miércoles, 18 de diciembre de 2013

Humillación. La miel de mi sadismo




…..puta barata,  no me darian dos pesos si te pongo en la esquina a vender tu culo, la próxima traeme a tu novia porque vos servís para divertirme y nada más, a que te afeitas los pelos de las manos por pajero, no mereces ni una brisa de Mi fusta….

   Pocas cosas me excitan más que la humillación verbal. Pero no soy la única que se excita cuando humillo. Me consta que muchas veces estas expresiones duras, denigrantes, tal vez soeces, pronunciadas con la entonación femenina adecuada y en el momento y lugar correcto funcionaron como el mejor Viagra sobre mujeres y hombres de alto nivel social y de gran calidad humana a las que hoy quiero rendir homenaje.

  Recuerdo en particular una sesión espontánea, tiempo atrás (fiesta mixta con crossdressers, travestis y chicos solos en una disco swinger) en donde un muchacho al que estaba sometiendo, en un momento de pasión me dijo, con voz temblorosa, Señora, de verdad me va a poner una bombachita? Horas después, ya en mi guarida, conversamos con mi esclavo marido sobre este prejuicio tan extendido en donde se cree que la feminización es sinónimo de humillación cuando para muchos es todo lo contrario: la exaltación de lo femenino por parte de aquellos que nacieron con cuerpo de varón y que representa lo máximo en poder erótico y sensualidad. No me sentí muy humilladora sádica que digamos después de aquella charla pero siempre reconocí que en aquel prejuicio anida gran parte del placer.

   Alinari (a.k.a. Smooth Circe) escribió una vez que ser mujer es algo tan bello y erótico que no podía ver ninguna condición humillante en la feminización. Ella insistía que en la feminización no buscaba la humillación sino la perfección porque no estaba dispuesta a tolerar una versión grotesca de su género. Irónicamente, Alinari agregaba.. lo mismo le pasa a muchas que se tapan el agujero poniéndose penes de plástico como si hubiéramos nacido castradas. El dildo es un implemento maravilloso para jugar, pero no es algo que nos falta!  En cambio, Niní, mi amiga sissy y compañera de largas noches Femdom, ha escrito muchas veces con  brillante claridad que prefiere gozar de la humillación, del efecto de querer aparentar femineidad sabiendo que no podrá hacerlo y así fracasar cayendo en el ridículo, lo que es también a su manera un poderoso motor de la sexualidad y la fantasía fetish desde un punto de vista que yo clasificaría como típicamente masculino.

   Mis gustos sexuales en feminización se mueven entre ambas posiciones. Me gustan las dos, depende del ambiente y de la materia prima que tenga entre manos. Cuando feminizo a un muchacho quiero y deseo sentir, saber y pensar que la partera le gritó a su madre es un varón. Pero seducir lentamente a una chica cross que viene a la fiesta con ínfulas de reina de la noche y llevarla de la mano como a una muñeca, mi muñeca, ofreciéndola a todos los placeres incluido el más dotado de los chongos disponibles para, ahí sí, tratarla de puta arrastrada y oír cuando me confiesa su Sí Señora, quiero ser Su puta!… ah, eso sí que es música para mis oídos. Es que la humillación verbal es una intensificación del morbo a dos voces. Una voz es la Mía y la otra es la del sumiso, que consigo sacarle bien desde adentro. Un dúo hedonista. Esta teatralidad siempre supera los límites de cualquier sesión o dungeon porque se graban en el inconsciente. Es como el cuckolding: una vez concretado, no hay vuelta atrás en tu mente. No es una técnica mecánica de sometimiento. Si él aprende conmigo a hallar placer dentro de mi juego, una parte de su sexualidad siempre estará bajo mi pulgar. Y me encanta esta frase tan rollingstoniana en un día como hoy, 18 de diciembre, en que festejo el cumpleaños setenta de Keith Richards.

   Me consta que muchos sumisos se sumaron con cierto temor a mi playroom de placeres verbales pero que a la mayoría les encantó. Este estilo de sadismo entroncado en lo psicológico es mas hard que el BDSM clásico, que el torbellino de aplicaciones para masoquistas. Yo arriesgo mucho porque la gracia del juego  se basa en la espontaneidad y en lo inesperado, en lo no consensuado, pero también sé que una sobredosis de palabras o de significados me vuelve burda y me quita toda la magia seductora con la que intento someter a mi víctima. Pero vale la pena correr ese riesgo si lo que me interesa no es domar a un potro desbocado sino hacer boquear de placer a su muñeca interior, más sutil, más romántica, que lucha por florecer en una primavera de radiante espíritu sumiso. Entonces, mi lengua humillante será el mejor látigo para flagelar su masculinidad al mismo tiempo que voy saboreando las primeras gotas del néctar de dulce miel que va destilando su femenina putez. 










14 comentarios :

  1. Que buenos que son todos tus relatos, exelentes

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  2. Soy un esclavo que perdió ya la necesidad de expresar su virilidad a Mi Dueña ya que para ella feminizarme es su deseo mas fuerte.
    A sus pies.

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  3. Mistress. Como siempre te superas a ti misma. El mayor organo sexual es el cerebro, y por mediacion de los sentidos, el habla, las posturas, las miradas, hacen a veces mas que un castigo. Hablar al oido, con voz serena y autoritaria, te hacen sentir la mas humillada de las sissies. Una mirada, un dedo señalando, te hacen sentir la sumision mas profunda dentro de ti.
    Saluditos
    Pepi

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  4. Yo creo que la feminización no es sinónimo de humillación, sino de perfección.
    Emular a una mujer,ser y expresarte como una verdadera dama es el mayor placer que una puede vivir en este mundo tan caótico.
    Si un hombre va a una sensión de sado, irá por el morbo de verse humillado, pero no por que le obliguen a vestirse de mujer, ya que a la gran mayoría les encanta aunque no lo digan en público. Sino echen un vistazo en los carnavales, la mayoría aprovechan para "disfrazarse" de mujer.
    Una vez más querida Roxy me ha encantado tu artículo. Aprendo tanto contigo, que es un gusto leerte!!!
    Besitosss

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  5. Otro fino comentario, del que se puede aprender un poco más sobre la femenización y el poder del lenguaje. Por eso nuevamente muchas gracias por ilustrarnos con cada nueva publicación.-

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  6. Ay Roxy! tengo que agradecerte por esta columna, cargo mis pilas femdom y me recordó el inmenso placer en humillar y degradar, me hace sentir poderosa y cargada de sexualidad, bella y sádica. Que placer y que ganas de repetir escenas de humillación y feminización forzada en mis sumisos, como me prende el saber que así como puedo hacer que sean penetrados físicamente por "chongos" también son la humillación puedo penetrar su mente. Gracias!

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  7. Hay gente que piensa que cuando una sissy quiere ser humillada en el fondo está despreciando a la mujer y que asocia lo femenino a lo humillante y degradante cuando es todo lo contrario. El sissy ve en la mujer lo perfecto, lo bello, lo divino, lo inalcanzable. Y de ahí que disfrute de la huillación verbal o física de saber que nunca podrá alcanzar esa perfección por más que lo intente y sea la esclava más docil y obediente del mundo. Porque en el fondo esa es su misión, ser la dócil sierva de cualquier mujer orgullosa de su sexo y de su condición femenina.

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  8. Chicas, despues de leer sus comentarios, me siento tan halagada y feliz. Haber podido transmitir lo que siento y lo que creo. El placer de la feminizacion no es mas que el placer de la femineidad.

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  9. Mistress Roxy! hoy encontré tu blog y me encantó! También soy AMA y me identifico muchísimo con tus palabras.. para mi la feminización también es de perfección, pero porque considero que hombres y mujeres, llevamos ambos roles -masculino y femenino- ..cuando feminizo a mis sumisos, creo que sienten lo que yo al usar el strapon, que me siento completa. Soy todo y nada. ...pero también disfruto humillar, pero más bien, insultando el intento de llegar a la perfección de ese rol femenino..

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    1. Bienvenida MISTRESS SAM!!!

      feminizamos, ellos se emputecen y NOSOTRAS nos divertimos!

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  10. Realmente disfruto con la humillación verbal, de igual forma que con la feminización y las fantasías más bestiales asociadas a Ella. A mi me encanta la lencería fina, los tacones, los vestiditos, el maquillaje, todo ese halo de erótica feminidad que lo envuelve. Y cuanto más recargada, más putita, más maquillada, con pestañas y uñas postizas voy, más me pongo. No lo veo como una humillación en sí, sino que me transformo. Y gozo transformándome en lo que soy, aún sin estar vestido para ello.

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    1. Que bueno volver a leerte, servus!!!

      Gracias por tu comentario, tan atinado y erótico a la vez!

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  11. Creo que la humillación verbal es un arte complejo. Pero hay Amas que intuitivamente dominan este arte con el que consiguen hipnotizar, a veces profundamente, al sumiso. Y pienso que especialmente las Amas nativas del signo de Leo están dotadas para esta tarea.


    Porque es cierto que no ofende quien quiere sino quien puede y, para denigrar de verdad, hay que saber localizar perfectamente los puntos vulnerables de la víctima.

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    1. Se trata de ir midiendo las respuestas que voy recibiendo y de ver hasta donde puedo ir avanzando sin que el estado de encantamiento se rompa. Hay veces que los insultos más soeces funcionan muy bien y hay veces en donde conviene ir muy lentamente y suave.

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