miércoles, 9 de abril de 2014

La Venus tan cruel







   No me conocéis aún? Sí, soy cruel, ya que tanto te gusta esa palabra. Pero acaso no tengo derecho para serlo? El hombre es el que solicita, la mujer es lo solicitado. Esta es su ventaja única, pero decisiva. La naturaleza la entrega al hombre por la pasión que le inspira y la mujer que no hace del hombre su súbdito, su esclavo, que digo, su juguete y que no le traiciona riendo, es una loca.”

Leopold Sacher-Masoch.  La  Venus  de las Pieles.


   
Mi dominado marido escribió hace un tiempo está frase de la Venus en Círculo BDSM abriendo un debate sobre lo que él considera una tendencia a combatir: la domesticación de la Dómina primigenia. A mí me gusta llamarla la Dómina Esencial. Algunos libros de sexología la llaman Dómina dominatrix un nombre cuasi científico, que me hace pensar en una tiranosauria despiadada y devoradora. Y hoy quiero retomar esa idea porque sé que antes de emprender cualquier camino de exploración sexual, es importante sacarnos de encima el molesto equipaje pesado que otros nos cargaron encima y que no nos interesa y así poder viajar lo más frescos y cómodos posibles para disfrutar del paseo y el paisaje.

   La Dómina esencial siempre conserva la arrogancia con la dosis justa de despotismo y crueldad porque son los ingredientes necesarios en la escalada erótica hacia el punto sublime en donde ella y los sumisos arriban a la cumbre del placer. No puede ser un juego sexual consensuado ni tampoco es la representación de un personaje, por más fabuloso y sexy que sea. Es la esencia de una personalidad. Las garras de la tigresa que nunca será domada, que por su naturaleza no acepta ser domesticada.

    Pero que nos encontramos, cuando salimos al bosque?

   Yo encuentro que me viven diciendo lo que debo hacer. El mundo del BDSM que pretende incluirme está lleno de reglamentos y normas. Reglas sobre como debo comportarme con un sumiso o como debo interrelacionarme con otras Amas. Reglas hasta para abrocharme el corsette. Reglamentos plenos de palabras rebuscadas, elucubraciones filosóficas, instrucciones dialécticas que ponen paños freezados a mi calentura libidinosa. Pretenden redactarme cláusulas para un contrato que es tan opuesto a los sensuales deseos de Severin... Soy Dueña y Señora de una actitud  sádica y pervertida hacia el sexo pero siento que buscan amaestrarme de todas las formas posibles. 

   Las Dóminas que gozamos con el ejercicio del sadismo somos pocas, raras y muy buscadas. O quizás seamos muchas más pero frente a tanta propaganda al metapoder de Marte, la mayoría de las Venus están ocultas por sí mismas o protegidas por sus fieles adoradores y no tienen ganas de entrar a sitios públicos a compartir experiencias porque saben que van a ser cuestionadas por su forma de vida o porque en dichos sitios abundan los supuestos expertos que se especializan en proponer su versión del BDSM en donde se niegan verdades sobre sexo que son universales para cualquiera que haya caminado alguna calle de la vida y haya aprendido a leer lo que está escrito en las paredes con letras capitales. Sé de mujeres dominantes que disfrutando de la intimidad de su Femdom doméstico de la mano de sus maridos – esclavos, resolvieron guardarse de contarnos sus experiencias porque se hartaron de ser criticadas o directamente censuradas, privándonos así de valiosísimos testimonios. Pero otras, en compensación, hemos decidido no callarnos.

    La Dómina sádica no se presta a  servir masoquistas que es la trampa más común en que caen tantas inexpertas ni tampoco acepta las reglas de un consenso que en los hechos significa una reducción sustancial de su poder dominante para que algunos interesados obtengan la concreción de sus fantasías de una forma fácil y sin riesgos. Por eso muchos nos detestan, aunque me consta que  desearían estar un rato bajo Mis botas para saber que se siente de verdad cuando una hembra de alto calibre te somete al poder de su femenina sexualidad.

    Sabiamente, Don Leopoldo pone en boca de Wanda la expresión naturaleza. La presencia de la naturaleza le agrega un toque inquietante a la cuestión. Revela que existe una naturaleza que manda, una naturaleza que empuja, que no toda conducta está condicionada por las construcciones sociales armadas por seres humanos. Los hombres y las mujeres podemos seguir las pulsiones de esa naturaleza o rechazarla. Si la rechazás, estás en todo tu derecho de hacerlo pero deberás aceptar el derecho de Venus de ser cruel si así lo desea y también deberás aceptar que a sus seguidoras no nos importe demasiado si esa palabra te gusta o no.  







9 comentarios :

  1. Como siempre, un verdadero placer leer las columnas de Roxanne Madonna

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  2. todas estas columnas...YA..son un libro!!!

    nini

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  3. La naturaleza es tan sabia Mistress...

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    1. Muy sabia, gerita, mucho mas que los que pretenden desafiarla...y siempre PIERDEN

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  4. Como siempre sabias sus palabras, claro y bigoroso su penzar Sra

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    1. Gracias suelita!!! esclavo y propiedad de la hermosa Diosa Celina

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  5. Aguda ,personal y necesaria reflexion! Estas columnas merecen agruparse yeditarse !!
    atentamente
    Commendatore

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