Liz está siempre recorriendo la Casa buscando sexo y placeres. Paulette suele ser una de sus partenaires favoritas. Bella y bien dotada, Paulette es una de las travestis más activas de la Casa y no tiene reparos en sodomizar a todas las chicas que se le acercan. Liz llega acompañada por Chris, a quien Paulette todavía no conoce. Chris dice ser profesora de anatomía y queda extasiada ante semejante combinación de virilidad fálica y belleza femenina. Paulette les ofrece primero un trago pero Liz está demasiado hot como para perder tiempo en cualquier cosa que no calme su viciosa necesidad de ser cogida ya mismo. I'm too impatient. Excitada y erecta, Paulette le muerde el cuello mientras la inclina suavemente tomándola por la cintura para ponerla en posición; así consigue penetrarla de un sólo envión. Cogida de parada y totalmente entregada, Liz suplica Push push, arengando a Paulette a que empuje fuerte y bien adentro. Esta vez a Chris sólo le toca mirar pero parece muy a gusto. Una vez satisfecha, Liz se dedica a mamar la enorme verga de Paulette hasta relamerse con su semen.

















   En la casa de Liz, Angela apenas se ha repuesto de su orgasmo cuando oye que golpean la puerta. Es su amiga Josie, acompañada por otras dos chicas de la casa, Anna y Petra. Las tres le proponen a Angela cumplir con su sueño. Josie quiere filmarla con una cámara de video casera para después llevarla a un estudio y promocionarla como actriz porno. 












   Angela duda pero las chicas no le dan opción. La arrastran a su cuarto y comienzan a filmarla acariciándose con Josie. Que debo hacer? pregunta la ingenua Angela. Fingí que estás enamorada de mí, le responde la astuta Josie. Después que las tres chicas acaban, Josie le confiesa a Angela que la película porno no ha sido otra cosa que un cuento armado para con el único fin de poder estar con ella. Angela no se muestra enojada por la mentira sino todo lo contrario: excitada por la escena que acaba de protagonizar, se masturba y eyacula por segunda vez en la tarde.













   En el piso de abajo, Liz, Paulette y Chris se están despidiendo, muy felices y enamoradas, cuando Joan, otra chica de la casa, entra en escena buscando un consejo. Joan acaba de hacerse los implantes de senos, está muy excitada con sus nuevas tetas pero le cuesta alcanzar el orgasmo. 

   









   Liz, Paulette y Chris acuestan a Joan en un sofá y ponen manos a la obra sobre su cuerpo para ayudarla a gozar. Acariciada, besada y masturbada por las tres amigas, Joan les confiesa que tiene además algunos problemas de convivencia con su hermana. Esta es la parte de la historia que más me gusta. El genio de Baldazzini dibujó a la hermana de Joan con un corte de pelo a la Bettie Page, la vistió con guantes largos operagloves y botas bucaneras de dominatriz. Y como si todo eso fuera poco, ella se llama Roxanne!. 
   




   


   En Casa Howhard, Liz siempre se muestra sutilmente dominante y llevando el control de las acciones; es la más señora de todas las putas de la Casa pero al ver a Roxanne en toda su actitud fetish dominante, parece enloquecer de deseo. Cuando Roxanne entra en escena recriminándole a Joan su actitud de ventilar sus asuntos íntimos ante las tres chicas, Liz se arrodilla ante sus botas en posición de entrega total, suplicando ser sodomizada por la sexy dominatriz. 







   Roxanne niega conocerlas y se muestra dubitativa. Liz insiste que es una amiga de Joan que sólo quiere ayudarla pero sigue tentando a Roxanne ofreciéndole su culo tan accesible, con el recuerdo todavía palpitante de la verga de Paulette. Roxanne no se hace rogar demasiado. Hago esto por Joan, le dice mientras la monta por detrás. Entonces empujá bien profundo le suplica la insaciable hija de Sodoma mientras masturba la verga de Joan y comienza a mamarla, deseando gozar a ambas hermanas al mismo tiempo. 



   


   Mientras Roxanne sodomiza a Liz, Paulette la abraza por detrás pero no intenta cogerla. Por más activa que sea Paulette, penetrar a la Dómina Roxanne parece estar fuera de sus posibilidades. Ella y Chris se acarician y celebran que la dómina sea finalmente una más entre todas ellas. Es tan bueno tener a Roxanne en la fiesta con nosotras. Excitada por la mamada de Liz y por ver a Roxanne empalándola por detrás, Joan siente llegar a su tan deseado orgasmo. Estoy acabando Joan, le anuncia Roxanne a su hermana, descargándose en el culo abierto de Liz. Yo también le contesta Joan, salpicándole la cara. Radiante y cubierta por el semen de las dos hermanas, LIz las invita a todas al bingo de la noche. Esta fiesta en casa Howhard se termina pero hay otra que está por empezar.





lunes, 14 de agosto de 2017

10 Sensuales y Femeninas. Ladies in boots. Los 60's (1963 - 1967)


Honor Blackman como Cathy Gale


   Creo que este mes de agosto es el momento justo para hacer una breve pausa en la historia de la bota femenina fetish, una historia que he desarrollado en mi blog a lo largo del 2017 y que hasta ahora se relaciona con tres nombres estelares: André Courrèges, Yves St Laurent y Beth Levine. Cada uno de estos genios del diseño tiene su correspondiente entrada y la puedes seguir con el link correspondiente. Hoy quiero ilustrar lo dicho en aquellas columnas con estos diez videos protagonizados por algunas de las más bellas y famosas actrices de los años sesenta luciendo las botas típicas de la época.

   Promediando los sesenta, la bota femenina ya era definitivamente un ícono fashion y estaba asociada a un concepto de elegancia muy diferente al de años anteriores. Aquella era una concepción nueva de la moda, que reflejaba las libertades y la independencia sexual de las mujeres. Pero al mismo tiempo, las botas continuaban asociadas a su pasado prostibulario; un accesorio básico para cumplir fantasías sadomasoquistas y de cambio de roles. Ambos aspectos se entremezclaban en una interesante combinación que se acentuaría en los años siguientes, cuando las botas alcanzaron el status de calzado ideal para las prostitutas callejeras, las strippers y para toda mujer que deseara resaltar su atractivo sexual.

   Las más célebres escenas boteras en cine y televisión corresponden a los años 1968 y 1969. Pero en estas diez seleccionadas del período 1963 - 1967, ya se aprecia muy bien de que iba la nueva moda fetichista de las chicas dominantes y aventureras calzando botas. Estas son 10 Sensuales y Femeninas. Ladies in Boots. Los 60's (1963 - 1967).



Mónica Vitti como Modesty Blaise


Nancy Sinatra



Puesto 10.  Ingrid Anthofer. Life at the top (1965).

Una stripper bautizada Stormy Trooper apela a una gran fórmula para atraer todas las miradas: actitud de dominatriz, parafernalia nazi, botas altas de cuero y un látigo. Ingrid Anthofer era una bailarina con cierto predicamento en el cabaretero Soho londinense de los años sesenta y participó en algunas películas con importantes figuras inglesas de la época, como en ésta, junto a Laurence Harvey y Honor Blackman. 





Puesto 9. Catherine Spaak. L' uomo dei cinque balloni  (1965).

Sumisa adoración de botas por parte de Marcello Mastroianni hacia Catherine Spaak. Marcello la ayuda amorosamente a quitarse las brillantes botas thighhighs y no duda en adorarla y besarle los pies.






Puesto 8. Sofia Loren. Arabesque. (1966).

Otra recordada escena de foot fetish disimulada en medio de una trama de espionaje en Medio Oriente. Alan Badel se derrite entre la colección de zapatos de Sofía Loren pero ella termina eligiendo un par de botas blancas.






Puesto 7. Ann Margret. El profeta (1968).

Vittorio Gassman es un ermitaño anacoreta que lleva años aislado en las montañas de Italia hasta que es obligado a volver a Roma, donde conoce a una bella pelirroja de estilo hippy que gusta de andar en moto con botas negras y un  minivestido muy corto. La película es de 1968 pero las botas de Ann son clásicas de los años 1963 - 1966. Una escena siempre recordada por los fans de las chicas motoqueras.





Puesto 6. Elizabeth Taylor. Reflections in a golden eye. (1967).

Durante décadas, el cine sólo permitió botas en las mujeres cuando asumían roles masculinos o montando caballos. Así es que no podía faltar en este topten una escena de una lady en botas de montar. Dirigida por John Huston y ambientada en un cuartel militar del sur de los Estados Unidos, Reflection in a golden eye refleja con sutileza pero sin ocultamientos los deseos homosexuales de un militar de alta graduación (Marlon Brando) y el sadismo femenino de su adúltera esposa Leonora (Elizabeth Taylor), que no conforme con engañarlo con otros oficiales, lo humilla constantemente por su falta de atenciones sexuales hacia ella. La pasión de Leonora por los caballos y su look de amazona (pantalones ajustados, fusta y botas de montar) en un ambiente machista y conservador, le otorga una fuerte simbología fetichista a su propio carácter sádico y dominante.





Puesto 5. Mónica Vitti. Modesty Blaise (1966).

Una comedia británica de espías al estilo de James Bond, basada en el personaje de comic Modesty Blaise. Al igual que Bond, la historia original es inglesa y fue creada en 1963 por Peter O'Donell y el dibujante Jim Holdaway. Esta fue la primera de las tres películas que se hicieron sobre Modesty y fue la que lanzó al mercado angloparlante a la bella italiana Mónica Vitti, esta vez con un catsuit ajustado al estilo Gatúbela y botas de cuero negras.




Puesto 4. Honor Blackman. The Avengers (1963 - 1964).

The Avengers fue la gran sensación de la TV inglesa de la década del sesenta. El protagonista es Mr Steed (Patrick McNee), un gentleman egresado de Eton, impecablemente trajeado en Savile Row, con sombrero bowler y paraguas, que se mueve por Londres resolviendo toda clase de misterios. Pero en lugar de tener a su lado una bella asistente pasiva como marcaba la norma, él se inclina ante el poder y la inteligencia de su coequiper femenina; una mujer que rompe con todas las reglas de lo que hasta entonces se entendía como femineidad. Honor Blackman, nacida en 1925, estaba cercana a los cuarenta años cuando interpretó a Cathy Gale, la experta en artes marciales, cuya característica era vestir kinky black leather outfits; catsuits, trajes y botas de cuero diseñados por Michael Wittaker y Frederick Starke, siempre sospechados de haberse inspirado en los diseños de AtomAge. En Francia, la serie fue conocida como Chapeau Melon et Bottes de cuir, una excelente síntesis de la sensación provocada por el look fetish de Cathy en contraposición con el estilo tan clásicamente british del inolvidable Mr Steed. En palabras de Brian Clemens, productor de la serie: Cathy was the first really emancipated feminist and I'm quite proud that we did it first.






Puesto 3. Diana Rigg. The Avengers. A touch of Brimstone (1966).

Para 1964, Honor Blackman estaba filmando Goldfinger junto a Sean Connery como la nueva villana Bond y su lugar junto a Mr Steed en The Avengers quedaba vacante. Su sucesora sería la pionera Femdom Diana Rigg. Ayudada por la penetración de la serie en el mercado televisivo norteamericano a partir de 1965, la excepcional química entre Mr Steed y Emma Peel construyó un arquetipo inoxidable de los años sesenta, en donde el estilo classic british de él contrastaba a la perfección con la modernidad feminista de ella, con sus botas, catsuits y minifaldas inspiradas en los diseños de Mary Quant y André Courrèges. A touch of Brimstone es uno de los episodios más famosos de la serie. Emma logra infiltrarse en una delictiva red que organiza orgías SM donde es presentada como The Queen of Sin y exhibe explícitamente toda la parafernalia fetichista de botas, guantes y collar.    






Puesto 2. Nancy Sinatra. These boots are made for walkin' (1966).

These boots are made for walkin´ and that's just what they'll do, and one of these days these boots are gonna walk all over you. Este es el estribillo de la canción que en 1966 alcanzó el tope de los charts tanto en USA como en UK y que sigue siendo considerada el gran disparador para la consideración de la bota femenina como arma de seducción y poder al alcance de todas las mujeres. La historia completa de la canción y de las botas de Beth Levine fue posteada en esta columna. 

El segundo video es el dúo de Nancy con Elvis Presley en There ain't nothing but a song, correspondiente al album de Elvis Speedway, de 1968. Nancy baila junto a Elvis con su clásico minivestido blanco y calzando las botas que hicieron famosos a los diseños de Beth Levine. Un look lleno de  gracia y sensualidad, digno de seducir a un Rey. 









Puesto 1. Brigitte Bardot. Harley Davidson (1967).

No se puede hablar de botas en la década del '60 sin hacer referencia a Brigitte. Harley Davidson se publicó en 1967, primero como single, y luego como parte del album Brigitte Bardot Show. En ésta y en otras canciones que compuso para ella, Serge Gainsbourg supo como sacar partido de la fuerte imagen que Brigitte irradiaba pero sin exigirle demasiado vocalmente. Ella se monta en la Harley con las botas altas y el minivestido de cuero mientras susurra un recitado sensual que se inicia con... No me importa nada si voy montada en una Harley Davidson...

Para la misma época pero del otro lado del Canal, otra bella rubia, Marianne Faithfull, llevaba en Girl on the motorcycle la combinación chica vestida de cuero en la moto a su máxima expresión. Pero mientras el film de Marianne es poco conocido y permanece como una película de culto para cinéfilos de la época, la tapa del single que la muestra a BB en la Harley sigue siendo uno de los posters más vendidos de todos los tiempos.











martes, 8 de agosto de 2017

Océano Femdom








   Lo observo en la orilla, transpirando, jadeante. Para el típico militante del BDSM, no es más que un pajero, con su boca siempre babeando y anhelando mis aguas. Se nota que tiene miedo o quizás inquietud, pero no porque sienta temor de mi sadismo. Lo que en realidad teme son las opiniones despectivas nacidas de sus cavernícolas inseguridades terrestres. Nació como aquel machito al que le inculcaron ser un mujeriego pirata de los mares pero ahora le han crecido escamas de incertidumbre y ardor. Cuanto más se aleja de mi femenino Océano, más experimenta su necesidad de ahogarse en Mí. En cambio, cuando flota entre mis olas, se aferra plácidamente a la vida y sólo desea sumergirse en el Femdom vital, buscando conocer otra vez Mi lecho submarino donde la vida no es una cuestión de supervivencia sino de superdeseo.

   No lo juzgo como algunas mujeres suelen hacerlo. Tampoco lo anulo, como los machistas dicen que hago. No me interesa su fidelidad; tengo demasiadas criaturas marinas rebosantes de vida en mi seno como para angustiarme por un.... un..... ah, sí!, él es un sumiso. Yo soy el Océano Femdom y por eso entiendo que desde que él se sumergió en mis vastas profundidades por primera vez, se le viene haciendo cada vez más difícil el poder volver a la tierra firme con la misma seguridad que antes. Algún que otro día lo veo encabronado contra mí, vagando sin rumbo por la orilla, acusándome de abusadora y egoísta. Sádica Infinita! le oí balbucear una vez, protestando contra Mí, lagrimeando en la arena. 

   El me dibuja en su mente como Sirena y como Nereida. Me idolatra y me odia a la vez cuando me recuerda, mientras chapotea sin futuro en las lagunas de aguas estancadas de las chicas grises y asexuadas. El sabe que yo soy y seré por siempre el Océano Fetiche y es en ese flujo marino en donde él se quiere ahogar y flotar a la vez mientras me grita, Maldita seas, despiadada de los siete mares! pero nadie lo oye ni lo entiende. 

   Nunca se conformó con fornicarme en la playa. El quiere llegar mucho más allá, a los abismos de mis profundidades, donde sabe que reside mi esencia femenina. Busca un caracol y se lo lleva al oído, anhelando escuchar mi sonido de mar profundo que lo atrae como el canto de mis sirenas. Mi voz llega directo a sus genitales. No sabe nadar muy bien o no debe querer nadar para salir de mis olas. Quiere estar siempre en el fondo bajo mi furia y mi calma, mi sado y mis corrientes azotadoras. Confieso que hay noches en que con él me divierto a marejadas. Bendito seas, esclavo!

   Atraigo  vientos de Sodoma y Gomorra y lo trastorno con el oleaje. Se ahoga y yo no lo salvo, lo hundo más abajo. Patalea y lo pateo con mis tacones tridentes. Manotea y lo manoseo desde abajo con mis uñas desgarradoras. Me entretengo a veces transformándolo en una sirenita sumisa, para mi propia diversión y para escarnio de los demás piratas. Cuando me susurra que ya no puede más, que está por explotar, le pèrmito inseminarme. Aletea, grita un poco, nadie lo oye y enseguida se queda flotando, inerme y sin resistencia. Su semen derramado apenas si me genera un poco más de espuma, que alimenta mis dominios infinitos.







martes, 1 de agosto de 2017

Candy Darling


   La vida de Candy Darling fue un tributo al encanto de la femineidad que una hechicera lanzó sobre ella, el mismo que esparciría más adelante en otros. Candy Darling tenía la clave para eclipsar todo a su alrededor; en el escenario, en el cine y en el teatro de la vida. Tal vez fue su cabello rubio dorado y ondulante y, como la mujer debajo de él, casi incandescente; o tal vez eran sus ojos, alguna chispa interior que brillaba hacia el exterior, a la vez descarada y delicada, salvaje y frágil.

   Capaz de encarnar un espectro impresionante de sí misma, era una enciclopedia de los arquetipos femeninos. Como resultado, cada una de sus palabras y gestos fueron un tributo a las damas en cuya imagen se construyó. Habitaba en Candy la mujer fatal, la reina del sur, la damisela en apuros, la vestida, la doncella, la coqueta, la vampiresa, la dama y el vagabundo. A diferencia de muchas mujeres hermosas, sin embargo, ella no había nacido mujer.

   La superestrella transexual de Andy Warhol llegó al mundo en 1944 como James L. Slattery (aunque la fecha ha sido impugnada) y lo dejó (a consecuencia de un tratamiento hormonal que le produjo un cáncer) como Candy Darling en 1974. La carrera de actriz de Candy incluye Klute de Alan J. Pakula (1971) con Jane Fonda y un par de películas de Warhol; Flesh (1968) y Women In Revolt (1971) pero su propia vida fue su mayor obra maestra. Candy Darling fue al mismo tiempo una obra de arte y la artista que ella misma creó. 

   La gente puede tolerar la ambigüedad en el arte, pero no en los seres humanos. Como resultado, Candy Darling les dio su respuesta: mujer, no hombre; mujer, no hombre travesti, y no cualquier mujer: una Marilyn Monroe maldita con un pene secreto.
  

Caroline Hagood.


Enero



Febrero



Marzo



Abril



Mayo



Junio



Julio



Agosto



Septiembre



Octubre



Noviembre



Diciembre


Fuente: http://www.operamundi-magazine.com/2012/10/candy-darling-la-musa-transgenero-de-andy-warhol.html

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