Madonna nos volvió a sorprender la semana pasada (el 2 de mayo) presentándose en la Gala Met 2016 del Metropolitan Museum of Art de Nueva York con un look lleno de transparencias y reminiscencias sadomasoquistas que llevaba la firma indiscutible de Givenchy, un diseño especial para Ella de Riccardo Tisci. Un culotte de talle alto dejaba ver su trasero y sus pechos se lucían por detrás de la tela de encaje. Por supuesto, no podían faltar las botas altas realzadas por tiras negras que enlazaban las piernas. Como joyas, Madonna optó por una diadema con detalle en la frente y un collar que cubría todo el cuerpo.
Las fotos de Enero y Febrero la muestran de frente y de espalda. Marzo y Abril son recuerdos de otra fiesta, la de los Grammy Awards del 2015 en donde Madonna se presentó con transparencias y enseñando el derriere debajo de un precioso corsette rosa y negro con toda la tradición del burlesque, también obra de Givenchy.
Las fotos siguientes (de Mayo a Septiembre) corresponden a la Met Gala del 2015. Unas divertidas selfies donde se ve a Madonna agasajada y apretujada con Katy Perry (que la mira con deseo, la abraza y la apoya por atrás sin ningún disimulo), Lady Gaga y Britney Spears. A la entrada de la fiesta, lució la capa Rebel Heart diseñada por Moschino combinada con operagloves de cuero. La foto de Septiembre muestra a un galante caballero que no resistió la tentación de arrodillarse a besar la mano de la diosa. Un sumiso.
Las últimas tres fotos del calendario reflejan el espíritu de Bitch, I'm Madonna como respuesta a todas las especialistas en moda que se han dedicado a denigrarla por sus looks y sus actitudes, que consideran inapropiados para su edad. Ella es Madonna!
Hace algunas semanas, la triste noticia de la muerte inesperada de Prince me hizo recordar una noche inolvidable que protagonicé en La Casona del Sado de Buenos Aires durante una fiesta BDSM. Junto con Ursula, una joven y bella Dómina amiga, hicimos arrodillar a más de veinte sumisos formando un círculo, inmóviles y mirando el piso. Cuando les poníamos un pie bajo su vista, ellos debían besar el tacón o la caña de nuestras botas. Esa noche, Ursula lucía sus brillantes botas negras que contrastaban con las mías, plateadas, de altas plataformas y tacones de quince. Por los parlantes del salón sonaba Cream, el clásico de Prince del album Pearls and Diamonds. Lo hermoso del recuerdo es que mientras nos movíamos bailando al ritmo de la canción y yendo de sumiso en sumiso, cada vez que nos encontrábamos en el centro del círculo nos acariciábamos y besábamos sin que ellos pudieran verlo (aunque sospecho que más de uno habrá levantado la cabeza para espiarnos). Nuestro baile erótico en ese círculo de sumisos arrodillados quedó inmortalizado con el nombre de El Reloj del Sado.
Tiempo después, descubrí el videoclip de Cream, una obra de arte que toda mujer fetichista de los guantes largos debe conocer y que es el primero de los diez que componen ésta, la tercera parte de la historia del guante largo operaglove, la que va de los años setenta hasta el fin de la década del noventa.
En las últimas décadas del siglo XX, el guante largo había cedido relevancia como adorno femenino para lucir en sociedad. Se lo consideraba una prenda arcaica propia del pasado. El cine lo homenajeaba solamente en películas y series de época que reflejaban otros tiempos ya idos, cuando los brazos enguantados de las mujeres reinaban supremos en fiestas y cenas de gala. Al mismo tiempo, quizás como reacción, el guante largo se fue convirtiendo en una prenda fetish infaltable en el atuendo de las dominatrices y comenzó a ganar espacio en un terreno nuevo y fértil: el videoclip. Cuatro de ellos adornan esta colección. El primero de ellos es Cream, mi recuerdo inolvidable de Prince (y de Ursula).
Los operagloves de Joan Collins en los '80s
Guantes largos en el cine y el video. Las Divas Modernas (1975 - 2000)
Puesto 10. Prince. Cream (1991).
El video arranca con Prince llegando a una estación de tren rodeado por sus bellas y glamorosas coristas. A los 2:00 empieza la música y aparecen las chicas con los corsettes, los portaligas y los guantes negros.
Puesto 9. Sonia Braga. Moon over parador (1988).
Sammy Davis Jr le pone la voz al clásico de Cole Porter Beguine to Begin con un ritmo de merengue sudamericano mientras la sensual Sonia Braga se contonea en un ajustadísimo traje dorado. La fogosa morocha brasileña, Doña Flor y Gabriela de Jorge Amado, en su máxima y hermosa expresión.
Puesto 8. Julia Roberts. Pretty Woman (1990).
El previsible final del cuento de hadas de la prostituta que asciende en la escala social vía el levante de un millonario. En este caso, los guantes largos blancos de Julia simbolizan la oposición a las sexies botas vinílicas negras y a su pasado de puta callejera. Pasemos por alto esta falsa dicotomía lo antes posible. Guantes largos y botas altas pueden y a veces deben ir juntos.
Puesto 7. Amanda Lear. Enigma (1978).
La diosa ambigua por excelencia. Enigma, del disco Sweet revenge de 1978, es uno de los clásicos de su repertorio. Amanda Lear reinó en los años dorados de las discotecas europeas y neoyorquinas con su sensual voz grave a puro brillo y glamour gay. Sus aventuras sexuales con personajes como Mick Jagger o David Bowie son parte de la gran historia de la música pop. En su espléndida madurez en los años noventa, protagonizó inolvidables desfiles como topmodel fetichista para Thierry Mugler y otros diseñadores. Los guantes que luce no son estrictamente operagloves porque no cubren los codos pero la femineidad y la gracia con que se mueve y se los quita desde los 1:55 min. bien vale una excepción.
Puesto 6. Julie Strain. Fit to kill (1993).
La big beautiful woman más famosa de las películas fetichistas y clase B de principios de los noventa, chica Penthouse y presentadora de Playboy TV, siempre encarnando papeles de femme fatale dominante tan sexy como perversa. En esta escena, se aprovecha de su poder seductor para robar una caja fuerte.
Puesto 5. Emanuelle Seigner. Bitter Moon (1992).
La escena que siempre recordaremos cuando se piensa en un baile con seducción lésbica entre bellas damas enguantadas. Emanuelle Seigner seduce a Kristin Scott Thomas bajo la sorprendida mirada de su marido Hugh Grant.
Puesto 4. Pamela Anderson. Barb Wire (1996).
Toda la película Barb Wire es una gran orgía de prendas fetichistas pero es en esta escena donde la rubia Pam luce como en ningún otro momento los negros guantes largos de raso más un vistoso anillo.
Puesto 3. Raffaella Carrá. Mañana (1978).
Una diva rubia baja del ascensor de la confitería El Molino, de Buenos Aires. Raffaella se muestra muy sobria y elegante diferente a esa explosión de energía que fue su sello, pero no por eso menos bella y atractiva con sus guantes negros, muy enjoyada.
Puesto 2. Joan Collins. Joseph and the amazing technicolor dreamcoat (1999).
José el Soñador (así se la conoció en castellano) fue la primera ópera rock compuesta por Andrew Lloyd Webber y Tim Rice. Basada en el libro del Génesis, nos cuenta en versión musical la historia de José, el hijo de Jacob, y de sus hermanos que lo venden como esclavo a Egipto. Fue estrenada en Londres en 1968, recorrió los teatros del West End durante años y llegó finalmente a Broadway en 1982. La obra fue llevada al cine recién en 1999 con la divina Joan Collins en el rol de la perversa esposa de Potiphar, que exhibe su sensual poder femenino desde su entrada a los 1:40 min. Joan Collins, una diva de varias épocas. Nacida en 1933 y protagonista de muchos films en los años cincuenta y sesenta, recién en su madurez alcanzó el estrellato a partir del éxito de Dynasty.
Puesto 1. Madonna. Open your heart (1986).
A partir de la década del ochenta, la sensualidad femenina lleva el sello de Madonna. Ella utilizó el videoclip como nadie lo había hecho hasta el momento; una vía de expresión de fantasías sexuales femeninas, siempre al límite de lo escandaloso pero sin perder jamás el equilibrio ni el sentido de la estética.
Un año antes Madonna había recreado a Marilyn Monroe en Material Girl, una suite erótica en el estilo de Diamonds are the girl's best friend. Open your heart, extraído de su tercer album True blue, la muestra en una pose sexy de bailarina stripper sobre una silla, vestida con guantes largos, corsette y tacos altos, en un indisimulado homenaje a Liza Minelli en Cabaret y a Marlene Dietrich en The Blue Angel.
Si bien el final del video muestra a una dulce Madonna que baila con el niño protagonista, la escena en donde él la observa dentro del peep show fue muy cuestionada por la prensa y por organizaciones sociales. Ella les daría en los años siguientes muchos y más contundentes motivos sobre los cuales escandalizarse.
En diciembre pasado, las 10 Sensuales y Femeninas Star Wars Fetish homenajearon a algunas de las heroínas más hermosas y fetichistas que protagonizaron películas y series de ciencia ficción. Hoy llega otra belleza del espacio pero en formato historieta. Ella es Anna
Mercury. Con guión del
célebre Warren Ellis, un autor consagrado en la escudería Marvel, la historieta nos cuenta las aventuras de esta pelirroja superheroína de acción
que recorre los rascacielos y la calles de ciudades futuristas a puro
armamento y fetish. Anna es en realidad
una espía británica, su nombre es Anna Louise Britton y trabaja para el
MI6 británico. La historia entronca con un hecho verídico; la desaparición de un buque de guerra norteamericano en 1943. La ficción nace cuando se descubre que esa desaparición está relacionada con la existencia de nueve mundos
aparentemente invisibles, interconectados con la Tierra creando nueve realidades paralelas entre sí. El Proyecto Constelación, del que Anna forma parte, es un equipo de investigadores y espías que controla la seguridad de la Tierra en su relación con los otros mundos, en donde se desarrollan las aventuras
de nuestra Gatúbela interplanetaria.
Lo de nuestra no lo digo sólo por el deleite que me causa recorrer su curvilíneo cuerpo fetish dibujado bajo un catsuit negro brillante y guantes largos operagloves o por su fabulosa melena rojo fuego que aumenta el poder Femdom que despliega en sus aventuras. Anna es nuestraporque nació de la pluma de un excelente dibujante argentino, Facundo Percio. Por su belleza fetichista, por su carácter dominante y también por ser la brillante obra de Facundo, Anna Mercury es nuestra heroína.