1941 es el año en que las mujeres dominantes de sexualidad BDSM celebramos el nacimiento de Wonderwoman, una de nuestras heroínas mediáticas mas famosas. Pero poco se sabe de otra aún más revolucionaria que entró en acción en el mismo año, más puntualmente seis meses antes. Su nombre era Miss Fury. Escrita y dibujada por June Tarpé Mills, fue la primera superheroína creada enteramente por una mujer, una de las muchas razones por las que sigue siendo tan inspiradora, ocho décadas después.
Se sabe poco del nacimiento y la infancia de June Tarpé Mills pero para la década del treinta ya trabajaba como dibujante de comics para chicos en donde abundaban héroes y espadachines. Para protegerse en un medio tan machista, decidió eliminar el femenino June de su nombre por su andrógino segundo nombre, que era el apellido de soltera de su madre. Desde entonces se la conoció como Tarpé Mills.
Las primeras tiras de Miss Fury (o mejor dicho, las de Black Fury, hasta que Mills cambió el título poco después) nos recuerda claramente a la futura Catwoman. La historia comienza cuando Marla Drake, una socialité neoyorquina, está a punto de salir a una fiesta de disfraces con un vestido rojo (que perfectamente podría haber llevado Rita Hayworth) cuando una amiga le avisa que alguien más ha elegido el mismo atuendo. Furiosa, Marla lo rompe (y de paso, Mills la exhibe en medias de nylon y portaligas, toda una transgresión para la época). Entonces su criada le sugiere que cambie su estilo y le recuerda la existencia de un antiguo traje de fantasía que le había dejado un fallecido de la familia. Pero resulta ser que ese traje es un catsuit negro, con máscara de orejas de gato, garras y cola, un cuarto de siglo antes de Catwoman.
Marla descubre que el catsuit es mágico y se ve dotada de extraños poderes que le permiten cumplir cualquier misión que se proponga. Ingresa a un mundo fantástico y de repente se encuentra superando en inteligencia y capacidad de combate a todo tipo de gangsters de Nueva York. El carácter Femdom de la serie crece y crece. En pocas semanas, Miss Fury comienza a luchar contra La Baronesa, una agente nazi llamada Erica Von Kampf, cuyo flequillo oculta una esvástica grabada en su frente.
Mike Madrid, autor de The Supergirls: Fashion, Feminism, Fantasy, and the History of Comic Book Heroines dice de ella: En Miss Fury, realmente parecía que cualquier cosa podía pasar. En la década del cuarenta, los comics solían estar dirigidos a chicos o chicas, pero Mills fusionó los géneros para crear un híbrido único de superhéroes, romance, aventuras, western y cómic bélico. En las últimas dos décadas se ha debatido mucho sobre las nuevas interpretaciones de los personajes femeninos en historietas y sobre cómo las mujeres creadoras pueden dar a conocer su visión al mundo. Tarpé Mills ya hacía todo eso en la década de 1940.
Marla Drake era una heroína orgullosamente moderna y protofeminista. Trabajaba y vivía por su cuenta, tenía varios pretendientes atractivos que la deseaban sin escoger a ninguno e incluso adoptó al hijo pequeño de su archienemigo y se convirtió en madre soltera, una condición inédita en los comics de la época. Podía pasar meses sin vestir su catsuit con poderes, lo cual no le impedía viajar por el mundo, vivir toda clase de aventuras y derrotar a espías nazis.
Otro de los atractivos de la tira tenía mucho que ver con los detallados dibujos de Mills de los zapatos, sombreros, guantes y vestidos de las damas retratadas. Mills a menudo representa a Marla y a las otras protagonistas como la Baronesa, pavoneándose en lencería mientras eligen sus vestidos o disfrutando de sus baños de espuma, por lo que la tira ofrecía como al pasar visiones íntimas de sensualidad femenina mucho más atractivas que las que podían presentar Batman o Superman. Ya sea saltando en paracaídas desde un avión en llamas o luchando con la Baronesa en el balcón de un ático, Marla Drake siempre luce lo mejor de la alta costura que se ajusta a su figura y también en este aspecto Miss Fury supo adelantarse a las modernas heroínas fetichistas.
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| La Baronesa |
A principios de los años cincuenta, Miss Fury había dejado de ser una tira atractiva para los editores y desapareció de los medios. Mills sobrevivió como artista comercial pero nunca regresó a las historietas. Vivió sus últimos años recluida en un apartamento ruinoso de Brooklyn, trabajando en una novela gráfica inacabada. Para cuando murió en 1988, Miss Fury había caído en el olvido, eclipsada por las deslumbrantes heroínas de Disney, Marvel y DC Comics. Fue redescubierta en las décadas siguientes y reeditada en diversas oportunidades.
En 1991, Adventure Comics puso en la calle una nueva historieta en donde una chica encuentra en un desván de su casa un catsuit que resulta ser el traje de Miss Fury y hereda sus poderes. Con el tiempo, se entera que es la nieta de Marla Drake. En 2012, la dibujante Corinna Bechko revivió a la Miss Fury original con modernas técnicas de arte para una nueva serie. Beckho comenta que ha intentado respetar dentro de lo posible la idea original de Mills y agrega: Sinceramente, creo que no se la recuerda porque no forma parte de un universo extenso y conocido como los superhéroes de Marvel y DC. Y también porque se ve superada por Catwoman, que es un personaje muy diferente, pero con un aspecto similar. Es poco probable que Miss Fury llegue alguna vez a ser tan famosa como ella, pero es igual de importante.
En 2019, June Tarpé Mills fue incluida en el Salón de la Fama de la industria del comic estadounidense. El justo reconocimiento a semejante creadora y pionera llegó trece años después del que recibió William Moulton Marston, creador de Wonderwoman, y veintitrés años después del de Bob Kane, creador de Catwoman.









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