sábado, 5 de diciembre de 2015

No existe un dios BDSM







   El stress constante generado por la bajada de línea desde posiciones moral e intelectualmente superiores ha dominado el despertar del BDSM en este olvidado rincón del planeta. Ha aplastado valiosos testimonios de vida y ha impedido el flujo de debates, aportes y preguntas frecuentes en temas que tienen mucho que ver con la dominación - sumisión cotidiana y real. Nos ha quitado la frescura y la picardía del sexo para reemplazarlas por la pesadez de los oráculos y los mentores místicos. A esta altura ya no puedo negarlos, evidentemente si existen es porque reflejan la necesidad de muchas mujeres en creer en un dios BDSM. La existencia de la categoría devota, que algunas señoritas y señoras portan orgullosas reflejando que tipo de relación sostienen con su idolatrado master, me ahorra de mayores comentarios.

   Me fascina que las nuevas generaciones se inclinen por juegos sexuales de dominación y sumisión. Llevar adelante este blog desde la exigencia y la constancia editora, me hace tirar una botella al mar en cada columna con la esperanza de que del otro lado haya alguien que se interese en la búsqueda de una sexualidad más libre y placentera. Sé que me enfrento a personas que se han entrometido en sitios web y reuniones BDSM desde la ignorancia y la necesidad de obtener notoriedad y que han terminado estresando cualquier posibilidad de diálogo excepto para su cofradía de amigotes y para sus devotas, las mismas que buscan a ciegas una salida a sus deprimidas vidas de estropeadas de la mano de un dios del BDSM.

   El plantar una bandera y empezar a juntar firmas en nombre de la comunidad a la que se pretende liderar trae consigo la necesidad de crear dogmas. Los dogmas son los textos en donde los feligreses del Nuevo Cielo pueden encontrar la verdad del dios al cual siguen. Y ahí entra en acción el copypasteado de textos en donde algún Moisés de cotillón cree aportar a sus seguidores los Diez Mandamientos del Buen Dominante, Los Veinte Pasos para Ser Sumisa y tantos otros textos parecidos. Teorizaciones, abstracciones, cursilería de obvia y a la vez ambigua comprensión. Aburridísimo. Ni siquiera aquellos que los reparten por todo Internet cual volante callejero se los creen. 

   La dominación erótica en la vida real es un camino sin retorno pero para andar ese camino hay que comenzar por la decisión de caminar, no de leerse los manuales, contratos, alfabetos y jeroglíficos propios de los oráculos que infectan los senderos. Caminar el BDSM, como lo he expresado en esta columna, es una experiencia crudamente personal. Hay que incursionar en una sesión, asumir tu poder dominante o dejarte someter para saber si te va o no este juego. Si descubrís que sí te va, lo mejor es que empieces a cuidarte de la contaminación ajena. Nuestros maestros no son los místicos y sus devotas; son los que nos inspiran desde la fantasía, la belleza y la exaltación de las artes hedonistas; no por casualidad son los que jamás han sucumbido al paso del tiempo. Don Leopoldo y el Marqués no son obedecidos literalmente; son poesía para involucrarnos con el sexo desde la lujuria y la sensualidad. Ellos dos marcan la ruta y la iluminan junto a los maestros del shibari y el bondage, la tradición del sissismo, la azotadora cruel, todos los fetiches que puedas imaginar, los leather gays, las negras y brillantes vestimentas de las vampiresas, el marido cornudo y su dama de las botas, Bettie y Justine, Wanda y Mme. Saint Ange. Todas y cada una en este fascinante cúmulo de tradiciones, leyendas y fantasías no son otra cosa que un punto de partida que te estimula a desandar tu propio camino.

   La sexualidad siempre es un sublime logro humano individual. Yo apuesto a que tu vida sexual sea el resultado de lo que hayas hecho y de lo que hayas rechazado; no la consecuencia de haber seguido una falsa teología de pastores de ovejas consensuadoras e inseguras. Te lo repito: no existe un dios BDSM. 

8 comentarios :

  1. Si la gente nueva le leyera a Vd. en lugar de entrar a ese sórdido foro, ciertamente, la realidad sería otra.

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  2. Si la gente prefiere ese sórdido foro, no está al nivel de este blog. Cada uno a lo suyo, mi amigo.

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  3. A ver. Hay cosas que decis que no las entiendo porque soy mas vainilla que la empresa Bagley y sus sucursales en LAmerica. Pero me da pié a comentar lo que ocurre con los grupos urbanos hoy en día. Marshall Mc Luhan dijo que la globalizacion es la destruccion de la intimidad. Dicho esto antes que exista internet nos da dimension de esta ausencia. Y dentro de todo el BDSM es un poco de anarquia sana metida en la telaraña digital, que esta bueno. El asunto es QUË hay atras de una conexion de ip. Y entonces es la oportunidad que cada persona tiene de "armar" su ascendente. Es decir: "como quiere que los demas lo vean". Da para largo, pero para que Roxy no se me enoje digo que yo, repito soy vainilla, veo en las personas pretendidamente BDSM una carga enorme de frustracion, insatisfaccion,.... que.... un nick apropiado sumado a la necesidad de pertenecer a un clan resuelven mas o menos exitosamente, como para "ser alguien" , despues que termina el horario de trabajo. Pero que se puede hacer? Nada. O mejor dicho, escribir blogs como lo hace Roxy para transmitir ..no informacion..... espiritu.

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  4. "veo en las personas pretendidamente BDSM una carga enorme de frustracion, insatisfaccion,.... que.... un nick apropiado sumado a la necesidad de pertenecer a un clan resuelven mas o menos exitosamente, como para "ser alguien" , despues que termina el horario de trabajo."

    me parece una definicion magnifica y prometo robártela para otra columna, citandote, por supuesto!

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  5. Para mi, practicar BDSM no es una forma de vida(que parecemos una raza completamente diferente, con cultura propia, leyes peopias, una religión...) es simplemente la aceptacion de una respuesta natural que tengo hacia mi pareja(en este caso). Considero que tengo una relacion sana, a pesar de que haya hueco tanto para las prácticas BDSM como vainilla.

    Se supone que formar parte del "mundo del BDSM" te hacia mas libre,y resulta que cuando "entras en ese mundo" no eres mas que una prisionera de leyes y mandatos escritos por... quien?

    Bajo mi punto de vista ahora o sigues al rebaño o eres catalogado como un lobo disfrazado de oveja

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    1. Nunca hay que olvidar que el BDSM, o sus practicas, son sexuales. BDSM es sexo. Quienes lo practicamos, no podemos ser negadas porque no postulamos una idea, damos un TESTIMONIO. No se trata de ideas, se trata de acciones.

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  6. No hay dioses bdsm, pero está Elise Sutton. Cuando la leí, hade ya mucho tiempo, tuve un orgasmo, sin tocarme, lo juro.

    Sobre los contratos y cosas así puedo contar mi experiencia. A mi no me gustan, pero en una ocasión conocí un Ama capricornio, bastante masculina, que quería todo por escrito, y acepté, y fue muy excitante. Entre otras cosas, ella se definía por escrito, como "la parte activa", como "el macho" de la relación, y ya se deduce que parte era la mía.

    Por eso, a veces me parece que se puede jugar con lo de los contratos, condiciones, y esas cosas.

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    1. Los contratos son un arma erótica muy poderosa. Un contrato Puede darle a una relación un aspecto de "formalidad", de condicion formal d esclavitud que es imposible de obtener mediante palabras.

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