viernes, 24 de junio de 2016

La sumisa. Belle de Jour







   Belle de Jour es una obra maestra sobre el masoquismo femenino y una crítica demoledora a una sociedad normativa que condena a muchas mujeres a la frigidez. Bajo la magistral dirección de Luis Buñuel, Catherine Deneuve le pone el cuerpo a su Séverine con esa fría belleza ensimismada que la haría famosa durante décadas. Yo no puedo imaginar que semejante nombre no haya sido escogido a propósito con la intención de construir un alter ego femenino al personaje de la Venus de Masoch. Séverine es una dulce esposa enamorada de su marido pero incapaz de expresarle pasión alguna. Su vida está atravesada por morbosos recuerdos infantiles mezclados con fantasías masoquistas en donde se imagina atada, azotada y humillada. Una conversación aparentemente trivial la empuja a conocer un burdel regenteado por Mme. Anais, en donde sus fantasías comenzarán a convertirse en realidad por las tardes, bajo el nombre de Belle de Jour.

   Luis Buñuel dijo una vez: Me interesó de la novela algo fundamental y de no haber sido así, no la hubiera llevado a la pantalla. Es el conflicto apasionante entre la conciencia, el sentido del deber de la protagonista y su compulsión masoquista, que creo ha quedado patente en la película.

   La supuesta corrupción de Séverine al prostituirse por las tardes en la maison de Mme. Anais no es otra cosa que una búsqueda del placer que hubiera hecho sonreír al Marqués por la clara identificación del sádico principio de la purificación a través del sexo. Al romper los valores morales y al subvertir el sistema que la oprime sexualmente, la caída moral no es tal sino que se convierte en un ascenso. El burdel es el refugio que le permite escapar de su asfixiante rutina diaria, del rol de muñeca de porcelana que ha sido prefabricado para ella. 

   Realidad y fantasía dejan de ser mundos paralelos cuando uno de los clientes, que no por casualidad es un gangster, se involucra afectivamente con Belle de Jour. Ese hombre machista y violento la conmueve como ningún otro y es quien termina de arrastrarla a su paseo final por las cloacas de la humillación que resulta ser a la vez su redención final. Sintiéndose esclavizada por sus pasiones, Séverine no puede evitar los sentimientos de culpa y arrepentimiento que la conducen a una extraña necesidad de expiación. Cuando un amigo de su esposo la descubre, ella le confiesa Sé que algún día tendré que pagar todo lo que he hecho pero sin esto no podría vivir.

   En sus fantasías, Séverine se veía a sí misma en un papel pasivo, ofreciéndose como objeto al deseo del macho. Así se comporta en el mundo real del burdel. Por eso resulta tan revelador lo que ocurre cuando un cliente resulta ser el clásico sumiso que lleva escondido en su maletín el flogger para ser azotado y le expone un libreto que ella debe seguir, en donde él fantasea con haber incumplido una tarea encomendada y suplica por el castigo redentor. Belle de Jour rechaza atenderlo y por primera vez desde la tarde de su iniciación, Mme. Anais debe retirarla de la habitación y llamar a otra de sus chicas para hacerse cargo. Ella conduce luego a Séverine a la habitación de al lado para que observe la sesión a través de un pequeño agujero en la pared, como lo muestra esta imagen. 






   Buñuel no lo muestra pero lo podemos imaginar: lo que Belle de Jour observa es un sumiso varón siendo castigado y humillado por una mujer a la que le ha pagado con ese fin. Como un hombre puede caer tan bajo? es el revelador comentario que ella hace, sin siquiera pensar en su propia situación, a la que también ha llegado por deseo propio. 

   Ni por sus fantasías de sometimiento ni por su vida en el burdel. Es por esta escena en particular que proclamo a Belle de Jour como la sumisa ejemplar.  Belle de Jour se muestra como el mejor estereotipo posible de sumisa cuando rechaza al hombre que busca a una mujer dominante con la fantasía de ser sometido. Porque lo que ella se niega a aceptar en última instancia es la existencia de un poder propio; un poder que le permita ser dueña y responsable de su sexo y su placer. Un poder sensual y femenino.





9 comentarios :

  1. Fantastico comentario sobre una d elas muchas obras maestras de Buñuel. Uno de los mayores fetichistas conocidos por otra parte. Belle de jour causo un gran escandalo en su momento pero ha envejecido muy bien a diferencia de otros films supuestamente escandalosos en su momento. Catherine es la actriz ideal para ese papel de una sumisa que se niega a si misma sus pulsiones pero a las que acaba sucumbiendo ( ya sea en la realidad o en su fantasia como Buñuel con sorna pretende hacer creer a los bienpensantes ) Imprecindible film sin duda.

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  2. Que buena interpretación del porque ella necesitaba ser sumisa, simplemente por no hacerse cargo de generarse sus propios ´placeres. Siglos de mandatos culturales y religiosos han hecho que las mujeres esperemos en lugar de buscar el placer. Yo voy despacio transitando mi propio camino con aciertos y errores. Pero que bien me hizo leer tu post, me aclaro algo que no lograba descifrar: Como siempre, un gusto leerte.

    Helena de Troya

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    1. Al placer hay que buscarlo y no detenerse hasta obtenerlo

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  3. Toda una obra maestra del cine, con la bellísima Catherine Deneuve en plan sumisa. Película que no recuerdo haberla visto y que sin duda es de obligada vision por mi parte.
    Gracias por recomendar tan buena película

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    1. Ser tu Madame Anais y te imagino como mi Belle de Jour. Seguramente siempre pedirias mas hombres y te quedarias despues de hora con tal de satisfacerlos

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    2. Adorada Roxy: Una maravillosa nota, pero leerte siempre es un nuevo deslumbramiento, como si uno mirara un brillante de infinitas facetas y cada una de ellas guardara una nueva sorpresa... Tal vez tu blog sea el auténtico Aleph.
      Siguiendo con el tema hay otra variante que siempre me pareció más desgarradora, la de aquél que siguiendo una visión soberbia, imperiosa y arrogante, que lo tiene embelesado por creer que ha encontrado la fuente de las delicias... Se encuentra con una reacción como la de la heroína de Belle de jour, pero para su desconsuelo el no está en un prostíbulo donde le cambiarán por una sustituta en la que el tipo se consolará sin problemas total el sólo iba a eso, total sólo se trataba de un poco de dinero... No, es mucho peor cuando una ha involucrado sus sentimientos, su pasión por alguien que aparenta algo de lo que ni siquiera es consciente y que encima su efecto le produce rechazo, pese a que él le había dado sobradas señales y que ella había confundido con una caballerosidad un tanto oxidada pero aceptable... Hay diosas, hay adoradores devotos... pero lo que abunda es la ignorancia. Tu blog es un faro que he comenzado a recomendar. Galileo.

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    3. Muchas gracias Galileo. Lo que me cuentas es la reacción de muchos sumisos que han puesto su embeleso y su adoración en quien no los comprende...

      Por algo hay muchos más candidatos a adoradores que adoradas

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