miércoles, 11 de enero de 2017

Erótica del pie






   La vestimenta de la prostituta es una rebelión a la gazmoñería y a las injusticias devenidas de esa deshonestidad antropológica. La moral vigente pretende soterrar a la prostituta en la vergüenza clandestina y en el burdel donde la lascivia realiza hazañas sexuales que la sociedad deja impunes. La sandalia con plataformas eleva a la prostituta del fango moral en que la hunde el uso social. Elevación de la digna belleza y del uso hedónico del cuerpo, que suplementa la estima que jaquea la hipócrita maledicencia. Empoderamiento momentáneo que aspira a consolidarse en la reivindicación del placer como instancia humanizante. Taco infinito que eleva al cielo que promete la emancipación de las condiciones oprobiosas de existencia de vastos sectores de la población. Alta daga que vence batallas seculares donde la invisibilización social ha sido la regla. Viboras de cuero que trepan por la pantorrilla sometiendo el vano orgullo del que busca en el cuerpo mercenario de la prostituta el placer que la señora de la casa, desde la sumersión de la chancleta, es incapaz siquiera de imaginar.






   High heels. Tacones altos. Tacos agujas. Procacidad del calzado que ubica al cuerpo en la paradoja de lo humano: lejanía de la tierra para instalarse en la erótica de la sangre y el semen. Construcción delicada y artística de la hetaira, sagrada e imprescindible. Extraño instrumento de la trascendencia en la ardiente brevedad de la carne. Elevada como una reliquia, hundida en la profana lascivia. Altar y burdel al mismo tiempo. Comunión etérea y cópula bestial. Tecnología de la lujuria montada en el cambrillón libertino que hace del pie una serpiente de la concupiscencia. El tacón desnuda a pesar de los atavíos. Prostituye angelicalmente. Habilita la ciudadanía del país de lo libidinoso. Eterno cancan del deseo en el burdel de la vida, extraña higiene de un sexo impúdico, lascivo, hedónicamente sucio. 




Textos: Abelardo Barra Ruatta

http://eroticadelpie.blogspot.com.ar/

6 comentarios :

  1. Más que la erótica del pie, me pierde la erótica del tacón alto, ya que es subirse una en un par de High Heels y de repente es como encontrarme en el paraíso! con ellos consigues contonearte, moviendo el culito al andar, de tal forma que para mi resulta de lo más sexy y sensual que existe.
    Besitosss

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  2. A mi tambien me pasa lo mismo. Desde chica me enamoré de las alturas imposible y jamás quise bajarme. Sucede que "Erótica del pie" es el título del libro de Abelardo Barra Ruatta, dedicada justamente al placer fetichista de los tacones pero desde una visión más antropológica.

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  3. Esa sensación de moverse con tacones altos es inexplicable, hay algo mágico en ello, es como sentirse una persona mas poderosa y segura de si misma con solo oir el ruido del tacon y sentir el balanceo de tus caderas. Es el manifiesto en forma de objeto de la superioridad femenina. Besos Mistress

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    1. Acertado comentario y preciso análisis. Como todos tus comentarios , gerita

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  4. Wow, Mistress, that pic above with a man kneeling down & masturbating to a Mistress lounging in her chair is sensational & I think I would be doing the same thing as him!

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