domingo, 15 de noviembre de 2015

El bello sexo (parte II). La belleza fetiche






   Yo no nací para ser gimnasta ni para modelo de pasarela aunque disfruto del talento y de la gracia de las que sí lo son. Me resulta tan infantil minimizar las virtudes para las que no estoy dotada como pretender minimizarlas con el consabido y mediocre yo también tengo derecho a...  Ni mis Amas amigas ni Yo cumplimos con el estereotipo físico de fetish top models que recorre todas las galerías de sadismo y BDSM, cuya perfección resulta inalcanzable para la mayoría de las mortales. Pero me gusta, me excita y lo reconozco como un ideal. Esto no significa que no puedas encontrar la belleza en otras formas; lo mío es sólo el reconocimiento de que nuestra cultura BDSM parametriza la belleza. No es una opinión, es un hecho. Mujeres y hombres lo idealizan y lo desean, las chicas cross sueñan con alcanzarlo, los flyers de todos los eventos BDSM lo reflejan. Entonces, basta de negarlo. 

   Elijo referirme a la belleza fetish femenina como estereotipo porque me es útil para ejemplificar una conducta muy común en los terrenos del BDSM. Me refiero a la pretensión de algunos candidatos a líderes de comunidad de modificar los deseos sexuales de las personas en nombre de una ética que creen superior. En este caso, lo que se pone bajo juicio es el poder que nace de una estética femenina predeterminada; ese poder les resulta tan discriminador y ofensivo que insisten en rechazarlo y denunciarlo.

    Siempre es importante partir un punto firme y sólido. Este es el mío: La sexualidad es una expresión de la persona. La sexualidad es algo que se vive, que se practica, que se siente, se goza, se sufre o se fantasea. Si participamos de un sitio de Internet de temática sexual, es porque conocemos de qué estamos hablando. Somos reales y hablamos de las realidades que vivimos o de las fantasías que nos gustaría volver realidad. Si tu deseo nace de una concepción determinada, en este caso de la estética femenina, nadie debería atacarte, tacharte de machista o aburrirte repitiéndote los sufrimientos de las mujeres a lo largo de la historia asumiendo que vos serías una especie de corresponsable de los mismos a causa de tus fantasías. 

    Si la sexualidad es la pura expresión de una persona, no cabe otra que borrar de un plumazo a todos los predicadores que ingresan a sitios BDSM con la idea de exponer sus argumentaciones filosófico - teóricas y que concluyen inevitablemente postulando una tesis ética. Toda esta masturbación dialéctica que se da de narices con la realidad sexual del deseo humano. Quizás los más ridículos de todos sean los que rechazan la belleza femenina parametrizada como factor de poder por considerarla superficial o discriminatoria. Ríos de tinta digital y argumentaciones de todo tipo se van amontonando mientras ellas, las chicas fetish siguen ahí, cada vez más bellas y cada vez más deseadas.

    Creo que es hora de decir basta de mentiras. El BDSM es, quizás como ninguna otra rama de lo sexual, el reino de lo sensorial. Creo que estos muchachos y sus seguidoras, en su desesperación por alcanzar alguna notoriedad, se han puesto a predicar en el territorio equivocado. 





domingo, 8 de noviembre de 2015

Lobos, Caperucitas y un largo tapado blanco






   Mi intención siempre fue cazar. Mejor dicho cazarlo y sentir ferozmente que está rendido ante mi seducción. Las mujeres sabemos cuando queremos cazarlo pero solemos tomar una decisión que implica el camino largo, el de la Caperucita previsora, lleno de vueltas, histeriqueadas y desvirtualidades del objetivo. Algunas pocas elegimos el camino corto que nos lleva derecho a lo que queremos.

   El camino corto, en mi caso, tenía que ver con un tapado blanco. Blanco y largo, casi hasta los tobillos.

  El camino corto es el que me lleva hasta el lobo feroz. Nunca quise evitarlo ni esconderme. Encontrarme en el bosque cara a cara, o mejor dicho, escote o cruce de piernas a cara boquiabierta; esa es mi misión. Me gusta provocar al planeta supuestamente encarador y me aburre llegar al hogar de buena ley, con los pastelitos ilesos sin haber al menos teteado un ratito con el lascivo lobo y ver que tal tiene los dientes.

   Era una mañana de viernes hace algunos años cuando encontré en un local de la calle Pampa y Arcos, en el barrio porteño de Belgrano, un solitario tapado blanco largo hasta los tobillos y de una caída adaptable a una curvilínea silueta femenina. Para mi fortuna, el tesoro estaba casi a precio de saldo: según la vendedora, había sido rechazado durante dos temporadas. Me contó que las anteriores aspirantes, cuando ya lo habían probado y modelado, se retraían argumentando que el blanco es sucio, es complicado poder usarlo, tanto blanco me hace lucir cual novia de invierno, que el blanco es de verano y en el verano no usaría tapado, que me hace gorda. Pues bien, yo no había pensado en nada de eso y casi sin probarlo mucho y sin importarme que sus anteriores frustradas dueñas lo hubieran manoseado un poco, lo compré.  No se lo mostré a nadie, a ninguna otra mujer, ni amiga, ni madre, ni vecina, ni compañera de trabajo. No tenía ganas de escuchar frases parecidas a las que había tenido que soportar aquella pobre vendedora durante dos largos años.

   El Señor Tapado Blanco ya era mío. Blanco, largo y de botones dorados marineros. Yo lo había comprado como oferta, Yo lo había ocultado como pecado y Yo lo habría de usar como arma en el lugar y momento correctos

   Ahora sí podía comenzar a vivir el cuento. Salir al bosque y llevar los pastelitos a la abuelita imaginaria; una buena excusa moral para cruzar la arboleda en donde me acechaba el peligro tentador. Una minifalda de cuero negro y medias negras oficiarían de dulces pastelitos. La canastita: un par de botas negras, de caña bien alta y tacones no menos altos. De la cintura para el cuello no importaba demasiado; sólo debía acorazonar mi escote a modo de dar voluptuosidad a ciertos rasgos pectorales. El tapado largo sería mi caperuza, la que se abriría en el momento correcto para que el lobo adivinase el contenido de la canastita y los pastelitos. Así me encaminé por el bosque urbano a cazar a un lobo. O varios. Esos inocentes animalitos tildados injustamente como feroces, altaneros, arrogantes, vanidosos. Para bien o para mal, son esos mismos los que suelen terminar a mis pies, despellejados. Son los que me gustan.

   Era una tarde - noche y hacía un frío gélido en aquel invierno boscoso. Las otras aldeanas usaban tapados para protegerse pero ninguna lucía uno de color blanco. Tampoco se habían engalanado con canastitas y pastelitos como los que yo había preparado tan amorosamente. Entré al bar y a los pocos minutos ya estaba empezando a ser olfateada y seguida por varios lobos que buscaban acercarse con cualquier excusa. El elegido no sabía de mi metáfora caperucitense pero al verme entreabrir mi tapado blanco y al relojear el contenido del mismo, me mostró sus más tiernos ojos de lobezno cachorro. Si te arreglaste así para venir, me dijo, me vas a hacer sentir como el lobo feroz frente a Caperucita.

   Sonreí. El pagó mi cuenta y salimos. La cacería (la mía) sería todo un éxito. 

martes, 3 de noviembre de 2015

Dita, on the cover of a magazine



   Mi calendario de enero del 2014 fue dedicado a 12 portadas de Madonna en revistas de modas, y su título fue Madonna, on the cover of a magazine, jugando con la frase de su célebre canción Vogue (Marlon Brando, Jimmy Dean, on the cover of a magazine). Porqué entonces no repetirla sobre otra gran diva? Aquí está Dita Von Teese posando como chica de portada en algunas de las más conocidas revistas fetichistas. Noviembre 2015 es para Dita, on the cover of a magazine.





Enero




Febrero




Marzo




Abril



Mayo





Junio




Julio





Agosto





Septiembre




Octubre




Noviembre


Diciembre

martes, 27 de octubre de 2015

Videoteca. Heroínas Femdom. Las Vampiresas.



   Este fin de semana es noche de brujas y quise homenajear a mi manera a todas las vampiresas sádicas y femeninas que despertamos pasiones y excitamos lujurias. No esperes en este topten de videos alguna mención a las grandes obras históricas del género o a las joyas eróticas del lesbian vamp al estilo de The Hunger, con las inolvidables Catherine Deneuve y Susan Sarandon más el aporte de David Bowie o Les Levres Rouges (también conocida como Daughters in Darkness) con la rubia Delphine Seyrig como la reencarnación de la condesa Bathory. Ahorrate la crítica cinematográfica por lo que vas a ver. Lo que viene trae consigo poca o nula intención artística. Quiero reivindicar la desmesura y el golpe de efecto, el fetichismo de la vampira sensual, el primer plano de los sangrientos colmillos femeninos que asoman sobre escotes tan exagerados como los maquillajes y los tacos altos con que las chicas más malas de todas se adornan para morderte y desangrarte. Te excita fantasear en darle tu cuello y entregarte a una de ellas? 

  


Diana Lorys en el cuello de Anita Ekberg




  


    
Heroínas Femdom. Las Vampiresas.



Mordida 10. Tammy Parks. Vladamina de Titanic 2000.

Se abre el ataúd y una vampira que supo ser chica Penthouse, sale sonriendo y contoneándose, sedienta de sangre y sexo. Muy lejos de los sufrientes y oscuros looks de las antiguas condenadas, esta señorita de largos colmillos lleva brillantes uñas rojas que sobresalen bajo los largos guantes, sexies botas de tacón y un ardiente deseo lujurioso por pervertir a otras chicas. Así es Tammy Parks como Vladamina. 






Mordida 9. Glori - Anne Gilbert. Diana Ruthven de Countess Dracula Orgy of blood.

La hermana de Drácula se llama Diana y mientras su hermano la busca por todo el mundo deseoso de verla y reunirse con ella después de cientos de años, la chica no pierde el tiempo y se pasea por los night clubs de Los Angeles buscando saciar su sed de sangre depredando todos los cuellos femeninos que encuentra a su paso. Su melena rubia, las botas de taco acrílico y su corsette de látex dejan muy atrás a las antiguas y lúgubres habitantes de los castillos de Transilvania.






Mordida 8. Eileen Daly. Lilith Silver de Razor blade smile.

Eileen Daly es una actriz británica de culto para los fans de las películas de vampiros y monstruos. El rol que la lanzó a la fama fue sin duda el de Lilith Silver, la chica mordida por un vampiro en el siglo diecinueve y que desde entonces busca venganza; se convierte en una asesina a sueldo vinculada a Scotland Yard y debe eliminar a los miembros de una secta de Iluminati que está comandada por su eterno enemigo, Sir Sethane Blake. Lo interesante del asunto es que mientras Lilith planea y ejecuta sus sangrientos crímenes, se viste y se maquilla como una hermosa dominatriz fetichista. Parece que en este oficio de asesina nocturna, sólo vale echarse encima todos los excesos.






Mordida 7. Kristin Kreuk. Lana Lang de Smallville.

En la serie Smalville, Lana Lang es una eterna candidata a amiga - novia de Clark Kent (cuando aún no era Superman) y en este episodio de la quinta temporada (Thirst), ella ingresa en una hermandad universitaria cuyas integrantes son vampiresas. Lana pasa las pruebas de la iniciación a partir de un fogoso y sangriento beso lésbico y se transforma en una devoradora sádica de colmillos sedientos pero, a diferencia de las otras chicas de su grupo, parece que aprovecha su condición para vestirse muy fetish. Al final del episodio, Lana sólo desea morder a Clark y arrastrarlo a su mundo pero él está advertido y logra clavarle una jeringa con un suero antívampírico. Una lástima. Pero antes ella le confiesa que no está enferma, que nunca se sintió mejor, que desearía compartir con él la nueva fuerza que ahora tiene y que con su lado vampírico ha descubierto el poder de su verdadero yo, que hasta entonces había permanecido oculto. Una declaración Femdom.






Mordida 6. Aaliyah. Akasha de Queen of the damned.

La película maldita que hizo honor a su nombre. Aaliyah falleció en un accidente cuando el film no estaba terminado, si bien ya había grabado todas sus partes. La historia de Lestat, un músico de rock que se enfrenta a la madre de todos los vampiros, Akasha.






Mordida 5. Maria Ford. Tournier de Night hunter.

La rubia parece el sueño dorado de cualquier hombre. Una preciosidad de melena enrulada, labios tentadores y sonrisa sensual, que se pone contenta cuando el auto no arranca porque parece desear tanto a su compañero que sólo quiere hacerle una buena fellatio. La acompañante ideal para el asiento delantero. Pero ay!, es demasiado linda para ser real. Ella esconde una letal sorpresa.






Mordida 4. Jennifer Beals. Rachel de Vampire's Kiss.

Mi amada Jennifer Beals, la chica Flashdance que humedeció mi entrepierna y también las de mis amigas durante nuestra adolescencia en los años ochenta. Ella es Rachel, ella es el despiadado beso de la vampiresa, hermosa y sensual en stockings y portaligas, sometiendo al pobre de Nicholas Cage. Como en ninguna otra escena, en ésta se aprecia el simbolismo de la mordida como el mejor orgasmo Femdom.





Mordida 3. Diana Lorys y Anita Ekberg. Bertha y Sylvia de Fangs of the living dead (Malenka, la vampire).

Si de vampirismo lésbico se trata, qué mejor fantasía que hincarle los colmillos en el cuello a Anita Ekberg. La condesa Sylvia (Anita), además de su título nobiliario, hereda un castillo sin saber que está maldecido por la presencia de vampiros. Bertha y su mucama intentarán por todos los medios arrastrar a la rubia condesa a su inframundo. La única Mordida de cine histórico de mis diez elegidas.







Mordida 2. Amanda Donohue. Lady Sylvia de The Lair of the White Worm.

Lady Sylvia oficia de sacerdotisa inmortal en un extraño culto celta dedicado a una serpiente blanca gigante. Aunque a nadie le importe demasiado el argumento del film, este personaje interpretado por Amanda Donohue es el que aparece en todas las listas cuando se busca una escena protagonizada por una rutilante vampiresa en botas altas. El sadismo está omnipresente pero los últimos segundos, desde los 2:15 hasta el final, son sublimes.





Mordida 1. Eva Green. Angelique Bouchard de Dark Shadows.

Un compilado de los momentos mas sexies de Eva Green como la dominante vampiresa que somete, excita y tortura a Johnny Depp. Aunque detesto el final del film, Eva está fabulosa en muchas escenas y en esta edición aparece en todo el esplendor de su seducción y su sadismo.











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