domingo, 29 de mayo de 2022

Diez años de Sado Sensual y Femenino.

 



No existen más que dos reglas para escribir: tener algo para decir y decirlo.

Oscar Wilde


   Esta es sólo una breve reflexión. Sado Sensual y Femenino nació en mayo del 2012. Desde hace diez años, alimento y hermoseo este blog que a su vez me alimenta y me hermosea. Sé que tengo una vida erótica algo distinta a las mujeres promedio de mi edad y con mi educación. Con un atrevimiento improvisado de mi parte porque no tengo la más mínima formación escritora y se me nota a cada línea, surgen historias que toman forma en inocentes párrafos de corte sádico que me salen con mucha naturalidad y me gustan mucho más que las pesadas clases de moralidad impuestas en sitios convencionales sobre BDSM de los cuales siempre infiero que allí apenas alguien tuvo un mísero orgasmo.

   Mi escritura me revela ante quienes me leen y también me revela a mí misma secretos de mi propia vida erótica; es verdad que cuando mi marido esclavo participa editando una historia que trata de mí, siempre me embellece y así yo me animo a escribir la siguiente. Es un círculo interactivo entre el sumiso cronista y la dominatriz protagonista que comparten la vida: una historia de amor marcada y gozada gracias a la dominación femenina. Quizás esa intimidad sea la razón fundamental por la cual hacemos este blog. Llega a ser tanto una rutina agradable que cuando queremos distender tensiones diarias o salir de alguna discusión del afuera, hablamos, armamos y releemos el blog. Aquí ni mi sumiso ni yo pretendemos enseñar pero sabemos lo que nos place y nos gusta compartirlo.

   Cuando nos conocimos, hace ya más de veinte años, comenzamos a recorrer juntos este camino combinando mi realidad dominante femenina con sus fantasías sumisas. Todo se reducía al sexo cotidiano. Luego llegaron los foros fetichistas y BDSM en Internet con sus debates, el animarnos a participar en fiestas sado y swingers, todo esto matizado con lecturas y búsquedas del estilo de donde viene este fetiche. Y así fue como llegamos a nuestro propio sitio, como una forma de evitar juicios negativos y tener que tolerar demasiadas mentiras delirantes; ambos defectos parecen ser innatos y endémicos en las comunidades BDSM. En cambio, este blog halaga mi vida y mi sexo porque ya no me siento interpelada por las patrullas de la corrección política. Busco mi inspiración en las divas concretas, en las diosas  eróticas, en todas las fuentes posibles del placer y el poder femenino.

   Hace diez años, me pareció que de alguna forma u otra debía dejar sentado el testimonio de mi estilo de vida y de mis gustos y fetiches. Y de eso se trata este Magazine; de como una mujer de más  de cincuenta años se descubre día a día como pansexual dominante y fetichista poliamante. Ser siempre Mistress Roxy. 


sábado, 14 de mayo de 2022

Videoteca. Cine Femdom. Las Humilladoras

   La humillación en la dominación femenina es un juego raro. Participan humilladoras y humillados pero siempre son los supuestos perdedores y humillados  los que más la disfrutan y la piden. La humillación sólo gana su total sentido si es pública o semipública: cuando el humillado está bajo la mirada de los espectadores que no siempre comprenden el juego sensual que se abre entre dominadora y sumiso y creen que la humillación va en serio; ése es el máximo morbo.

   Mi esclavo marido siempre nos da una pista al respecto. La verdadera humillación no existe. Nos hace tan felices la intimidad con las mujeres sádicas que se divierten humillando que cuanto más (supuestamente) nos humillan, más las amamos y más les rogamos que nos humillen. 



Catherine Spaak y Joan Collins.
Dos jocketas de lujo para cabalgar sumisos



   En el cine, la humillación del hombre por parte de la mujer tiene una larga historia y muchas de sus escenas han servido siempre como disparadores de fantasías, tanto para inspirar a mujeres humilladoras como para que sus víctimas masculinas fantaseen siendo humillados. En esta serie de diez videos, podemos disfrutar escenas de cuckolding, ponyplaying, bondage, spanking, petplay, confinamiento, sodomía... Porque todo, todo el BDSM del poder femenino ya estuvo insinuado en el cine y con el regalo adicional de haber sido protagonizado por las grandes actrices de todos los tiempos. 


Cine Femdom. Las Humilladoras


Puesto 10. Catherine Spaak (La matriarca, 1968).

Una joven mujer casada descubre por accidente que su esposo lleva una doble vida que lo involucraba con sexo BDSM y comienza a interesarse cada vez más en esta forma de vida. Esta es la escena de ponyplaying con la que el film termina.





Puesto 9. Laura Angel (Femme Fatale, 2002)

Escupir siempre fue un acto de máxima humillación rayano con el mal gusto y el insulto. Laura Angel acogota con la corbata a su sumiso, lo monta, lo escupe y lo ata con su cinturón. Como todos los sumisos en situaciones así, él se muestra totalmente entregado y la deja hacer. 





Puesto 8. Malisa Longo (La señora del Orient Express, 1989)

El legendario Orient Express que une París con Venecia tiene una larga historia de sexo clandestino y encuentros de amantes. Que más excitante que vivir una experiencia de cuckolding en el más romántico de los trenes. Malisa Longo es la esposa adúltera que se entrega en el pasillo a un joven que acaba de conocer mientras su esposo finge dormir en el camarote





Puesto 7. Eva Green (Dark Shadows, 2011)

La vampiresa y bruja inmortal Angelique, interpretada por Eva Green, es uno de esos personajes femeninos, dominantes y seductores a la vez, que resultan profundamente inspiradores. No es sólo cuestión de ser bella, como Eva seguramente lo es, sino porque toda la personalidad que emana de ella es profundamente dominante. En estas dos escenas, discute con su víctima centenaria, el pobre Barnabas (Johnny Depp) y lo termina encerrando con cadenas en su ataúd con un solo gesto. Un bondage con confinamiento muy autoritario (y excitante, sobre todo con tanga roja). 







Puesto 6. Emanuelle Béart (My Mistress, 2014)

Petplay y confinamiento, todo en uno. Emanuelle Béart es una dominatriz profesional que en una sesión, encierra a su joven amante en un ataúd para que observe a escondidas como su esclavo es tratado como un perro y obligado a comer de un plato en el piso.  







Puesto 5. Isabella Biagini (Paolo il freddo, 1974)

Otra escena de petplay que es todo un hallazgo de la clásica comedia italiana. Isabella Biagini, una rica mujer que extraña a su perro, contrata a Paolo (Franco Franchi) para que haga de perro delante de ella. Seducido por Isabella, Paolo cumple su rol a conciencia.  






Puesto 4. Elizabeth Taylor (Reflections of a golden eye, 1967)

John Huston dirigió a Marlon Brando y a Elizabeth Taylor en este drama que pinta temas muy polémicos con la delicadeza propia de una época en que no se podía ser demasiado explícito en el cine: la homosexualidad reprimida en una unidad militar, el voyeurismo, el adulterio y el sadismo. En una película llena de símbolos, la fusta de jocketa que usa Elizabeth es mucho más que un accesorio de equitación y en esta escena, ella la usa para humillar públicamente a su esposo cruzándole la cara de un fustazo delante de todos sus subordinados. 





Puesto 3. Emanuelle Seigner (Bitter Moon, 1992)

El trasfondo obsesivo y siniestro que Roman Polanski le imprime a todo el film no nos impide disfrutar de algunas escenas Femdom memorables protagonizadas por Emanuelle Seigner, como por ejemplo ésta, en donde engaña abiertamente a su esposo. La bella se pavonea bailando y seduciendo a su amante hasta que ambos abandonan la habitación bajo la mirada frustrada del cornudo impotente. 







Puesto 2. Joan Collins (Decadence, 1993)

Yo creo que Steven Berkoff dirigió y actuó en este film para darse el gusto de su vida de ser sumiso de Joan Collins. Hasta usa su mismo nombre en su personaje. Helen es una londinense distinguida, rica y bella (no muy diferente de la verdadera Joan) que disfruta de una vida sexual variada e intensa. La escena de ponyplaying es tan perfecta que una vez más creemos que Joan actúa de sí misma.






Puesto 1. Raquel Welch (Myra Breckinridge, 1970 ).

Históricamente considerada una de las peores películas jamás filmadas, la historia de la transexual Myra Breckinridge, con Raquel Welch como protagonista y un reparto que incluye a una leyenda como Mae West y el debut de la jovencita Farrah Fawcett, es hoy considerada una joya del absurdo para disfrutar sin culpas ni pretensiones. En esta famosa escena que no pude descargar completa, Myra se encuentra en la enfermería de turno nocturno donde atiende al joven Rusty Godowsky. Con el pretexto de realizarle un examen físico completo, lo ata a la camilla y y lo sodomiza sin piedad ni consideración.   





 
Raquel Welch, sodomizando



   Espero que esta selección te haya gustado y como siempre, me gustaría leer tus sugerencias y comentarios. Gracias por seguirme!



lunes, 9 de mayo de 2022

Gunter Blum

 

   La fotografía fetichista del alemán Gunter Blum, nacido en 1949 y fallecido muy tempranamente en 1997, se caracteriza por la belleza en el blanco y negro. Otro hallazgo que debo al admirado blog de arte Uno de los nuestros. Arte y cultura.



Enero






Febrero






Marzo





Abril





Mayo






Junio





Julio





Agosto





Septiembre





Octubre





Noviembre





Diciembre



jueves, 28 de abril de 2022

Emocionalidad en la dominación femenina

  



   El negro brillo de la belleza fetichista está indisolublemente unido a todo el BDSM pero muy especialmente a la dominación femenina. Desde las prendas de vestir con que las dominatrices nos adornamos hasta las teatrales ceremonias de castigos y adoración en los dungeons de nuestras sesiones de placer; casi todo lo que nos rodea posee esa estética particular que nos distingue y nos vuelve especiales frente a otras formas sexuales. Hoy encontramos moda fetish en casi todos los ámbitos pero siempre siendo asociada a las prácticas de dominación y sumisión que tanto nos excitan.

   El culto al fetiche es tan fuerte en Femdom que muchos de sus seguidores llegan atraídos nada más que por la estética y no suelen avanzar más allá de los placeres directamente relacionados con lo sensorial. Pero lo que yo puedo atestiguar luego de años de vivencias es que detrás de todo lo que yo llamo la parafernalia del sado femenino, de sus látigos, cueros, botas y maquillajes, habita un mundo espiritual personalísimo y fascinante que sólo la dominación es capaz de despertar y que vale la pena explorar.

   En mi constante búsqueda de experiencias, aún en las más breves y espontáneas, me he regocijado más de una vez encontrando en mis víctimas sumisas una respuesta emotiva inesperada que iba mucho más allá de las sensaciones físicas de placer.

   Cuando digo respuesta emotiva inesperada, no estoy hablando del tan comentado subspace al que suelen referirse los expertos en BDSM y que nunca me quedó claro qué es y cómo se lo encuentra. Me refiero a algo mucho más tangible y humano: a la mirada de gratitud de un sumiso que eyacula en mis botas y después me confiesa que jamás había imaginado llegar a algo así o al llanto de felicidad de una esposa joven que mientras toma de la mano a su marido, me agradece entre lágrimas que yo haya sabido conducirla hacia el primer orgasmo lésbico de su vida. Atesoro en mi memoria muchas escenas y confesiones como éstas.

   Si la dominación femenina es una exaltación del poder sexual de las mujeres, de su belleza y de su sensualidad, no existe ninguna razón para que no esté relacionada con el resto de nuestras emociones y sensibilidades. Considero un error restringir la dominación - sumisión a sesiones predeterminadas y consensuadas hasta el detalle, basadas en la mera aplicación de técnicas BDSM. La experiencia sexual del sado termina así totalmente desconectada del resto de las vivencias humanas.

   Las antiguas enseñanzas taoístas de las Tigresas Blancas son muy ilustrativas al respecto; las tigresas no sólo aprenden a convertirse en expertas felatrices sino también a utilizar la energía vital del sexo masculino, el chi, como una fuerza que tiene el poder de enriquecer internamente a la mujer y otorgarle salud y bienestar, tanto físico como espiritual. En las antiguas celebraciones de las diosas paganas (Isis en Egipto y posteriormente en Roma, Ishtar en Babilonia, Afrodita en Grecia, Venus y la Bona Dea en Roma), el sexo estaba investido de un carácter espiritual. Las sacerdotisas de esos cultos solían ser prostitutas sagradas, dedicadas tanto a honrar a las diosas como a regocijarse en el sexo con los iniciados en sus misterios. No existía en estas antiguas religiones ese divorcio entre la carnalidad y la espiritualidad que debe ser la peor herencia de nuestra cultura judeocristiana. Todo lo contrario: cuestiones esenciales a la sexualidad femenina como la menstruación, nuestro carácter multiorgásmico y las caricias lésbicas eran vividas con alegría como fuentes de sanidad de cuerpo y de mente.

   Parte de mi viaje personal de sadonauta tiene que ver con el estudio de esas antiguas y sabias formas de religiosidad, con cerrar esa falsa grieta que separa a lo físico de lo espiritual. Aprendí con los años que a través del sexo soy capaz de abrir muchas más puertas mentales y emocionales que las que yo imaginaba.

   Nuestra cultura occidental adjudica la expresión diosa a mujeres hermosas, a topmodels o a divas del espectáculo como las cantantes pop. Pero cuando nos adentramos en el mundo de la sexualidad femenina, la palabra diosa adquiere connotaciones mucho más profundas. No me sorprendo cuando leo testimonios de damas cortesanas y escorts de lujo que confiesan que sus clientes buscan la compañía de una mujer no sólo hermosa sino también dominante, a la que puedan considerar superior a ellos y que les conceda la inmensa dicha de poder adorarla. El culto a la diosa en los tiempos modernos.

   Para quienes se atreven a abrir sus mentes a la adoración de la mujer dominante y a comulgar con la diosa erótica, el sexo es mucho más que placer y orgasmos. Mucho más que el fogonazo del deslumbramiento que provoca una imagen femenina fetichista. Bajo la luz sado, sensual y femenina, no sólo es posible sino muy recomendable que las dominatrices y nuestros adoradores sepamos combinar el placer físico con el despertar de las emociones y los sentimientos que la dominación nos inspira.





    

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