miércoles, 23 de mayo de 2012

La sonrisa de Bettie Page


  

   Voy a  confesarles algo: esta columna no me pertenece por completo. Está basada en lo que escribió hace tiempo un amigo mío, una de las personas más inteligentes que he conocido en el mundo BDSM. Cuento con su  permiso para citarlo e intentar enriquecerlo (y créanme que enriquecerlo no es nada fácil).

   Mi amigo suele comentar que el BDSM es para él un conjunto de sensaciones, de deseos, de prácticas, de formas de vivir la sexualidad, algo así como un embarcadero, un puerto amplio adonde todos nosotros hemos arribado desde los lugares más recónditos y a través de  los modos más diversos. Se remonta a lo difícil que era arribar a ese puerto sensual en los tiempos previos a la explosión de Internet. Había que rebuscárselas con revistas, videos, algún film más o menos transgresor. Lo que mi amigo recalca especialmente era que, junto con el placer prohibido y la excitación desatada por los tesoros encontrados, le quedaba un cierto resabio amargo. Las visiones, las historias, la presencia de experiencias BDSM venían aparejadas con cierta truculencia. Cierto regodeo por la seriedad, lo pomposo y los climas algo aterradores.

   Cito textualmente sus palabras porque él es un  hombre de gran cultura que se caracteriza por poner el término exacto en el sitio exacto y sin usar una sola palabra de más. Lo cito porque además, cuando yo empecé a investigar este mundo, pensaba exactamente lo mismo.

   Parecía que el BDSM era el rincón de las almas torturadas. De los que buscaban castigos físicos y el dolor (darlo o recibirlo) para exorcizar sus fantasmas. Que la belleza y el erotismo no podían disociarse de cierta fascinación por la autodestrucción. Que parecía indispensable encontrar una razón validada desde lo social para, entonces sí, poder gozar de una fantasía individual. Que las mujeres que habitaban este mundo, en lugar de exaltar lo que podría ser una fiesta de los sentidos, se empeñaban en sostener posturas mesiánicas que sólo parecían buscar redenciones místicas.

   El goce por el goce mismo, sin otra justificación que el placer de los sentidos era (y sigue siendo) mal visto. Ni hace falta aclarar que las dominatrices fetichistas éramos las más villanas de toda la película. Hacer de villana divierte un poco, no lo niego, pero al rato cansa, porque no es más que un libreto que otro escribió para Nosotras.

    Cito nuevamente a mi amigo  Es que para muchos,  lo que esté asociado con dar o recibir órdenes, una dosis de dolor o de restricción física, tiene que estar rodeado de cierta prosopopeya, antítesis de toda forma de alegría. En cambio, yo quería conjeturar en qué cosa, aparte de su evidente belleza, es lo que ha hecho de Bettie Page un ícono mundial del fetichismo. Yo creo que es la innegable alegría que transmite, esa sensación de que siempre está disfrutando de lo que hace, go-zan-do !!!.

   Game, set, match. Alguna vez escribí que uno de los mas hermosos perfumes que las mujeres somos capaces de emanar es el de la alegría. Alegría para vestirse, para coquetear, para el goce de lo doméstico, para gozar la vida sin culpas ni remordimientos, sin expiaciones ni complejos, alegría para contagiar. Alegría para vivir el sado para el sado y por el sado. 

     Y lo que me pasa  al ver sus fotos, es mucho más que el saludable y conocido sacudón erótico que nos causa en la psiquis la visión de una mujer simplemente hermosa, esto pasa por otro lado, apela a niveles mas profundos ¿Seré yo el único que encuentre que hay algo de lo cual aprender en estas imágenes?

   No. Juraría que somos millones los que aprendimos. Hay mucho para encontrar y para aprender en Bettie y en muchas otras de nuestras musas sagradas. Al homenajear no sólo su obvia belleza y erotismo sino también su mensaje de alegría y sensualidad, las mantenemos eternamente vivas. Ellas a su manera, también viven en nosotras.

   (inspirado en niní - sobrelafalda)


             

8 comentarios :

  1. La palabra "intenso" me gusta mucho cuando describes un placer. Demuestra la sensibilidad masculina, tan a menudo vapuleada, de un lector atento. Gracias

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  2. Maravilloso, un presente sincero y exacto a
    la inteligencia de ni ni -sobre la falda,
    una de las personas de mas vasta cultura
    que la vida me propuso conocer.

    Guia de mis exploraciones de libros por la noche porteña, afectuoso
    y calido ser de las tinieblas de
    la Calle Corrientes, recibe mi cariño.

    Para la creadora de este espacio desenfrenado, ósculo en su carmín.

    MD

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  3. Hermoso post, que rinde homenaje a la belleza de la alegría, fundamentalmente, como cultora de la alegría en todas sus formas, incluído el BDSM, sobre todo en el BDSM, agradezco tu calidez y sensibilidad como también, claro, la de la amiga ni_ni

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  4. Gracias por sus respuestas. Con amigos como ni ni -sobrelafalda, MD o Flordelis, con lo que me trasmiten, lo que me enseñan, escribir estas columnas es realmente un placer.

    besos

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  5. Santa Bettie....inspiración de todos y todas...ÍCONO donde se cifra la verdad y potencia de nuestra alegre lujuria...
    No alcanza la vida para aprender de sus enseñanzas sin palabras...
    ¿No, Mistress Lady Roxy???

    niní

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  6. La vida es una fiesta..o deberia serlo. Bettie nos enseña y nos lleva de la mano

    besos

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  7. http://www.netflix.com/search/page/person/20009467
    Este es el link de un documental muy bueno sito en Netflix. Segun este video, Bettie era una persona muy alegre, divertida, con valores muy claros sobre su proceder. Odiaba el alcohol y el tabaco. Y supo elegir en su carrera a gente confiable que no se aprovecharian de ella. A mi me hace acordar a Natalia Oreiro.

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    Respuestas
    1. Me encanta Natalia! Es toda una muñeca pinup.

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