jueves, 21 de agosto de 2014

No avives a mi mujer



  
   Los hombres siempre fueron temerosos del deseo femenino. Necesitan controlar sus propios temores de no poder satisfacer a la hembra y no suelen encontrar mejor método que controlar a la misma hembra.
   Quizás alguna vez una Dómina te recordó a tu primer gran amor. El semblante y la forma de ser de la que te hacía soñar con poder besarla. No muchas explicaciones para el Femdom, aunque este blog derrama por todos lados las pasiones que se desencadenan en forma incomprensible para algunos pero muy sencillas para los iniciados. Te gustan las mujeres, las mujeres tenemos el poder de la belleza y la seducción y vos te rendís esclavizando tu alma ante ese poder. Tres frases para demostrar la tesis más ancestral del mundo.

    Una vez tuve el atrevimiento de poner en duda un principio machista asqueante (creo que todo principio machista da asco) reproduciendo y desarrollando la que debe ser la más penosa súplica del homo eróticus. No avives a mi mujer. Yo arrancaba con la tesis radicalizada de que todo macho inseguro tiembla ante el irrefrenable autodescubrimiento por parte  de su supuesta esclava sexo-afectiva del poder Femdom que puede llegar a habitar dentro de ella. And so what? Una catarata de machirulos (definición perfecta de la autoría de la fugitiva y escritora Leonor Silvestri) desbordaba de opiniones insultantes de los que se sintieron directamente referidos. El misil iba dirigido a ellos y dió en el blanco. No sirvió para nada que el rebaño de alienadas por los inseguros doms iniciaran el acostumbrado coro de estropeadas redimidas, proclamando lo orgullosas que están de su condición. De este otro lado hay mujeres que hacemos uso y abuso de nuestro poder ancestral, tentando y sometiendo a los adanes a caer en pecado original. 
   La fragilidad del hombre en lo que respecta a su pene no deja de resultarme asombrosa. Si la dama se avivara, el desamparado señor se vería envuelto en el más antiguo deber que le corresponde a un hombre: complacerla. De tal modo, patas para arriba como cucarachas intoxicadas, quedarían sus acostumbrados discursos sobre la importancia de su rol dominante. Quedaría al descubierto lo que son: pura ampulosidad vacía.

   No avives a mi mujer fue un concepto hiriente que supo despertar en un sitio BDSM que se suponía propio de revolucionarios y vanguardístas sexuales, una intensa controversia, un ida y vuelta de confesiones y agresiones definitivamente impulsadas por prejuicios y vulnerabilidades. Era más fácil hacer la vista gorda, hablar de la igualdad de los sexos y conformarse con el juego unisex de los collares y el protocolo que intentar la fuga hacia la libertad del poder sado, sensual y femenino. Aceptar la verdad es una tarea ciclópea. El mundo de los mediocres cancheritos de feria se vería de pronto arrasado por una secta de vampiresas que avivadas a su vez por otras, se dispondría a utilizar a los hombres a su entero goce y placer, para saciar sus ilimitados deseos. Imaginarlo ya es un caos!
   Las avivadoras son (somos) las malditas violadoras de la mentira del poder del varón sobre la mujer sexuada. El goza con el coño que le pertenece a ella y ella hace, vive y tiene lo que le place desde el poder que nace de ese coño. Oh my godness! Avivarlas de pronto..y este sería un mundo ya sin ningún respeto por ese master de cotillón que viste tan de negro, cual negra es su alma, alma de negrero frustrado que nunca supo hacer otra cosa que pretender hacer olvidar sus fracasos detrás de la pantallita de Internet, tan parecida a la pantalla de su rol detrás de la cual esconde sus inseguridades y temores. 

7 comentarios :

  1. Yo reconozco que de siempre me he sentido/a muy insegura delante de una bella mujer, se me saltan los colores y no se reaccionar, no sabía como complacerlas, todo chocaba en mi, ya que en mi intimidad me vestía y las imitaba desde niño/a. Hasta que después de indagar en mi interior y notar como me sentía, ahora me considero una "nena" feliz" al estar al lado de ellas y sentirme arropado por ellas (algunas, no todas) y tu eres una de ellas queridísima Mistress Roxy.
    Muacsssssss te quierooo!!!

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  2. Yo me siento, en general, nervioso e inseguro ante Mujeres desconocidas, pero si ya son dominantes y/o provocativas, me siento como un niño pequeño perdido, no sé ni a donde mirar. Eso sí que lo tengo claro, algunos perseguimos desatar ese poder femenino que libera no solo sexualmente a la Mujer sino que la hace sentirse plena. Creo que por medio del amor y adoración que la profesamos, preferimos sentirnos simples engranajes de una máquina que la mantiene en la cumbre, que egoistas dominadores ficticios de su líbido.

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    1. Que gusto volver a leerte, Carlos. Tu ultima frase es la frase de un señor sumiso

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  3. Yo sigo pensando que el mundo masculino ( en el que no me incluyo porque me siento muy femina) sigue teniendo un gran miedo al poder sexual de la mujer. Ellas son mucho mas conscientes de ese poder y los hombres tienen un sexto sentido que lo percibe y de ahi su puesta a la defensiva haciendose los "machirulos" : Yo soy el hombre, yo mando, que ilusos! No sabes nada John Nieve!
    besos mistress.

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  4. Yo no me siento nada inseguro. Sí siento un gran deseo de servir y complacer a mi Dueña nada mas verla y de arrojarme al suelo q Ella pisa para besarlo. Estoy muy seguro de quien es Ella y de quien soy yo. Con las demás mujeres soy respetuoso educado y jamás me he sentido inseguro.

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