domingo, 5 de septiembre de 2021

Poledance (parte III).


    Carolina Pampita Ardohain es una ex modelo argentina y actual conductora de televisión que ha sido noticia en Argentina porque a pocas semanas de haber sido madre, aceptó la propuesta de sumarse a una exhibición de poledance en un certamen de baile del cual ella suele ser jurado. Cuando se anunció que Pampita sería la encargada de dar por concluido el show de esa noche, ella aclaró que no iba a bailar sino que simplemente se iba a subir al caño a modo de demostración. Como para dejar en evidencia que se trataba de una presentación medianamente improvisada, le pidió a una de las bailarinas que le prestara sus botas y se las puso en vivo. Vestida con short de cuero y body negro, hizo la vertical, giró en el caño, trepó y hasta se animó a hacer un par de figuras nada simples para una mujer que está en pleno puerperio, al ritmo de Need You Tonight, de INXS. 






   Al terminar, quizá adelantándose a las críticas, aclaró que antes de aceptar este desafío, lo había consultado con su médico. Fui a charlar con mi doctor y me dijo: Subí y bajá. Pero todos los trucos invertidos imposible, porque no me reacciona todo esto..., dijo señalando su zona media. No podía hacer muchas cosas porque no tengo abdominales todavía.

   Por realizar ese baile televisivo en pleno puerperio, la modelo recibió varias críticas a través de las redes sociales por parte de mujeres que militan en el feminismo. Porqué no me sorprende que la tan meneada sororidad se vuelva crítica feroz cuando lo que está a la vista es la exhibición erótica de una bella mujer? Porqué no me extraña que las adalides de Mi cuerpo, mi decisión se otorguen a sí mismas la libertad para opinar sobre el uso que otra mujer le da a su cuerpo?  Pampita, a su manera, les respondió. Bailar es un trabajo que me encanta hacer, es mi cuerpo, bailé toda la vida. No hay que compararse con nadie y no hay que comparar las maternidades de una con las de la otra.  







   Cuando se trata de actividades unánimemente consideradas eróticas como el poledance, la sombra del juicio moral sigue estando omnipresente, en especial entre nuestras congéneres femeninas. Las mujeres no hemos podido todavía derribar esa barrera que nos divide entre chicas buenas y chicas malas y que tanto daño le ha provocado a nuestra sexualidad. Sabemos que las chicas malas se divierten más pero el precio que tienen que pagar es sufrir la estigmatización constante y el rechazo social. El poledance está asociado al bando de las malas que bailan exhibiendo el cuerpo sobre monumentales tacos altos de acrílico y mostrando ropa y movimientos provocativos. Su innegable provocación erótica es otro campo de batalla en donde se dirime ese conflicto milenario entre buenas y malas, entre santas y putas. Demás está decir que una reciente madre debe respetar el rol preeestablecido a su condición y ponerse del lado de las santas. Y las santas no deben subirse al poledance

   Pero hay un segundo detalle en este breve episodio que no me pasó desapercibido. Pampita le pidió las botas prestadas a una de las coristas del show.  Nada le impedía dar su improvisada exhibición artística – maternal calzada con los zapatos que llevaba puestos. Pero el poledance, como toda danza sexy, requiere de un calzado universalmente reconocido también como sexy para ser apreciado, para que la bailarina esté a tono con lo que se espera de ella. 

   Esta historia demuestra una vez más que el uso de botas altas negras brillantes por parte de una mujer son mucho más importantes que una mera exhibición estética. Cuando te movés con botas de taco, se produce en la mirada de tus observadores algo más que el sacudón que provoca el paso de una mujer eventualmente sexy. Las botas altas de taco alto apelan a resortes imaginativos más profundos en nuestra psiquis que superan un mero efecto visual. Está en juego la innegable conexión con el poder de la dominación femenina a través de las dominatrices y con el trasfondo siempre presente de la puta callejera. Sabemos que el sexo y el calzado femenino están interconectados desde siempre a través de la fantasía y los fetiches pero si el calzado es una bota, esa conexión se vuelve mucho más poderosa. 

   Subiendo al pole a pocas semanas de ser madre, Pampita rompió con un prejuicio que persigue a las mamis, negándolos el disfrute de una baile sensual. Poniéndose las botas de la corista para bailar, confirmó otro prejuicio que juzga a las mujeres que usamos botas altas. Yo aplaudo ambas decisiones. En mi vida personal, me gusta romper el primero de los prejuicios y me excita que confirmar el segundo. 


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miércoles, 1 de septiembre de 2021

Ellen Von Unwerth para Galore Magazine

 
   Galore Magazine es una revista de moda de origen sueco que celebra la femineidad y el sex appeal de una forma más osada que la fotografía de moda convencional. En diciembre de 2012, la revista publicó una sesión de fotos de la famosa fotógrafa fetichista Ellen Von Unwerth con la modelo Ashley Smith. La sesión lleva el característico toque sexy y humorístico de Ellen con blanco y negro, fantasías ecuestres, fustas, ponyplaying, Femdom...



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sábado, 21 de agosto de 2021

Videoteca. Cine Femdom. Sado XXX II


Estos diez videos de dominación femenina fetichista están en formato MP4 porque incluyen desnudos y escenas de sexo explícito. Son escenas protagonizadas por algunas de las más famosas actrices XXX, casi todas pertenecientes a los años de oro del porno, las décadas de los ochenta y los noventa. Todas ellas son Diosas inspiradoras del mejor sexo Femdom y hace mucho tiempo que quería dedicarles una entrada porque después de ocho años de blog, no pueden estar ausentes en mi videoteca.

Cine Femdom. Sado XXX 


  

Jill Kelly, Jeanna Fine y Sharon Kane, muy fetish las tres



 
   Hoy traigo a mi blog la segunda parte de los videos de dominación femenina porno (cómo me gusta la palabra porno, que deliciosamente prohibida me sigue pareciendo). La primera parte, los diez primeros videos, están en este link y allí seleccioné algunas hazañas bien porno y bien sado de Anita Blond, Dita Von Teese, Gudrun Landgrebe, Shayla LaVeaux, Jenna Jameson, Nina Hartley, Laura Angel, Michelle Wild, Taylor St Claire y Sharon Mitchell. Un seleccionado de estrellas del sexo.   

   Las protagonistas de la segunda parte que presento hoy son Misty Rain, Anita Blond, Lea Martini, Traci Lords, Taylor St Claire, Jeanna Fine, Sharon Kane, Jill Kelly, Taylor Wane, Silvia Saint y Shayla LaVeaux. La única que no pertenece al mundo XXX es la italiana Malisa Longo, que protagoniza una joyita erótica muy vintage, del género nazisploitation, al que me referiré más adelante. Entre las diez, hay escenas de todo tipo pero quienes sean fans del Femdom lésbico de alta calidad, espero que estén a su gusto y las disfruten especialmente. 



Cine Femdom. Sado XXX II



Malisa Longo como dominatriz nazi




Puesto 10.  Misty Rain.

Blue Dahlia (1997) es una película fetish cuasi surrealista que trata sobre las obsesiones sexuales de un fotógrafo con una mujer, una aparición femenina fantasmal, la Blue Dahlia, que es la encarnación de sus fantasías más ocultas. La protagonista es Misty Rain, una morocha lookeada al estilo Bettie Page, pero con todos los accesorios fetichistas: botas por encima de la rodilla, guantes largos y corsette; todo en vinilo negro. Esta es una breve escena en donde ella recibe en sus botas y su culo la adoración de dos esclavos encadenados









Puesto 9.  Malisa Longo.

El nazisploitation es un subgénero cinematográfico que suele ubicarse dentro de las películas clase B de los sesenta y los setenta, que buscaba explotar el costado erótico en los actos sádicos de las crueles carceleras nazis. Un subgénero ya desaparecido por la baja calidad cinematográfica de sus efectistas golpes bajos pero estoy segura que aportó muchísimo al estereotipo de las dominatrices de hoy. Esta escena es del film Fraulein Kitty de 1977, (ver la foto promocional en el encabezado de este post) en donde Malisa Longo es una dominante oficial nazi que regentea un burdel de prostitutas que deben desenmascarar a un traidor al servicio de la resistencia francesa. Malisa, fusta en mano, se hace lamer las botas por quien es, supuestamente, su jefe.






Puesto 8.  Lea Martini y Anita Blond.

Este es el momento del refinamiento y la belleza llevados al extremo, el momento de la exquisitez lésbica francesa. En la primera parte, Anita Blond le recorta el vello púbico a su Ama, Lea Martini, que se acaricia las tetas mientras observa con deleite a su hermosa sumisa. La cámara no pierde detalle del hermoso clítoris de Lea. En la segunda parte, Anita, desnuda y en tacos altos, gatea ansiosamente alredededor de Lea hasta que finalmente ella la pisa delicadamente con sus sandalias de tacón. La película es Paris Chic, de 1997. 







Puesto 7.  Sharon Kane y Jeanna Fine. 

Hollywood Confidential de 1996 (ver la foto en el encabezado de este post) es un video porno exclusivamente sado - lésbico con dos de sus protagonistas que se caracterizaban por cumplir roles Femdom. Jeanna Fine reencaró su carrera a principios de los noventa como una chica morocha de pelo corto, siendo tanto Ama como sumisa. Sharon Kane fue la rubia modelo de revistas de bondage y BDSM, además de actriz. En esta escena, Jeanna está encadenada de pie mientras Sharon la acaricia por detrás, la besa y la goza de todas formas posibles para terminar spankeándola con las manos y con un flogger. 







Puesto 6.  Taylor St Claire. .

Una escena que es casi un homenaje a las hermosas tetas de Taylor St Claire que sobresalen de su corsette de cuero, acariciadas y spankeadas por la fusta de su dominatriz. En los segundos finales, ella se inclina para ofrecer su culo, una ofrenda que su Ama sabe aprovechar. Taylor St Claire fue una de las primeras estrellas del porno que se dedicó casi por completo a escenas fetichistas y BDSM, casi siempre lésbicas. Una Reina para todas nosotras.






Puesto 5.  Jill Kelly.

Otra escena de Hollywood Confidential (1996), ésta vez a cargo de la rubia Jill Kelly. Protagonista de muchos films en aquellos años, Jill tomó su nombre como un homenaje a dos de las protagonistas de Charlie`s Angels de los años setenta; Jill Munroe (Farrah Fawcett) y Kelly Garrett (Jaclyn Smith). En esta escena con fondo de música de jazz, Jill está atada y arrodillada a los pies de su Ama quien juega a hacerle lamer una frutilla escondida en su vagina. Qué mirada de placer y deseo tiene la rubia! 






Puesto 4.  Shayla LaVeaux.

Otra fiesta lésbica de caricias, lamidas de tetas y spanking con flogger  entre una rubia y una morocha; con el morbo adicional de que la escena es al aire libre y que la morocha sumisa es mucho más alta que la rubia Domme Shayla LaVeaux. 







Puesto 3.  Silvia Saint. .

Silvia Saint en botas negras y su amiga Rumika Powers en botas cebra se acercan muy divertidas al pobre Mandingo, atado con ball gag incluido. La escena me fascina porque rompe con aquella idiota convención de que una Dómina no debe ser genital con los hombres. Las chicas primero se hacen adorar y lamer las botas pero luego se dedican a gozar de la dotación imponente del esclavo negro. 







Puesto 2.  Traci Lords.

Traci Lords es una leyenda del porno de la que hay muy pocos videos en Internet  dado que está restringida desde que se supo que había filmado casi toda su carrera siendo menor de edad. Acá aparece vestida de diablita, sometiendo a un "castigado" recién llegado al infierno. Fantasía envidiable para muchos sumisos. 






Puesto 1.  Taylor Wane. 

La Dómina de enormes tetas, largas botas de tacón y guantes es la imponente Taylor Wane. Además de actriz porno, Taylor fue muchos años modelo de revistas y páginas web fetichistas como Bootlovers.  La sumisa es Jessica Jaymes, que aparece arrodillada, torturada en sus tetas y obligada a lamer las botas y el falo de su Mistress. Un gran final para esta selección de diez videos de Femdom erótico que espero te haya gustado y excitado como a Mí me excitó prepararlo.  






Taylor Wane, modelo de Bootlovers


jueves, 12 de agosto de 2021

Historias lesbianas. Colette



   Cuando murió, recibió el homenaje de un funeral de Estado pero la iglesia se negó a honrarla a causa de su vida licenciosa y por estar divorciada, no una sino dos veces. Es fácil imaginar que a ella no le habría quitado el sueño. Conoció el éxito en vida, fue admirada por coetáneos como Proust y Cocteau y por los jóvenes talentos de la postguerra que la reconocían como una maestra de la transgresión y la irreverencia como Truman Capote, su rendido admirador que logró conocerla poco antes de morir. Cautivó al público y a la crítica, fue condecorada por el gobierno francés con la Legión de Honor y fue la primera mujer admitida como miembro por la Academia, que acabaría presidiendo. Mientras tuvo salud, disfrutó plenamente de la vida y el sexo sin plegarse a ninguna de las imposiciones de la sociedad. Porque Sidonie Gabrielle Colette, uno de los grandes orgullos de las letras francesas, no dejó de ser nunca la escandalosa desclasada que exhibía su bisexualidad sin tapujos y se contoneaba con los pechos desnudos en los cabarets de Montmartre. 



Colette



   La historia de Colette, nacida en 1873 y fallecida a los ochenta y un años en 1954, se cruza varias veces con la historia oculta del uso político – feminista de los pantalones por parte de las mujeres. Para 1905, ya está divorciada de su primer marido, Henry Gauthier Villars a causa de las frecuentes infidelidades de él. Sin embargo, Henry fue importante para impulsar la carrera literaria posterior de Colette ya que supo descubrir su talento escondido de escritora. Así nació Claudine, la protagonista de una serie de novelas que escandalizaron y a la vez fascinaron a toda Francia. Claudine sería uno de los grandes personajes de Colette. Sus aventuras y su vida se reflejan en la propia Colette; la búsqueda del placer dentro del amor romántico es su principal razón de ser.  

   Mientras escribía las novelas de Claudine, Colette vivió sin ningún recato ni temor un comentado menage a trois con Henry y una amante común, Georgie Duval. Pero su matrimonio ya tenía fecha de salida. Luego de su separación y casi de inmediato, Colette se empareja con Mathilde de Morny, una escandalosa drag king de la época. Sobrina de Napoleón III y separada sin divorciarse del conde de Malbeuf, Mathilde era apodada Missy y se vestía con pantalones y trajes masculinos, arriesgándose a ser multada o encarcelada de acuerdo a las leyes de la época. Para 1906 ambas actúan en los teatros de París y su vida privada se vuelve pública. Missy aparece siempre de hombre y no tiene escrúpulos en besar a Colette en la boca. Las salas comentan, el escándalo recorre toda la ciudad. Durante una escena de la obra El Sueño de Egipto, el Moulin Rouge explota: Colette es una momia egipcia, que despierta gracias a los ardientes besos de Missy. Luego Colette, como una diosa egipcia revivida, baila casi desnuda en el escenario. El prefecto de París exige que la obra sea retirada o al menos modificada o de lo contrario cerrará la sala. La amenaza se cumple cuando en una obra posterior de temática similar, El Sueño de Oriente, Colette y Missy vuelven a amarse en el escenario. El escándalo lésbico recorre toda la ciudad. 

   Missy y Colette comenzaron a ser ridiculizadas en las caricaturas de la época. Pero a ninguna de las dos les quitaba el sueño el qué dirán. A pesar de que el atuendo masculino estaba prohibido para las mujeres, Missy siempre se mostraba en trajes masculinos de tres piezas y con el cabello corto. Y no renunció a ello ni cuando por sus ropas le negaron la compra de una vivienda en Bretaña. Fue Colette quien tuvo que firmar las escrituras. Tras cinco años de relación, rompieron y Colette se quedó a vivir allí. En esa casa escribió La vagabunda, en la que relata sus aventuras en el mundo del espectáculo, y  Los zarcillos de la vid.

   Tras la ruptura con Missy, Colette volvió a encontrar el amor en un viejo amigo, Henry de Jouvenel. En 1911 se casaron y nació su única hija. El matrimonio duró doce años y finalizó con otro escándalo muy propio de Colette: mientras Henry escribía crónicas desde el frente de la primera guerra mundial, ella vivía un fogoso romance con su hijastro Bertrand. Ella ya había cumplido los cuarenta, él apenas diecisiete. Al igual que durante su relación con Missy, Colette ignora las críticas y los rumores que circulan a su alrededor. A ella sólo le importa su placer. La sociedad parisina por un lado se escandaliza y por el otro corre a las librerías a comprar Cheri, la obra en la que Colette novela su propia pasión por Bertrand. Cheri es la historia de un jovencito que cae en brazos de una seductora mujer madura. De nuevo la vida de Colette imita al arte. 

   Luego de su inevitable segundo divorcio, Colette comienza a frecuentar a otra célebre lesbiana de París: la norteamericana Natalie Barney. Rica y culta, Natalie dirige un salón literario que muy pronto se transforma en la guarida lésbica parisina por excelencia. La llamaban la amazona. Natalie fue una transgresora audaz que hizo del lesbianismo novelesco y romántico una forma de vida. En su mansión, hizo construir un teatro de formas griegas en honor a Safo al que llamó El Templo de la Amistad donde Colette y otras mujeres de su círculo representaban obras, bailaban y se expresaban con total libertad. Natalie solía masculinizarse por diversión, como una forma de disfraz, de representación de un personaje. Pero en su grupo, a diferencia de Missy, no solía haber mujeres masculinizadas. Las chicas que se reunían en el salón de Natalie eran lesbianas y bisexuales que disfrutaban en reconocerse de acuerdo a la femineidad de la época. Emparejándose por igual con hombres o mujeres, masculina o femenina según sus momentos, Colette es tan libre como los personajes femeninos de sus novelas y no acepta ningún mandato. Por esa causa es que apenas se mezcla con las muchas mujeres norteamericanas que se instalan en París en los años veinte en busca de libertad artística y sexual. No comparte su feminismo militante, al que identifica, con mirada de visionaria, como otra prisión del pensamiento y la libertad. 

   Para 1932 y como recordando a su antiguo amor, Colette comienza a referirse a ella misma y a Missy en algunas de sus novelas y ensayos. Describe con lujo de  detalles propio de una consumada fetichista a las prendas de vestir masculinas de Missy y de otras amazonas de París. Como buena documentalista, Colette sabe hasta que punto la ropa y el gesto son para las mujeres un medio de expresión y una identidad. Tu vestimenta es tu mensaje. El pantalón femenino de las drag kings como Missy es el símbolo de una nueva era.

   Casada por tercera y última vez con un hombre dieciséis años más joven, una artritis paralizante la castigó cruelmente obligándola a permanecer casi encerrada durante sus dos últimas décadas de vida. Pero su entusiasmo literario y sus ganas de vivir no decaen y en 1944 publica su obra más famosa, Gigi. La historia de la joven aprendiz de cortesana es un éxito de ventas y además triunfa en Broadway y en Hollywood. La adaptación de Vincent Minelli con Leslie Caron como protagonista gana nueve Oscars, incluido el de mejor película.

   Aquella joven lesbiana que enseñaba los pechos en espectáculos de music hall se había convertido en la escritora más importante de Francia. Cómo un último honor terrenal, su cuerpo hoy descansa en el cementerio de Père Lachaise, cerca de ilustres como Oscar Wilde, otro incomprendido genial también perseguido a causa de su sexualidad. Qué maravillosa vida he tenido! Ojalá me hubiera dado cuenta antes... escribió poco antes de morir. No creo que muchas mujeres puedan afirmar algo tan rotundo y con tanta claridad.







Fuentes:

https://www.revistavanityfair.es/cultura/entretenimiento/articulos/colette-la-escandalosa-vida-de-la-mujer-mas-libre-de-francia-keira-knightley/32719

Christine Bard: Historia política del pantalón, Tusquets Editores.


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